Diario de Madrid
Sindicación
 
DESPUÉS DE LA CALMA...
Día complicado en la redacción, con M-L R dando por culo justo cuando más agobiado y cargado de trabajo estoy. A mi esta mujer me supera, hay días en que le ataba una piedra al cuello y la tiraba al mar, como comida para los peces. Menos mal que ya se ha terminado todo y ahora toca irse a casita (ni de coña salgo a tomar algo), a ver un rato la tele (7 Vidas, que lo he grabado) y a dormir, dormir, dormir.
Anoche hubo reunión en casa de C&H, con M, A y su novio, F con el suyo y Ai (morenísima, guapísima y con esa manera de ser suya que tanto me gusta: "Tengo mucha suerte, no me puedo quejar", dijo cuando hablaba de su casa y la compra de la misma). Yo invité a venirse conmigo a E, que como era de suponer se quedó prendada de C. No me extraña, C es una tía de lo más atractiva, y le gusta gustar más que a un tonto un lápiz. Lo pasamos muy bien. Nos quedamos allí hasta cerca de las tres de la mañana, bebiendo y fumando sin parar de reír (pero menos, que los tiempos de Mecano pasaron y mis amigos también empiezan a hacerse mayores: se nota en las conversaciones, serias y sesudas). Charlamos de esto de los blogs (E y yo estamos enganchadísimos) y la gente como que no lo entendía muy bien. En fins.
Cuando C&H consiguieron echarnos, muy amablemente, de su casa, E y yo decidimos que la noche aún no se había terminado, ni de coña. Teníamos el cuerpo jotero, vaya. Acompañamos un trecho del camino a M y luego enfilamos para Chueca, vía Sol, Montera y Hortaleza. Había mucha gente en la calle, imagino que porque ya ha vuelto todo el mundo de las vacaciones y precisamente este finde fue la rentrée. Grupos de chicos y chicas arracimados en las aceras, con el botellón a cuestas, cantando a voz en grito la última de Bisbal; gays super fashion que más que caminar parecían levitar sobre el asfalto, el gesto serio de quien se sabe y se desea observado; las putas de Montera que ya no saben dónde ponerse, con la oscuridad se vuelven audaces y buscan a los clientes como locas, haciéndose la competencia entre ellas; borrachuzos como E y yo mismo, que íbamos haciendo eses rumbo al bar salvador, de nuevo el Escape, a ver si E conseguía novia...
Hubo que hacer cola, porque el garito estaba lleno hasta los topes. Según entramos, una vaharada a alcoholazo y a sudor nos dio la bienvenida. Pedimos las copas y nos posicionamos, primero en una esquina, luego en otra. Vi dos o tres chicos que no estaban mal, sobre todo uno de ellos, muy delgado y con pintas de macarrilla, al que bautizamos como "vallecano". Pero, ay, el vallecano era más hetero que el padre de Julio Iglesias y Jose María Aznar juntos, y no había manera de que mirase hacia donde yo estaba (muy comedido, por otra parte: que nadie piense que andaba haciendo aspavientos y gracietas para que se fijasen en mí; en estos casos, siempre me da el punto tímido). Mientras tanto, entre cigarro y cigarro, charleta de esto y aquello más algún sorbo a la copa, E parecía un periscopio en plena acción de reconocimiento de las costas enemigas. Arrugaba la nariz, abría la boca y respiraba profundamente (era una especie de suspiro melodramático), enarcaba la ceja y me señalaba a una o a otra, sin decidirse por ninguna. De la nada surgió una chica delgada y rubia, que se puso a hablar sin parar con E, a la que conocía de antes y a quien (era tan evidente) quería follarse esa noche. Pero mi amiga sufre de una cosa que se llama miedo escénico: se muere de ganas de actuar en la función, le das un papel, se lo aprende, se maquilla y viste para el estreno, se plantifica sobre el escenario, suena un redoble de tambor, se levanta el telón y... ni rastro de E, que ha puesto pies en polvorosa. En fins.
A mí me entró un chico de Valladolid, con sólo 18 añitos y unas ganas de comerse el mundo que me hicieron bostezar de aburrimiento no bien llegamos a mi casa. El niño iba de sobrado: según entramos en la habitación, me dijo que si yo no sería de los que se "emocionan". Le pregunté que a qué se refería con eso de emocionarse.
-¿Qué quieres decir?
-Tú piensas que, porque he venido a tu casa, vamos a follar, ¿no?
Y claro que lo pensaba, joder. Si casi se había colgado de mi cuello en el Escape, después se había autoinvitado a mi casa y estábamos en el cuarto, sobre la cama, enzarzados como dos bestias...
Decidí seguirle el juego y me acosté, dándole la espalda y deseándole buenas noches. Ni qué decir tiene que, en menos de dos minutos, le tenía encima otra vez. Ay, la inocencia de los 18.
 
Comentario:
Me gustan tus post. Tienen un poco rollo Elvira Lindo (también rollo "diario de briget jones"). De Elvira Lindo me quedo con sus colaboraciones con M.Albaladejo. Y de Albaladejo con los garitos que frecuenta. Nene, pásate por el HOT !!!
No