Una nueva leyenda. . . La Cueva del Tesoro

En mi ciudad son más conocidas las Cuevas de Nerja, pero la Cueva del Tesoro, situada a unos 10 kilómetros de Málaga entre las localidades de La Cala del Moral y El Rincón de la Victoria, esconde una leyenda que sé que os va a gustar. Y debido al “éxito” que tuvo mi otro relato sobre la Peña de los Enamorados no he podido resistirme...
La actual Cueva del Tesoro, antes denominada Cueva del Higuerón o del Suizo según cuenta la leyenda esconde un tesoro, como su mismo nombre indica, que trajeron cinco reyes de la dinastía almorávide cuyo último rey, Tesufín ibn Ali, habría muerto en la plaza de Orán en el año 1145, a manos de los almohades, tras embarcar el tesoro real rumbo a Al Andalus. Los rastros de este tesoro se perdieron, y fue Fray Agustín de Milla y Suazo quien, en el siglo XVII, recogió la leyenda en un manuscrito en el que señala como lugar de enterramiento del tesoro la Cueva del Higuerón.
Atraído por esta historia Antonio de la Nari de origen suizo llegó a Málaga a principios del siglo XIX y dedicó 30 años de su vida a explorar la cueva. Finalmente, y debido a la utilización de pólvora para sus perforaciones, Antonio muere por la explosión de un barreno en 1847 y una historia de terror y misterio rodeó la denominada Cueva del Suizo. Se dice que su espíritu vaga desde ese día en el interior del Cantal Alto y muchos testigos aseguran que se aparece de vez en cuando a los que osan buscar el tesoro.
A finales de ese siglo dos estudiantes de Farmacia acabaron adquiriéndola para sus investigaciones. Después pasó a manos de uno de ellos, Enrique Laza que, en 1951, se la vende a su sobrino junto con un ejemplar del primer tomo de “Conversaciones Históricas Malagueñas” donde viene recogida la curiosa leyenda del tesoro escondido.
El sobrino, Manuel Laza Palacio, emprende una investigación exhaustiva al quedar maravillado por la historia y acaba descubriendo durante sus excavaciones restos fenicios que podrían probar que hace 2.500 años esta cueva fue el santuario de la diosa mediterránea Noctiluca, diosa de la fecundidad, la vida y la muerte.
Entre los fenicios esta diosa fue representada en forma de “betilo” o formación rocosa en la Tierra, y por las distintas fases de la Luna en los Cielos. El culto a esta divinidad, bajo estos mismos elementos, fue representado también en las monedas fenicias de Malaka (Málaga), por lo que se confirmaría que la llamada Cueva del Tesoro es el antiguo Santuario de esta antiquísima y misteriosa divinidad femenina.
Actualmente se encuentra una sala abierta al público y dedicada exclusivamente a ella, es el Santuario de Noctiluca, en la que se encuentra un “betilo” en la que la imaginación nos hace ver un perfil tosco femenino con una especie de tocado que simbolizaría a la Luna. A sus pies, se encontró cantidad de cenizas, que analizadas, resultaron ser fosfato de cal, resto calcinado de huesos pertenecientes a animales sacrificados, que datan estos rituales en el Neolítico.
Rufo Festo Avieno, geógrafo del siglo IV después de Cristo, escribe su poema “Ora Marítima”. Habla de éste, entre otros santuarios existentes en estas costas del Mediterráneo Occidental.
Yo he ido en diversas ocasiones y lamento comunicaros que tampoco encontré el tesoro. Confío en que siga escondido allí y que aunque no podamos verlo siempre podremos disfrutar de las estalactitas, lagos subterráneos y vestigios de distintas culturas como pinturas rupestres o restos fenicios. Así que os recomiendo que vayáis a visitarla y os inundéis del encanto de la leyenda y… ¡suerte!





