UN DOMINGO CUALQUIERA parte I
Mi querida Kitty,
Hoy te voy a explicar una historia, hace tiempo que queria escribirla pero no podia, bien llevo unos dias que he empezado y por fin hoy me decido a ponertela.
Domingo, Ocho de la mañana, hora de levantarse, joo que asco con lo bien que se esta en la cama, pero María me espera y tengo que levantarme, un saltito y arriba, sin hacer mucho ruido, en casa todos duermen aún.
Me visto, hoy me pongo el chándal nuevo tan bonito que me han regalado, tiene el pantalón gris, y el jersey también gris con un chaleco por encima rosa con un gatito blanco dibujado, me gusta mucho, ya tenia ganas de estrenarlo, pero solo es para los domingos, no quiero que se ensucie o se manche en el cole, mis compañera de cole llevan unos igual ahora se ha puesto muy de moda el chándal gris, pero ellas tienen suerte sus madres se los compran, yo tengo que trabajar toda la semana para poder comprar cualquier cosa, y esta vez no ha sido distinto pero como Maria sabia que me hacia mucha ilusión ella me ha pagado la mitad, así que yo digo que me lo ha regalado ella, es bonito pensar que hay alguien te quiere y te regala cosas que piensa en ti. Así que no puedo fallarla y tengo que salir pitando.
Me acabo de vestir, me peino y entonces me doy cuenta que mi padre esta despierto. Buenos días me voy a la librería con Maria. Adiós. Ni un buenos días ni un hasta luego, ya estoy acostumbrada. Miro el reloj del salón, son las ocho y quince minutos.
A las ocho y veinte llego a la librería, buenos días Maria. – Buenos días niña. Me dice. Venga no te entretengas que hay mucho trabajo.
Vale, ya me pongo.
Maria es un señora de unos cuarenta y tantos, no lo se muy bien nunca le he preguntado cuantos años tiene, pero a mi me parece muy mayor, tiene la cara rechoncha y bonachona, es muy buena mujer, al menos conmigo, me esta enseñado lo que es tener una responsabilidad (aunque no me gusta) lo que es un trabajo, lo duro que es ganar dinero y saber administrarlo y me esta educando en todos los aspectos. Al menos hace más de lo que hace mi padre por mí. Se preocupa que no me falte material del cole, de llevar siempre la ropa limpia y que tenga zapatos en condiciones. Me paga cada semana y el dinero lo ponemos en un bote así cuando necesito algo, se que tengo dinero allí para comprarlo y no tengo que pedírselo a mi padre que siempre me dice que no.
Así empieza un domingo como tantos otros de mi vida, tengo 11 años, estamos en marzo del 85, empieza hacer buen tiempo, que bien.
Odio los inviernos, es duro levantarse por las mañanas para repartir los periódicos por los bares y por las tardes aún peor salir del colé y hacer reparto por las pelus de las revistas del corazón con un frió que pela.
-Niña que estas dormida despierta que hay mucho trabajo!!!!!
-Jo Maria me has asutado, caray.
-Si es que estas en la luna de valencia te has quedado embobada con el diario en las manos vamos, vamos que no tenemos toda la mañana. –Ya voy. Le digo de mala gana. Jo menudo susto me ha pegado.
Ahora toca colocar dentro de los diarios, suplementos, revistas de la programación de la semana, suplementos deportivos y algún que otro regalito que dan por ser domingo.
Después de dos horas arreglando y repartiendo, por fin se ha acabado lo más duro ahora a desayunar y luego ayudar con los clientes y así hasta las tres hora de cerrar.
Este domingo, como cualquier otro Maria me manda a buscar el café con leche y la pasta para desayunar y para mí, un cacaolat con la ensiamada.
Después del desayuno, viene Antonio un hombre que también ayuda a Maria a cargar con los paquetes mas pesados ya que ni ella ni yo podemos con ellos. Así que lo hace Antonio, además Antonio es el encargado del mantenimiento del teatro que tenemos en frente de la librería, hoy en el teatro hay una exposición de monedas antiguas, por eso tenemos más movimiento en la librería.
Antonio me dice, Niña quieres ver la exposición de monedas te gustara hay de todos los países además de las de aquí, a mi que no me decía nada ver aquella exposición le digo que no, pero Maria insiste tanto y que al final voy.
En el teatro no hay mucha gente, no así en la cafetería de la otra punta del teatro que esta llena de humo y de gente, algunos discuten mientras miran los diarios deportivos otros con el puro en boca hablan acaloradamente, como si les fuera la vida el tema sobre el que hablan, desde donde nos encontrábamos Antonio y yo se oía mucho barullo.
-Niña ahora que no hay mucha gente te enseñare el teatro por dentro, los sótanos y la parte de abajo del escenario, venga.
-Vale -le digo.
Vamos por un pasillo muy largo y ancho hasta llegar a una puertecita, coge un manojo de llaves, busca y abre la puerta, entramos y detrás de si cierra la puerta, esa maldita puerta que era y yo aun no lo sabía mi única salida y mi salvación.
Bajamos unas escaleras de caracol estrechas y muy sucias hasta llegar a la parte del sótano, en ese momento sentí como me cogían por la cintura me daban la vuelta.
Me encontré frente Antonio que me decía no chilles es solo un juego, vale.
¿Un juego? Qué clase de juego? Esto no me gusta quiero irme.
Lo siento niña pero no, ahora estas aquí y no te dejaré ir, además tengo la llave y la puerta esta cerrada es la única salida desde aquí. Y por mucho que chilles no te oirán arriba, hay mucho barullo y estamos muy abajo.
No sabia que hacer y empezaba a estar asustada, Antonio comenzó a toquetearme por debajo del jersey sentía su asquerosas y ásperas manos en mi pecho y no podía hacer nada, me había quedado paralizada del pánico y por mas que lo intentaba, mis piernas no se movían, mi garganta no gritaba, no podía emitir ningún sonido, a mi, que me decían que tenia una voz de pito que siempre chillaba y ahora me encontraba ahí, sin poder gritar sin moverme, con un miedo que jamás había sentido y con un hombre que yo pensaba que era bueno y no sabia que pasaba.
Estaba como una estatua, sin moverme, solo sentía las lágrimas que caían por mis mejillas y sin chillar por más que lo intentaba de mi boca no salía nada.
Chilla niña, por dios, grita di algo me decía a mi misma, muévete y sal corriendo alguna salida encontraras o esconderme, sí eso mejor, esconderme esto es muy grande y no me encontrara.
Mientras él seguía tocándome y besándome sentía su áspera, sudorosa, y sucia cara, su lengua recorriendo babosamente mi cuello. Maria, por favor ayúdame!!!! Porqué me hace esto. Que le he hecho yo?
Socorro, por favor que alguien me ayude!!! Por favor.!!!!
Pero esas palabras se quedaban dentro de mi garganta y no salían, estaba aún paralizada, muerta de miedo, cuando por fin pude emitir un sonido, algo más parecido a un chirrido, me cogió con su enorme mano por el cuello y me dijo:
- Ya te he dicho que no hace falta que chilles aquí no te va a oír nadie.
Así con la mano apretándome el cuello, sentía que la otra mano bajaba por dentro del pantalón hasta llegar a mis braguitas y apartándolas para hacerse paso por dentro de ellas. En el momento en que sentí como intentaba introducir los dedos, reaccioné, aún no se como me deshice de su mano en mi cuello y salí corriendo.
Pase una puerta, un pasillo estrecho y otra puerta, por fin mi salvación pensé, está abierta, entre, era una sala llena de trastos viejos sucios pero no había salida, no había ninguna otra puerta por donde salir.
Oi como se acercaba andando, se paro en la puerta, me gire, le vi con la cara sudorosa, y una medio sonrisa y con toda la rabia del mundo, le grite: Se lo explicaré todo a Maria, a tu mujer y tus hijas.
No le importo lo mas mínimo, y muy tranquilo me dijo: hazlo, pero no te van a creer, a quien van a creer a una niñata como tu o a un hombre como yo que todo el mundo me considera bueno y decente, tengo mujer e hijas, nadie creerá lo que digas.
Tranquilamente camino hacia mi, me volvió a coger por el cuello, se acerco a mi cara en ese momento me vinieron los olores de sudor y coñac de su aliento, sentí que me mareaba, sentía como mi cabeza se iba, me desvanecía, Dios mío estoy a punto de perder el conocimiento, no, no niña por Dios no ahora no es momento, se fuerte enfréntate a él, ahora no se lo espera como antes, sal corriendo por favor niña, chilla eso sí, chilla fuerte con todas tu fuerzas, seguro que alguien te oye, y chille como una loca chille y chille , Socorro María que alguien me ayude , por favor por favor, socorro.!!!!! Estoy aquí abajo, que alguien venga, por favor !!!!!!
Mientras chillaba él me miraba con cara muy tranquila y con una media sonrisa que no se me olvidara en toda la vida, y me dijo:
-Ya te cansaste de chillar, te dije que no te oiría nadie, así que ahora relájate, si te dejas esto acabara antes y te podrás ir.
Al oír eso me asuste aun más, Dios mío ahora ya se lo que quiere, por favor, no, que no sea eso. Así que intente darle patadas pegarle con mis manos pero no servia de nada, era como si no le doliera mis patadas ni nada, con una de sus manos en mi cuello, tenia la otra libre para hacer y eso fue lo que hizo, hacer...
Me cogió y me llevo hasta una pared me estampo literalmente contra ella y así me quede pegada de espaldas a la pared con una mano suya en el cuello y la otra en mi cuerpo lo sentía en todas partes ahora arriba en mi pecho ahora abajo, otra vez arriba de nuevo abajo, sentía su mano áspera, como papel de lija en mi piel, por momentos apretaba y estrujaba tanto que pensaba que me arrancaría la piel, mientras su sucia y asquerosa lengua babeaba mi cuello, y yo lo único que hacia era llorar decirle, suplicarle que por favor no lo hiciera que no diría nada que me callaría, que no se lo explicaría a nadie pero por favor que parara, pero ni eso hacia que se detuviera quería llegar hasta el final y estaba camino de ello.
Por momentos mi cabeza se iba a otra parte, pensaba en mis amigas cuando íbamos de paseo los domingos por la tarde o cuando durante la semana algunos días Annie me acompañaba a repartir por las tardes las revistas a los bares y peluquerías, así no iba sola que era más aburrido.
Pero al momento volvía otra vez donde estaba y notaba de nuevo su mano y su babosa lengua, de repente sentí como mis pantalones se iban abajo me había soltado el cuello y ahora con las dos manos me estaba bajando los pantalones de mi precioso chándal, sentía su asquerosa lengua en mi barriga, me venían arcadas y ganas de vomitar, pensé si vomito encima suyo seria genial así me dejara, pero y si se enfada y me entonces empieza a pegarme, no mejor no vomites niña, así que me aguante el vomito dentro de mi boca, y me lo tragaba una y otra vez, de tal manera que hacia que aun tuviera mas ganas de vomitar, cuando sentí que me metía un dedo, no aguante mas y vomite lo que tenia en la boca hacia un lado, pero él ni se dio cuenta estaba demasiado entretenido violándome como para preocuparse por un simple vomito , sí me estaban violando, como podía ser que esto me pasara a mi que había hecho yo para que él me hiciera esto, había hecho algo malo, le había hecho enfadar con algo que le había dicho? ¿Porque, porque yo? Sí él tiene una hija de mi edad y vamos juntas al mismo colegio. ¿Porque a mi? Mientras me decía: Te gusta eh, dime que si que te gusta, así todo el dedito dentro, pero ahora probaras otra cosita que tío Antonio tiene para ti, mi preciosa niña.
En ese momento pensé, ojalá me coja otra vez por el cuello y apriete tanto que me ahogué y así me moriré, mejor, no quiero probar eso que dice no quiero, por favor nooooo!!!!!!!!! NO QUIERO NOOO!!!!!
Me tiro al suelo se puso encima de mi y fue entonces cuando sentí un dolor muy fuerte en la barriga, NO, no era en la barriga era más abajo, otra vez empecé a suplicarle que me dejara que por favor no continuara que me estaba haciendo mucho daño, por favor Antonio por favor déjame, seré buena y no se lo diré a nadie, por favor, por favor, pero no me hacia caso, sus ojos eran vidrioso como idos y tenia una expresión rara en la cara, le volví a pegar en la cara intente liberarme sacudiendo las piernas intentando dar patadas pero no se las daba a él, solo pegaba patadas al aire, su cuerpo me aplastaba y me dejaba sin respiración, por favor que alguien me ayude por favor, por favor, no pare de chillar y suplicar, pero sabia que nadie me escuchaba estaba sola, sin que nadie pudiera ayudarme, violada por un pervertido, sin escrúpulos, sin el menor sentido de la decencia y que le importaba un carajo que yo solo tuviera 11 años y que fuera amiga de su hija.
Yo no era una desconocida, me conoce hace años, ¿que ha pasado?
Así que lo único que pude hacer fue quedarme quieta y esperar que acabara, tenia tanto miedo tanto como jamás había sentido antes. Pero y después que pasaría después. ¿Me dejaría ir como había dicho?
Hoy te voy a explicar una historia, hace tiempo que queria escribirla pero no podia, bien llevo unos dias que he empezado y por fin hoy me decido a ponertela.
Domingo, Ocho de la mañana, hora de levantarse, joo que asco con lo bien que se esta en la cama, pero María me espera y tengo que levantarme, un saltito y arriba, sin hacer mucho ruido, en casa todos duermen aún.
Me visto, hoy me pongo el chándal nuevo tan bonito que me han regalado, tiene el pantalón gris, y el jersey también gris con un chaleco por encima rosa con un gatito blanco dibujado, me gusta mucho, ya tenia ganas de estrenarlo, pero solo es para los domingos, no quiero que se ensucie o se manche en el cole, mis compañera de cole llevan unos igual ahora se ha puesto muy de moda el chándal gris, pero ellas tienen suerte sus madres se los compran, yo tengo que trabajar toda la semana para poder comprar cualquier cosa, y esta vez no ha sido distinto pero como Maria sabia que me hacia mucha ilusión ella me ha pagado la mitad, así que yo digo que me lo ha regalado ella, es bonito pensar que hay alguien te quiere y te regala cosas que piensa en ti. Así que no puedo fallarla y tengo que salir pitando.
Me acabo de vestir, me peino y entonces me doy cuenta que mi padre esta despierto. Buenos días me voy a la librería con Maria. Adiós. Ni un buenos días ni un hasta luego, ya estoy acostumbrada. Miro el reloj del salón, son las ocho y quince minutos.
A las ocho y veinte llego a la librería, buenos días Maria. – Buenos días niña. Me dice. Venga no te entretengas que hay mucho trabajo.
Vale, ya me pongo.
Maria es un señora de unos cuarenta y tantos, no lo se muy bien nunca le he preguntado cuantos años tiene, pero a mi me parece muy mayor, tiene la cara rechoncha y bonachona, es muy buena mujer, al menos conmigo, me esta enseñado lo que es tener una responsabilidad (aunque no me gusta) lo que es un trabajo, lo duro que es ganar dinero y saber administrarlo y me esta educando en todos los aspectos. Al menos hace más de lo que hace mi padre por mí. Se preocupa que no me falte material del cole, de llevar siempre la ropa limpia y que tenga zapatos en condiciones. Me paga cada semana y el dinero lo ponemos en un bote así cuando necesito algo, se que tengo dinero allí para comprarlo y no tengo que pedírselo a mi padre que siempre me dice que no.
Así empieza un domingo como tantos otros de mi vida, tengo 11 años, estamos en marzo del 85, empieza hacer buen tiempo, que bien.
Odio los inviernos, es duro levantarse por las mañanas para repartir los periódicos por los bares y por las tardes aún peor salir del colé y hacer reparto por las pelus de las revistas del corazón con un frió que pela.
-Niña que estas dormida despierta que hay mucho trabajo!!!!!
-Jo Maria me has asutado, caray.
-Si es que estas en la luna de valencia te has quedado embobada con el diario en las manos vamos, vamos que no tenemos toda la mañana. –Ya voy. Le digo de mala gana. Jo menudo susto me ha pegado.
Ahora toca colocar dentro de los diarios, suplementos, revistas de la programación de la semana, suplementos deportivos y algún que otro regalito que dan por ser domingo.
Después de dos horas arreglando y repartiendo, por fin se ha acabado lo más duro ahora a desayunar y luego ayudar con los clientes y así hasta las tres hora de cerrar.
Este domingo, como cualquier otro Maria me manda a buscar el café con leche y la pasta para desayunar y para mí, un cacaolat con la ensiamada.
Después del desayuno, viene Antonio un hombre que también ayuda a Maria a cargar con los paquetes mas pesados ya que ni ella ni yo podemos con ellos. Así que lo hace Antonio, además Antonio es el encargado del mantenimiento del teatro que tenemos en frente de la librería, hoy en el teatro hay una exposición de monedas antiguas, por eso tenemos más movimiento en la librería.
Antonio me dice, Niña quieres ver la exposición de monedas te gustara hay de todos los países además de las de aquí, a mi que no me decía nada ver aquella exposición le digo que no, pero Maria insiste tanto y que al final voy.
En el teatro no hay mucha gente, no así en la cafetería de la otra punta del teatro que esta llena de humo y de gente, algunos discuten mientras miran los diarios deportivos otros con el puro en boca hablan acaloradamente, como si les fuera la vida el tema sobre el que hablan, desde donde nos encontrábamos Antonio y yo se oía mucho barullo.
-Niña ahora que no hay mucha gente te enseñare el teatro por dentro, los sótanos y la parte de abajo del escenario, venga.
-Vale -le digo.
Vamos por un pasillo muy largo y ancho hasta llegar a una puertecita, coge un manojo de llaves, busca y abre la puerta, entramos y detrás de si cierra la puerta, esa maldita puerta que era y yo aun no lo sabía mi única salida y mi salvación.
Bajamos unas escaleras de caracol estrechas y muy sucias hasta llegar a la parte del sótano, en ese momento sentí como me cogían por la cintura me daban la vuelta.
Me encontré frente Antonio que me decía no chilles es solo un juego, vale.
¿Un juego? Qué clase de juego? Esto no me gusta quiero irme.
Lo siento niña pero no, ahora estas aquí y no te dejaré ir, además tengo la llave y la puerta esta cerrada es la única salida desde aquí. Y por mucho que chilles no te oirán arriba, hay mucho barullo y estamos muy abajo.
No sabia que hacer y empezaba a estar asustada, Antonio comenzó a toquetearme por debajo del jersey sentía su asquerosas y ásperas manos en mi pecho y no podía hacer nada, me había quedado paralizada del pánico y por mas que lo intentaba, mis piernas no se movían, mi garganta no gritaba, no podía emitir ningún sonido, a mi, que me decían que tenia una voz de pito que siempre chillaba y ahora me encontraba ahí, sin poder gritar sin moverme, con un miedo que jamás había sentido y con un hombre que yo pensaba que era bueno y no sabia que pasaba.
Estaba como una estatua, sin moverme, solo sentía las lágrimas que caían por mis mejillas y sin chillar por más que lo intentaba de mi boca no salía nada.
Chilla niña, por dios, grita di algo me decía a mi misma, muévete y sal corriendo alguna salida encontraras o esconderme, sí eso mejor, esconderme esto es muy grande y no me encontrara.
Mientras él seguía tocándome y besándome sentía su áspera, sudorosa, y sucia cara, su lengua recorriendo babosamente mi cuello. Maria, por favor ayúdame!!!! Porqué me hace esto. Que le he hecho yo?
Socorro, por favor que alguien me ayude!!! Por favor.!!!!
Pero esas palabras se quedaban dentro de mi garganta y no salían, estaba aún paralizada, muerta de miedo, cuando por fin pude emitir un sonido, algo más parecido a un chirrido, me cogió con su enorme mano por el cuello y me dijo:
- Ya te he dicho que no hace falta que chilles aquí no te va a oír nadie.
Así con la mano apretándome el cuello, sentía que la otra mano bajaba por dentro del pantalón hasta llegar a mis braguitas y apartándolas para hacerse paso por dentro de ellas. En el momento en que sentí como intentaba introducir los dedos, reaccioné, aún no se como me deshice de su mano en mi cuello y salí corriendo.
Pase una puerta, un pasillo estrecho y otra puerta, por fin mi salvación pensé, está abierta, entre, era una sala llena de trastos viejos sucios pero no había salida, no había ninguna otra puerta por donde salir.
Oi como se acercaba andando, se paro en la puerta, me gire, le vi con la cara sudorosa, y una medio sonrisa y con toda la rabia del mundo, le grite: Se lo explicaré todo a Maria, a tu mujer y tus hijas.
No le importo lo mas mínimo, y muy tranquilo me dijo: hazlo, pero no te van a creer, a quien van a creer a una niñata como tu o a un hombre como yo que todo el mundo me considera bueno y decente, tengo mujer e hijas, nadie creerá lo que digas.
Tranquilamente camino hacia mi, me volvió a coger por el cuello, se acerco a mi cara en ese momento me vinieron los olores de sudor y coñac de su aliento, sentí que me mareaba, sentía como mi cabeza se iba, me desvanecía, Dios mío estoy a punto de perder el conocimiento, no, no niña por Dios no ahora no es momento, se fuerte enfréntate a él, ahora no se lo espera como antes, sal corriendo por favor niña, chilla eso sí, chilla fuerte con todas tu fuerzas, seguro que alguien te oye, y chille como una loca chille y chille , Socorro María que alguien me ayude , por favor por favor, socorro.!!!!! Estoy aquí abajo, que alguien venga, por favor !!!!!!
Mientras chillaba él me miraba con cara muy tranquila y con una media sonrisa que no se me olvidara en toda la vida, y me dijo:
-Ya te cansaste de chillar, te dije que no te oiría nadie, así que ahora relájate, si te dejas esto acabara antes y te podrás ir.
Al oír eso me asuste aun más, Dios mío ahora ya se lo que quiere, por favor, no, que no sea eso. Así que intente darle patadas pegarle con mis manos pero no servia de nada, era como si no le doliera mis patadas ni nada, con una de sus manos en mi cuello, tenia la otra libre para hacer y eso fue lo que hizo, hacer...
Me cogió y me llevo hasta una pared me estampo literalmente contra ella y así me quede pegada de espaldas a la pared con una mano suya en el cuello y la otra en mi cuerpo lo sentía en todas partes ahora arriba en mi pecho ahora abajo, otra vez arriba de nuevo abajo, sentía su mano áspera, como papel de lija en mi piel, por momentos apretaba y estrujaba tanto que pensaba que me arrancaría la piel, mientras su sucia y asquerosa lengua babeaba mi cuello, y yo lo único que hacia era llorar decirle, suplicarle que por favor no lo hiciera que no diría nada que me callaría, que no se lo explicaría a nadie pero por favor que parara, pero ni eso hacia que se detuviera quería llegar hasta el final y estaba camino de ello.
Por momentos mi cabeza se iba a otra parte, pensaba en mis amigas cuando íbamos de paseo los domingos por la tarde o cuando durante la semana algunos días Annie me acompañaba a repartir por las tardes las revistas a los bares y peluquerías, así no iba sola que era más aburrido.
Pero al momento volvía otra vez donde estaba y notaba de nuevo su mano y su babosa lengua, de repente sentí como mis pantalones se iban abajo me había soltado el cuello y ahora con las dos manos me estaba bajando los pantalones de mi precioso chándal, sentía su asquerosa lengua en mi barriga, me venían arcadas y ganas de vomitar, pensé si vomito encima suyo seria genial así me dejara, pero y si se enfada y me entonces empieza a pegarme, no mejor no vomites niña, así que me aguante el vomito dentro de mi boca, y me lo tragaba una y otra vez, de tal manera que hacia que aun tuviera mas ganas de vomitar, cuando sentí que me metía un dedo, no aguante mas y vomite lo que tenia en la boca hacia un lado, pero él ni se dio cuenta estaba demasiado entretenido violándome como para preocuparse por un simple vomito , sí me estaban violando, como podía ser que esto me pasara a mi que había hecho yo para que él me hiciera esto, había hecho algo malo, le había hecho enfadar con algo que le había dicho? ¿Porque, porque yo? Sí él tiene una hija de mi edad y vamos juntas al mismo colegio. ¿Porque a mi? Mientras me decía: Te gusta eh, dime que si que te gusta, así todo el dedito dentro, pero ahora probaras otra cosita que tío Antonio tiene para ti, mi preciosa niña.
En ese momento pensé, ojalá me coja otra vez por el cuello y apriete tanto que me ahogué y así me moriré, mejor, no quiero probar eso que dice no quiero, por favor nooooo!!!!!!!!! NO QUIERO NOOO!!!!!
Me tiro al suelo se puso encima de mi y fue entonces cuando sentí un dolor muy fuerte en la barriga, NO, no era en la barriga era más abajo, otra vez empecé a suplicarle que me dejara que por favor no continuara que me estaba haciendo mucho daño, por favor Antonio por favor déjame, seré buena y no se lo diré a nadie, por favor, por favor, pero no me hacia caso, sus ojos eran vidrioso como idos y tenia una expresión rara en la cara, le volví a pegar en la cara intente liberarme sacudiendo las piernas intentando dar patadas pero no se las daba a él, solo pegaba patadas al aire, su cuerpo me aplastaba y me dejaba sin respiración, por favor que alguien me ayude por favor, por favor, no pare de chillar y suplicar, pero sabia que nadie me escuchaba estaba sola, sin que nadie pudiera ayudarme, violada por un pervertido, sin escrúpulos, sin el menor sentido de la decencia y que le importaba un carajo que yo solo tuviera 11 años y que fuera amiga de su hija.
Yo no era una desconocida, me conoce hace años, ¿que ha pasado?
Así que lo único que pude hacer fue quedarme quieta y esperar que acabara, tenia tanto miedo tanto como jamás había sentido antes. Pero y después que pasaría después. ¿Me dejaría ir como había dicho?
Comentario:
IRUNE..............
NO SE KE DESI............
ME KEAO MUERTA.SI ESTA ES SOLO LA PRIMERA PARTE,LA SEGUNDA TAL VES NI LA LEA TIA.ESTO ES MU FUERTE.
ME KEAO ANTES DEL KOMENTARIO,EMBOBA Y SIN PENSAR EN NA.EN BLANKO,BOKIABIERTA,PATIDIFUSA,ASKEADA.............EN FIN,KE ME E ARRANKAO A KOMENTAR Y AHORA.........SOLO DESIRTE KE,A SIO WENA IDEA KONTARLO PORKE ASI SI TE REKOME POR DENTRO ,ESTAS ESPULSANDO ALGO DE TI KE TE JASE DAÑO Y MUSHO.TE LIBERAS,ANKE KREO KE JAMAS OLVIDARAS.YO TAMPOKO.¡KE PASEN ESTAS KOSAS ES...........IRREACCIONABLE Y ASKEROSO.LO SIENTI MUSHO POR TI
BESOS.
NO SE KE DESI............
ME KEAO MUERTA.SI ESTA ES SOLO LA PRIMERA PARTE,LA SEGUNDA TAL VES NI LA LEA TIA.ESTO ES MU FUERTE.
ME KEAO ANTES DEL KOMENTARIO,EMBOBA Y SIN PENSAR EN NA.EN BLANKO,BOKIABIERTA,PATIDIFUSA,ASKEADA.............EN FIN,KE ME E ARRANKAO A KOMENTAR Y AHORA.........SOLO DESIRTE KE,A SIO WENA IDEA KONTARLO PORKE ASI SI TE REKOME POR DENTRO ,ESTAS ESPULSANDO ALGO DE TI KE TE JASE DAÑO Y MUSHO.TE LIBERAS,ANKE KREO KE JAMAS OLVIDARAS.YO TAMPOKO.¡KE PASEN ESTAS KOSAS ES...........IRREACCIONABLE Y ASKEROSO.LO SIENTI MUSHO POR TI
BESOS.
Comentario:
Desgraciadamente esta historia es un hecho que pasa y demasiado. Espero que no te pasara a tí ni a ninguna niña que hayas conocido.





