Diario de Madrid
Sindicación
 
TIPOS HUMANOS
Este mediodía he salido de casa con unas ganas tremendas de leer y escribir. Meterme en un café, pedirme un ídem, encender un cigarrillo y estar un rato a solas. Primer estadio: Colby, donde me di de bruces con S, a quien saludé sin muchas ganas y que inició conmigo una conversación de esas tan trilladas y archisabidas:
-¿Qué tal todo?
-Bien, un poco cansado.
-Es que los lunes pesan, ¿verdad?
-Y que lo digas, estoy que me caigo de sueño.
Y así, repetido, hasta la náusea. S es un tipo alegre y optimista, que mira el mundo de frente desde su silla de ruedas y se ríe de todo y de todos. A mí me admira su desparpajo, cómo no se arredra, ni mucho menos, por su minusvalía. En mes y medio se casa con su novia M, y anda enredado en los preparativos de última hora. Entre este tema y el de qué-hicimos-cada-uno-de-nosotros-el-fin-de-semana, se fue pasando el tiempo. No me soltó en una hora, y para cuando se marchó a trabajar (es teleoperador cerca de allí, no sé muy bien de qué) me dejó en manos de una señora a la que él conoce y que cinco minutos antes se había acercado a saludar. Una mujer en la cincuentena, grandes gafas de miope sobre una nariz pequeñina y respingona. De joven debió ser, si no guapa, al menos graciosa. Parecía muy agradable, pero a mí maldita la gracia que me hacía continuar allí sentado, con mi libro cerrado al lado, que me llamaba y me pedía, por favor, que lo leyera. Encontró que teníamos algo en común y ya se lanzó. Ella trabaja en un hotelito por la zona, haciendo camas y limpiando habitaciones. Se queja de que nadie deja propinas (¿la culpa? de ese malvado euro, que todo lo trastocó con su llegada; da la impresión de que antes de 2001 aquí todo dios nadaba en la abundancia y llegaba a fin de mes sin problema), que no hay compañerismo, no como antes.
-Cuando yo trabajaba en La Paz, también en el sector de limpieza, antes de tener a mi hija, con 23 años, había un compañerismo increíble, todo el mundo se llevaba muy bien, los unos tapaban a los otros para que los jefes no se enterasen de nada. Ahora, en cambio, la gente es más egoísta, cada uno busca su propio provecho. Y así vamos muy mal.
Yo le hablé de mis años londinenses, de los días larguísimos de "departure" y la sensación cuartelaria que siempre tuve en los diversos hoteles en que trabajé. Cómo uno aprende mucho en este tipo de curros. Siempre que no se quede haciendo lo mismo, estancado, toda la vida. (Esto último me lo callé.) Trabajar en un hotel limpiando la mierda que otros van tirando te permite el acceso más directo a su mundo. Recuerdo que, cuando me cruzaba con algún cliente por los pasillos del hotel (cerca de Paddington), lo normal es que ni me mirasen a la cara. Yo era el último mono allí, un chaval sospechosamente moreno (por lo tanto, of course, poco british), todo vestidito de azul con la chapita del hotel en la solapa, donde se podían leer mi nombre y cargo. No era digno de un saludo por su parte. Y por eso mismo, cuando entraba en sus cuartos, tampoco se preocupaban de hurtar a mi mirada objetos, papeles, restos de canutos, bragas sucias, condones usados, etc. Resultaba divertido meterse en alguna de las habitaciones e investigar, en la papelera, sobre la mesita de noche, en el cuarto de baño, cómo serían esas personas que se hospedaban allá por unos días. Divertido y muy aleccionador.
Al final, amiguísimos, nos despedimos hasta la próxima. Mi libro, sin leer. Enfilé para el BAires, pero sabiendo de antemano que allí sí que no tendría tiempo para nada. Segundo estadio. En la barra, Ma, que me cuenta que P aún no ha vuelto de su viaje a Suiza. Me tomo un café, hablamos de cine, miro el reloj y ya es tarde. Despedida de Ma, viaje en autobús hasta el curro y fin de mi día. El libro, claro, sin leer.
 
Comentario:
Tengo que felicitarte por tu blog despues de haber leido unos cuantos articulos tuyos, da gusto leerte ya que se siente que eres una persona a la cual le encanta leer y utiliza un lexico rico.Sigue asi y nunca dejes ese gran don como es el culto a la lectura y a los libros.Una amiga mia me llevo hace poco en Madrid a una teteria, no estoy seguro, que se llamaba pandora y era maravilloso por el ambiente y por el estilo.No te puede decir seguro donde se situa ya que fui alli de visita, pero daba gusto ver una biblioteca en una teteria al alcance de todas las personas,que hay mejor para acompañar un cafe que un libro...
Bueno voy a dejar lo ya que parece que me pagas ¡¡¡jajajaja!!!
Solo decirte que sigas asi, que te has ganado un lector.
Un abrazo.
 
Comentario:
Me ha gustado mucho tu blog; te añado en el mio a la lista de favourites pero ya.
Gracias por alegrarme el dia.
No