DE VIAJE A LA TIERRUCA
En el autobús. Campos nevados de Castilla, en dirección a Lerma. He dormido más de dos horas desde que salimos de Madrid, en incómoda postura. Anoche finalmente quedé con Tony, que ha resultado cuando menos diferente a lo que yo esperaba. Por de pronto, es cubano –por teléfono nunca lo hubiera supuesto–, medio amulatado y francamente cachas (él me dijo por el messenger que no tanto, pero lo es, vaya que sí). Con una camiseta negra que le marcaba los pectorales, brazos poderosos y estómago liso, duro como una tabla. Unas manos grandes, de las que me gustan, absolutamente nada de vello en el cuerpo y el desparpajo propio de aquellas latitudes... Yo iba con intención de tomarme una rápida con él y, con la excusa del viaje, despedirme y volver con los del curro, a quienes había dejado de lo más animados en La Vaca Austera. Claro que en cuanto le vi y me gustó, las hormonas, feromonas, neuronas (o como sea que se llamen esos bichitos que nos desequilibran por dentro y nos vuelven tontilocos) empezaron a dar saltos de alegría. Envié un mensaje a E para que supiera que iba a desaparecer por toda la noche. Terminamos en el Sunrise, besándonos como locos: yo resistiendo sus embates de seductor, él persistente en su idea de dormir conmigo ("No hace falta que follemos") y llevarme luego en coche hasta Avenida de América. Yo estaba atado de pies y manos, no podía explicarle que en realidad no me iba a las ocho de la mañana –como dije en un principio, para excusarme por tomar sólo una cerveza con él– pero tampoco me apetecía hacer el paripé de levantarme a las siete para que él me depositara con el equipaje a las ocho en la estación... Me hubiera sentido un gilipollas con patas, allá tres horas antes de salir mi autobús y muerto de sueño. Le pedí que no insistiera, que deseaba estar con él pero que, cuando estoy de viaje, soy muy maniático y prefería dormir en mi casa, solo. Se puso un tanto pesadito, algo que no me gustó nada, pero al final cedió y me acompañó, en plan caballero colonial, hasta el portal. Entiendo que mis razones eran de lo más peregrinas, pero si yo conozco a un tipo, me enrollo con él y le propongo cama, en el momento en que éste me diga, con la excusa más tonta y vanal (es lo mismo) que no, dejo de insistir. No sé, es cuestión de respetar a cada uno como es. Y no me sentí muy respetado, la verdad. Bueno... regreso el día 2, es posible que vaya a buscarme a la estación y veremos qué sale de todo esto. El tío está muy bueno, aunque no me hizo gracia lo moro que llegó a ponerse. Cuando E (si llega el caso) vea sus aires macarrillas con esa gran cadena de oro que lleva al cuello me va a caer un vacile del quince.
(Hemos parado en una estación de servicio cerrada. No lo entiendo. Menudo trato al cliente de mierda. Cuarenta y tantas personas en medio de la nada, un mediodía frío friísimo, fumando y bebiendo refresco, dando pasos cautos sobre la nieve –que es traicionera, ya se sabe. Ahora, a la una y pico de la tarde, de nuevo en marcha hacia Santander. Tardaremos todavía en llegar.)
(Hemos parado en una estación de servicio cerrada. No lo entiendo. Menudo trato al cliente de mierda. Cuarenta y tantas personas en medio de la nada, un mediodía frío friísimo, fumando y bebiendo refresco, dando pasos cautos sobre la nieve –que es traicionera, ya se sabe. Ahora, a la una y pico de la tarde, de nuevo en marcha hacia Santander. Tardaremos todavía en llegar.)
Comentario:
Eso eso, ya estamos deseando que actualices y nos cuentes que tal por alli
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Ah! x cierto una preguntiya:como me pueo poner un contador como el que tienes aqui en tu blog?? esque con esto del html soy milll de torpe... grasiasss ;)
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Weno tio....Feliz año!!! Y espero q la nochevieja por esas tierras te haya sio de lo mejor!!! Besukis