OTRA VEZ ML R
Ya, ya sé que estoy monotemático, que el trabajo no lo es todo y que demostraría ser mucho más inteligente si los comentarios, trapacerías varias, falsedades y apuñalamientos por la espalda de mi jefa directa no me influyeran como lo hacen. Ahora mismo, sin embargo, me daría la vuelta y le escupiría a la cara todo lo que pienso de su ser mezquino y cobarde.
Una de mis secciones (y no hay que olvidar que, además del sueldo base, me pagan por secciones publicadas) no la tendré que realizar la semana que viene porque a ML R se le ha ocurrido escribir en ella el próximo jueves. Me parece muy bien que le apetezca meter algo de un amiguete, pero lo más lógico es que me pida hacerlo a mí, por algo es mi puta sección. A mi comentario de que yo voy a perder dinero, ha enrojecido y se ha encogido (esto es un símil) de hombros. Se la suda ampliamente, y yo me siento pisoteado, ninguneado y puteado a más no poder. Luego, como no he vuelto a despegar los labios en todo el día, se permite el recochineo de comentarme que si me pasa algo, que no parezco de buen humor... mientras que ella no deja de hacer chistes y reírse a voz en grito. Es como si disfrutara viendo que le fastidia el día a otro, como si nuestra mala hostia realimentara su alegría. Cómo entiendo los asesinatos pasionales.
Pero bueno, intentemos ponernos un poquillo zen que si no me va a dar un ictus cerebral en una de éstas. Raymond se iba ayer por la mañana y pretendía que nos viéramos la noche anterior. Con una finta de última hora, me escaqueé. Y ahora resulta que perdió su avión y me envía un mensaje diciéndome que se queda por uno o dos días más. Como ya me da igual quedar mejor o peor con este sujeto, ni siquiera he contestado a su mensaje.
Leo a Joyce Carol Oates, "Las hermanas Zinn", que es una novela muy entretenida y que, de momento, me gusta. Este mediodía hubo, otra vez, sesión maratoniana en Laan. Es cierto eso que dice E de que me estoy volviendo un ermitaño, cada día me apetece ver a menos gente y, si por mí fuera, acotaría mi grupo de amigos/conocidos mucho más. Pero como sé lo peligroso que es entrar en un periodo de autismo feroz, mañana mismo llamo a Ma y J para salir por el Cool la noche del viernes. Me vendrá bien pegarme unos cuantos bailes, drogarme lo suficiente como para perder (no del todo) la conciencia y enrollarme quién sabe con quién.
Una de mis secciones (y no hay que olvidar que, además del sueldo base, me pagan por secciones publicadas) no la tendré que realizar la semana que viene porque a ML R se le ha ocurrido escribir en ella el próximo jueves. Me parece muy bien que le apetezca meter algo de un amiguete, pero lo más lógico es que me pida hacerlo a mí, por algo es mi puta sección. A mi comentario de que yo voy a perder dinero, ha enrojecido y se ha encogido (esto es un símil) de hombros. Se la suda ampliamente, y yo me siento pisoteado, ninguneado y puteado a más no poder. Luego, como no he vuelto a despegar los labios en todo el día, se permite el recochineo de comentarme que si me pasa algo, que no parezco de buen humor... mientras que ella no deja de hacer chistes y reírse a voz en grito. Es como si disfrutara viendo que le fastidia el día a otro, como si nuestra mala hostia realimentara su alegría. Cómo entiendo los asesinatos pasionales.
Pero bueno, intentemos ponernos un poquillo zen que si no me va a dar un ictus cerebral en una de éstas. Raymond se iba ayer por la mañana y pretendía que nos viéramos la noche anterior. Con una finta de última hora, me escaqueé. Y ahora resulta que perdió su avión y me envía un mensaje diciéndome que se queda por uno o dos días más. Como ya me da igual quedar mejor o peor con este sujeto, ni siquiera he contestado a su mensaje.
Leo a Joyce Carol Oates, "Las hermanas Zinn", que es una novela muy entretenida y que, de momento, me gusta. Este mediodía hubo, otra vez, sesión maratoniana en Laan. Es cierto eso que dice E de que me estoy volviendo un ermitaño, cada día me apetece ver a menos gente y, si por mí fuera, acotaría mi grupo de amigos/conocidos mucho más. Pero como sé lo peligroso que es entrar en un periodo de autismo feroz, mañana mismo llamo a Ma y J para salir por el Cool la noche del viernes. Me vendrá bien pegarme unos cuantos bailes, drogarme lo suficiente como para perder (no del todo) la conciencia y enrollarme quién sabe con quién.
Comentario:
A ver si te encontramos un novio cariñoso para que cuando llegue el fin de semana te prepare una cena estupenda y te regale un masaje. Cuídate.