UN CLAVO NUNCA SACA OTRO...
Desde anoche y hasta el domingo, se quedará G en casa. Ayer al mediodía nos encontramos por casualidad y, cuando me contó que estaba en una pensión por 20 euros diarios, me dio lástima y le invité a pasar estos días en mi habitación. Contando con que P no está ya en mi vida y que he ordenado mi cuarto...
-Pero ¿no te molestaré?-, me dijo con ese tono suyo, entre venezolano y seductor.
-Qué tontería. Ya no tengo novio que se moleste-, contesté con ese tono mío, entre santanderino y seductor...
Por la noche se me abrazaba desde atrás y hundía su rostro en mi cuello. Aseguraba que se siente a salvo en mi cama, conmigo al lado. Yo me dejaba querer, siempre es agradable que alguien te demuestre cariño, sea del tipo que sea. El ego crece que da gusto, oyes. Pero a la hora de dormir, cuando tenía su cuerpo tan cerca del mío y escuchaba, muy leve, su respiración acompasada, no pude evitar recordar que la última vez, en esta misma cama, era P quien se abrazaba a mí, quien me decía cosas lindas al oído, quien se eternizaba en sus caricias y no me dejaba dormir, de pura excitación, de tanta felicidad condensada en el aire cerrado del cuarto. Fue un segundo, en el que llegué a creer que, si alargaba la mano y acariciaba su pecho, sería el pecho de P el que tocaría, sería la respiración dormida de P la que me acunaría, serían sus labios los que besaría... El fantasma que se resiste a desaparecer, un holograma hecho de recuerdos muy concretos, de imágenes prendidas en la mente con las chinchetas de la costumbre. Se cumplen dos semanas desde que me dejó, no lo llevo mal (a qué negarlo), pero, de cuando en cuando, como un vértigo dulcísimo que me coge en la boca del estómago, le echo de menos. Vaya que sí.
Leo los cuentos completos de Cortázar, en edición de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Qué decir de este genio que se fue demasiado pronto. Esta mañana, una vez que G y yo nos separamos, él a sus cosas, yo a perderme por ahí con mis pensamientos, entré en el Laan (a las 11.30) y comencé a leer y a leer y a leer. Más de 150 páginas de una tacada, dos cafés en el cuerpo y toda la tranquilidad de un mediodía en Pelayo, con ese aire cuasi pueblerino que conservan algunas calles de Madrid. Cuando salí de allí, a las tres de la tarde, la cabeza me daba vueltas, era la felicidad absoluta: los personajes de Cortázar me poseían por completo, dueños y señores del castillo.
En el BAires, me contaron las últimas noticias sobre JM. Al parecer, se pasa días y días callejeando, sin pasar por su casa, sin dormir (o durmiendo quién sabe dónde), sin afeitarse, sin lavarse, perdido en su mundo cada vez más hermético y distante. Dicen P&M que piensan que tiene problemas con la coca... No lo creo. No hace tanto, hasta mayo, que él y yo salíamos con cierta frecuencia por ahí, a empaparnos de noche y de amistad. Soy bastante inocente con estas cosas, pero estoy casi seguro de que me hubiera dado cuenta de suceder algo así. El caso es que nuestro común amigo cada día está peor. Huele mal, habla solo por las esquinas, sus conocidos le huyen por miedo al sablazo o al monólogo interminable. Una lástima.
-Pero ¿no te molestaré?-, me dijo con ese tono suyo, entre venezolano y seductor.
-Qué tontería. Ya no tengo novio que se moleste-, contesté con ese tono mío, entre santanderino y seductor...
Por la noche se me abrazaba desde atrás y hundía su rostro en mi cuello. Aseguraba que se siente a salvo en mi cama, conmigo al lado. Yo me dejaba querer, siempre es agradable que alguien te demuestre cariño, sea del tipo que sea. El ego crece que da gusto, oyes. Pero a la hora de dormir, cuando tenía su cuerpo tan cerca del mío y escuchaba, muy leve, su respiración acompasada, no pude evitar recordar que la última vez, en esta misma cama, era P quien se abrazaba a mí, quien me decía cosas lindas al oído, quien se eternizaba en sus caricias y no me dejaba dormir, de pura excitación, de tanta felicidad condensada en el aire cerrado del cuarto. Fue un segundo, en el que llegué a creer que, si alargaba la mano y acariciaba su pecho, sería el pecho de P el que tocaría, sería la respiración dormida de P la que me acunaría, serían sus labios los que besaría... El fantasma que se resiste a desaparecer, un holograma hecho de recuerdos muy concretos, de imágenes prendidas en la mente con las chinchetas de la costumbre. Se cumplen dos semanas desde que me dejó, no lo llevo mal (a qué negarlo), pero, de cuando en cuando, como un vértigo dulcísimo que me coge en la boca del estómago, le echo de menos. Vaya que sí.
Leo los cuentos completos de Cortázar, en edición de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Qué decir de este genio que se fue demasiado pronto. Esta mañana, una vez que G y yo nos separamos, él a sus cosas, yo a perderme por ahí con mis pensamientos, entré en el Laan (a las 11.30) y comencé a leer y a leer y a leer. Más de 150 páginas de una tacada, dos cafés en el cuerpo y toda la tranquilidad de un mediodía en Pelayo, con ese aire cuasi pueblerino que conservan algunas calles de Madrid. Cuando salí de allí, a las tres de la tarde, la cabeza me daba vueltas, era la felicidad absoluta: los personajes de Cortázar me poseían por completo, dueños y señores del castillo.
En el BAires, me contaron las últimas noticias sobre JM. Al parecer, se pasa días y días callejeando, sin pasar por su casa, sin dormir (o durmiendo quién sabe dónde), sin afeitarse, sin lavarse, perdido en su mundo cada vez más hermético y distante. Dicen P&M que piensan que tiene problemas con la coca... No lo creo. No hace tanto, hasta mayo, que él y yo salíamos con cierta frecuencia por ahí, a empaparnos de noche y de amistad. Soy bastante inocente con estas cosas, pero estoy casi seguro de que me hubiera dado cuenta de suceder algo así. El caso es que nuestro común amigo cada día está peor. Huele mal, habla solo por las esquinas, sus conocidos le huyen por miedo al sablazo o al monólogo interminable. Una lástima.
Comentario:
Cuando has dejado una relacion cuestavoolver a encontrar a una persona por la que puedas llegar asentir algo pero... cuando la encuentras ufffffff
Comentario:
pufffffff te entiendo perfectamente jejeje a mi mas de una vez...me ha pasao lo mismo con algun amigo...pero luego volvia a la realidad...y se jodia todo....xD bueno venga :* muxus