Malagueños ilustres: BLAS INFANTE (Málaga 1885/ Sevilla 1936)

Blas Infante Pérez nace en julio de 1885, en Casares, pueblo malagueño de la Serranía de Ronda. Toda su vida transcurrirá en Andalucía. Comienza sus estudios en los Escolapios de Archidona, trabaja como auxiliar en la Secretaría del Juzgado Municipal de Málaga.
En la Universidad de Granada cursa la carrera de Derecho. Esta ciudad marcaría su carácter y anhelos nacionalistas, no obstante la situación de los trabajadores andaluces le devolvía a la cruda realidad, y tomaba conciencia de que algo debía cambiar en esta sociedad.
Hace oposiciones a Notaría y gana la plaza, su primer destino es Cantillana, Sevilla. En esta ciudad se relaciona con el Ateneo y en su revista "Bética" inicia un andalucismo cultural, dando a conocer su "ideal andaluz". Con esta publicación asienta las bases de la visión política que él tenía, sobre todo respecto a la realidad socio-económica de Andalucía, reflejando que la tierra es la base necesaria para la libertad de los hombres.
En 1918, se celebra en Ronda la primera Asamblea Regionalista donde se aprueba los símbolos andaluces, la bandera verde y blanca y el escudo propuesto por él, fijando los conceptos de patria viva y nacionalidad histórica.
En 1919, año clave en su vida. Se casa con Angustias García Parias, de la que tendrá cuatro hijos. Comienza a desarrollar su faceta literaria. Se presenta a las elecciones por el partido “Candidatura Demócrata Andaluza” con el lema “La tierra de Andalucía es de todos los andaluces que quieran trabajarla", consigue una buena votación aunque no gana. Será su primer desengaño político.
Con la Dictadura de Primo de Rivera, para su actividad política, que reanudará en 1930 tras un periodo de viajes por Marruecos, Portugal y Galicia. Se presenta a las elecciones por Sevilla y Córdoba sin éxito, y escribe El Estado libre de Andalucía con el lema de "Andalucía por sí, para España y la Humanidad" donde apostaba por el independentismo, pero la falta de calado social hace que modere su postura continuamente.
En 1933 se aprueba el Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Autonomía, que culminaría con la aprobación definitiva en septiembre del 36, no pudo ser por la Guerra Civil.
Las elecciones de 1936, dan el triunfo al Frente Popular, esto anima a los andalucistas, y en la Asamblea de Sevilla del 5 de julio es nombrado presidente de honor de la Junta Regional. Al estallar la Guerra Civil es detenido en su casa de Coria del Río y fusilado junto a otros detenidos el 10 de agosto de ese mismo año.
Juan A. Lacomba en su obra Málaga, personajes en su historia escribe: "Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea".
El malagueño Blas Infante es reconocido hoy como Padre de la Patria Andaluza, ya que fue el creador del nacionalismo moderno andaluz.
Un lugar para perderse... El Torcal

El Torcal de Antequera es el primer lugar de Andalucía en ser reconocido como Espacio Natural Protegido al ser declarado "Sitio Natural de Interés Nacional" en el año 1929. Tiempo después se le consideró Parque Natural en 1978, en virtud de lo dispuesto en la Ley de Espacios Naturales Protegidos de las Cortes Generales. Actualmente está considerado como PARAJE NATURAL.
Este singular paraje está compuesto por rocas calizas, cuyo origen en el fondo marino se remonta al periodo jurásico, hace entre 250 y 150 millones de años atrás. Los materiales depositados en el mar emergieron como consecuencia del plegamiento alpino, conservando buena parte de su horizontalidad a pesar de haber ascendido más de 1.000 metros sobre el nivel de superficie de las aguas.
Más tarde, una serie de fracturas generaron grietas y sistemas de fallas, la erosión y el hundimiento de éstas ha producido lo que conocemos como callejones o "corredores". A partir de este momento el conjunto queda sometido a un proceso de erosión característico, el modelado kárstico, dando lugar a multitud de formas en las rocas.
Además, el Torcal presenta una enorme riqueza en simas, cuevas y otras formas subterráneas, algunas de ellas de gran importancia histórica como la Cueva del Toro. Podemos plantear tres rutas según el visitante, cada una de ellas espectaculares y que invito a recorrer: la "Ruta Verde” (de 1 kilómetro y medio de longitud y con una dificultad baja), la "Ruta Amarilla" (de 3 kilómetros y con una dificultad media) y la “Ruta Roja” (de 4 kilómetros y medio, normalmente recorren expertos senderistas por la dificultad que presenta). Cada una de ellas se encuentra perfectamente señalizada desde su inicio.
Como curiosidad destacar que en esta magnífica zona, se han rodado muchas películas y series, especialmente, de ciencia ficción, gracias a la extraña forma que presenta el terreno.
Mi consejo es que si os gusta el senderismo y la naturaleza no podéis dejar de visitar este maravilloso paraje natural, he ido muchas veces con el colegio y nunca ha dejado de sorprenderme. Es un placer para los sentidos, por el clima, el silencio, la vegetación… y, por supuesto, ver como la piedra ha sido esculpida literalmente por la naturaleza es impresionante. Un paisaje único en España.
Malagueños ilustres: CÁNOVAS DEL CASTILLO (Málaga 1828/ Guipúzcoa 1897)

Político e historiador español, nace en Málaga en 1828. Tras la muerte de su padre, la familia queda en una precaria situación, por lo que en 1845 Cánovas se marchó a la capital para trabajar en las oficinas centrales de la Dirección del Ferrocarril de Madrid a Aranjuez, ayudado por el célebre escritor costumbrista y primo de su madre Serafín Estebánez Calderón, Consejero de Estado en aquellos momentos.
Gracias a su sueldo, comenzó la carrera de Derecho, a la vez que se abría paso en el mundo del periodismo y publicaba su primera novela histórica, La campana de Huesca (1851), y una Historia de la decadencia de España (1854). En esta época establece también sus primeros contactos con los círculos intelectuales y políticos del momento.
En el terreno político participó, junto con el general O´Donnell, en la sublevación de julio de 1854, dirigida contra Isabel II, incluso siéndole atribuida la redacción del ”Manifiesto de Manzanares" en el cual éste legitimaría su golpe de Estado. Tras el triunfo de la revolución liberal, Cánovas ocupa un puesto en el Ministerio de Estado.
Comenzó a partir de este momento una brillante carrera política que abandonó cuando los gobiernos de Isabel II se fueron decantando hacia la derecha y los miembros de su partido comenzaron a conspirar, dedicándose en exclusiva a partir de entonces a su trabajo como intelectual.
Elegido académico de la historia en 1860, ingresó en la Real Academia Española en 1867. Dos años más tarde publicó Bosquejo histórico de la casa de Austria en España, reflejo de su capacidad como historiador.
De sus posiciones revolucionarias iniciales se orientó con el tiempo hacia el conservadurismo cuyos principios precisamente defendió en las Cortes Constituyentes de 1869; fue célebre su voto en blanco de noviembre de 1870, a propósito de la designación del Duque de Aosta para el trono de España.
Las deficiencias del sistema político español durante el Sexenio Democrático (1868-1874) le llevaron a diseñar un sistema político pragmático y de orden, amparado en la institución monárquica. Estuvo al frente del Ministerio-Regencia que se formó en Madrid hasta que llegó a España Alfonso XII en 1875.
El interés de Cánovas por la historia no decreció, y durante las etapas que estuvo en la oposición escribió su libro Estudios del reinado de Felipe IV y dirigió la Historia general de España bajo patrocinio de la Academia de la Historia.
A lo largo de todo el período de la Restauración y hasta su muerte en 1897, tras ser asesinado por el anarquista italiano Angiolillo en Santa Águeda (Guipúzcoa), Cánovas ocupó un lugar de primacía en la dirección de la política española.





