Diario de Madrid
Sindicación
 
VACACIONES
A las cuatro de la tarde debo de estar en Suanzes, donde Anita trabaja, para recogerla e irnos a Santander. Espero que las carreteras no estén muy mal y la gente decida posponer unas horas su salida de Madrid. Con toda probabilidad nos encontraremos lluvia y tiempo desapacible, así que deberemos viajar con cuidado. Ya esta mañana, al levantarme, el cielo era un amasijo de nubes, y un viento revoltoso las maceraba unas con otras, como si centenares de manos invisibles jugaran a ordeñarlas para los de aquí abajo.
Café y zumo de naranja en el Colby. Poca gente, música agradable –el chill out de siempre, en sus infinitas variantes posibles– y ninguna gana de escribir aquí. Si lo hago es por pura inercia, para desentumecer los músculos de la mente, un tanto dañados por las cervezas de anoche. Estuvimos en La Vaca Austera. Nos costó un buen rato conseguir que Javi y E olvidaran los entresijos del trabajo nuestro de cada día (ML R y su capacidad innata para dar por culo, María S, alias Leoncio, la reportera más dicharachera de Barrio Sésamo, Anajako, conocida también por Tristón, en su mundo hecho de perplejidades unineuronales...). Para E ha sido una semana durilla, porque ha debido encargarse ella sola de la sección de Cultura y Espectáculos –más espectáculos que nunca; al parecer no es bueno repartir demasiada cultura entre nuestro público lector: si hubiera que hacer caso a ML R y a las estadísticas que tan alegremente utiliza para apoyar sus argumentaciones, nuestro lector tipo es un ágrafo de mediana edad con muy pocas luces y menos ganas de conseguirlas–, y no ha contado más que con la dudosa ayuda de P T, conocido en nuestro mundo de maledicencia por Sosoman. Pero llegaron las vacaciones, se va junto con Eva a las Asturias y ya le he dicho que pensar demasiado en la redacción y sus intríngulis no es sano. Serán unos días de descanso en que no andar con vueltas acerca del trabajo le vendrá muy bien.
No