RUTINA
Con mi café de los mediodías, única evasión del hogar, espero a que mamá me haga una perdida para acompañarles, a ella y abuelito, al cementerio. Es sábado, y toca cambio de flores en la tumba de mi abuela. La mañana fluctúa entre claros y brumas, parece que de momento será el sol quien gane la batalla. A mí me da un poco lo mismo, tampoco hoy pienso salir por la tarde, estoy llevando a rajatabla esta cura de reposo autoimpuesta. Entre que Karen no está aquí –pasa las vacaciones en Almería– y que no hay mucha más gente a quien llamar, un día tipo en Santander se reduce a mis escapadas al mediodía, leer un poco ("Días felices en Argüelles", de Umbral), escribir en el Diario, aperitivo con la familia y largas sesiones de televisión y lectura hasta las dos o las tres de la mañana. Y el caso es que no me aburro.
Comentario:
si es q tu solo nunca te aburres...
bso
bso