La controversia sobre la eutanasia y el suicidio asistido, que tantas ampollas levanta en una sociedad tan conservadora como la nuestra, se ha suscitado en estos días a causa del largometraje de Amenábar, que describe las vivencias del tetrapléjico Ramón Sampedro que luchó para que se le reconociese morir dignamente..
Realmente se le ha dado una trascendencia desorbitada a lo que resultó ser una lucha denodada contra una invalidez, siempre desde su óptica, que le era insostenible para él y las personas que más amaba..
No comprendo cómo esta demanda siempre personal, se le ha atribuído tintes de apología de la Eutanasia y lesiva para el resto de la ciudadanía , que no percibo como tal, cuando se está, desde otros ámbitos, defendiendo la libertad de cada cual para tomar sus propias decisiones..





