Cous-cous para principiantes.
No sé... llega un momento en la vida de alguna gente en que nos damos cuenta de que ya hemos comido suficiente carne para el resto de nuestros días; que ya no nos gusta, que no la saboreamos, que nos cuesta digerirla, masticarla y hasta verla en el plato.
Que nadie me malinterprete. Después de años y años a base de ternera gallega, ahora no me voy a poner un manto de franela e ir por ahí a lo "hermano sol, hermana luna" predicando que no se debe asesinar a los animales. Acabáramos.
Además, es que no pienso así.
Pienso en la cadena alimenticia que me enseñaron en el cole: ser humano come tiburón, tiburón come foca, foca come sardina, sardina come...
(¿Qué? ¿qué come una sardina? ¿Bollycaos? Ni puñetera idea, pero ya me entienden).
Y también pienso en que tengo colmillos: dos. Y los colmillos, desde luego, no son para la lechuga. Sin embargo, puedo pasarme meses sin comer carne, con lo cual queda demostrado que tan, tan, tan carnívora, en realidad, no debo de ser.
En fin, lo que quería decir con todo esto (y me he ido de madre tres pueblos) es que no me ha gustado NADA DE NADA la reacción de alguna gente al decirles que no iba a volver a comer carne. Para empezar, porque en realidad debería de ser una cosa que comentas y ya está, y resulta que no está, y no es que me dé rabia la reacción momentánea en sí, sino esta manía que tiene alguna gente de creer que es dueña hasta de tu estómago.
Craig, por ejemplo: "¿Ahora vamos a tener que comer kosher?" Número uno: esto es couscous.
Número dos: llevo cocinando couscous tres años y nunca te habías quejado antes.
Número tres: yo misma he ido a compraros bistecs a ti y a tu hermano al supermercado.
Número cuatro: pero qué coño tendrá que ver creer en Hashem y cantar canciones raras con que no te guste la carne?
Holden, el hermano rebelde: "Pues que sepas que los peces también son animales, aunque respiren distinto".
Que te digo por enésima vez que no lo hago por esnobismo ecológico, sino porque me sale delquetedije. Apunte: en España las criaturas también van al colegio, ese sitio donde te suelen enseñar que los peces TAMBIÉN son animales. Gracias por tu contribución a mi "bagage" cultural, de todas formas.
Mi hermano (mi hermano es más joven que yo, que lo sepan): "Buá, si ya te llevabas mal con mamá, ahora va a ser la hostia."
Pues sí, eso, que sea la hostia, traigan trompetas, tambores, panderetas y acordeones. Que sea el Armageddon de la historia entre mi madre y yo, y sí, que tenga lugar en la cocina, ya que en la cocina es donde hemos tenido las peores discusiones y donde nos hemos dicho las peores cosas.
¿Por qué no? Desafío a toda mi familia a perderme el respeto por las decisiones que tomo. Lo único que conseguirán es perderme y punto. (bastantes integrantes de mi familia extendida ya me perdieron hace tiempo por esta misma razón, así que cuatro arriba, cuatro abajo...)
No intento que nadie entienda nada. Nada que se le haga demasiado grande en esa cabecita cuadrada, completamente ocupada con gigas y gigas de costumbres impuestas, de creencias absolutas y absolutistas, de verdades universales. Como se dice aquí en Catalunya, "d'on no n'hi ha, no en raja" (que viene a ser que de donde no hay, no se puede sacar). Lo único que pido es la madurez suficiente como para respetar una decisión que sólo afecta a la persona que la ha tomado.
Una persona lo suficientemente adulta, crecidita, y dueña de su cuerpo como para decidir qué se mete en la boca y qué no.
No es acerca de la dieta, ni acerca de la carne, ni de "asesinar pobres zanahorias" (como en aquella película) o esperar a que se caigan de la mata. No se trata de eso. Se trata de que en algunos rincones de España (empezando por mi casa) y sector occidental de Australia aún hacen falta unas cuantas bofetadas para ir despertando de la siesta eterna en que parecen haber caído.
Que nadie me malinterprete. Después de años y años a base de ternera gallega, ahora no me voy a poner un manto de franela e ir por ahí a lo "hermano sol, hermana luna" predicando que no se debe asesinar a los animales. Acabáramos.
Además, es que no pienso así.
Pienso en la cadena alimenticia que me enseñaron en el cole: ser humano come tiburón, tiburón come foca, foca come sardina, sardina come...
(¿Qué? ¿qué come una sardina? ¿Bollycaos? Ni puñetera idea, pero ya me entienden).
Y también pienso en que tengo colmillos: dos. Y los colmillos, desde luego, no son para la lechuga. Sin embargo, puedo pasarme meses sin comer carne, con lo cual queda demostrado que tan, tan, tan carnívora, en realidad, no debo de ser.
En fin, lo que quería decir con todo esto (y me he ido de madre tres pueblos) es que no me ha gustado NADA DE NADA la reacción de alguna gente al decirles que no iba a volver a comer carne. Para empezar, porque en realidad debería de ser una cosa que comentas y ya está, y resulta que no está, y no es que me dé rabia la reacción momentánea en sí, sino esta manía que tiene alguna gente de creer que es dueña hasta de tu estómago.
Craig, por ejemplo: "¿Ahora vamos a tener que comer kosher?" Número uno: esto es couscous.
Número dos: llevo cocinando couscous tres años y nunca te habías quejado antes.
Número tres: yo misma he ido a compraros bistecs a ti y a tu hermano al supermercado.
Número cuatro: pero qué coño tendrá que ver creer en Hashem y cantar canciones raras con que no te guste la carne?
Holden, el hermano rebelde: "Pues que sepas que los peces también son animales, aunque respiren distinto".
Que te digo por enésima vez que no lo hago por esnobismo ecológico, sino porque me sale delquetedije. Apunte: en España las criaturas también van al colegio, ese sitio donde te suelen enseñar que los peces TAMBIÉN son animales. Gracias por tu contribución a mi "bagage" cultural, de todas formas.
Mi hermano (mi hermano es más joven que yo, que lo sepan): "Buá, si ya te llevabas mal con mamá, ahora va a ser la hostia."
Pues sí, eso, que sea la hostia, traigan trompetas, tambores, panderetas y acordeones. Que sea el Armageddon de la historia entre mi madre y yo, y sí, que tenga lugar en la cocina, ya que en la cocina es donde hemos tenido las peores discusiones y donde nos hemos dicho las peores cosas.
¿Por qué no? Desafío a toda mi familia a perderme el respeto por las decisiones que tomo. Lo único que conseguirán es perderme y punto. (bastantes integrantes de mi familia extendida ya me perdieron hace tiempo por esta misma razón, así que cuatro arriba, cuatro abajo...)
No intento que nadie entienda nada. Nada que se le haga demasiado grande en esa cabecita cuadrada, completamente ocupada con gigas y gigas de costumbres impuestas, de creencias absolutas y absolutistas, de verdades universales. Como se dice aquí en Catalunya, "d'on no n'hi ha, no en raja" (que viene a ser que de donde no hay, no se puede sacar). Lo único que pido es la madurez suficiente como para respetar una decisión que sólo afecta a la persona que la ha tomado.
Una persona lo suficientemente adulta, crecidita, y dueña de su cuerpo como para decidir qué se mete en la boca y qué no.
No es acerca de la dieta, ni acerca de la carne, ni de "asesinar pobres zanahorias" (como en aquella película) o esperar a que se caigan de la mata. No se trata de eso. Se trata de que en algunos rincones de España (empezando por mi casa) y sector occidental de Australia aún hacen falta unas cuantas bofetadas para ir despertando de la siesta eterna en que parecen haber caído.
Comentario:
Le sugiero que siga la dieta de un conocido mio, que consiste en no comer nada que necesite ser cocinado.De la tienda a la boca. Aún así su dieta es tan rica y equilibrada como la de cualquiera que se preocupe por ello, y goza de una excelente salud.
En el caso de vd., sepa que su obligación es que su estómago sea feliz. Los demás que coman piedras.
Siempre encantado.
En el caso de vd., sepa que su obligación es que su estómago sea feliz. Los demás que coman piedras.
Siempre encantado.
Comentario:
Aviso publico: mirar esta pagina que habla del tema...bastante bueno
www.themeatrix.com
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Comentario:
A mi me pasa tres cuartos de lo mismo, la carne cada día me gusta menos, pero aún así la como, simplemente he reducido la cantidad. No me comeré jamás un chuletón, un entrecotte de 750 grs ni cosa parecida pero un bistelito de vez en cuando hasta me hace gracia.
A veces no es el qué, sino el cómo creo que si en vez de afirmar categoricamente "nunca más voy a volver a comer carne" hubieras dicho "voy a comer mucha menos carne porque cada día me gusta menos" probablemente todos evitaran poner carne el día que los visitas por no disgustarte, pero con tu caracter apasionado seguro que les ha sonado a desafío o a defensora de causas perdidas o algo por el estilo, digo yo...
kisses!
A veces no es el qué, sino el cómo creo que si en vez de afirmar categoricamente "nunca más voy a volver a comer carne" hubieras dicho "voy a comer mucha menos carne porque cada día me gusta menos" probablemente todos evitaran poner carne el día que los visitas por no disgustarte, pero con tu caracter apasionado seguro que les ha sonado a desafío o a defensora de causas perdidas o algo por el estilo, digo yo...
kisses!





