Diario de Madrid
Sindicación
 
BRASILEIRO
En mi primer día libre del finde, salgo de casa para huir de la sobredosis de 11-M que acapara todas las televisiones. No soporto cierta instrumentalización de las víctimas –de uno y otro bando, como si esto fuera un partido en que los políticos hacen la función de árbitro, las víctimas son el balón de unos jugadores fantasma y los demás conformamos el público, que aplaude o silba las jugadas, según–, el regodeo en lo morboso que hoy he entrevisto en la tele, en todos y cada uno de los canales (María Teresa Campos y Ana Rosa Quintana con gesto grave e "histórico"), y los actos organizados en torno al aniversario. No me extraña que muchos de los afectados por la masacre (los que se lo hayan podido permitir, claro) prefirieran salir del país durante estos días. Eso que se ahorran.
A pesar de haberme acostado a las siete y media, no dormí ni cuatro horas y luego he estado haraganeando hasta las cinco. Comí con Anita, que se encuentra bastante recuperada de su catarro, y nos pusimos al día respectivamente de nuestra semana, porque cuando yo trabajo nos vemos más bien poco.
Anoche rompí con mi abstinencia y me llevé a la cama a K, brasileño de veinte años, cuerpazo y lampiño, un gusto para los sentidos. Apenas hablamos, su español no daba para mucho. Y como lo que yo buscaba era un polvo sin mayores, cumplió de sobra su papel de kleenex. Al terminar la función, me pidió una ducha y, como un niño bueno y bien educado, se fue para su casa. No hemos intercambiado teléfonos.
Antes de conocer a K, me di de bruces con JM, más quijotesco que nunca y hablando del único tema –su particular desvarío– que le interesa: una gran cruzada contra la homofobia interiorizada del mundo en general. Estaba sin dinero y me comentó que era la primera noche que salía después de cinco o seis días encerrado en su cueva, sin lavarse ni afeitarse... Le invité a cigarrillos y a un zumo de piña, tan mal le vi. El desmoronamiento vital de este hombre me da mucha lástima. Ya nunca podremos ser amigos, pero aún me provoca sentimientos de ternura y simpatía. Siempre y cuando no se toque su tema, es una persona cabal y muy inteligente.
 
Comentario:
Tuve suerte y no pude ver la tele el 11M, eso sí, la gente se hacía eco del aniversario. Mola más lo del brasileiro, jeje, un cleneex con el desprenderse de los malos rollos de este día, desde luego, un juego de contrastes.

Sigo leyendo.
 
Comentario:
Solo comentar que he pasado una semana huyendo del 11M.....

:(
 
Comentario:
Juer tio, podias haberle pedido el tfno y haberselo dado a los colegas, tal y como pintas al brasileiro, seguro q te lo agradecen.
No