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COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
Sueño con brujas.

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(Sublime. Santería).

Resulta fácil hacerse la fuerte en las horas de conciencia. Basta con ponerse una pantalla de autosuficiencia tamaño XXL, sonreír sin piedad, contra viento y marea, y sobre todo, mantenerse ocupada. Pensar mucho, sí, no olvidarse de las cosas que duelen ni de la gente a la que se añora. Pero con el mazo dando, por decirlo de alguna manera.
En retrospectiva, he sido una de las tías más duras que conozco, estos días. Casi tanto como mi bisabuela Dolores, la mujer eternamente descalza, la reina del orujo. Me siento orgullosa de poder decir que sólo he llorado lo justo, lo que necesitaba llorar físicamente, pero que no he caído en dramatismos ni exageraciones (hecho sin precedentes, tratándose de mí).
Lo he pensado, calculado y planeado todo racionalmente, tengo un esquema perfecto de lo que tengo que conseguir de aquí a Agosto y no me asusta nada, ni en la superficie ni en el fondo. Ni cuando bromeo en público, ni cuando reflexiono en la amable y fascinante soledad de mi caja de zapatos llamada impropiamente piso.

Así pues, ¿alguien me puede explicar por qué carajo he tenido el sueño que he tenido esta noche, que no me viene a cuento con nada?
¿Quién fue el ente maldito/a que puso ahí los sueños, para pervertir y deshacer lo que conseguimos superar durante el día? ¿Quién?
Quien sea, le aconsejo que se esconda bien.

ESTADO ACTUAL DE LA SITUACIÓN:

1. De insomnio soporífero. Por razones que no vienen al caso, ayer me fui a dormir hoy, otra vez. En momento de irme a dormir, no obstante, ni coincidió siquiera con el momento de dormirme, porque al mardito roedó se le dio por empezar a hacer un remember de grandes temas de la salsa y se curró un solo de percusión que si lo oyen los que hicieron el documental del Buena Vista Social Club me lo contratan fijo.
Cuán triste puede llegar a ser descubrirte a los veintiocho años, sentada en la cama, gritándole a una chinchilla macho con problemas de actitud que si no deja de hacer ruido me hago unas alpargatas con su piel. Y Macgaiber que para, se acerca, apoya las manitas en los barrotes, así como hace él cuando se pone de pie, y me mira. Creo que hasta puedo oírle decir, a las 04:00a.m. "Hala, pero si yo pensaba que te gustaría".
Total, que aquí la menda, después de darse cuenta de que estaba intentando hacer razonar a un roedor peludo de los Andes, se desveló, se dio cuenta de lo absurdo de la situación, y se dispuso a ubicar jaula con roedor de vuelta al salón. Hala, machote. haz todo el ruido que quieras, ahora, que con un poco de suerte despertarás al vecino que se empeña en pasarse los días de su existencia picando paredes con un martillo.

2. De Pesadilla en Raval Sud. Y aquí viene cuando lo matan. No, cuando lo matan no, cuando la mato, mejor dicho.
Resultado de cerrar los ojos y perder la conciencia: Llego a Australia y la madre de Craig (AKA mi suegra jipi) me viene a recoger al aeropuerto. ¿Saben aquellos momentos perfectos para que le desaparezca a una todo indicio de expresión facial y se le ponga un letrero más allá del flequillo que rece SAPRISTI? Pues si jamás lo ha habido, that was it.
Le pregunto, obviamente, cómo es que mi marido no ha venido a recogerme, porque siempre hay que preguntar antes de perder los nervios y sacar la AK-47 y acabar hasta con la última forma de vida, inteligente o no, que le quede a una dentro del campo de visión. Así que pregunto, esperando una respuesta tipo Ha sufrido un terrible accidente y está en coma en el hospital. pero no. La pobre mujer me mira, con esa cara que te pone tu amiga del insituto para decirte que se ha follado al tío que te gustaba, y me dice que Craig está en Darwin. Que fue a mirar casas allá por iniciativa mía, y que conoció a una mujer y que está viviendo con ella.
Ahí hubo un blanco enorme (blanco mental, no del de disparar) y luego todo lo que recuerdo es que tal como llevaba las maletas, pillé un vuelo a Darwin. Darwin, en mi pesadilla, era un sitio curiosamente clavadito a los gráficos del Grand Theft Auto 4 de la playstation, con su tienda de armas y todo. Me persono delante de mostrador de tienda de armas, tras haber pillado habitación apestosa en tugurio de mala muerte rodeado de gentes de mal vivir, aborígenes borrachos y algún cocodrilo que otro, y me gasto el dinero que llevaba ahorrado en las armas más salvajemente sofisticadas que tenían en el lugar. El tío de la tienda me mira asustado. Le tiemblan las manos al darme el cambio. Le oigo farfullar un "malditos yanquis" al dirigirme hacia la puerta, me giro, estreno el revólver que más rabia me dio en ese momento y mientras observo cómo agoniza, con el pecho cubierto de sangre, le digo, con todo el cool del mundo:
-No soy americana. Soy gallega. Imbécil.
Entonces, armada hasta los dientes, empiezo investigación para encontrar paradero de marido infiel y traidor que no ha tenido ni los huevos (excuse my French) ni la delicadeza de venir a buscarme y decirme en persona que es el peor hijo de puta que ha traído la madre naturaleza a este mundo (después de George Bush, quiero decir).
Llego al sitio con mis metralletas, mis pistolas, mis granadas y mi revólver, y descubro algo que me jode los planes completamente. Miro por la ventana y veo a Craig sentado en el sofá de aquella casa testigo del fin de mi matrimonio, con un bebé. Entonces sale de lo que parece ser la cocina la bruja por la que me ha dejado, que va vestida como Britney Spears, aunque guarda un asombroso parecido a Loles León.
En cinco segundos, elaboro plan B. En menos de tres, lo ejecuto. Entro en la casa, cojo al bebé, disparo a Craig, disparo a la bruja, salgo de la casa con el bebé en brazos y tiro un par de granadas que convierten a la susodicha paupérrima constructio australis en un jardín quemado.
El bebé me mira. Pienso que si pudiera hablar, me diría Good on you, porque ni ha llorado siquiera.
Mientras nos alejamos del jardín en llamas, pienso en mis arrebatos. Igual tendría que haber preguntado. Quizá no están bien, este tipo de arrebatos, pero en el amor y en la guerra....

COSAS POR HACER:

1. Cambiar el fondo de escritorio de Lara Croft. Extremadamente perjudicial para mi salud mental, por lo que se ve.
2. No volver a preocuparme por estos sueños. Después de todo, incluso en la manifestación más psicótica de mi subconsciente salvé al bebé bastardo de una muerte más segura que las derrotas del Deportivo de la Coruña.
3. Tisana. Acordarme de una puñetera vez de comprar la condenada tisana.
4. Acabar la puñetera traducción.
 
Comentario:
Diosss.... espero que eso solo sean sueños... pq como tengas una minima parte de mala ostia en realidad q en el sueño.... hay que echarse a temblar...

Has pensado en llevar el bicho q no te deja dormir a un albergue de animales...

Menos mal q mi perro no ladra de noche, sino se van él y la que lo trajo de mi casa :-D

Saludos
No