En honor de Dionisio
Ya sentados a la mesa comienzo a recorrer los rostros conocidos, esos que evocan momentos de evasión y risas.
Ya corre la cerveza y se empiezan a desatar las lenguas, tratando de cerrar las distancias que el tiempo ha ido generando entre nosotros.
Ya comienzan las anécdotas de numerosas noches de juerga.
Ya flotan en el ambiente los hervores del alcohol.
Ya se desatan las risas y comienzan las chanzas.
Ya se fueron los problemas detrás del último chupito.
Ya se diluye la consciencia y se acercan las conciencias.
Ya afloran las complicidades y se planean nuevos encuentros.
Ya termina la noche y vuelve el día a día.
Ya termina la fiesta, ya se reanuda la vida.
Y se que mañana, con la resaca aun dándome ostias en la cabeza, aun daré gracias al buen Dionisio, porque algún día, podré volver a beber con todos mis amigos.

Ya corre la cerveza y se empiezan a desatar las lenguas, tratando de cerrar las distancias que el tiempo ha ido generando entre nosotros.
Ya comienzan las anécdotas de numerosas noches de juerga.
Ya flotan en el ambiente los hervores del alcohol.
Ya se desatan las risas y comienzan las chanzas.
Ya se fueron los problemas detrás del último chupito.
Ya se diluye la consciencia y se acercan las conciencias.
Ya afloran las complicidades y se planean nuevos encuentros.
Ya termina la noche y vuelve el día a día.
Ya termina la fiesta, ya se reanuda la vida.
Y se que mañana, con la resaca aun dándome ostias en la cabeza, aun daré gracias al buen Dionisio, porque algún día, podré volver a beber con todos mis amigos.








