Diario de Madrid
Sindicación
 
LUMBALGIA 2
Mi espalda y yo. No existe nada más desde hace dos días. Ayer todo fue una mierda, con unos dolores tremendos que no me ponían del mejor humor y bastante trabajo en la redacción. En cuanto terminé, me largué sin despedirme de nadie y puse rumbo a casa, a lamerme las heridas en el sofá del salón, mientras veía el especial de "Homo Zapping" y "Aquí no hay quien viva", que había dejado grabando. Al poco llegó R y pasamos un rato de charleta, hasta casi las tres de la mañana.
Es la primera vez que un dolor de espalda me deja tan inválido, al final voy a tener que ceder e ir a que me lo miren –como buen hijo de médico, soy muy reacio a visitar hospitales y consultas. También esta noche ha sido toledana, me he despertado multitud de veces y siempre con el maldito dolor presente. Al levantarme, entumecido y muy cansado, todos los huesos se han quejado a la vez. Caminar por el pasillo hacia el baño, ducharme y después vestirme ha sido toda una aventura. Ponerse los calcetines... qué odisea. Camino por la calle y voy como torcido, sin poder erguirme del todo. Tengo la impresión de que la gente me lo nota.
Ahora estoy en el Laan y trato de leer, para olvidarme en la medida de lo posible de los trallazos en la espalda. No tengo ganas de nada. Creo que voy a aceptarle el relajante muscular a E. Menuda mierda.

Han pasado las horas y, gracias a los medicamentos que me llevó E al trabajo, estoy mucho mejor. Al menos no siento dolor. Espero que la cosa remita pronto. Este mediodía, por Chueca, me entró un niñato con ganas de fiesta. Como suena: iba por la calle, le pasé de largo, me miró, comenzó a caminar a mi altura y me dijo que si quería sexo con él. Un poco fuerte, ¿verdad? Si no fuera por lo fastidiado que estaba, me hubiera dado media vuelta y lo hubiera subido a casa, para un polvete rápido e inesperado, de esos que animan la jornada. Llevo casi veinte días de abstinencia y eso tampoco es bueno.
A través del messenger, estoy en conversaciones con Gabriel, un chaval de 23, guapísimo y bastante majo. En principio, nos veremos este jueves por la noche para tomar unas cervezas juntos y quién sabe. Me acaba de enviar un sms deseándome las buenas noches. No sé, tengo ganas de conocerle, pero al mismo tiempo me da mucha pereza esto de las citas a ciegas, que nunca han sido mi fuerte.
No