QUE VIENEN LOS SUECOS, MADRE
Semana complicada la que hoy termina. Con el despido de E B, se acaba la tranquilidad, el Nirvana en que vivíamos adocenados, y hay que ponerse las pilas. El jefazo sueco, un trasunto del Jack Nicholson del "Resplandor" pero en rubio, es un hueso duro de roer. Está empecinado en reflotar el periódico, y para ello no deja de organizar reuniones de trabajo diarias (a las cuatro de la tarde) que obligan a la gente a llegar primero para preparar temas y que luego no les pille el toro. Total, hay quien aparece por la redacción al mediodía y sale de allí doce horas más tarde. Yo, como corrector, ya me he quitado el marronazo de encima: anoche, aprovechando un raro momento de comunión con ML R, le dije que pienso escaquearme de las reunioncitas –que, dicho sea de paso, y en mi muy humilde opinión, no sirven de nada: no mientras haya problemas congénitos a la empresa que impiden todo cambio y mejora.
–Haz lo que quieras, Cornelio–, resopló ML R con la mirada fija en el ordenador y cara de "todos los problemas me vienen a mí".
–Si te soy sincero, creo que no pinto mucho en esas reuniones. De todos modos, si puedo ayudar en algo, me lo decís y yo encantado...
Cómo puedo ser tan falso. Esta mujer saca de mí la parte más retorcida y canallesca..
Llevamos varios días, pues, de muchas conversaciones en inglés (ni Jack Nicholson II ni el "creativo", un noruego de veintitantos con cara de apanojado que responde al nombre de Casper, hablan castellano) y de multitud de corrillos que de modo espontáneo se forman por la redacción para comentar las últimas novedades. Yo veo complicado que la gente reaccione y mejore su calidad de trabajo: a todos ellos los leo cada día, y salvo contadas excepciones son muy, muy malos. Por mi parte estoy tranquilo, sé que mi trabajo está bien hecho.
De R**, poco nuevo. Ha habido algún que otro mensaje y una llamada de teléfono, pero hasta el próximo fin de semana, en que los dos estaremos libres, no sé por dónde respirará la cosa. Tal vez quede en nada. Por si acaso, me preparo para lo peor. Asegura E que soy un cenizo, que la negatividad rezuma por todos los poros de mi piel, y acaso tenga razón, no lo niego. Pero la experiencia (ese grado que nos eleva de soldado raso a cabo de infantería) me enseñó a ser cauto. Y de tal modo pienso seguir: cenizo y negativo, por lo que pudiera pasar.
–Haz lo que quieras, Cornelio–, resopló ML R con la mirada fija en el ordenador y cara de "todos los problemas me vienen a mí".
–Si te soy sincero, creo que no pinto mucho en esas reuniones. De todos modos, si puedo ayudar en algo, me lo decís y yo encantado...
Cómo puedo ser tan falso. Esta mujer saca de mí la parte más retorcida y canallesca..
Llevamos varios días, pues, de muchas conversaciones en inglés (ni Jack Nicholson II ni el "creativo", un noruego de veintitantos con cara de apanojado que responde al nombre de Casper, hablan castellano) y de multitud de corrillos que de modo espontáneo se forman por la redacción para comentar las últimas novedades. Yo veo complicado que la gente reaccione y mejore su calidad de trabajo: a todos ellos los leo cada día, y salvo contadas excepciones son muy, muy malos. Por mi parte estoy tranquilo, sé que mi trabajo está bien hecho.
De R**, poco nuevo. Ha habido algún que otro mensaje y una llamada de teléfono, pero hasta el próximo fin de semana, en que los dos estaremos libres, no sé por dónde respirará la cosa. Tal vez quede en nada. Por si acaso, me preparo para lo peor. Asegura E que soy un cenizo, que la negatividad rezuma por todos los poros de mi piel, y acaso tenga razón, no lo niego. Pero la experiencia (ese grado que nos eleva de soldado raso a cabo de infantería) me enseñó a ser cauto. Y de tal modo pienso seguir: cenizo y negativo, por lo que pudiera pasar.