Diario de Madrid
Sindicación
 
CITA DESASTRE
Desde las diez de la mañana en pie, sin apenas haber descansado en condiciones, después de la noche toledana que me ha hecho pasar A. Quedamos ayer en Sol (19.30), en lo que fue una experiencia fallida de las que hacen época. No bien nos vimos, supe que era un error, que nunca iba a conseguir interesarme (mucho menos enamorarme) de él. Fue un pálpito, un esperar su aparición y desilusionarme cuando le vi. Difícil de explicar, pero muy real. Nos dimos un beso rápido y anduvimos por Chueca y aledaños, sorteando a los viandantes que huían apresurados de la lluvia que, justo entonces, decidió caernos encima, nada más que para joder. Ya con una cerveza entre las manos (y esa sensación incómoda de humedad que tiene uno cuando se guarece en un bar lleno hasta la bandera, mientras afuera llueve), comenzamos una conversación que terminó convirtiéndose en monólogo (suyo). ¿El tema? Las relaciones afectivas, dios. Empecé a verle las orejas de profesor al lobo Pocahontas. Se regodeaba en sus propias frases, me lo explicaba todo con un tonillo didáctico que empezaba a sobrarme por todas partes, apenas escuchaba lo que yo le decía. Que sí, que vivimos una época de cambios, en que todo va a variar muchísimo, en que la manera de sentir y de relacionarse de los unos con los otros dará un giro espectacular. Eso decía (pero con muchas volutas en el aire y giros churriguerescos, platerescos, neogóticos y orientalizantes). Vale, pero yo creo que el ser humano, en esencia, no cambia, y que siempre nos parece que el presente, en comparación con el pasado, es más brillante, más interesante, más todo. También hace 20 años la gente creía vivir una época de cambios (y la vivieron), y hace 40 (y también la vivieron), etcétera. Vamos, que uno piensa que el sol nunca es tan brillante como en este último amanecer. Y no siempre es así. No necesariamente.
Subimos a mi casa y allí vimos "Un lugar en el mundo", de Aristarain, que él no conocía. R estaba con nosotros y me preguntó, en un aparte, si queríamos estar solos. Ya entonces empezaba a no verlo claro, así que le dije que ni se moviera del salón.
–No se te ocurra dejarme a solas con él. Creo que no me gusta...
–Venga, hombre, dale una oportunidad.
Una pereza terrible ante la idea de que A y yo probablemente nos acostaríamos un poco más tarde. De cuando en cuando, me cogía la mano, o me acariciaba la rodilla. La peli me encantó, como siempre. Casi al final, cuando Hans le regala a Ernesto el aparato para "ver" el alma de las piedras, A estalló y casi gritó:
–Cómo me jode que en estas películas siempre haya un español que regala alguna maricada al pobre indígena.
Y comenzó (tachán) el duelo a espada. Empezó a florín y luego ya pasamos directamente al machete. Yo al principio intenté mantenerme tranquilo y dialogante, era mi invitado y no podía ponerme en plan borde. Así que escuché durante un buen rato cómo se escuchaba a sí mismo, a la espera de mi turno de réplica, que no llegaba. Luego ya se me inflaron las narices y le solté lo más grande. Total, que las pocas ganas de follar con él se quedaron en nada. Y se lo dije. Tío, se me ha cortado el vacilón, a este menda no se la chupas hoy, mira tú por dónde. Lo demás es historia. Una cerveza en el Only You, más distancia y malentendidos. Una vuelta a casa en silencio. Su intento de besarme en el portal, cuando la sola cercanía de su aliento me desagradaba tanto, irremisiblemente. Como no podía echarle de casa, porque eran las tres de la mañana y no tenía medio de llegar a Talavera de la Reina, le dije que se quedara, claro. Fue un dormir juntos (pero sin tocarnos, aunque él lo intentó en algún momento: me hice el sueco) tristísimo y patético. Historia fallida, muerta y enterrada.
 
Comentario:
Hola, he leido tu historia por casualidad, por que andaba buscando la pelicula de un lugar en el mundo y en el buscador plas apareciste tu, te agradecería mucho si pudieras decirme como conseguirla o donde comprarla, ah, yo tb odio las personas que hablan para escucharse a si mismas, es horrible, en realidad es bastante incomodo y mas si tienes la sensacion de que por el motivo que sea tienes que aguantar y poner buena cara...
 
Comentario:
Pero de donde los sacas jejeje oye y aquel que te interesaba donde esta??
 
Comentario:
Tu historia me ha recordado a una cita para cenar con un venezolano que se pasó toda la noche contándome su curriculum, estudios y trabajos...
Gracias por el enlace. Te pongo en los mios. Escribes muy bien.
 
Comentario:
Que papelon! Que papelon!
Saludos
 
Comentario:
De las historias fallidas, muertas y enterradas son de las que más se aprende :)
No