Comentario:
En cuanto uno de nuestros dirigentes ve peligrar su sillon, los cuchillos vuelan y se cortan cabezas. Da igual si las victimas son sindicalistas competentes y los que se quedan unos lameculos con toda su mira puesta en conservar su base de Seguridad Social. Asi ha pasado en la Federación Agroalimentaria de Aragón. Las consecuencias para el sindicato no se tienen en cuenta. Además cuando el trabajador para el sindicato reclama sus derechos laborales (despido improcedente) se le veta para cualquier puesto contratado por CC.OO. Vamos, como la más rancia empresa del capital.
Así llegaremos lejos.
Así llegaremos lejos.