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COSAS POR HACER
Crónicas de la antiheroicidad involuntaria.
Acerca de
Aldara: Pseudónimo. Si me hubieran preguntado, habría preferido ser la heroína que la antiheroína... Pero el condicional es el tiempo verbal más absurdo, y ahora ya le he cogido el truco a mis meteduras de pata. Con el tiempo voy desmadurando y todo lo que parecía estar claro y archivado vuelve a la carpeta de cosas pendientes.
Sindicación
 
Magnolias de acero (versión española)
Es curioso el ambiente que se produce en las peluquerías de barrio. A mí, si no fuera porque lloré como un cocodrilo con Steel magnolias, igual no me gustaría. Demasiado marujerío.
Siempre hay, como mínimo, tres señoras que visten mal, que se distinguen del resto, que visten fatal.
Y el peluquero metrosexual (casado con la peluquera asexual) que pasea su presunta masculinidad por delante de la parroquia como si nadie dudara de ella.
(Susurros de magnolia:)
-Este muy machito, muy machito, Herminia, pero pa mí que le van la carne y el pescao por igual.
La Herminia:
-Diiigo.

Entonces llega una peroxirubia que se cree Meryl Streep (sesenta, con optimismo) La divinidad le llegó en dosis bastante más abundantes que el orden de los dientes o la calidad cutánea. Sus imperfecciones, opuestamente proporcionales a su presuntuosidad, se pavonean en stilettos por el establecimiento durante unos veinte minutos de cloc, cloc, cloc en los que intento engancharme los ojos a alguna revista cuyos/as figurines figurantes no merezcan el más fervoroso de mis desprecios. Imposible.
Y yo, que había llegado al sitio una hora antes que ella, y que ya sé (porque todas las mujeres de mi familia van a la misma peluquería) que no reservan hora, tengo que ver, delante de mis narices, como cogen a la Erotic Queen antes que a mí, sólo porque había empezado a quejarse de tener que esperar.
Divina de la Muerte. Menudo morro. Así le haga reacción el tinte y se le caiga el poco pelo que le queda a matojos.
Calva tampoco perdería tanto, a decir verdad.
Cada una habla de sus cosas a intervalos. Intervalos en que las otras hacen ver que escuchan, sólo para poder saber cuándo la hablante respira y pueden decir la suya también.
Entre los temas destacados figuraban
1. La ciática (quería preguntar, pero me callé por vergüenza. Son esos temas que a mi edad no se entienden muy bien, pero se oyen tanto que hasta está mal no saber de qué carajo va la cosa)
2. El reuma (tres cuartos de lo mismo).
3. Los nietos y las nietas.Que no, que no, Amalia, que te digo que el mío, eso de sumá y dividí ya lo hasia a lo tré año.
4. Los maridos. Me abstengo de comentarios, pero sí diré que se me quitaron bastante las ganas de casarme.
5. Bodas de hijos/as. Entonces llegó el momento más temido. Mi sra. Madre, presente, aún no había hablado. A mí me daba un miedo atroz, porque sabía que estaba aguantando la respiración como quien pilla carrerilla en la decathlón de las olimpiadas, para dar el pedazo salto mortal.
Y vaya si lo dio.
Media ciudad sabe que me voy a casar, ahora. Y no sólo eso, sino que además también saben la historia entera. Y eso que mi sra Madre, si hay algo que tiene (o había algo que tenía, a su favor) es que no era cotilla ni iba por ahí explicando su vida.
No, claro, de hecho no estaba explicando su vida. Estaba explicando la mía.
Ahí fue donde la cosa empezó a irse de madre, y nunca mejor dicho. A mi sra Madre, la relevó otra señora que dio un seminario intensivo acerca de los antis y contras del matrimonio, de lo asquerosos/babosos/inutiles/subnormales que eran los hombres, que tenía que ir con cuidado, que la convivencia era muy dificil, qué sé yo qué más, (las otras cacareaban, de corillo de fondo, como si aquello fuera operación triunfo) hasta que le dije que no se preocupara, que yo ya llevaba viviendo con el susodicho caracol (¿baboso, inútil, subnormal? A punto estuve de pedirle que me enseñara la foto del marido que, a bien seguro, llevaba en el monedero. Todo un clásico.)... eh... que Craig y yo ya llevábamos viviendo juntos unos tres años y pico, porque ahora que Franco ha muerto y se pueden hacer estas cosas, ¿por qué no aprovechar? y se calló todo el mundo de golpe.
Joder, sólo intentaba quitarle un poco de hierro al asunto. Sue me.
Mi sra. Madre se quedó callada, y yo aproveché para dedicarle una de esas miradas matriarcales sólo inteligibles entre nuestra especie. Una mirada de "Se ti non empezaras, eu excusaba remata-lo..." (Si tú no hubieras empezado, yo no tendría que acabarlo)
El resto de la tarde, para mi deleite y calma de cualquier ansiedad que hubiera estado sufriendo en el pasado, los temas de conversación oscilaron entre cuernos y la infidelidad (que viene a no oscilar mucho, que digamos). Me explicaron tres o cuatro historias ricas en detalles, presuntos diálogos entre los personajes, pelos, señales, etcétera, sobre matrimonios acabados de formar, que se habían separado al cabo de meses porque:
a) él se fue con la amiga de ella. (pobrecico, el amor no se pué controlá)
b) Ella se fue con otro. (será puta, si es que tolmundo le decía al pobrecico que era una pelandrusca...)
c) Ella no estaba por su casa
d) none of the above.
No me pregunten acerca de las contradicciones de mis magnolias recién conocidas, de por qué ponen a parir a los maridos porque son unos inútiles y apestosos paramecios y luego el tío es un pobrecico, y la tía una puta. No tengo aún todas las respuestas, pero me quedan dos seiones más de peluquería, aún, así que las aspiraciones a completar el curso con honores son bastante altas.
Abstrayendo, sí que pude observar que todas ellas tenían una fortaleza especial: la de haber formado una familia, haber pasado las tormentas, los días de calma, los de problemas, los de malos humores y los más difíciles: los de Navidad, sin matar a nadie y siendo conscientes de un amor familiar que la mayoría de las veces es bastante dificil de ver.
Y me acordé de aquella película, Magnolias de acero, porque mejor o peor vestidas, más o menos divinas, más o menos cultas, todas ellas eran un ramillete admirable.
 
Comentario:
En las peluquerías de hombres hay algo que tiene mucha gracia: es el único momento en el que un machucho íbero (me refiero al Mariano clásico: de camiseta interior por convicción, tirantes, pincho, barriga y palillo, etcétera) puede leer el Hola sin gritar a diestro y siniestro que es una mariconada de cojones (o sus múltiples variaciones como "ande esté el fútbol que se quiten las corridas", "A ostias me liaba yo con los políticos", "Tié cojones que ésta me venga a decir nada"). Ahí los tienes a todos, agarrados al Diez Minutos, Qué me dices y derivados atendiendo a lo que hace Rociííííííto y la sarta de bicharracos de especies similares.

En fins.
 
Comentario:
Buenooooooooo... al parecer las peluquerías de Barna no se diferencian nada de las de mi pueblo...
Las mismas cotorras, poniendo a parir a los paridos y bueno aquí están la versión de viejas más calientes que la paja jaba, pero bueno...

Yo siempre iba a la misma hasta que mis amigas abrieron peluquerías... y efestivamente he cambiado de peluquera, con viejas borde y verdes, por recuerdos de la niñez :-D

Beso
 
Comentario:
hola nena, long time no see!!! como van esas preparaciones de boda?? voy a leerme tus últimos posts a ver si me entero de como vas,no teme estreses y repite "boldam" en plan mantra, que a lo mejor funciona. Un besazo guapa and best of lucks!!!!
No