LAS ENCUESTAS AUGURAN UNA VENTAJA DE ENTRE 2.4 Y 4,4 PUNTOS PARA ZAPATERO
A pesar del empate técnico entre PSOE y PP hacia el que apuntan la mayor parte de los sondeos de las últimas semanas, según el último Barómetro realizado para La Sexta, el 64,7% cree que Zapatero será el próximo presidente del Gobierno, mientras que el 16,6% piensa que lo será Rajoy. En este sentido, la encuesta realizada para La Vanguardia, afirma que el 60% de los españoles cree que Zapatero ganará las elecciones del 9 de marzo, frente al 19% que cree que será Rajoy quien alcance la presidencia del Gobierno. Según este sondeo –que es, junto al de La Sexta, el que da una ventaja más amplia a los socialistas-, el PSOE sacaría a día de hoy cuatro puntos de ventaja al PP. Los socialistas obtendrían 165 escaños, mientras que los populares obtendrían 152. En cuanto a número de escaños el sondeo del diario Público es el que ofrece los resultados peores para el PSOE, que se quedaría sólo dos escaños por encima del PP, obteniendo 162 (42,6%) y 160 (40,1%), respectivamente.
El 9 de marzo los españoles tienen una cita con las urnas y se decide quién alcanzará finalmente la Presidencia del Gobierno. Mientras tanto, son diversos los sondeos que intentan adelantar cuáles serán los resultados de los comicios. Cuatro periódicos nacionales incluyen en sus ediciones de hoy sondeos sobre las elecciones de marzo y los cuatro concluyen que, a menos de un mes de la cita con las urnas, el PP ha conseguido recortar distancias con el PSOE. El sondeo de La Vanguardia es el que otorga una diferencia mayor entre PSOE y PP, colocando a los socialistas con 4 puntos de ventaja sobre los populares. A estas cifras se asemejan los datos que ofrece el Barómetro realizado para La Sexta que otorga al PSOE una ventaja de 4,4 puntos en intención de voto al PP. Según este último sondeo Así, el 42,8% de los españoles tiene intención de votar al PSOE en las próximas elecciones generales. El 38,4% afirma que votará al PP. Además, el 64,7% cree que Zapatero será el próximo presidente del Gobierno, mientras que el 16,6% piensa que lo será Rajoy. El 53,9%% preferiría que fuera presidente Zapatero y el 30,7% Rajoy.
“Despertado de su letargo”
El sondeo del Instituto Noxa, para el periódico La Vanguardia, sostiene que la proximidad de las elecciones parece haber "despertado" al electorado socialista "de su letargo" y que, por ello, el PSOE aventaja cuatro puntos al PP. Ésta es la principal conclusión del sondeo realizado para La Vanguardia entre el 8 y el 14 de febrero. Según este estudio, el PSOE mantendría su número de escaños e incluso podría sumar uno más hasta obtener 165, mientras que el PP mejoraría sus resultados de 2004 lo que le permitiría tener 152 (cuatro más que ahora). Izquierda Unida, por su parte, mantendría sus cinco escaños y CiU los suyos (diez diputados), mientras que Esquerra Republicana (ERC) perdería tres de los 8 que tiene ahora, y el PNV se quedaría con seis (uno menos que ahora).
No hay nada decidido
La encuesta realizada por Público a partir de 12.000 entrevistas, pinta un panorama menos halagüeño para los socialistas y destaca que Rajoy "tiene motivos para creer en el cambio", ya que, la estimación de este sondeo sitúa al PP a sólo dos escaños de Zapatero. Según este diario, el PSOE lograría 162 diputados (dos menos que ahora), seguido del PP con 160 (doce más), CiU ocho (dos menos), PNV seis (uno menos), IU-ICV cuatro (uno menos) y ERC otros cuatro (cuatro menos que en 2004). No obstante, el Publiscopio advierte de que los datos muestran una "cierta inestabilidad" en los resultados -que hace que unos pocos votos decanten los últimos escaños- y subraya que, a un mes de las elecciones, todavía es posible que se produzca una mayoría amplia del PSOE o una victoria ajustada del PP. No hay nada decidido, por tanto, según el sondeo del diario Público.
Rajoy sigue sin aprobar
El sondeo de DYM para ABC -hoy publica la tercera entrega-, realizado entre el 4 y el 14 de febrero a partir de 1.057 entrevistas, explica que la situación económica sigue siendo el asunto más señalado como principal problema de España, al ser mencionado por el 23 por ciento de los encuestados. Según la estimación de voto, este diario otorga el 42,2 por ciento de los diputados al PSOE, el 39,2 por ciento al PP, y el 3,9 por ciento a IU. En cuanto a la valoración de los líderes de los principales partidos, el sondeo muestra que José Luis Rodríguez Zapatero sigue siendo el político más valorado por los ciudadanos, con un 5,3 sobre 10, mientras que Mariano Rajoy no logra aprobar y mantiene los 4 puntos. También en el sondeo realizado para La Vanguardia, Zapatero sigue siendo el político mejor valorado con un 5,6 sobre 10. Rajoy, por su parte obtiene un 4,4 y le siguen Manuel Chaves y Josep Antoni Duran Lleida.
3 puntos de ventaja para el PSOE
El sondeo de Metroscopia encargado por El País, afirma que la precampaña no ha logrado calentar el clima electoral y que la cifra permanece estancada entre los que prefieren que gane el PSOE (51 por ciento) y el PP (32 por ciento). Además, a tres semanas de las elecciones, precisa El País, la estimación de voto indica que el PSOE aventaja sólo en tres puntos al PP (41,9 por ciento frente al 38,9 por ciento), en tanto que Izquierda Unida mantiene resultados. Para realizar este sondeo, Metroscopia hizo 600 entrevistas en cada comunidad autónoma y finalizó su trabajo el 15 de febrero.
El 9 de marzo los españoles tienen una cita con las urnas y se decide quién alcanzará finalmente la Presidencia del Gobierno. Mientras tanto, son diversos los sondeos que intentan adelantar cuáles serán los resultados de los comicios. Cuatro periódicos nacionales incluyen en sus ediciones de hoy sondeos sobre las elecciones de marzo y los cuatro concluyen que, a menos de un mes de la cita con las urnas, el PP ha conseguido recortar distancias con el PSOE. El sondeo de La Vanguardia es el que otorga una diferencia mayor entre PSOE y PP, colocando a los socialistas con 4 puntos de ventaja sobre los populares. A estas cifras se asemejan los datos que ofrece el Barómetro realizado para La Sexta que otorga al PSOE una ventaja de 4,4 puntos en intención de voto al PP. Según este último sondeo Así, el 42,8% de los españoles tiene intención de votar al PSOE en las próximas elecciones generales. El 38,4% afirma que votará al PP. Además, el 64,7% cree que Zapatero será el próximo presidente del Gobierno, mientras que el 16,6% piensa que lo será Rajoy. El 53,9%% preferiría que fuera presidente Zapatero y el 30,7% Rajoy.
“Despertado de su letargo”
El sondeo del Instituto Noxa, para el periódico La Vanguardia, sostiene que la proximidad de las elecciones parece haber "despertado" al electorado socialista "de su letargo" y que, por ello, el PSOE aventaja cuatro puntos al PP. Ésta es la principal conclusión del sondeo realizado para La Vanguardia entre el 8 y el 14 de febrero. Según este estudio, el PSOE mantendría su número de escaños e incluso podría sumar uno más hasta obtener 165, mientras que el PP mejoraría sus resultados de 2004 lo que le permitiría tener 152 (cuatro más que ahora). Izquierda Unida, por su parte, mantendría sus cinco escaños y CiU los suyos (diez diputados), mientras que Esquerra Republicana (ERC) perdería tres de los 8 que tiene ahora, y el PNV se quedaría con seis (uno menos que ahora).
No hay nada decidido
La encuesta realizada por Público a partir de 12.000 entrevistas, pinta un panorama menos halagüeño para los socialistas y destaca que Rajoy "tiene motivos para creer en el cambio", ya que, la estimación de este sondeo sitúa al PP a sólo dos escaños de Zapatero. Según este diario, el PSOE lograría 162 diputados (dos menos que ahora), seguido del PP con 160 (doce más), CiU ocho (dos menos), PNV seis (uno menos), IU-ICV cuatro (uno menos) y ERC otros cuatro (cuatro menos que en 2004). No obstante, el Publiscopio advierte de que los datos muestran una "cierta inestabilidad" en los resultados -que hace que unos pocos votos decanten los últimos escaños- y subraya que, a un mes de las elecciones, todavía es posible que se produzca una mayoría amplia del PSOE o una victoria ajustada del PP. No hay nada decidido, por tanto, según el sondeo del diario Público.
Rajoy sigue sin aprobar
El sondeo de DYM para ABC -hoy publica la tercera entrega-, realizado entre el 4 y el 14 de febrero a partir de 1.057 entrevistas, explica que la situación económica sigue siendo el asunto más señalado como principal problema de España, al ser mencionado por el 23 por ciento de los encuestados. Según la estimación de voto, este diario otorga el 42,2 por ciento de los diputados al PSOE, el 39,2 por ciento al PP, y el 3,9 por ciento a IU. En cuanto a la valoración de los líderes de los principales partidos, el sondeo muestra que José Luis Rodríguez Zapatero sigue siendo el político más valorado por los ciudadanos, con un 5,3 sobre 10, mientras que Mariano Rajoy no logra aprobar y mantiene los 4 puntos. También en el sondeo realizado para La Vanguardia, Zapatero sigue siendo el político mejor valorado con un 5,6 sobre 10. Rajoy, por su parte obtiene un 4,4 y le siguen Manuel Chaves y Josep Antoni Duran Lleida.
3 puntos de ventaja para el PSOE
El sondeo de Metroscopia encargado por El País, afirma que la precampaña no ha logrado calentar el clima electoral y que la cifra permanece estancada entre los que prefieren que gane el PSOE (51 por ciento) y el PP (32 por ciento). Además, a tres semanas de las elecciones, precisa El País, la estimación de voto indica que el PSOE aventaja sólo en tres puntos al PP (41,9 por ciento frente al 38,9 por ciento), en tanto que Izquierda Unida mantiene resultados. Para realizar este sondeo, Metroscopia hizo 600 entrevistas en cada comunidad autónoma y finalizó su trabajo el 15 de febrero.
EL P.P., UNA PARTIDO ANTISISTEMA
Rajoy y sus comparsas chocan con los valores de la Constitución de la que se presentan como defensores de su ortodoxia
El PP de Mariano Rajoy, en estas vísperas electorales, parece caminar no por la senda de la Constitución –como prometiera Fernando VII, quien sin embargo no fue más que un despreciable Rey felón-, sino por los intrincados caminos que conducen a la caverna. El comportamiento de esta derecha durante toda la legislatura ha bordeado los límites del sistema democrático.
La rebelión cívica de la que es portaestandarte Francisco José Alcaraz no es sólo una iniciativa de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, lo que ya de por sí resultaría inquietante. ¿Quién pone en duda a estas alturas del curso que la AVT sería irrelevante –en términos políticos- de no ser porque Rajoy viene actuando respecto a Alcaraz de primo de Zumosol?
Explosión de rebeldía
Sucede que el PP –como partido con importantes terminales, entre las cuales los jerarcas de la Iglesia e influyentes medios de comunicación- se ha ido convirtiendo en un partido antisistema, de modo que muchos de sus actos y de sus objetivos son presentados por los dirigentes populares, explícita o implícitamente, como una legítima explosión de rebeldía.
Romper la baraja
Frente a la tiranía progresista imperante, frente al inminente riesgo de la disgregación de España, frente a leyes que atentan contra la decencia y el derecho natural y frente a un Gobierno arrodillado ante ETA, o con voluntad de hacerlo de nuevo a la primera oportunidad que se presente, el PP se siente obligado a romper, cada dos por tres, la baraja.
Actitudes montaraces
Un partido tan escorado a actitudes montaraces, que hasta ha sido calificado de modo positivo por algún líder de la extrema derecha belga como la única derecha que queda en Europa –es decir, que el PP, según tal versión, estaría muy cerca de la ultraderecha- no resulta compatible con los valores constitucionales. Es más, choca con ellos, por mucho que Rajoy y sus comparsas se empeñen en proyectarse ante la opinión pública como los cancerberos de la ortodoxia constitucional.
Fini y Aznar
No ha de extrañar, por tanto, que el italiano Giancarlo Fini, que procede del partido directamente heredero de Mussolini y que hace unos años se sometió a una operación cosmética, aparezca ahora apadrinando a José María Aznar como presidente de la Unión Europea. Dios los cría y ellos se juntan, eso sí gracias a la complicidad de Silvio Berlusconi, otro que tal baila.
La Nueva Rioja
Las consideraciones publicadas en La Nueva Rioja por Aznar contra la Constitución y en defensa de no pocos de los valores del franquismo corroboran el cinismo de algunos de los más conspicuos dirigentes del PP. De Rajoy se puede decir algo similar. Dos artículos suyos, difundidos hace más de veinte años en El Faro de Vigo, son todo menos favorables a los valores constitucionales. Por algo hace un año aproximadamente don Mariano fue ovacionado en la revista Fuerza Nueva nada menos que por Blas Piñar.
Botón de muestra
Si para muestra basta un botón, añadamos la irrupción de Dimas Cuevas, periodista albaceteño que ha sido fichado por el PP de Castilla-La Mancha para ocupar un escaño de senador. Este tipo es un facha, intercambiable con cualquiera de aquellos periodistas, de censura y correaje, adscritos al llamado Movimiento Nacional -por el Imperio hacia Dios-, ya fallecidos en su mayor parte. Cada uno de los escritos de Cuevas es un escaparate donde se amontonan la caspa, la nostalgia de la dictadura y su dimensión racista, sexista y xenófoba. Es decir, todo cuanto se contradice con la letra y el espíritu de la Constitución.
El Ancien Régime
La rebelión del PP es intensamente reaccionaria. Se corresponde a la ideología propia del Ancien Régime. Escuchar, por ejemplo, a Arias Cañete o a Juan Costa es un ejercicio de ubicación sociológica y política muy ilustrativa. Leer al tal Cuevas, lo mismo. Observar cómo prácticamente todos los centristas del PP han sido purgados, incluido el más reputado jefe de esa corriente, Alberto Ruiz Gallardón, cuadra a la perfección con el substrato verdadero de la derecha española.
Arrebatos dialécticos
Los últimos arrebatos dialécticos de Rajoy contra los homosexuales y su derecho a tener hijos -adoptados o no- son elocuentes. Insultar a artistas, intelectuales, científicos, profesores, escritores y cuantos apoyan la candidatura de Zapatero haciéndolos pasar por estómagos agradecidos da la talla ética del líder conservador. Sus propuestas sobre la inmigración lo retratan como un xenófobo y un provocador.
Regreso al pasado
No nos engañemos. La rebelión que propugnan los genoveses consiste en el regreso al pasado. Entonces sus familiares y amigos aludían con frecuencia no a la rebelión –que para eso existió el 18 de julio-, sino a la revolución pendiente. Que era una manera mendaz de denominar a la contrarrevolución. O sea, el retorno a la situación de antes de la Revolución francesa.
El PP de Mariano Rajoy, en estas vísperas electorales, parece caminar no por la senda de la Constitución –como prometiera Fernando VII, quien sin embargo no fue más que un despreciable Rey felón-, sino por los intrincados caminos que conducen a la caverna. El comportamiento de esta derecha durante toda la legislatura ha bordeado los límites del sistema democrático.
La rebelión cívica de la que es portaestandarte Francisco José Alcaraz no es sólo una iniciativa de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, lo que ya de por sí resultaría inquietante. ¿Quién pone en duda a estas alturas del curso que la AVT sería irrelevante –en términos políticos- de no ser porque Rajoy viene actuando respecto a Alcaraz de primo de Zumosol?
Explosión de rebeldía
Sucede que el PP –como partido con importantes terminales, entre las cuales los jerarcas de la Iglesia e influyentes medios de comunicación- se ha ido convirtiendo en un partido antisistema, de modo que muchos de sus actos y de sus objetivos son presentados por los dirigentes populares, explícita o implícitamente, como una legítima explosión de rebeldía.
Romper la baraja
Frente a la tiranía progresista imperante, frente al inminente riesgo de la disgregación de España, frente a leyes que atentan contra la decencia y el derecho natural y frente a un Gobierno arrodillado ante ETA, o con voluntad de hacerlo de nuevo a la primera oportunidad que se presente, el PP se siente obligado a romper, cada dos por tres, la baraja.
Actitudes montaraces
Un partido tan escorado a actitudes montaraces, que hasta ha sido calificado de modo positivo por algún líder de la extrema derecha belga como la única derecha que queda en Europa –es decir, que el PP, según tal versión, estaría muy cerca de la ultraderecha- no resulta compatible con los valores constitucionales. Es más, choca con ellos, por mucho que Rajoy y sus comparsas se empeñen en proyectarse ante la opinión pública como los cancerberos de la ortodoxia constitucional.
Fini y Aznar
No ha de extrañar, por tanto, que el italiano Giancarlo Fini, que procede del partido directamente heredero de Mussolini y que hace unos años se sometió a una operación cosmética, aparezca ahora apadrinando a José María Aznar como presidente de la Unión Europea. Dios los cría y ellos se juntan, eso sí gracias a la complicidad de Silvio Berlusconi, otro que tal baila.
La Nueva Rioja
Las consideraciones publicadas en La Nueva Rioja por Aznar contra la Constitución y en defensa de no pocos de los valores del franquismo corroboran el cinismo de algunos de los más conspicuos dirigentes del PP. De Rajoy se puede decir algo similar. Dos artículos suyos, difundidos hace más de veinte años en El Faro de Vigo, son todo menos favorables a los valores constitucionales. Por algo hace un año aproximadamente don Mariano fue ovacionado en la revista Fuerza Nueva nada menos que por Blas Piñar.
Botón de muestra
Si para muestra basta un botón, añadamos la irrupción de Dimas Cuevas, periodista albaceteño que ha sido fichado por el PP de Castilla-La Mancha para ocupar un escaño de senador. Este tipo es un facha, intercambiable con cualquiera de aquellos periodistas, de censura y correaje, adscritos al llamado Movimiento Nacional -por el Imperio hacia Dios-, ya fallecidos en su mayor parte. Cada uno de los escritos de Cuevas es un escaparate donde se amontonan la caspa, la nostalgia de la dictadura y su dimensión racista, sexista y xenófoba. Es decir, todo cuanto se contradice con la letra y el espíritu de la Constitución.
El Ancien Régime
La rebelión del PP es intensamente reaccionaria. Se corresponde a la ideología propia del Ancien Régime. Escuchar, por ejemplo, a Arias Cañete o a Juan Costa es un ejercicio de ubicación sociológica y política muy ilustrativa. Leer al tal Cuevas, lo mismo. Observar cómo prácticamente todos los centristas del PP han sido purgados, incluido el más reputado jefe de esa corriente, Alberto Ruiz Gallardón, cuadra a la perfección con el substrato verdadero de la derecha española.
Arrebatos dialécticos
Los últimos arrebatos dialécticos de Rajoy contra los homosexuales y su derecho a tener hijos -adoptados o no- son elocuentes. Insultar a artistas, intelectuales, científicos, profesores, escritores y cuantos apoyan la candidatura de Zapatero haciéndolos pasar por estómagos agradecidos da la talla ética del líder conservador. Sus propuestas sobre la inmigración lo retratan como un xenófobo y un provocador.
Regreso al pasado
No nos engañemos. La rebelión que propugnan los genoveses consiste en el regreso al pasado. Entonces sus familiares y amigos aludían con frecuencia no a la rebelión –que para eso existió el 18 de julio-, sino a la revolución pendiente. Que era una manera mendaz de denominar a la contrarrevolución. O sea, el retorno a la situación de antes de la Revolución francesa.
EN LA MOVILIZACION DE IZQUIERDA RADICA LA CLAVE DEL 9 DE MARZO
En el mitin de Vistalegre, en Madrid, José Luís Rodríguez Zapatero pidió ayer la movilización de sus votantes potenciales. No pudo ser, al respecto, más claro: “Sé que hay muchos ciudadanos, seguro que vosotros entre ellos, que están hartos de la derecha, cada vez más radical, cada vez más de derechas. Pero yo os digo: no basta con estar hartos, hay que levantar la voz, hay que usar la palabra, hay que movilizarse y hay que llevar una amplia mayoría a las urnas el próximo 9 de marzo. Eso es estar hartos”.
Y es que tal parece que podría ser –según los expertos en demoscopia- el talón de Aquiles de los socialistas. La sombra de la abstención, o de un cierto pasotismo contagioso, entre una parte significativa de quienes votaron ZP hace cuatro años, proyecta algunas dudas sobre la repetición de aquella victoria. Un triunfo por la mínima del PSOE –que es otra de las variables del enigma- le permitiría sin duda gobernar, pero lo haría demasiado condicionado por sus aliados, fueren del color que fueren, y con una oposición, la del PP, crecida. Y ya se ha visto hasta dónde es capaz de llegar la derecha española cuando va a por todas y aplica su venenoso “todo vale”.
Empate técnico
Las encuestas últimas –ABC, El Mundo y El País- ofrecen resultados que retornan el match al empate técnico. Ello no quiere decir que su fiabilidad sea absoluta, porque hay sólidos indicios como para colegir que -en una de ellas como mínimo- ha habido retoques interesados y, naturalmente, gratos para los genoveses. Da la impresión, en todo caso, de que Mariano Rajoy ha sacado estos días fuerzas de flaqueza gracias al abultado número de parados correspondiente al mes de enero, dato que –al menos momentáneamente- tiende a favorecer a los agoreros que vaticinan para España una crisis económica de gran calado y se relamen de gusto con sólo imaginarlo.
Más madera
Hoy mismo se reúnen con Manuel Pizarro una serie de economistas próximos al PP bajo el paraguas de FAES. Varios de ellos pertenecen al equipo de los gurús apocalípticos o catastrofistas de la COPE. Repásense los nombres de los invitados por la Fundación que preside José María Aznar y se advertirá que es exacto lo que escribo. Con eso está casi todo dicho. Más madera que es la guerra. Por cierto, la madera de la inmigración -que cuando arde lo hace con tanta fuerza como gravísimo riesgo- le habría ya dado dividendos al PP, según la observación de acreditados augures en campañas electorales.
Pregoneros ultramontanos
Estos augures señalan que por encima del 70 por ciento de participación el PSOE conseguiría ganar con holgura y atrapar esa “mayoría amplia” que reclama Zapatero. Y que, desde luego, cuanto más se acercara la participación al 80 por ciento, mucho mejor iría para consolidar el Gobierno de la izquierda o el centro-izquierda de este país. La campaña del 80 por ciento, así como la plataforma de intelectuales, artistas, científicos o escritores en favor de Zapatero y, en definitiva, todos aquellos que estimulan la urticaria de Rajoy, son laudables desde la lógica progresista. Los pregoneros ultramontanos califican de titiriteros a los Serrat, Sabina, Almodóvar o los Bardem, entre otros nombres ilustres. La derecha –con excepciones honorables- desprecia siempre la inteligencia y la creatividad.
“Nunca mais”
Ayer María San Gil, la deslenguada jefa del PP en Euskadi, volvió a las andadas. Volvió a utilizar el terrorismo como arma electoral y espetó a Zapatero una sarta de insultos y de falsedades que claman al cielo. “No me callo ante el rencor. Ante aquellos que quieren llenar de chapapote la vida pública”, había dicho en Vistalegre el presidente del Gobierno. Pues bien, para que desparezca el chapapote de la “vida pública” y para que las sangiles de turno se estrellen contra el “nunca mais”, a votar, a votar y a votar.
Y es que tal parece que podría ser –según los expertos en demoscopia- el talón de Aquiles de los socialistas. La sombra de la abstención, o de un cierto pasotismo contagioso, entre una parte significativa de quienes votaron ZP hace cuatro años, proyecta algunas dudas sobre la repetición de aquella victoria. Un triunfo por la mínima del PSOE –que es otra de las variables del enigma- le permitiría sin duda gobernar, pero lo haría demasiado condicionado por sus aliados, fueren del color que fueren, y con una oposición, la del PP, crecida. Y ya se ha visto hasta dónde es capaz de llegar la derecha española cuando va a por todas y aplica su venenoso “todo vale”.
Empate técnico
Las encuestas últimas –ABC, El Mundo y El País- ofrecen resultados que retornan el match al empate técnico. Ello no quiere decir que su fiabilidad sea absoluta, porque hay sólidos indicios como para colegir que -en una de ellas como mínimo- ha habido retoques interesados y, naturalmente, gratos para los genoveses. Da la impresión, en todo caso, de que Mariano Rajoy ha sacado estos días fuerzas de flaqueza gracias al abultado número de parados correspondiente al mes de enero, dato que –al menos momentáneamente- tiende a favorecer a los agoreros que vaticinan para España una crisis económica de gran calado y se relamen de gusto con sólo imaginarlo.
Más madera
Hoy mismo se reúnen con Manuel Pizarro una serie de economistas próximos al PP bajo el paraguas de FAES. Varios de ellos pertenecen al equipo de los gurús apocalípticos o catastrofistas de la COPE. Repásense los nombres de los invitados por la Fundación que preside José María Aznar y se advertirá que es exacto lo que escribo. Con eso está casi todo dicho. Más madera que es la guerra. Por cierto, la madera de la inmigración -que cuando arde lo hace con tanta fuerza como gravísimo riesgo- le habría ya dado dividendos al PP, según la observación de acreditados augures en campañas electorales.
Pregoneros ultramontanos
Estos augures señalan que por encima del 70 por ciento de participación el PSOE conseguiría ganar con holgura y atrapar esa “mayoría amplia” que reclama Zapatero. Y que, desde luego, cuanto más se acercara la participación al 80 por ciento, mucho mejor iría para consolidar el Gobierno de la izquierda o el centro-izquierda de este país. La campaña del 80 por ciento, así como la plataforma de intelectuales, artistas, científicos o escritores en favor de Zapatero y, en definitiva, todos aquellos que estimulan la urticaria de Rajoy, son laudables desde la lógica progresista. Los pregoneros ultramontanos califican de titiriteros a los Serrat, Sabina, Almodóvar o los Bardem, entre otros nombres ilustres. La derecha –con excepciones honorables- desprecia siempre la inteligencia y la creatividad.
“Nunca mais”
Ayer María San Gil, la deslenguada jefa del PP en Euskadi, volvió a las andadas. Volvió a utilizar el terrorismo como arma electoral y espetó a Zapatero una sarta de insultos y de falsedades que claman al cielo. “No me callo ante el rencor. Ante aquellos que quieren llenar de chapapote la vida pública”, había dicho en Vistalegre el presidente del Gobierno. Pues bien, para que desparezca el chapapote de la “vida pública” y para que las sangiles de turno se estrellen contra el “nunca mais”, a votar, a votar y a votar.
MUTACIONES IDEOLOGICAS
El PP se reclama heredero del liberalismo de Cádiz, pero su raíz está en las antípodas
Proclama José María Lassalle, el diputado que ha escrito la mayor parte de los discursos del líder de la oposición en la última legislatura: "La inmensa mayoría de las personas que formamos parte del proyecto que lidera Mariano Rajoy somos gente de principios liberales y de disposición centrista". Y añade: "(...) de hecho, somos un partido que se reconoce a sí mismo en la herencia del liberalismo de las Cortes de Cádiz" (Abc, 24/1/2008).
¿Quiénes son entonces los serviles? Efectivamente, liberalismo deriva de la palabra española liberal, acuñada en el Cádiz en que fue alumbrada la Constitución de 1812 por un pueblo sediento de libertad, pero con ella se identificaba a los grupos progresistas mientras que los conservadores eran conocidos como los serviles. La derecha política, en alianza de soflama y garrote con los apagacandelas de hábito, combatió la llegada de las Cortes y, desde su interior, trató de boicotear el texto constitucional, logrando finalmente la vuelta de las cadenas dos años después.
En tiempos en que el PP no se ha caracterizado precisamente por un talante moderado, es saludable que desde su interior se reivindique el liberalismo. Pero no es esa su raíz genética. Sus orígenes están en la Alianza Popular fundada por los siete magníficos, siete ministros de Franco, cuyo régimen tenía en el nacional-catolicismo su principal fundamento ideológico.
Cierto es que después Alianza Popular, ya antes de refundarse como Partido Popular para ganar ese espacio en continua expansión que parece ser el centro, se nutrió con las múltiples corrientes que se amalgamaron en UCD, salvo la socialdemócrata que se integró en el PSOE. Había falangistas, democristianos, populistas, liberales... pero nunca fueron estos últimos la mayoría, ni en la UCD ni en la AP a la que se afiliaron desde primera hora José María Aznar y Mariano Rajoy. De entre la actual dirigencia del PP, quien tiene mayor pedigrí liberal -libertariano- es Esperanza Aguirre, que dio sus primeros pasos políticos en la Unión Liberal, fundada por el empresario José Antonio Segurado.
Libertarianos
En EEUU, para evitar la confusión con los liberales de Cádiz y con los libertarios anarquistas, ya desde el siglo pasado los liberales de derechas son llamados libertarianos. La Constitución de Cádiz incluía en su catálogo de derechos el de "ser feliz", mientras que para los libertarianos convertir al Estado en agente social que asuma entre sus obligaciones ayudar a que todos los ciudadanos puedan aproximarse a ese ideal no sólo es una utopía sino que alimenta expectativas que nunca podrán ser colmadas y, en consecuencia, genera reivindicaciones imposibles de satisfacer con el consiguiente peligro de distorsionar el orden establecido. Algo así como que el bienestar y la felicidad son buenos, pero sólo si se trata del privilegio de unos, pues si los ricos repartieran todo su dinero entre los pobres seguiría habiendo pobres pero dejaría de haber ricos.
¿Qué son asuntos públicos?
Opina Lassalle, a quien no se cuestiona individualmente su condición de liberal, que "la izquierda zapateril" está "acosada por la pésima gestión de los asuntos públicos". Por el desarrollo que hace de tal afirmación, los asuntos públicos parecen reducirse a ETA y al despliegue del modelo constitucional del Estado de las Autonomías, si bien añade, refiriéndose directamente a José Luis Rodríguez Zapatero, que se trata de "alguien que ha desaprovechado los mejores años de la economía mundial en el último medio siglo".
Cabe preguntar: ¿Desaprovechado para qué y para quién? ¿Para multiplicar la inversión en I+D+i y cambiar el modelo de crecimiento, para apostar por las fuentes de energía limpias, para crear nuevas prestaciones sociales y convertir en un derecho la atención pública a los dependientes ... para los que han encontrado trabajo, para que los que han visto mejoradas sus pensiones o el salario mínimo..., para los bancos que han multiplicado sus beneficios en porcentajes obscenos...?
Philip Pettit, el teórico moderno del republicanismo cívico que Zapatero ha rebautizado como "socialismo de los ciudadanos", reconoce que esta corriente ideológica es social y políticamente radical en comparación con los libertarianos. "La diferencia entre los enfoques republicanos y libertarianos se revela abiertamente en la actitud que cada uno de ellos es probable que adopte con respecto a las cuestiones de bienestar. La cuestión principal en la política bienestarista es hasta qué punto el Estado puede avanzar en el cobro de impuestos con el fin de asegurar a los pobres, o a todos los ciudadanos en general, en la prevención de aquellas formas de dependencia que derivan de unos recursos inadecuados, de un déficit de educación o de información, de necesidades médicas o de un acceso limitado a la justicia. Y en este punto las dos filosofías emprenden caminos bastante diferentes" (Examen a Zapatero).
Endogamias y viajes ideológicos
Afirma también Lassalle que quienes dirigen en estos momentos el PSOE se dejan guiar por "la endogamia política". Lo dice el dirigente de un partido en el que se valora más el fulgor de una guedeja rubia que la solera de las canas de muchos años de compromiso y trabajo; un partido en el que el suegro y mentor político de Eduardo Zaplana, Miguel Barceló, ha intentado la perpetuación de su linaje parlamentario en la persona de su nieto, Agustín Almódobar, procurando disponer las cosas de tal forma que ocupe su sillón en el Senado cuando él renuncie; un partido que ha colocado en las listas para el Congreso a la hija del controvertido e incombustible Carlos Fabra.
Reivindicar que Zaplana, que ocupa el cuarto lugar en la lista que encabeza Rajoy por Madrid, es liberal y centrista por el mero hecho de proceder de UCD equivale a negar que puedan serlo Josep Piqué, Anna Birulés o Pilar del Castillo, tres ex ministros de José María Aznar que en su mocedad militaron en la extrema izquierda Bandera Roja. Es tanto como desmentir que hoy es Manuel Fraga quien alza la voz en público para reivindicar el centro en el partido del que es presidente fundador.
Pretender convertir la ideología en una herencia genética o en algo inmutable es un intento tan vano como negar el pensamiento o el movimiento. Por sus hechos los conoceréis...
Proclama José María Lassalle, el diputado que ha escrito la mayor parte de los discursos del líder de la oposición en la última legislatura: "La inmensa mayoría de las personas que formamos parte del proyecto que lidera Mariano Rajoy somos gente de principios liberales y de disposición centrista". Y añade: "(...) de hecho, somos un partido que se reconoce a sí mismo en la herencia del liberalismo de las Cortes de Cádiz" (Abc, 24/1/2008).
¿Quiénes son entonces los serviles? Efectivamente, liberalismo deriva de la palabra española liberal, acuñada en el Cádiz en que fue alumbrada la Constitución de 1812 por un pueblo sediento de libertad, pero con ella se identificaba a los grupos progresistas mientras que los conservadores eran conocidos como los serviles. La derecha política, en alianza de soflama y garrote con los apagacandelas de hábito, combatió la llegada de las Cortes y, desde su interior, trató de boicotear el texto constitucional, logrando finalmente la vuelta de las cadenas dos años después.
En tiempos en que el PP no se ha caracterizado precisamente por un talante moderado, es saludable que desde su interior se reivindique el liberalismo. Pero no es esa su raíz genética. Sus orígenes están en la Alianza Popular fundada por los siete magníficos, siete ministros de Franco, cuyo régimen tenía en el nacional-catolicismo su principal fundamento ideológico.
Cierto es que después Alianza Popular, ya antes de refundarse como Partido Popular para ganar ese espacio en continua expansión que parece ser el centro, se nutrió con las múltiples corrientes que se amalgamaron en UCD, salvo la socialdemócrata que se integró en el PSOE. Había falangistas, democristianos, populistas, liberales... pero nunca fueron estos últimos la mayoría, ni en la UCD ni en la AP a la que se afiliaron desde primera hora José María Aznar y Mariano Rajoy. De entre la actual dirigencia del PP, quien tiene mayor pedigrí liberal -libertariano- es Esperanza Aguirre, que dio sus primeros pasos políticos en la Unión Liberal, fundada por el empresario José Antonio Segurado.
Libertarianos
En EEUU, para evitar la confusión con los liberales de Cádiz y con los libertarios anarquistas, ya desde el siglo pasado los liberales de derechas son llamados libertarianos. La Constitución de Cádiz incluía en su catálogo de derechos el de "ser feliz", mientras que para los libertarianos convertir al Estado en agente social que asuma entre sus obligaciones ayudar a que todos los ciudadanos puedan aproximarse a ese ideal no sólo es una utopía sino que alimenta expectativas que nunca podrán ser colmadas y, en consecuencia, genera reivindicaciones imposibles de satisfacer con el consiguiente peligro de distorsionar el orden establecido. Algo así como que el bienestar y la felicidad son buenos, pero sólo si se trata del privilegio de unos, pues si los ricos repartieran todo su dinero entre los pobres seguiría habiendo pobres pero dejaría de haber ricos.
¿Qué son asuntos públicos?
Opina Lassalle, a quien no se cuestiona individualmente su condición de liberal, que "la izquierda zapateril" está "acosada por la pésima gestión de los asuntos públicos". Por el desarrollo que hace de tal afirmación, los asuntos públicos parecen reducirse a ETA y al despliegue del modelo constitucional del Estado de las Autonomías, si bien añade, refiriéndose directamente a José Luis Rodríguez Zapatero, que se trata de "alguien que ha desaprovechado los mejores años de la economía mundial en el último medio siglo".
Cabe preguntar: ¿Desaprovechado para qué y para quién? ¿Para multiplicar la inversión en I+D+i y cambiar el modelo de crecimiento, para apostar por las fuentes de energía limpias, para crear nuevas prestaciones sociales y convertir en un derecho la atención pública a los dependientes ... para los que han encontrado trabajo, para que los que han visto mejoradas sus pensiones o el salario mínimo..., para los bancos que han multiplicado sus beneficios en porcentajes obscenos...?
Philip Pettit, el teórico moderno del republicanismo cívico que Zapatero ha rebautizado como "socialismo de los ciudadanos", reconoce que esta corriente ideológica es social y políticamente radical en comparación con los libertarianos. "La diferencia entre los enfoques republicanos y libertarianos se revela abiertamente en la actitud que cada uno de ellos es probable que adopte con respecto a las cuestiones de bienestar. La cuestión principal en la política bienestarista es hasta qué punto el Estado puede avanzar en el cobro de impuestos con el fin de asegurar a los pobres, o a todos los ciudadanos en general, en la prevención de aquellas formas de dependencia que derivan de unos recursos inadecuados, de un déficit de educación o de información, de necesidades médicas o de un acceso limitado a la justicia. Y en este punto las dos filosofías emprenden caminos bastante diferentes" (Examen a Zapatero).
Endogamias y viajes ideológicos
Afirma también Lassalle que quienes dirigen en estos momentos el PSOE se dejan guiar por "la endogamia política". Lo dice el dirigente de un partido en el que se valora más el fulgor de una guedeja rubia que la solera de las canas de muchos años de compromiso y trabajo; un partido en el que el suegro y mentor político de Eduardo Zaplana, Miguel Barceló, ha intentado la perpetuación de su linaje parlamentario en la persona de su nieto, Agustín Almódobar, procurando disponer las cosas de tal forma que ocupe su sillón en el Senado cuando él renuncie; un partido que ha colocado en las listas para el Congreso a la hija del controvertido e incombustible Carlos Fabra.
Reivindicar que Zaplana, que ocupa el cuarto lugar en la lista que encabeza Rajoy por Madrid, es liberal y centrista por el mero hecho de proceder de UCD equivale a negar que puedan serlo Josep Piqué, Anna Birulés o Pilar del Castillo, tres ex ministros de José María Aznar que en su mocedad militaron en la extrema izquierda Bandera Roja. Es tanto como desmentir que hoy es Manuel Fraga quien alza la voz en público para reivindicar el centro en el partido del que es presidente fundador.
Pretender convertir la ideología en una herencia genética o en algo inmutable es un intento tan vano como negar el pensamiento o el movimiento. Por sus hechos los conoceréis...





