EL PORQUÉ DE MI MALA LECHE
Parece que el tiempo ya ha dado su giro definitivo. Esta mañana, cielos despejados que poco a poco se iban ensuciando de nubes, temperaturas más frescas que los últimos días, sensación de otoño en el ambiente. Algún turista despistadillo con chanclas y bermudas de colores ponía cara de no entender y se agarraba con uñas y dientes a la idea perdida de verano. Pero los demás estamos ya en otra cosa, con octubre llegaron la vuelta al tajo y las obligaciones y las miradas grises tras las gafas de cotidianidad. Escribo esto (aunque lo pasaré más tarde al ordenador, de noche en la redacción) en la cafetería Nebraska, principio de la calle Alcalá. En una hora y media tengo la presentación de no sé qué en el Teatro Alcázar, y hago tiempo con un papel y un boli, como tantas veces.
Me he levantado con un humor cambiante, como de galerna, complicado. Ayer en el curro fue un día duro, se cayó el sistema (o algo así: yo, de estas cosas, ni zorra) y estuvimos sin Internet durante toda la jornada. Un desastre que casi se convierte en hecatombe nuclear. Al final, y como siempre, de una manera u otra el periódico se hizo y pudimos respirar aliviados. Hubo, pues, tensión a lo Lou Grant pero no para tanto. Nada que no solucionaran unas mahous en el Angie (fueron cuatro, una detrás de la otra...). Estuvimos el núcleo duro, E, J&A y yo. Discusión apasionada sobre Almodóvar. E y yo casi llegamos (metafóricamente hablando) a las manos. Me dijo que me gusta Woody Allen porque es extranjero, y que soy tan crítico con Almodóvar porque "nadie es profeta en su tierra". Ni de coña. Reconozco que el cine de Allen no es el mismo que el de hace 15/20 años, pero sus pelis siguen siendo más que dignas, el nivel medio es muy aceptable. Almodóvar, en cambio... He visto todas sus películas, y desde hace 15 años (que se dice pronto) nada de lo que ha hecho me ha convencido. Sí, sí, un manejo de la cámara estupendo, momentos determinados muy bellos, casi sublimes. Pero historias acartonadas, nada creíbles, sin lógica interna, con diálogos absurdos, un montaje más bien desastroso y (en ocasiones) unos actores pésimos. A pesar de lo cual, todo el mundo de un tiempo a esta parte, incluidos muchos críticos, le adora. No lo entiendo.
Pero lo del humor éste de entretiempo no va por ahí tampoco. Discutir con E es siempre un placer, nunca me enfado de veras, no por más de unos cuantos minutos. Así que, ¿por qué esta mala leche intermitente que me nubla la vista?
Muy sencillo. Ayer se cumplieron 35 años de la boda de mis padres y, como ya nos hablamos, llamé por teléfono para felicitarles. Conversación "social" con mamá. Sensación de que no tenía mucho que contarme y que tampoco le importaba una mierda lo que yo pudiera decir. Ni un "tú cómo estás, hijo mío", nada. La conozco muy bien y su tono de voz era el que emplearía para charlar (distraídamente) con alguien por compromiso. Seguro que colgó y puso cara de "qué pesado, no había manera de quitárselo de encima".
A mi pregunta de cómo iban las cosas por ahí, fue muy poco explícita. Abuelito ya bien, la úlcera curada y él viviendo su día a día con normalidad. Me consta que mi hermana Eva, a estas alturas, ya debe haber dado a luz o estar a puntísimo. Ni una puta palabra al respecto. Cómo echo de menos a mi abuela. Y qué solo me he quedado ahora que ella no está para mimarme, para hacerme sentir querido. Esas parrafadas telefónicas que nos tirábamos los dos... Cómo he podido ser tan ingenuo pensando que las cosas con mis padres podrían cambiar a mejor. O que mamá podría, de algún modo, sustituir a abuelita. Yo soy el hijo mayor que (gracias a dios, porque si no sería un problema cara a sus amistades) vive lejos y no da mucho la coña con eso de ser gay, rarito, maricón, sarasa, invertido. Soy aquél a quien mostrar de cuando en cuando, para enumerar sus éxitos, si los hubiera, pasearlo un poco por ahí (pero no mucho) y ya está. El cariño incondicional de abuelita no me lo tiene nadie, pero nadie, en el mundo. Saberse desvalido, a ese nivel, es una grandísima putada.
Me he levantado con un humor cambiante, como de galerna, complicado. Ayer en el curro fue un día duro, se cayó el sistema (o algo así: yo, de estas cosas, ni zorra) y estuvimos sin Internet durante toda la jornada. Un desastre que casi se convierte en hecatombe nuclear. Al final, y como siempre, de una manera u otra el periódico se hizo y pudimos respirar aliviados. Hubo, pues, tensión a lo Lou Grant pero no para tanto. Nada que no solucionaran unas mahous en el Angie (fueron cuatro, una detrás de la otra...). Estuvimos el núcleo duro, E, J&A y yo. Discusión apasionada sobre Almodóvar. E y yo casi llegamos (metafóricamente hablando) a las manos. Me dijo que me gusta Woody Allen porque es extranjero, y que soy tan crítico con Almodóvar porque "nadie es profeta en su tierra". Ni de coña. Reconozco que el cine de Allen no es el mismo que el de hace 15/20 años, pero sus pelis siguen siendo más que dignas, el nivel medio es muy aceptable. Almodóvar, en cambio... He visto todas sus películas, y desde hace 15 años (que se dice pronto) nada de lo que ha hecho me ha convencido. Sí, sí, un manejo de la cámara estupendo, momentos determinados muy bellos, casi sublimes. Pero historias acartonadas, nada creíbles, sin lógica interna, con diálogos absurdos, un montaje más bien desastroso y (en ocasiones) unos actores pésimos. A pesar de lo cual, todo el mundo de un tiempo a esta parte, incluidos muchos críticos, le adora. No lo entiendo.
Pero lo del humor éste de entretiempo no va por ahí tampoco. Discutir con E es siempre un placer, nunca me enfado de veras, no por más de unos cuantos minutos. Así que, ¿por qué esta mala leche intermitente que me nubla la vista?
Muy sencillo. Ayer se cumplieron 35 años de la boda de mis padres y, como ya nos hablamos, llamé por teléfono para felicitarles. Conversación "social" con mamá. Sensación de que no tenía mucho que contarme y que tampoco le importaba una mierda lo que yo pudiera decir. Ni un "tú cómo estás, hijo mío", nada. La conozco muy bien y su tono de voz era el que emplearía para charlar (distraídamente) con alguien por compromiso. Seguro que colgó y puso cara de "qué pesado, no había manera de quitárselo de encima".
A mi pregunta de cómo iban las cosas por ahí, fue muy poco explícita. Abuelito ya bien, la úlcera curada y él viviendo su día a día con normalidad. Me consta que mi hermana Eva, a estas alturas, ya debe haber dado a luz o estar a puntísimo. Ni una puta palabra al respecto. Cómo echo de menos a mi abuela. Y qué solo me he quedado ahora que ella no está para mimarme, para hacerme sentir querido. Esas parrafadas telefónicas que nos tirábamos los dos... Cómo he podido ser tan ingenuo pensando que las cosas con mis padres podrían cambiar a mejor. O que mamá podría, de algún modo, sustituir a abuelita. Yo soy el hijo mayor que (gracias a dios, porque si no sería un problema cara a sus amistades) vive lejos y no da mucho la coña con eso de ser gay, rarito, maricón, sarasa, invertido. Soy aquél a quien mostrar de cuando en cuando, para enumerar sus éxitos, si los hubiera, pasearlo un poco por ahí (pero no mucho) y ya está. El cariño incondicional de abuelita no me lo tiene nadie, pero nadie, en el mundo. Saberse desvalido, a ese nivel, es una grandísima putada.
Comentario:
Ya tienes uns prima en bcn jejje
cuanod vuelva por mDRID NOS VAMOS DE COPAS A CHUECA
cuanod vuelva por mDRID NOS VAMOS DE COPAS A CHUECA
Comentario:
ánimo cascarrabias... ya sé que no es lo mismo, pero incondicionalmente, aunke casi casi no sea familia, te kiero yo.