Diario de Madrid
Sindicación
 
RIFIRRAFE CON ML R
A cuenta de un titular, a las diez y pico de la noche, cuando más liado estaba y menos ganas de estrujarme el cerebro tenía. Me llama a su mesa –le encanta eso de que nos acerquemos hasta allá, como buenos y sumisos vasallos– y me dice que el titular no le convence, que hay que cambiarlo. Bien. Se lo cambio. Y entonces, con su mirada de conejo, su sonrisa envenenada de conejo y su entonación conejil y cabrona, me dice que no le convence, que no es un titular muy bueno, que hay que currarse un poco más las cosas. Tócate los huevos. No pude evitarlo, noté cómo me subía la rabia por la garganta. Le dije que el titular no estaba mal, que si no le convencía que lo cambiara, era muy libre de hacerlo, pero que eran más de las diez y yo tenía aún mucho trabajo por delante. Se puso roja como la grana y balbució que ya hablaríamos del tema en otro momento. Como quiera. Trabajo en un periódico de mierda que se pasa las reglas más elementales del periodismo por el arco (publicitario) del triunfo, he leído auténticas barbaridades que se han dado por válidas en una mezcla perfecta de dejadez y mediocridad, así que no creo que ponerse estupendos a estas alturas sea de recibo.
Reconozco que la discusión con ML me ha alterado bastante. A mi alrededor todos me dicen que no me agobie, que ella es así y, en su afán por tocarle los cojoncillos a cuatro manos a la peña, me ha tocado a mí. Lo sé. Pero también conozco mis límites, y ha estado muy cerca de rebasarlos.
No hay cosa peor que no respetar profesionalmente a un jefe. Ésa es mi cruz en este trabajo.
 
Comentario:

Paciencia, amigo, paciencia. Imagino que es normal que te saquen de quicio los "superiores", y más cuando ya tienes suficiente con el estrés del trabajo, pero es mejor a veces tragarse la lengua, por si las moscas, y desahogarse de otra manera (el blog puede ser una).

Saludos
No