FIESTA DE NOE
Recién levantado y sin resaca. Me tomo un café en Colby y miro hacia las otras mesas jugando a meterme en sus vidas y adivinar filiaciones, qué será éste de aquel, si la pareja de allá está reñida o simplemente no hablan entre sí porque tienen poco que decirse, la señora sentada al lado del ventanal parece triste, ¿por qué? Hay dos o tres camareros nuevos, con lo que también me entretengo en descubrir si son o no gays, si me miran mucho o no me hacen maldito el caso... Ayer, el día se dividió en dos partes claramente diferenciadas. Primero la lectura y trabajo en Laan, con la tarde suave que declinaba hacia la noche. Escribí bastante y leí más. Hasta que llegó E (completamente enamorada y enajenada e idiotizada, un poco Doris Day con gafas y aires grunchies) y nos acercamos hasta Popland, en la calle Malasaña, donde compré varias cosillas para Noeli. Luego, café rápido en El pobre Gaspar, un poco de relax en casa y a pillar el metro para llegar a tiempo hasta Antón Martín, al hogar de C&H. Fuimos Gonzalo y Andrea, F y yo. C está muy guapa, como madurada, y se muestra extremadamente paciente con amigos como M y yo mismo, que desaparecemos durante semanas sin dar señales y no somos capaces de marcar su número para preguntar cómo le van las cosas. ¿Y cómo le van? No lo sé, no hubo posibilidad de que habláramos a solas, a ver si esta semana que viene comemos juntos y me cuenta. Tomamos algo en una tasca cerca de Santa Isabel -ya con M, que se nos unió de camino. La conversación se animó poco a poco y casi al final se hizo galopante, sobre prostitución (y posibilidad de que el chapero/la puta se enamoren de verdad de un cliente entrado en años pero con pastizara) y sobre tríos sexuales. Conté mis experiencias al respecto, tanto en Dominicana como aquí, con una falta de pudor que me sorprendió mucho... ¿sería la cerveza?
Para cuando quise llegar a la fiesta de cumpleaños eran más de las doce y media. Como me temía, todo eran mujeres a excepción de Armando, la pareja de la antigua novia de Noe y orgulloso padre de su bebé. No estaban muy animadas, la verdad, pero poco a poco fueron llegando más invitados y aquello mejoró ostensiblemente. Música ochentera, con alguna bisbalada fuera de tono, porros, bebida a granel y comida. Lo pasé bien, a la cumpleañera parece que le gustaron los regalos (hace media hora me ha enviado un mensaje al móvil muy sentido) y yo me llevé la sorpresa de que ella había comprado algo para mí; con lo justa que anda de dinero fue todo un detalle que no me esperaba. Charlamos muchísimo, y una vez más comprobamos la buena sintonía que reina entre los dos. Pululaba por allí una chica que era clavada a Rosana Arquette, e hice muy buenas migas con ella. Me pareció que Carol no me miraba con simpatía (algo así como "qué hace este tío aquí en nuestra pandi"), quizás porque me relaciona con E. Allá ella, las divinidades a estas alturas me la traen floja, aunque poco a poco se fue relajando y al final de la fiesta estuvo comunicativa. Como pulpos en un garaje, los compañeros de curro de Noe (tres chicos y una chica, heteros) se atrincheraron en la zona de la cocina. Ella estaba más suelta, pero ellos miraban a su alrededor con una mezcla curiosa de deseo (ostias, mira cuántas tías buenas restregándose entre sí, qué morbo) y de susto (dónde hemos caído... esto parece Sodoma y Gomorra). Uno de los muchachotes resultó ser de Torrelavega y a cuenta del paisanaje comenzó a darme una chapa intermitente pero considerable. Yo le escuchaba unos minutos y luego huía con cualquier excusa, aunque enseguida volvía a pillarme por banda para continuar la charla-río. Y como la casa de Noe no es precisamente una mansión llena de vericuetos por la que perderse... El chico era monillo, una de las amigas de Noeli me dijo que le parecía que se estaba interesando en mí, pero paso muchísimo de ser la experiencia gay de nadie en una noche de marihuana y alcohol. Según hablábamos, se me quedó mirando con el ceño fruncido y luego se le iluminó la cara.
-¿Sabes a quién me recuerda tu voz?
-¿A Eusebio Poncela en "Martín (Hache)"?
-Sí, tío. Eres clavadito hablando a él...
Acabáramos. Continuó la bromita del parecido toda la noche, me llamaba Eusebio y se me abrazaba en plan oso cada vez que coincidíamos en una opinión. Una de las perlas que soltó:
-Tú eres gay y yo soy hetero, menudo desperdicio de chicas esta noche.
-No creo que ellas lo vean así.
Total, que hacia las cuatro de la mañana decidí que no me provocaba ir al Medea (barajé la posibilidad durante un rato, pero pudieron la borrachera y el cansancio). Con el piloto automático encendido y la cabeza yéndose para los lados, tiré para casa. Y fin de la fiesta.
Para cuando quise llegar a la fiesta de cumpleaños eran más de las doce y media. Como me temía, todo eran mujeres a excepción de Armando, la pareja de la antigua novia de Noe y orgulloso padre de su bebé. No estaban muy animadas, la verdad, pero poco a poco fueron llegando más invitados y aquello mejoró ostensiblemente. Música ochentera, con alguna bisbalada fuera de tono, porros, bebida a granel y comida. Lo pasé bien, a la cumpleañera parece que le gustaron los regalos (hace media hora me ha enviado un mensaje al móvil muy sentido) y yo me llevé la sorpresa de que ella había comprado algo para mí; con lo justa que anda de dinero fue todo un detalle que no me esperaba. Charlamos muchísimo, y una vez más comprobamos la buena sintonía que reina entre los dos. Pululaba por allí una chica que era clavada a Rosana Arquette, e hice muy buenas migas con ella. Me pareció que Carol no me miraba con simpatía (algo así como "qué hace este tío aquí en nuestra pandi"), quizás porque me relaciona con E. Allá ella, las divinidades a estas alturas me la traen floja, aunque poco a poco se fue relajando y al final de la fiesta estuvo comunicativa. Como pulpos en un garaje, los compañeros de curro de Noe (tres chicos y una chica, heteros) se atrincheraron en la zona de la cocina. Ella estaba más suelta, pero ellos miraban a su alrededor con una mezcla curiosa de deseo (ostias, mira cuántas tías buenas restregándose entre sí, qué morbo) y de susto (dónde hemos caído... esto parece Sodoma y Gomorra). Uno de los muchachotes resultó ser de Torrelavega y a cuenta del paisanaje comenzó a darme una chapa intermitente pero considerable. Yo le escuchaba unos minutos y luego huía con cualquier excusa, aunque enseguida volvía a pillarme por banda para continuar la charla-río. Y como la casa de Noe no es precisamente una mansión llena de vericuetos por la que perderse... El chico era monillo, una de las amigas de Noeli me dijo que le parecía que se estaba interesando en mí, pero paso muchísimo de ser la experiencia gay de nadie en una noche de marihuana y alcohol. Según hablábamos, se me quedó mirando con el ceño fruncido y luego se le iluminó la cara.
-¿Sabes a quién me recuerda tu voz?
-¿A Eusebio Poncela en "Martín (Hache)"?
-Sí, tío. Eres clavadito hablando a él...
Acabáramos. Continuó la bromita del parecido toda la noche, me llamaba Eusebio y se me abrazaba en plan oso cada vez que coincidíamos en una opinión. Una de las perlas que soltó:
-Tú eres gay y yo soy hetero, menudo desperdicio de chicas esta noche.
-No creo que ellas lo vean así.
Total, que hacia las cuatro de la mañana decidí que no me provocaba ir al Medea (barajé la posibilidad durante un rato, pero pudieron la borrachera y el cansancio). Con el piloto automático encendido y la cabeza yéndose para los lados, tiré para casa. Y fin de la fiesta.
Comentario:
el medea??? Pero ese sitio no es de mujeres rollo exclusivo???
Comentario:
Oye tio en que periodico curras? que me ha dao la curiosidad desde que he estao leyendo que trabajas en una redaccion.
Besotesssss XDD
Besotesssss XDD