4 bodas y un funeral (espero) (:EL RINCÓN DE PUCK:)
Uno se da cuenta de que definitivamente ha crecido lo indeseable cuando empiezan a morirse sus mayores y sus amigos se vuelven colectivamente locos al decidirse, prácticamente todos, a contraer matrimonio el mismo año.
Y un servidor, primo lejano de Hugh Grant, se presenta en cada uno de los actos caracterizado en el impagable papel del amigo torpe, del soltero empedernido, del fóbico al compromiso.
Y tiene que enfrentarse a los viejos amigos, a las nuevas esposas, a las familias, a los vecinos de mesa y a preguntas y expresiones tan estúpidamente agresivas que algún día, alguien, debería de responder con su propia vida por haberlas acuñado.
De una boda no sale otra boda, como mucho un hijo, o un divorcio.
Estoy dispuesto a sentar la cabeza, pero las sillas que me encuentro prefieren que me aposente sobre mis nalgas.
No quiero que me presentes a ninguna de las amigas de tu mujer. Si quisiera verte más, te llamaría directamente.
Pero mis labios acabarán por ser más cautos que mis entrañas.
El sábado me “roban” a mi mejor amigo definitivamente, y además en presencia de una de las personas que más he querido en mi vida.
Así que advierto.
Que a nadie se le pase por la cabeza ni tan siquiera el intentar rozarme el miocardio.

Y un servidor, primo lejano de Hugh Grant, se presenta en cada uno de los actos caracterizado en el impagable papel del amigo torpe, del soltero empedernido, del fóbico al compromiso.
Y tiene que enfrentarse a los viejos amigos, a las nuevas esposas, a las familias, a los vecinos de mesa y a preguntas y expresiones tan estúpidamente agresivas que algún día, alguien, debería de responder con su propia vida por haberlas acuñado.
De una boda no sale otra boda, como mucho un hijo, o un divorcio.
Estoy dispuesto a sentar la cabeza, pero las sillas que me encuentro prefieren que me aposente sobre mis nalgas.
No quiero que me presentes a ninguna de las amigas de tu mujer. Si quisiera verte más, te llamaría directamente.
Pero mis labios acabarán por ser más cautos que mis entrañas.
El sábado me “roban” a mi mejor amigo definitivamente, y además en presencia de una de las personas que más he querido en mi vida.
Así que advierto.
Que a nadie se le pase por la cabeza ni tan siquiera el intentar rozarme el miocardio.


