El mundo del cortometraje en España
Los cortometrajes representan una escuela de aprendizaje para multitud de futuros directores que tratan de introducirse en el cerrado círculo cinematográfico
El cortometraje es un género audiovisual. Hace años esta afirmación no tendría sentido, pues hasta hace poco, se había entendido como una forma de expresión sólo al alcance de una minoría perteneciente al mundo del cine. Sin embargo, la eclosión de las nuevas tecnologías, festivales especializados, publicidad, ha permitido que tenga una mayor repercusión social y, con ello, ha llegado el reconocimiento.
La principal característica del cortometraje es que sirve como escuela para nuevos directores. Representa un campo de trabajo en el que poder investigar y familiarizarse con el funcionamiento de los procesos creativos, técnicos e industriales que serán reproducidos con mayor magnitud en el largo. Además, la ventaja de presupuestos reducidos permite que los riesgos sean mucho menores.
De esta forma, este producto audiovisual se trata de un ejercicio de estilo de corta duración en el que poder demostrar las dotes necesarias para ganarse la oportunidad de realizar un largometraje. Es una carta de presentación para mecenas que quieran apostar por nuevos valores. Se convierte así en algo muy valioso para ambas partes, ya que las productoras no ponen su dinero en un proyecto sin tener referencias sobre su director. Así, a la hora de presentar un guión de largometraje en una productora, si éste viene acompañado por uno o varios cortometrajes, el candidato será más estudiado ya que existe una prueba visible de sus dotes como director.
Esta tendencia queda plasmada en el dato de que entre 1990 y 1999, ciento cincuenta directores noveles dirigieron por primera ver un largometraje, tras su incursión en el cortometraje. También queda refrendado por multitud de personalidades relacionadas con la cinematografía como es el caso de Rafael Malvenda, director del Festival Cinema Jove: “muchos de los jóvenes cineastas que hoy están llenando las salas de cine como Álvaro Fernández Armero, Juanma Bajo Ulloa, Alejandro Amenábar, Alex de la Iglesia, Santiago Segura, Julio Médem... todos ellos han pasado por sus cortometrajes antes de saltar al largo."
El nuevo cine español

En los últimos años el auge del producto audiovisual español se está confirmando. A pesar de la frágil situación de la industria cinematográfica, si es que ésta existe, aparecen jóvenes valores que están consiguiendo conectar con el público. Películas como “Torrente…”, “Los otros”, “La comunidad”, “Días de fútbol” nos sitúan sobre un nuevo escenario que permite ser positivo ante el futuro.
Dos de los directores de películas anteriormente citadas son claros ejemplos de este lavado de imagen del antiguo cine español. “Himenóptero”, el segundo cortometraje de Alejandro Amenábar, llamó la atención del productor José Luis Cuerda y le permitió conseguir la subvención para realizar “Tesis”, película que arrasó en la ceremonia de los Goya de 1998 con siete premios.(web goya o artículo relacionado)
Alex de la Iglesia dirigió en 1990 el cortometraje “Mirindas asesinas”. Con un guión escrito en dos días y un presupuesto de sesenta mil pesetas, nos descubrió a un nuevo talento que pudo acceder a la productora de Pedro Almodóvar, El Deseo S.A., para llevar a cabo su ópera prima “Acción mutante”.
Actualmente, es digno de mención el hecho de que el cortometraje se haya convertido en el trampolín para la carrera como directores de algunos actores profesionales. Sólo en el año 1998, veteranos como Silvia Munt, Andrés Pajares y Silvia Tortosa dieron forma a sus proyectos. Asimismo, en las últimas entregas de los Premios de la Academia, los Goya, la categoría de mejor cortometraje ha tenido como protagonistas a noveles directores como Daniel Guzmán (“Aquí no hay quién viva”) o Gustavo Salmerón (“El arte de morir”).
El cortometraje es un género audiovisual. Hace años esta afirmación no tendría sentido, pues hasta hace poco, se había entendido como una forma de expresión sólo al alcance de una minoría perteneciente al mundo del cine. Sin embargo, la eclosión de las nuevas tecnologías, festivales especializados, publicidad, ha permitido que tenga una mayor repercusión social y, con ello, ha llegado el reconocimiento.La principal característica del cortometraje es que sirve como escuela para nuevos directores. Representa un campo de trabajo en el que poder investigar y familiarizarse con el funcionamiento de los procesos creativos, técnicos e industriales que serán reproducidos con mayor magnitud en el largo. Además, la ventaja de presupuestos reducidos permite que los riesgos sean mucho menores.
De esta forma, este producto audiovisual se trata de un ejercicio de estilo de corta duración en el que poder demostrar las dotes necesarias para ganarse la oportunidad de realizar un largometraje. Es una carta de presentación para mecenas que quieran apostar por nuevos valores. Se convierte así en algo muy valioso para ambas partes, ya que las productoras no ponen su dinero en un proyecto sin tener referencias sobre su director. Así, a la hora de presentar un guión de largometraje en una productora, si éste viene acompañado por uno o varios cortometrajes, el candidato será más estudiado ya que existe una prueba visible de sus dotes como director.
Esta tendencia queda plasmada en el dato de que entre 1990 y 1999, ciento cincuenta directores noveles dirigieron por primera ver un largometraje, tras su incursión en el cortometraje. También queda refrendado por multitud de personalidades relacionadas con la cinematografía como es el caso de Rafael Malvenda, director del Festival Cinema Jove: “muchos de los jóvenes cineastas que hoy están llenando las salas de cine como Álvaro Fernández Armero, Juanma Bajo Ulloa, Alejandro Amenábar, Alex de la Iglesia, Santiago Segura, Julio Médem... todos ellos han pasado por sus cortometrajes antes de saltar al largo."
El nuevo cine español

En los últimos años el auge del producto audiovisual español se está confirmando. A pesar de la frágil situación de la industria cinematográfica, si es que ésta existe, aparecen jóvenes valores que están consiguiendo conectar con el público. Películas como “Torrente…”, “Los otros”, “La comunidad”, “Días de fútbol” nos sitúan sobre un nuevo escenario que permite ser positivo ante el futuro.
Dos de los directores de películas anteriormente citadas son claros ejemplos de este lavado de imagen del antiguo cine español. “Himenóptero”, el segundo cortometraje de Alejandro Amenábar, llamó la atención del productor José Luis Cuerda y le permitió conseguir la subvención para realizar “Tesis”, película que arrasó en la ceremonia de los Goya de 1998 con siete premios.(web goya o artículo relacionado)
Alex de la Iglesia dirigió en 1990 el cortometraje “Mirindas asesinas”. Con un guión escrito en dos días y un presupuesto de sesenta mil pesetas, nos descubrió a un nuevo talento que pudo acceder a la productora de Pedro Almodóvar, El Deseo S.A., para llevar a cabo su ópera prima “Acción mutante”.
Actualmente, es digno de mención el hecho de que el cortometraje se haya convertido en el trampolín para la carrera como directores de algunos actores profesionales. Sólo en el año 1998, veteranos como Silvia Munt, Andrés Pajares y Silvia Tortosa dieron forma a sus proyectos. Asimismo, en las últimas entregas de los Premios de la Academia, los Goya, la categoría de mejor cortometraje ha tenido como protagonistas a noveles directores como Daniel Guzmán (“Aquí no hay quién viva”) o Gustavo Salmerón (“El arte de morir”).










