ZAPAS MOJADAS
Misterios sin resolver. Expedientes equis caseros que nos vuelven loca la cabeza sin resultado alguno. Hace cosa de media hora, cuando estaba a medio vestir, fui a echar mano de las deportivas y una de ellas, inexplicablemente, estaba calada por completo, como si la hubiera metido en un valde lleno de agua. Apoyada sobre la carpeta de cartón donde guardo los recortes de viejos, el agua había traspasado las tapas y los papeles del interior también estaban mojados. La he puesto en el balcón, para que se seque, y los papeles están esparcidos por el suelo, a ver si no quedan inservibles. La superficie de alrededor de la zapatilla no presentaba ningún tipo de humedad, como un tonto miré hacia el techo, a ver si tenía goteras (pero una gotera no hace eso ni de coña), mis pantalones y los calcetines de ayer estaban secos, la botella de agua con que duermo a un lado de la cama no se había movido de su sitio, como es lógico... Por más que trato de buscarle una explicación plausible, no se me ocurre qué ha podido suceder, cómo ha ocurrido algo tan extraño. Es cierto que anoche me pasé con la dosis de cerveza –cinco tercios en lugar de los dos o tres habituales–, pero no llegué muy borracho a casa, y recuerdo perfectamente lo que hice durante el paseo hasta el portal y cuando subí. ¿O no? ¿Se me estará yendo la olla sin saberlo? Bueno, bueno...
Conocinos a David, el noviete de R, un tío al que se ligó hace dos o tres semanas en el Coppelia. Alto y guapetón, un cuerpo muy bonito (lo que se adivinaba, al menos, parecía interesante; claro que todo pudo ser producto de mi mente calenturienta, que está falta de sexo) y pintas de bakala y macarrilla de barrio. Ella pasó por el Angie creyendo que no estaríamos, no sé hasta qué punto no le fastidiaría la cita el vernos allí, pero ya se quedó con nosotros. Al principio, David me pareció un tío muy poco interesante, sin ninguna conversación: el típico chico sin interés, un polvo (o varios) y nada más. Como mi primo, un animal sexual y pastillero al que tirarse en la intimidad del hogar, entre cuatro paredes y a salvo de miradas indiscretas. Alguien a quien nunca se debe pasear por ahí, para que los amigos no critiquen. Me equivoqué. Por listillo y prejuicioso. Lo cierto es que nos embarcamos en una discusión acerca de la prensa española –qué periódico es más objetivo, cuál menos– y me sorprendió con sus opiniones, muy medidas y bien pensadas. Salí de allí envidiando (no de un modo sano) a R. Que lo disfrute. Y a ver cuándo me regala el destino uno parecido. Más que nada para ir haciendo boca hasta que llegue ese improbable príncipe azul.
Conocinos a David, el noviete de R, un tío al que se ligó hace dos o tres semanas en el Coppelia. Alto y guapetón, un cuerpo muy bonito (lo que se adivinaba, al menos, parecía interesante; claro que todo pudo ser producto de mi mente calenturienta, que está falta de sexo) y pintas de bakala y macarrilla de barrio. Ella pasó por el Angie creyendo que no estaríamos, no sé hasta qué punto no le fastidiaría la cita el vernos allí, pero ya se quedó con nosotros. Al principio, David me pareció un tío muy poco interesante, sin ninguna conversación: el típico chico sin interés, un polvo (o varios) y nada más. Como mi primo, un animal sexual y pastillero al que tirarse en la intimidad del hogar, entre cuatro paredes y a salvo de miradas indiscretas. Alguien a quien nunca se debe pasear por ahí, para que los amigos no critiquen. Me equivoqué. Por listillo y prejuicioso. Lo cierto es que nos embarcamos en una discusión acerca de la prensa española –qué periódico es más objetivo, cuál menos– y me sorprendió con sus opiniones, muy medidas y bien pensadas. Salí de allí envidiando (no de un modo sano) a R. Que lo disfrute. Y a ver cuándo me regala el destino uno parecido. Más que nada para ir haciendo boca hasta que llegue ese improbable príncipe azul.
Comentario:
Qué raro, no? Lo de la zapa, digo.
Bueno, y lo del principe azul, jeje, veo que estás dando rienda suelta a la ironía.
Un abrazo (voy a leer más, aunque ya he leido algo, mmmmm, a mí también me impresionó "Requiem por un sueño", cada vez que pongo la banda sonora entro en una realidad un poco delirante).
Y un beso.
Bueno, y lo del principe azul, jeje, veo que estás dando rienda suelta a la ironía.
Un abrazo (voy a leer más, aunque ya he leido algo, mmmmm, a mí también me impresionó "Requiem por un sueño", cada vez que pongo la banda sonora entro en una realidad un poco delirante).
Y un beso.
Comentario:
príncipe azul......aggghhh
Me ralla esa palabra...Aunque si lo encuentras o me dices donde los fabrican o me lo mandas a casa...
BEsotes!
Me ralla esa palabra...Aunque si lo encuentras o me dices donde los fabrican o me lo mandas a casa...
BEsotes!