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COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
¡LOS REYES SON LOS [CENSORED]ADRES, LOS REYES SON LOS [CENSORED]ADRES!

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-Brenda Lee. It's my party (and I cry if I want to). -

No se me ha ocurrido mejor título de canción (en lo que a pataletas históricas se refiere) para ambientar los hechos que dieron pie a lo que después bauticé como "Incidente de los padres comegalletas a las 3 a.m. de la noche de Reyes". Incidente que, dicho sea de paso, marcó un antes y un después en mi tierna infancia, que dejó de serlo (tierna, e infancia, quiero decir) desde aquél fatídico momento.

Como ya expliqué en otros posts, algo que muy a mi pesar siempre me ha caracterizado ha sido la puñetera manía que tengo de ser puñetera. Y meona. Manías que en realidad no son manías, son manifestaciones salvajes de ADN en su estado más puro.
A mis tres años de edad, además, todo lo que ahora es puro ADN, antes era purísimo (en tanto que más nuevo y menos corrupto, que no corrompido. Ay, que me voy del tema otra vez).
Cada cinco de Enero por la noche, antes de meterme en la cama, participaba con gran ilusión y esplendor emocional en un peculiar ritual que tenían mis progenitores (los míos y los de casi toda España, claro) de preparar tres platos con galletas (uno para cada rey mago), tres copas de cava (una para cada rey mago) y un cubo de fregar lleno de agua que dejaban en el balcón (para los tres camellos).
Cada cinco de Enero, durante todo el día, iba preguntándole a cada persona adulta que me encontraba
1. si existía posibilidad (científica y real, no las trolas que me soltaban mi padre y mi madre) alguna de que tres pedazo de camellos subieran hasta un sexto piso con entresuelo y no sólo eso sino que además, cupieran los tres en el balcón, y no sólo eso, sino que les cupiera a los tres el morro en el mismo cubo, y no sólo eso, sino que un sólo cubo fuera bastante para tres camellos. (Ssssí, si, criaturica, aparta, que no me dejas ver el parte)
2. si los pajes no eran hijitos de Dios o qué, que no les dejábamos nada. (los pajes se quedan abajo, lo sabe todo el mundo. ¿Lo de hijitos de Dios a quién se lo has oído?)
3. si no les retrasaría el trabajo, pararse a beber alcohol y comer galletas. (que no, que no, que son MA-GOS, niña, MA-GOS).
4. a qué hora exacta llegaban. (Sí, claro, anda que.... y el número del gordo del año que viene? ¿No lo quieres saber también?)

Cada cinco de Enero me encontraba con respuestas que me hacían pensar que definitivamente, al hacerte mayor, te volvías idiota del culo.

Allá por mis cuatro o cinco tiernos añitos de edad (lo de tiernos era licencia literaria, pero recuerden que este es un post-pataleta) repetimos el mismo procedimiento operación Reyes Magos de cada año, id est:
1. Sacar galletas.
2. Disponer galletas en platos.
3. Sacar cubo.
4. Llenar cubo de agua.
5. Colocar cubo en balcón.
6. Abrir botella de cava.
7. Sacar copas.
8. Llenar tres copas de cava.
9. Preguntar si el cava no perdería las burbujitas de ahí a que llegaran los Reyes, como decía mi abuelo en cada fiesta familiar "no lo abras aún, no, que luego pierde las burbujitas"...
10... Lavar dientes e irme a la cama sin respuestas válidas ni convincentes.
A eso de las tres de la madrugada (eso lo concretó mi sra Madre años después, yo obviamente no lo recuerdo) así como que me giré en la cama y me desperté. No me desperté de la emoción de los Reyes, ni de la de dulces que me daban (básicamente porque mis emociones nunca me quitaban el sueño, y mis dosis diarias de dulce iban medidas con cuentagotas).
No, no. Me llamaba la Madre Naturaleza.
Hablando de lo cual, si me disculpan, ahora vuelvo.
--
Bien, la historia es que me desperté, hice lo propio, y cuando volvía para mi cama, siendo consciente de lo tarde que debía de ser, vi un renglerillo de luz escapándose del salón, por la puerta.
¿La luz encendida, a aquellas horas? ¡Si ya había salido Casimiro hacía horas!
Me asomé, y cuál no sería mi sorpresa al comprobar que eran mis mismísimos progenitores, comiéndose las galletas que tan devotamente yo había preparado para los Reyes. Y bebiéndose el cava.
En aquel momento lo supe. Sentí la certeza invadiéndome hasta el último dedo de frente, y me dije:
Este año te quedas sin Reyes. En cuanto lleguen y vean que no quedan galletas ni cava, se largarán y olvídate de los cuentos que pediste.
Y luego, claro: métete en la cama, aquí no ha pasao ná, y duerme hasta que el sol justiciero desfaga el entuerto. No te jode.
Aquella fue Mi Primera Noche de Insomnio Chispas.
Me desperté, con los ojos pegados a las rodillas, y recuerdo que pensé:
No te levantes. Quédate en la cama.
Y se iban sucediendo las imágenes terroríficas en que me levantaba, llegaba al salón y el sofá rojo (donde solían dejar los regalos) estaba vacío.
Aquello era yo, hecha un ovillo en la cama, aquel seis de Enero:
1. Un diez por ciento de frustración.
Sofá vacío, sofá vacío, y Reyes Magos cabreados. Dioses, dioses, dioses.
2. Un veinte por ciento de resaca de no haber pegado ojo.
A aquellas tiernas edades. No tiene nombre. Eran tiempos difíciles para pasar la infancia. No existía la psicología moderna.
3. Un cincuenta de cabreo/incomprensión filial.
¿Por qué se habrán comido las galletas y se habrán bebido el cava? ¿No me quieren? ¿No quieren que los Reyes me traigan regalos, como a todo el mundo? ¿Por qué no les habré pegado la bronca ayer, en vez de correr a la cama como una cobarde? Ñññññññññññññ...
El resto, re-cochina curiosidad que me recomía por dentro. Esa energía incontenible que hace de las criaturas, auténticas obras de relojería.
Bueno, además de todo eso, me tuve que levantar, a riesgo de mearme en la cama si no salía pitando al lavabo.
Llegué al infernal salón con los ojos tapados, el corazón abrumado, mi infancia agonizando tras mis pasos y unos padres que no sólo no me querían, sino que además me hacían la putada del siglo. Y se sucedieron en mi cabeza, a una velocidad frenética, todos aquellos posibles momentos del año en que no había sido buena.
El sofá rojo, repleto de regalos. Cuentos, juegos, playmobils, etcétera.
Aquí está pasando algo muy, muuuuy raro.
Salté sobre la cama de mis padres putativos (porque a aquellas alturas hasta me planteaba si serían mis padres verdaderos, no se crean) a las siete y media de aquella traumática mañana de Reyes y los trituré con todas las preguntas que me habían surgido durante la noche.
Volví a preguntar lo de los camellos en el sexto con entresuelo, pero nada.
Al final, después de unas tres horas de "pregunta existencial-respuesta evasiva" que desembocaron en lágrimas y recriminaciones (mías todas, tipo: ahora os chincháaaais, porque por mucho que me la jugárais los Reyes son buenos y como saben que he sido buena me han dejado los regalos igualmenteeee) y de preguntarles un total de diez mil cuatrocientas cincuenta y ocho veces si me querían como hija, mi madre se dio por vencida y me lo contó. Acabáramos. Y yo que pensaba que aquella mañana ya no me podría cabrear más.
Los Reyes ya no existían. Acababan de morirse de golpe y desaparecer. Fllllsssssss....
Con ellos, un buen trozo de infancia, a la que vino a relevar un buen trozo de reticencia.
Esto va para que entiendan lo que sucedió años después, y que mi sra Madre tachó de crueldad (que yo sigo considerando buena fe, simplemente).
Mi hermano, de tres añitos, se acostó una noche después del Sacrosanto ritual de la PataterísimaTrinidad (galletas, cava, cubo, quiero decir) y justo cuando estaba ya en la cama, el angelito, recibió visita de Aquí La Menda Toda Una Mujer. Yo debía de tener unos ocho años, pero ya estaba curtida de patadas emocionales y ya me había comido hasta al Ratoncito Pérez con ketchup y pepinillos, después de preguntarle a mi padre cómo era que el susodicho roedor y mi padre tenían la misma letra, en las notitas que me dejaban.
Por dónde iba...
Me senté en la cama y le dije (a mi hermano, no al Ratoncito Pérez):
-Ahora duérmete, para que mamá y papá puedan ir y comerse las galletas y beberse el cava y así te despiertes mañana y te pienses que han sido los Reyes. Fuá, que los Reyes no existen. Son papá y mamá, que compran los regalos y se montan todo este rollo.
Ante los lagrimones de mi hermano y los razonables gritos histéricos con efecto subguófer de mi sra Madre qué-me-le-has-dicho-al-pobre-niño (en gallego, que mi sra Madre cuando se histeriza le sale el rapapolvo siempre en gallego), yo sólo pude responder con La Verdad:
-Es para que no crezca engañado, como yo.
 
Comentario:
En relación con este post de Aldara, es ab-so-lu-ta-men-te necesario que veáis este vídeo:
http://www.elmundo.es/especiales/2005/12/felicitacion/video.html
 
Comentario:
Ufffff..... pues yo creo que hasta los 9 ó 10 años creía en ellos, hasta que un día mi prima me dijo los reyes son los padres... y yo me cabreee patalee (no pensaba que llevarían las mentiras tan lejos).. y me dijo lo del ratoncito pérez... y se lo dijo a mi madre y me dijo que no, q si existian... pero mi prima me volvió a decir la verdad y despues de echarle la bronca no pudo mas que confesarse... y recuerdo que me dolió muchisimoooooooooooo....

Eso si tu fuiste mu cruel!!!

Beso
 
Comentario:
Uooooo, qué nivel, dejo de estar un rato y me encuentro hasta con canciones en tu blog (me han encantado, las buscaré cuando me baje algún programa tipo emule o similar ;)

Y respecto a tu maldad, es comprensible. A nosotros, nuestros padres no nos quisieron engañar y nos lo dijeron desde el principio. Dicen ellos que ni aun por esa les creíamos. De hecho, no tengo el recuerdo de que hubieran sido ellos quien me lo dijeron. Aunque no tengo demasiados recuerdos, mi memoria a largo plazo debe de estar un poco averiada...

Un besote!
 
Comentario:
Si es que ya lo he dicho yo siempre... con los niños pequeños hay que tener mucho cuidado, nunca sabes qué puede traumatizarles de por vida, jaja! Tú, Aldara, eres un claro ejemplo de ello. Una prueba de cómo un descuido puede trastornarte de por vida, jaja! Yo envidio la inocencia de los niños... poder creer que seres como Papá Noel, los Reyes o el Ratoncito Pérez existen me parece maravilloso... joooo, echo de menos a mi Laura pequeñaaaa! Y ojalá mi perra entendiera el lenguaje humano para poder contarle la historia de las Navidades de regalitos de parte de seres tan originales, jaja! Valeee, que me voy del tema...

Eso sí, fuiste una niña muy sádica! :p Seguro que los Reyes te trajeron carbón ese año, jaja! (qué manía con que el carbón era malo, jo! Lo a gustito que me lo comía yo, jaja)
La cuestión es que algún día tienes que enterarte... y es de las peores noticias que recibes en tu vida, eh? Pero oye, mientras te traigan tus regalitos... qué más da si son los papis o los Reyes? Aquí el fin justifica los medios, jeje!

Besitos y ánimo con ese lunes... aunque oye, al domingo aún le quedan unas horas, ¡no vamos a ser aguafiestas! :)
 
Comentario:
uhmmm...eran otros tiempos. Los niños podían pensar (y tu bien que le dabas al coco, hay que ver!!!)

Ahora, entre Reyes Magos, Papá Noel, Santa Claus (nunca supe si estos dos eran el mismo, tras una dieta de adelgazamiento, nuestro autóctono Olentzero y el resto de personajes autonómicos que bajan del monte para traer regalos, los niños de hoy dia tienen serios problemas de identidad. Es mas, yo conozco uno que de mayor quiere ser Steve Martin para hacer comedias navideñas, no te digo más.

Musus
 
Comentario:
y luego si os llamamos crueles os ofendeis. Hubo revancha por parte de tu hermano?

(yo tambien vivia en un sexto con entresuelo.. ante el dilema de como cojones subián, acabamos dejando la comida y el cubo en la porteria)
 
Comentario:
y luego si os llamamos crueles os ofendeis. Hubo revancha por parte de tu hermano?

(yo tambien vivia en un sexto con entresuelo.. ante el dilema de como cojones subián, acabamos dejando la comida y el cubo en la porteria)
 
Comentario:
Bueno, te podria explicar como nos enteramos de estas cosas en los internados, pero perdería la parte cachonda!
Lo peor es que tengo una imagen muy clara de cuando tenía 4 años de ver a los reyes magos en el comedor de casa vestidos unicamnete con sacos...
REYES MAGOS INDIGENTES????
Bueno, otro dia te cuento la imagen de tengo de una bruja volando en una escoba por el bosue del colegio.
 
Comentario:
estic bé, estic bé. només que porto uns dies agripat i aquest matí ha estat horrible. no podia tragar i, lo q es peor, no podia fumar! ñeñeñe

:)

jo no recordo quan em van dir q els reis són els pares... ammh
se mha presentat un dubte: als orfes què els diuen?
No