LOS PEPEROS Y LAS MANIFAS
Parece que me los han cambiado, a estos chicos del PP, tan repeinados y modositos ellos, con sus polos de Ralph Lauren y su pizca de colonia bien olorosa y macho; a estas chicas del PP, mitad señoritas de provincias a la busca de un novio opositor, mitad arpías vestiditas de Chanel. Con esto de que los sociatas están dándole la vuelta al guante de España, andan ellos muy perdidos y con ganas de montar bulla. Así que se han armado de democracia mal entendida y le han cogido gusto a esto de las manifestaciones, que corear enseñas incendiarias detrás de una pancarta es como la droga dura que jamás probaron durante su adolescencia de reliquias y alcanfor (o sí, porque el Partido Popular está lleno de sorprendentes personajes, que antaño fueron más rojos que Carrillo y hogaño le rezan a la Santina para que nada cambie y, virgencita, virgencita, se queden como están, que están muy bien). Primero fue ese engendro en contra del diálogo con ETA, utilizando el candor de las víctimas como ariete contra la bestia negra que ven en Zapatero. Las víctimas, como tal, es lógico que se nieguen al diálogo con los asesinos etarras, yo no soportaría la idea de que aquél que mató a mi padre se paseara tan ufano por ahí. Del mismo modo que comprendo el fundamentalismo radical de alguien que ha sufrido directamente el zarpazo del terrorismo –palabra que, por cierto, George W. Bush y sus secuaces de las Azores han desvirtuado completamente–, no se lo permito a quien, en política, lo utiliza para confundir y dividir opiniones. Los políticos tienen el deber moral de solucionar esta lacra que dura ya demasiado, y el precio a pagar no me parece mucho (dialogar) si con ello se consigue que nunca más haya víctimas, ni de un bando ni del otro. Ver a Rajoy, a José María Aznar y a todos los otros clamando contra cualquier tipo de negociación me parece de un cinismo imperdonable.
La semana pasada le tocó el turno al tema del archivo de Salamanca. Bien: considerando que sólo van a trasladarse los documentos robados –no se olvide esto: fueron expoliados a sus legítimos dueños– durante la Guerra Civil, lo que supone un exiguo 2% del material que se guarda allí, y que estos documentos van a ser microfilmados para que cualquiera en Salamanca pueda seguir consultándolos, la movida que el PP ha montado allá no deja de ser un nuevo intento de hacer pupa a un Gobierno que les provoca sarpullidos por todo el cuerpo. El archivo está en la capital salmantina, pero no pertenece a un lugar en concreto, es propiedad del Estado y de todos los españoles. Con estas masnifestaciones, de nuevo, lo que se consigue es enfrentar a unas nacionalidades con otras, dar marcha atrás en un hipotético proceso de reconciliación nacional y tocar las narices a ZP y los suyos. Que es de lo que se trata.
En cuanto a la manifa prevista para este sábado en Madrid, qué voy a decir. Es difícil que yo me beneficie de la ley de matrimonio gay, más que nada porque uno cree poco en el matrimonio y menos en la durabilidad de las relaciones sentimentales. Pero no dejo por ello de ser un ciudadano de segunda, un pobre invertido (para quienes convocan la marcha) que merecería, cuando menos, estar encerrado entre cuatro paredes para hacer el menor ruido posible. Y si es con unas cuantas descargas, de cuando en cuando, de electroshock, mejor que mejor. Dicen que es a favor de la familia, institución sagrada en cuyo seno se han cometido siempre las mayores tropelías. Nadie ataca a la familia como tal, su supervivencia o su desaparición no dependen de que unos cuantos homosexuales se casen y tengan hijos. Eso es una estupidez que insulta a la inteligencia de cualquiera con más de dos dedos de frente... Si los gays y lesbianas ya pueden, desde hace años, adoptar individualmente, si ya hay papás maricones y mamás bolleras educando a sus retoños, de lo que se trata es de que esos niños (y esas parejas que no disfrutan de los mismos derechos que todo el mundo, pero sí pagan religiosamente sus impuestos, ojito) no vayan desnudos de legislación por el mundo. Se otorgan unos derechos a quienes no los detentaban, no se retiran estos derechos a nadie.
En fin. Qué aburrido tener que repetir, una y otra y otra vez, lo mismo. Sin que estas verdades de Perogrullo consigan alumbrar sus cabecitas repeinadas de chicos y chicas del PP. Así que seamos comprensivos con nuestros particulares neanderthales del siglo XXI y hagamos oídos sordos a la necedad de sus discursos. Porque la batalla social la tenemos ganada, se pongan como se pongan estos aprendices de Franco.
La semana pasada le tocó el turno al tema del archivo de Salamanca. Bien: considerando que sólo van a trasladarse los documentos robados –no se olvide esto: fueron expoliados a sus legítimos dueños– durante la Guerra Civil, lo que supone un exiguo 2% del material que se guarda allí, y que estos documentos van a ser microfilmados para que cualquiera en Salamanca pueda seguir consultándolos, la movida que el PP ha montado allá no deja de ser un nuevo intento de hacer pupa a un Gobierno que les provoca sarpullidos por todo el cuerpo. El archivo está en la capital salmantina, pero no pertenece a un lugar en concreto, es propiedad del Estado y de todos los españoles. Con estas masnifestaciones, de nuevo, lo que se consigue es enfrentar a unas nacionalidades con otras, dar marcha atrás en un hipotético proceso de reconciliación nacional y tocar las narices a ZP y los suyos. Que es de lo que se trata.
En cuanto a la manifa prevista para este sábado en Madrid, qué voy a decir. Es difícil que yo me beneficie de la ley de matrimonio gay, más que nada porque uno cree poco en el matrimonio y menos en la durabilidad de las relaciones sentimentales. Pero no dejo por ello de ser un ciudadano de segunda, un pobre invertido (para quienes convocan la marcha) que merecería, cuando menos, estar encerrado entre cuatro paredes para hacer el menor ruido posible. Y si es con unas cuantas descargas, de cuando en cuando, de electroshock, mejor que mejor. Dicen que es a favor de la familia, institución sagrada en cuyo seno se han cometido siempre las mayores tropelías. Nadie ataca a la familia como tal, su supervivencia o su desaparición no dependen de que unos cuantos homosexuales se casen y tengan hijos. Eso es una estupidez que insulta a la inteligencia de cualquiera con más de dos dedos de frente... Si los gays y lesbianas ya pueden, desde hace años, adoptar individualmente, si ya hay papás maricones y mamás bolleras educando a sus retoños, de lo que se trata es de que esos niños (y esas parejas que no disfrutan de los mismos derechos que todo el mundo, pero sí pagan religiosamente sus impuestos, ojito) no vayan desnudos de legislación por el mundo. Se otorgan unos derechos a quienes no los detentaban, no se retiran estos derechos a nadie.
En fin. Qué aburrido tener que repetir, una y otra y otra vez, lo mismo. Sin que estas verdades de Perogrullo consigan alumbrar sus cabecitas repeinadas de chicos y chicas del PP. Así que seamos comprensivos con nuestros particulares neanderthales del siglo XXI y hagamos oídos sordos a la necedad de sus discursos. Porque la batalla social la tenemos ganada, se pongan como se pongan estos aprendices de Franco.
Comentario:
Nunca, a pesar de pensar lo mismo que tú, lo hubiese espresado tan bien.
Besazos
Besazos
Comentario:
Totalmente de acuerdo. Yo también lo he comentado en el blog.Tranquilo, que yo creo que estos son los últimos coletazos de una ideología retrógrada ya muy agonizante.
Besos,
e.
Besos,
e.