DOBLES CONCIENCIAS
A principios del siglo XX, el sociólogo e intelectual negro W.E.B. Du Bois, introdujo el concepto de “doble conciencia”. Se refería con esta formulación, al fenómeno por el cual, los negros de los territorios colonizados, asimilaban la “mirada” del blanco. Se trata pues, de una especie de síndrome de Estocolmo, por el cual, el marginado acaba despreciándose en términos similares a los que lo utiliza quien los margina. Así, los negros, al mirarse como si fueran blancos, se veían a ellos mismos feos, insignificantes, despreciables e inhumanos.
Esta doble conciencia explicaría según el autor, el desprecio que siente por sí mismo todo marginado, así como los procesos autodestructivos en los que suele caer: alcoholismo, criminalidad, drogadicción, obesidad....etc. Igualmente, la doble conciencia, provocaría vergüenza de los semejantes (al verlos con los ojos del amo) u odio hacia otras minorías.
Du Bois aplicó el término a los territorios colonizados y al sistema esclavista o pseudoesclavista en ellos establecido. En mi opinión, este mismo término puede usarse por elevación, para explicar un gran número de fenómenos que aun hoy día, acontecen en nuestra sociedad.
Así por ejemplo, el desprecio generalizado que entre la población trabajadora de este país se está generando hacia el fenómeno de la inmigración, vendría justificado por la asunción de los postulados de la clase dominante. A esta clase, le interesa que las condiciones de llegada de los inmigrantes sean cada vez peores, ya que esto les permite mantener una política de salarios baratos y mano de obra sobreexplotada. El trabajador español, contempla a la minoría inmigrante con los mismos ojos despreciativos que utiliza su patrón.
La situación social de la mujer en nuestro país, es otro buen ejemplo de doble conciencia. Así, la mujer ha asumido el papel tradicional masculino en lo referente al trabajo fuera del hogar, y pretendiendo asumir un nuevo rol de relevancia social, ha tendido a desvalorizar y menospreciar el trabajo de el resto de mujeres que solo trabajaban en su casa. Así, mujeres que han dedicado sus vidas a la importantísima tarea de educar a sus hijos o asistir a sus mayores, funciones estas vitales dentro de la sociedad, son contempladas hoy día con menosprecio. Esta mirada despectiva tiene su origen en que la clase dominante, requería de la incorporación femenina al mercado de trabajo, con el objetivo de incrementar la fuerza laboral del país, reduciendo con ello, las presiones salariales. La doble conciencia facilitó que la mirada de la clase dominate fuera plenamente asumida por el grupo marginado (mujeres trabajadoras fuera del hogar), en contra de la otra minoría marginada (trabajadoras en casa).
Todas estas reflexiones, conducen inevitablemente a la famosa aseveración de Marx que exponía, que “la ideología dominante, es la ideología de la clase dominante”.
La única forma de acabar con estas dobles conciencias, pasa necesariamente, por un despertar auténtico de nuestra auténtica y genuina conciencia. Debemos en esta línea, reconocernos todos los trabajadores como miembros de un único cuerpo social, hombres y mujeres, inmigrantes y autóctonos, debemos establecer una conciencia propia e independiente de quienes nos dominan. Empecemos por reconocer, por ejemplo, el ejemplar papel histórico que la mujer ha desarrollado en el hogar, o las aportaciones que los inmigrantes realizan al buen funcionamiento de nuestra economía, y estaremos entonces, empezando a acabar, con nuestra doble conciencia.
Estaremos entonces, en el camino de acabar con nuestra propia esclavitud, y de transmutar los valores dominantes, por auténticos valores sociales.
Esta doble conciencia explicaría según el autor, el desprecio que siente por sí mismo todo marginado, así como los procesos autodestructivos en los que suele caer: alcoholismo, criminalidad, drogadicción, obesidad....etc. Igualmente, la doble conciencia, provocaría vergüenza de los semejantes (al verlos con los ojos del amo) u odio hacia otras minorías.
Du Bois aplicó el término a los territorios colonizados y al sistema esclavista o pseudoesclavista en ellos establecido. En mi opinión, este mismo término puede usarse por elevación, para explicar un gran número de fenómenos que aun hoy día, acontecen en nuestra sociedad.
Así por ejemplo, el desprecio generalizado que entre la población trabajadora de este país se está generando hacia el fenómeno de la inmigración, vendría justificado por la asunción de los postulados de la clase dominante. A esta clase, le interesa que las condiciones de llegada de los inmigrantes sean cada vez peores, ya que esto les permite mantener una política de salarios baratos y mano de obra sobreexplotada. El trabajador español, contempla a la minoría inmigrante con los mismos ojos despreciativos que utiliza su patrón.
La situación social de la mujer en nuestro país, es otro buen ejemplo de doble conciencia. Así, la mujer ha asumido el papel tradicional masculino en lo referente al trabajo fuera del hogar, y pretendiendo asumir un nuevo rol de relevancia social, ha tendido a desvalorizar y menospreciar el trabajo de el resto de mujeres que solo trabajaban en su casa. Así, mujeres que han dedicado sus vidas a la importantísima tarea de educar a sus hijos o asistir a sus mayores, funciones estas vitales dentro de la sociedad, son contempladas hoy día con menosprecio. Esta mirada despectiva tiene su origen en que la clase dominante, requería de la incorporación femenina al mercado de trabajo, con el objetivo de incrementar la fuerza laboral del país, reduciendo con ello, las presiones salariales. La doble conciencia facilitó que la mirada de la clase dominate fuera plenamente asumida por el grupo marginado (mujeres trabajadoras fuera del hogar), en contra de la otra minoría marginada (trabajadoras en casa).
Todas estas reflexiones, conducen inevitablemente a la famosa aseveración de Marx que exponía, que “la ideología dominante, es la ideología de la clase dominante”.
La única forma de acabar con estas dobles conciencias, pasa necesariamente, por un despertar auténtico de nuestra auténtica y genuina conciencia. Debemos en esta línea, reconocernos todos los trabajadores como miembros de un único cuerpo social, hombres y mujeres, inmigrantes y autóctonos, debemos establecer una conciencia propia e independiente de quienes nos dominan. Empecemos por reconocer, por ejemplo, el ejemplar papel histórico que la mujer ha desarrollado en el hogar, o las aportaciones que los inmigrantes realizan al buen funcionamiento de nuestra economía, y estaremos entonces, empezando a acabar, con nuestra doble conciencia.
Estaremos entonces, en el camino de acabar con nuestra propia esclavitud, y de transmutar los valores dominantes, por auténticos valores sociales.
Comentario:
Bueeno...
Muchos besos diferentes a conciencia y con conciencia para todos
Ana
Muchos besos diferentes a conciencia y con conciencia para todos
Ana
Comentario:
Y por supuesto, que vivan las diferencias que nos enriquecen pero tambien, que se acaben aquellas que solo sirven para enfrentarnos.
Salud
Salud
Comentario:
Ana,
lo que pretendía expresar, era que era necesaria una reacción capaz de crear una conciencia individual o colectiva, no dependiente de la conciencia del grupo dominante... Por mis deformaciones marxistas, suelo identificar lo común con la clase trabajadora, algo que puede ser erroneo. En definitiva, lo que es imperante es la construcción de una cosmovisión propia, no condicionada por los intereses de las clases dominantes. Da igual que esta conciencia se cree colectivamente o de manera individual, pero ha de resurgir necesariamente de la reflexión personal y no influenciada de cada individuo.
Besos
lo que pretendía expresar, era que era necesaria una reacción capaz de crear una conciencia individual o colectiva, no dependiente de la conciencia del grupo dominante... Por mis deformaciones marxistas, suelo identificar lo común con la clase trabajadora, algo que puede ser erroneo. En definitiva, lo que es imperante es la construcción de una cosmovisión propia, no condicionada por los intereses de las clases dominantes. Da igual que esta conciencia se cree colectivamente o de manera individual, pero ha de resurgir necesariamente de la reflexión personal y no influenciada de cada individuo.
Besos
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Me parece un error que la solucion al problema que planteas sea la de crear una conciencia que aune a los trabajadores... No seria mejor tener una conciencia unica, sin diferencia de clases... o cada uno con la suya, distinta de las demas, pero todas ellas basadas en el respeto a la diferencia...
Ana.
Ana.
Comentario:
No le he quitado la razón. Solo he dado mi punto de vista.
Siento que te sientas así de mal, tanto como para no saber como agarrarte a la vida.
Mucha suerte.
Siento que te sientas así de mal, tanto como para no saber como agarrarte a la vida.
Mucha suerte.
Comentario:
Q pena q no me puedas ver!!! Te estoy haciendo la olaaaaaa...
Te doy la razón en todo.
Besitosssssss
Te doy la razón en todo.
Besitosssssss
Comentario:
mi síndrome de estocolmo particular se basa en que a días no se como cojones agarrarme a la vida...
sorry...
PS: Puestos a contar casos particulares, Igrein, te podría enumerar unos cuantos de mujeres que trabajando en su casa sí que se han sentido menospreciadas, o han hecho que se sintieran así...cada uno tiene su historia, cierto, pero los hechos y las sensaciones generales no pueden cambiarse, y creo que Luar tiene mucha razón, y eso no debe asumirlo nadie como algo personal...´
Besitos para ellas y abrazos para ellos...
sorry...
PS: Puestos a contar casos particulares, Igrein, te podría enumerar unos cuantos de mujeres que trabajando en su casa sí que se han sentido menospreciadas, o han hecho que se sintieran así...cada uno tiene su historia, cierto, pero los hechos y las sensaciones generales no pueden cambiarse, y creo que Luar tiene mucha razón, y eso no debe asumirlo nadie como algo personal...´
Besitos para ellas y abrazos para ellos...
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mi síndrome de estocolmo particular se basa en que a días no se como cojones agarrarme a la vida...
sorry...
PS: Puestos a contar casos particulares, Igrein, te podría enumerar unos cuantos de mujeres que trabajando en su casa sí que se han sentido menospreciadas, o han hecho que se sintieran así...cada uno tiene su historia, cierto, pero los hechos y las sensaciones generales no pueden cambiarse, y creo que Luar tiene mucha razón, y eso no debe asumirlo nadie como algo personal...´
Besitos para ellas y abrazos para ellos...
sorry...
PS: Puestos a contar casos particulares, Igrein, te podría enumerar unos cuantos de mujeres que trabajando en su casa sí que se han sentido menospreciadas, o han hecho que se sintieran así...cada uno tiene su historia, cierto, pero los hechos y las sensaciones generales no pueden cambiarse, y creo que Luar tiene mucha razón, y eso no debe asumirlo nadie como algo personal...´
Besitos para ellas y abrazos para ellos...
Comentario:
Yo soy mujer trabajadora, tanto dentro como fuera del hogar. Jamás he mirado mal a una mujer que se dedique a la casa y sus hijos, todo lo contrario. Yo trabajo como contable. Me encanta mi trabajo. Pero reconozco que cuando, por la ventana de mi oficina, veo las mamás llevar los nenes al cole me muero de la envídia (sana, por supuesto).
No pienso "mira esas que bien viven sin hacer nada solo estar en casa", pienso más bien algo como : " jo, yo tmb quiero tener tiempo para llevar mi niña al cole".
Creo que eso pasaba antes, pero hoy en día la mujer que trabaja en casa no está ni mejor ni peor vista que las que también trabajan fuera.
Además desde que los hombres tmb se tienen que esforzar en casa aprecian el esfuerzo mucho más ;P
Y deja que te diga que yo las admiro una barbaridad, pues así como me quejo de trabajar por no poder disponer de más tiempo para mi niña, también te diré que cuando he estado de vacaciones durante el curso (es decir, sin poder irnos de viaje pues mi marido trabajaba y mi niña iba al cole)a las 2 semanas estaba desesperada por irme a trabajar. Creo que se tiene que tener mucho aguante para llevar la casa sin desconectar las 24 horas.
Un beso!
No pienso "mira esas que bien viven sin hacer nada solo estar en casa", pienso más bien algo como : " jo, yo tmb quiero tener tiempo para llevar mi niña al cole".
Creo que eso pasaba antes, pero hoy en día la mujer que trabaja en casa no está ni mejor ni peor vista que las que también trabajan fuera.
Además desde que los hombres tmb se tienen que esforzar en casa aprecian el esfuerzo mucho más ;P
Y deja que te diga que yo las admiro una barbaridad, pues así como me quejo de trabajar por no poder disponer de más tiempo para mi niña, también te diré que cuando he estado de vacaciones durante el curso (es decir, sin poder irnos de viaje pues mi marido trabajaba y mi niña iba al cole)a las 2 semanas estaba desesperada por irme a trabajar. Creo que se tiene que tener mucho aguante para llevar la casa sin desconectar las 24 horas.
Un beso!







