DANZA DE LO SOCIAL
Mañana complicada. Llevo levantado desde las diez a cuenta de Tere, la chica que limpia. Necesitaba una serie de productos de limpieza (de cuyo nombre no es que no quiera, es que nunca consigo acordarme) y hasta hoy mismo no se los había comprado. Así que, aunque ella no llegaba hasta las once y media, decidí pegarme el madrugón y dejarlo todo preparado. Salí al supermercado, con una cara de sueño y de pocos amigos de no te menees, y me llevé para casa dos bolsas llenas de lejía, amoniaco, balletas y demás. Bueno. Me dio tiempo de sobra, y para las once y veinte ya estaba de vuelta, esperándola. En esas me llegó un mensaje suyo: que se iba a retrasar un poco. Mecachis... En fin, puse la tele y continué viendo "Un hombre llamado Flor de Otoño", la peli de Olea que grabé ayer. Para cuando llegó Tere, eran las doce. Tiene pinta de ser maja, cara alargada y peinado inexistente, una melena lacia que recoge en un moño, como las abuelas de los pueblos de antes de la guerra, en plan Hurdes y así. Incluso alguna hebra canosa rompía la monotonía del castaño, para darle más realismo a la cosa. Traté de ser amable, pero sin pasarme, no vaya a ser que me tome por tonto y no limpie en condiciones. Dios, ya estoy hablando como mi madre. ¿Será verdad que me vuelvo un poquito conservador? Con mala conciencia burguesa, me tomo el zumo y el café en el Colby. Y ella estará trajinando por la casa... Vale, será cuestión de ponerse a trabajar con la novela para acallar estas vocecillas pusilánimes que ahora me cuchichean al oido. Claro que ganas de trabajar, no tengo. Ignoro lo que me pasa: en cuanto se presenta aquí el fin de semana (y en lugar de salir, hacer cosas interesantes, no sé, pasear bajo este cielo tan azul), lo que me pide el cuerpo es desconectar el teléfono, cerrar bien los postigos de las ventanas para que no entre la luz y ver película tras película. Ayer, después de estar en Lavapiés con M, cayeron tres, casi seguidas: "Dioses y monstruos", "Mogambo" y "Doce monos". En medio, brevísima, mi aparición junto a M S en la expo de Fernando. Quedamos en Tribunal, ella subida en sus zapatos rojos de bailarina, yo con las pilas de socializar en punto muerto. Los amigos de M S son gente maja, qué duda cabe, pero cada día me cuesta más hacer pandi con ellos, no me siento cómodo, tengo la impresión de estar metido en una película de Woody Allen, en medio de alguna "vernissage" muy culta y fina, con un canapé en la mano y muchísimas frases ingeniosas por metro cuadrado. Un horror. La sala estaba poblada con todos los personajes que conforman/deforman el mundo del Arte y de los artistas, mucho transversal y la consiguiente tontería ambiente. Como no se podía fumar dentro, se formaban corrillos en la entrada de chimeneas andantes (yo una de ellas), que aspiraban el humo con delectación. Javier P-I, con una barbita a lo Lincoln, sombrero de ala años cuarenta, abrigo hasta los tobillos y jersey de cuello alto, un look muy neoyorquino, hacía las veces de anfitrión para cuantos iban llegando.
–Esto de ser artista consorte es muy cansino.
Él ha dejado el tabaco hace poco, pero se solidarizaba con todos nosotros (yo creo que no le apetecía estar adentro) y lucía sus encantos intelectuales a la primera de cambio.
–Soy fumadora pasiva... Ya sabes que una es pasivísima en todo.
Y así durante los veinte minutos que aguanté. La verdad es que yo no tenía el día, me notaba espeso y como cansado. Llegó un tipo de labios abultados y ojos saltones, muy azules. Por la sombra de la barba se veía que era un hombre, pero todas sus maneras recordaban a las de una abadesa en pleno desempeño de sus funciones religiosas. O a un sacerdote lascivo y pelín pedófilo. Maneras blandas de seminarista y, también él como Javier (debe ser lo último en estilismo transversal), hermoso abrigo en tonos marrones. Unos cincuenta años. Había otro, largo y desgarvado, con gafitas y media melena apergaminada sobre una frente de pensador, que dijo conocerme de alguna fiesta. Yo no le recordaba y cometí el error de decírselo: noté cómo no le hacía gracia. Me anduve con mucho tiento, porque el tío tenía una pinta de marica mala y retorcida, de las de lengua muy suelta, de las que ponen el dedo en la llaga y, de no haber llaga, la crean en dos frases. No era plan de que me latigara con ella. Traté de integrarme, pero lo único a mano eran unas botellas de rioja y no me provocaba beber vino. Qué pereza me daba mantener una conversación mínimamente "social" con aquellos especímenes. Así que, en un pronto que me dio, les dije adiós a todos (Fernando muy guapo en su traje de ante azul, y un encanto de chaval, pero ocupadísimo saludando a unos y a otros) y desaparecí de allí lo más deprisa que pude.
–Esto de ser artista consorte es muy cansino.
Él ha dejado el tabaco hace poco, pero se solidarizaba con todos nosotros (yo creo que no le apetecía estar adentro) y lucía sus encantos intelectuales a la primera de cambio.
–Soy fumadora pasiva... Ya sabes que una es pasivísima en todo.
Y así durante los veinte minutos que aguanté. La verdad es que yo no tenía el día, me notaba espeso y como cansado. Llegó un tipo de labios abultados y ojos saltones, muy azules. Por la sombra de la barba se veía que era un hombre, pero todas sus maneras recordaban a las de una abadesa en pleno desempeño de sus funciones religiosas. O a un sacerdote lascivo y pelín pedófilo. Maneras blandas de seminarista y, también él como Javier (debe ser lo último en estilismo transversal), hermoso abrigo en tonos marrones. Unos cincuenta años. Había otro, largo y desgarvado, con gafitas y media melena apergaminada sobre una frente de pensador, que dijo conocerme de alguna fiesta. Yo no le recordaba y cometí el error de decírselo: noté cómo no le hacía gracia. Me anduve con mucho tiento, porque el tío tenía una pinta de marica mala y retorcida, de las de lengua muy suelta, de las que ponen el dedo en la llaga y, de no haber llaga, la crean en dos frases. No era plan de que me latigara con ella. Traté de integrarme, pero lo único a mano eran unas botellas de rioja y no me provocaba beber vino. Qué pereza me daba mantener una conversación mínimamente "social" con aquellos especímenes. Así que, en un pronto que me dio, les dije adiós a todos (Fernando muy guapo en su traje de ante azul, y un encanto de chaval, pero ocupadísimo saludando a unos y a otros) y desaparecí de allí lo más deprisa que pude.
Comentario:
Que conste que lo que me parece un horror es el evento que has tenido que aguantar, no tu post, que como siempre esta genial.
Comentario:
La amabilidad con la señora de la limpieza, a mi me parece que nunca está de sobra. Ser amable no equivale a ser blando, ni a que te tomen por tonto. Y esos comentarios del moño en plan Hurdes en fin... joder tio, te has leido?. Serás muy de izquierdas, pero no se nota...Suenan pelin clasistas. (es una crítica constructiva con todo el cariño, que conste)
Tu evento social es como de pelicula de Woody Allen, pero lleno de mari-cultas tratando de ser ingeniosas.
En fin, Un horror!
A esos eventos hay que irse acompañado de tu amiga más malvada y partirte el culo con sus comentarios sobre los personajillos de turno.
Besos
Tu evento social es como de pelicula de Woody Allen, pero lleno de mari-cultas tratando de ser ingeniosas.
En fin, Un horror!
A esos eventos hay que irse acompañado de tu amiga más malvada y partirte el culo con sus comentarios sobre los personajillos de turno.
Besos
Comentario:
Me encanta ese gusto por el cine, aún no he visto "Mogambo", yo confieso, pero estoy en ello, ahora me he hecho con un montón de pelis de antaño y voy a visionarlas todas con la curiosidad del niño que va cotillear en el cine que no le pertenece. He empezado por Orson Welles. Un verdadero placer verlo cuando después de todo un día has sentido la urgencia de llegar a casa y, plas, tú y tus compis de piso viendo la pantalla sin nadie más.
Volveré, jeje.
Un besote enorme.
Volveré, jeje.
Un besote enorme.
Comentario:
y si se pasa tan mal, por qué se va? me pregunto yo, que también voy a quedadas d esas q dan tanta pereza... x cierto, cornelio, tnemos k kedar: yastoybueno! (un dolor como d crecimiento en las piernas es lo único q m ha quedado, por la smna de apoltrone forzado) bsos
Comentario:
Me acabas de traer a la mente un par de eventos sociales que tuve recientemente en los cuales pensaba segundo tras segundo "QUIERO SALIR QUIERO SALIR DE AQUI"!!!
Q mal se pasa!
Q mal se pasa!