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Cuaderno de Notas
La verdad raramente es pura y nunca simple
Acerca de
En este magnífica ventana abierta al mundo, se me brinda la oportunidad de compartir, con uds., ideas,opiniones, etc...
Sindicación
 
DE COMO EL PP SE MEZCLA CON EL FACHERIO
El problema del PP es que se mezcla con el facherío –hace demasiado tiempo que lo viene haciendo sin pudor alguno- y, mientras, su líder, Mariano Rajoy, va y tilda el último numerito de Alcaraz y compañía de “brillante”. Esta cohabitación de la derecha con los lepenistas españoles ha llegado a ser ya indisimulable; la ve sin apenas esforzarse un ciego, la escucha un sordo y la entiende un necio.

En su obsesión enfermiza por desalojar como sea a Zapatero de La Moncloa son capaces de casi todas las vilezas o mezquindades. Mienten con más frecuencia que hablan. Predican lo que no hicieron cuando gobernaban y tampoco hacen ahora lo que predican, que es la moderación, el centrismo y la lealtad. Se pasan por el forro de salve sea la parte todo aquello que les enoja, les perturba o no les favorece. Se dan de bruces cada dos por tres con la extrema derecha y ello les parece un síntoma de normalidad democrática.

Monopolizan la bandera y el himno nacional -que deberían ser de todos-, entonan cánticos estrictamente castrenses, como si este país no hubiera pagado un precio muy alto en términos de represión sangrienta debido a que las botas liquidaron violentamente a los votos y, por si no hubiera bastante con tamaño oprobio, Esperanza Aguirre juega a ser la caudillita del futuro. “Hoy en España –sostuvo incólume la presidenta por tamayazo- sólo nosotros nos presentamos como un partido que de verdad cree en la nación española. Y esa es nuestra fuerza. ¿Por qué hay que avergonzarse de ser español?”

Se apropian de España –la derecha siempre ha estado convencida de que España era su cortijo, heredado por derecho natural o divino- y se dedican con ahínco a fabricar compulsivamente separatistas.

Si España es la que tanto pone a doña Aguirre, o sea la España que nos exhibieron el sábado en la plaza de Colón esquina Génova, más vale que se la queden los conservadores y se la guarden con naftalina en el baúl de los recuerdos. Aquí muy pocos se avergüenzan de ser españoles –contra lo que piensa esta aristócrata populista-, pero lo que sí provoca vergüenza es el comportamiento agresivo y excluyente de esta derecha española.

Digo Diego
Callan cobardemente cuando son interpelados. O dicen sistemáticamente digo donde antes dijeron Diego. Niegan la evidencia y aplican a los demás la ley del embudo. No contestan al alegato de Barbara Dührkop, viuda del senador socialista Enrique Casas, asesinado por Eta hace 23 años. Habló Dührkop ante la tumba de su marido: “Si ahora hay tanto afán por manifestarse para que cumplan sus penas íntegras, y De Juana Chaos sus tres años, ¿por qué no era así cuando Rajoy era ministro del Interior y excarceló al asesino de mi marido?”

El brillante Rajoy
Si no tiene suficiente coraje el brillante Rajoy para dar una explicación convincente a esta también víctima del terrorismo -¿o no es víctima la viuda de Casas-, al menos que responda Esperanza Aguirre, la aguerrida Aguirre. La misma que, de modo indecente por su sectarismo, le niega el pan y la sal a la Asociación de Víctimas del 11-M (todas madrileñas) que preside Pilar Manjón. Manjón, no; Manjón, no, que es roja. Aguirre prefiere salir a la calle con los falangistas.

No