CULTURA Y OCIO EN LA CIUDAD DE INMUNDICIA (:EL RINCÓN DE PUCK:)
MUSEO DE LOS HORRORES
El museo de los horrores, ubicado en la calle intolerancia esquina con genocidio, en pleno centro de la extensa ciudad de inmundicia humana, fue inaugurado ya ni dios sabe cuando y se mantiene sorprendentemente activo con el paso inmutable de los años.
Ya son innumerables las ocasiones en las que ha abierto sus puertas para acoger con agrado a numerosos miembros de nuevo cuño que han conseguido, por méritos exclusivamente propios, acceder al mismo a través de la puerta grande, con loor de unas multitudes y olor a putrefacción de otras, las menos afortunadas.
Una oportunidad única para visitar este museo se presenta en el venidero fin de semana, pues recién alboreaba el lunes, el museo comunicaba la nueva incorporación del cadáver del infame Pinochet, jefe supremo del horror chileno durante nada menos que diecisiete años, patrón en boga de más de diez mil desaparecidos, responsable primero y último de torturas, vejaciones, asesinatos y exilios obligados, así como expoliador del capital popular en una suerte de Robin Hood invertido, no en materia de su sexualidad y sí más bien en la de robar a todo el mundo para quedárselo él mismo. Sin duda una adquisición enormemente importante la de este museo, la cual no debe pasar inadvertida para todos nosotros.
Aprovechando la nueva incorporación, el museo edita una versión 4.0 del juego de los más famosos gobernantes-sanguinarios de la historia y sortea entre todos los compradores del mismo, a elegir, un fin de semana en Auschwitz a la antigua usanza, una sesión de terapia corporal con picana eléctrica o varios masajes craneoencefálicos con garrote vil.

El juego, válido para todas las plataformas digitales, consiste en elegir un único personaje de entre los cuatro que se ofertan y completar hasta el final una vida plena de satisfacción personal sin rendir cuentas a nadie. La elección del personaje es vital, pues el juego se basa en la vida real y has de completar los mismos pasos, sin cagarla con decisiones basadas en el sentimentalismo o con dudas que hagan tambalearse la mano férrea e implacable de aquél que quiere gobernar el mundo.
Pista inconfundible para terminar el juego con éxito. El personaje con el que se tiene más posibilidades el que representa a aquél que murió gobernando, sin condena de ningún tipo por parte de la justicia ni para él ni para sus colaboradores e incluso consiguió el indudable mérito de elegir a su sucesor, que hoy en día sigue anclado a un poder que no se sabe de donde emana. Como pistas adicionales, el resto de personajes pagaron de un modo u otro su osadía para con el poder que siempre ha de nacer del pueblo: uno decidió suicidarse ante su derrota, otro fue colgado junto a su amante y al tercero, el de más reciente incorporación le persiguió la justicia hasta sus últimos días.
Vomitad con el juego y de la sensación de sentirse dios arrancando las vidas a los demás.
En el museo, mientras, guardamos bajo cien llaves y a buen recaudo, las de estos infames. No dejes de pasar a comprobarlo. Por tu tranquilidad.
El museo de los horrores, ubicado en la calle intolerancia esquina con genocidio, en pleno centro de la extensa ciudad de inmundicia humana, fue inaugurado ya ni dios sabe cuando y se mantiene sorprendentemente activo con el paso inmutable de los años.
Ya son innumerables las ocasiones en las que ha abierto sus puertas para acoger con agrado a numerosos miembros de nuevo cuño que han conseguido, por méritos exclusivamente propios, acceder al mismo a través de la puerta grande, con loor de unas multitudes y olor a putrefacción de otras, las menos afortunadas.
Una oportunidad única para visitar este museo se presenta en el venidero fin de semana, pues recién alboreaba el lunes, el museo comunicaba la nueva incorporación del cadáver del infame Pinochet, jefe supremo del horror chileno durante nada menos que diecisiete años, patrón en boga de más de diez mil desaparecidos, responsable primero y último de torturas, vejaciones, asesinatos y exilios obligados, así como expoliador del capital popular en una suerte de Robin Hood invertido, no en materia de su sexualidad y sí más bien en la de robar a todo el mundo para quedárselo él mismo. Sin duda una adquisición enormemente importante la de este museo, la cual no debe pasar inadvertida para todos nosotros.
Aprovechando la nueva incorporación, el museo edita una versión 4.0 del juego de los más famosos gobernantes-sanguinarios de la historia y sortea entre todos los compradores del mismo, a elegir, un fin de semana en Auschwitz a la antigua usanza, una sesión de terapia corporal con picana eléctrica o varios masajes craneoencefálicos con garrote vil.

El juego, válido para todas las plataformas digitales, consiste en elegir un único personaje de entre los cuatro que se ofertan y completar hasta el final una vida plena de satisfacción personal sin rendir cuentas a nadie. La elección del personaje es vital, pues el juego se basa en la vida real y has de completar los mismos pasos, sin cagarla con decisiones basadas en el sentimentalismo o con dudas que hagan tambalearse la mano férrea e implacable de aquél que quiere gobernar el mundo.
Pista inconfundible para terminar el juego con éxito. El personaje con el que se tiene más posibilidades el que representa a aquél que murió gobernando, sin condena de ningún tipo por parte de la justicia ni para él ni para sus colaboradores e incluso consiguió el indudable mérito de elegir a su sucesor, que hoy en día sigue anclado a un poder que no se sabe de donde emana. Como pistas adicionales, el resto de personajes pagaron de un modo u otro su osadía para con el poder que siempre ha de nacer del pueblo: uno decidió suicidarse ante su derrota, otro fue colgado junto a su amante y al tercero, el de más reciente incorporación le persiguió la justicia hasta sus últimos días.
Vomitad con el juego y de la sensación de sentirse dios arrancando las vidas a los demás.
En el museo, mientras, guardamos bajo cien llaves y a buen recaudo, las de estos infames. No dejes de pasar a comprobarlo. Por tu tranquilidad.
Comentario:
Me encanta este museo, ahí debieran estar todos y cada uno de ellos, un antidictatorial saludo.







