Diario de Madrid
Sindicación
 
MI REINO POR UNA LLAMADA
Le llamé ayer alrededor de las siete y las cosas resultaron bien por teléfono. No me trabé ni me puse nervioso, ni le noté distante sino todo lo contrario -cálido y cercano. Me comentó que había pasado todo el jueves de chill out en casa con unos amigos, y que no se había acostado hasta las once de la noche. Estaba muy cansado, y me adelanté a cualquier posible negativa aclarando que podíamos dejarlo para otro día. Contestó que no, que seguramente le vendría bien salir un rato y despejarse. En principio nos veríamos por el centro (somos casi vecinos) alrededor de las diez y media. Quedó en enviarme un mensaje, y lo que me llegó a las nueve y pico fue uno para pedirme que lo dejáramos para hoy, que aún no se encontraba lúcido. Bueno, hay dos posibilidades: o no le apetece gran cosa pasar un rato conmigo o de veras estaba cansado y lo que no quería era verme sin estar en condiciones. Por algún lado sonará la flauta. Yo hoy no llamo, que lo haga él si quiere. Cruzo los dedos sin demasiadas esperanzas. Tantas veces sufrí desengaños de este tipo que estoy preparado para otro más. A lo que no me acostumbraría nunca en la vida es al éxito sentimental.
Basta de darse de latigazos, Cornelio.
Acabo de terminar "Isabel y Maria", novela póstuma de Mercè Rodoreda. Prosa miniada, poética pero muy de la calle, sus criaturas se encierran en una trama que las asfixia y conturba. Cómo las visiones de una sola realidad varían con cada ángulo, no es lo mismo algo contado por Maria que por Lluís o por Isabel. El lector recibe la información (en ocasiones contradictoria) y a él corresponde quedarse con la verdad de la historia que elija, elaborar el tapiz y juzgar (o no) a los personajes. Anda por las librerías la edición de sus cuentos completos, que me voy a comprar. Es una escritora magnífica.

Como lo de V no pudo ser, compré un pollo asado en el bareto de Corredera Baja, llegué a casa, puse la tele y, hueso a hueso, piel a piel, me lo comí enterito, de una sentada. Como una boa constrictor (así me sentía), salí de nuevo a la calle para encontrarme en el Pez Gordo con J&A más su amiga Patxi. Yo estaba bastante jodido: arrastro desde el miércoles una tos fea que no se me quita con el jarabe que estoy tomando, temo que todo se resuelva en un gripazo de aúpa, a mi alrededor ya cayeron unos cuantos... Así que, cerveza en mano, notaba el pecho cada vez más cogido, y los cigarros que me fumaba de modo compulsivo no ayudaban nada. Nos dio la noche nostálgica, y cada uno habló de sus recuerdos televisivos y musicales más lejanos. Entre los suyos y los míos había una diferencia temporal que nos hacía reír, no en vano tienen siete años menos que yo: mientras que A y Patxi (el caso de J es diferente, siempre le gustó mucho lo del revival, y conocía lo que yo nombraba aunque no lo hubiera vivido) crecieron con La bola de cristal y Verónica Mengod, yo lo hice con las poesías de Gloria Fuertes, los programas infantiles de María Luisa Seco y Torrebruno, el "cómo están ustedes" (bieeeen...) de los payasos de la tele y las aventuras de Mazinger Z. Continuamos en el Malandro y finiquitamos la noche en Angie, donde los camareros me agradecieron mucho lo del artículo (pasé un poco de vergüenza: estas famas repentinas me doran el ego, pero también me apabullan). Volví a casa borrachín y contento, me fumé medio porro que tenía preparado, puse bajito Radiohead (OK Computer) para ir entrando suave en el sueño y hasta hoy, a las dos de la tarde, dormí como un bendito. Ahora, en el Laan, dejo esto para ponerme con el artículo que debo entregar mañana. No tengo ni idea de sobre qué puñetas escribiré: voy a pedir el periódico a ver si se me ocurre un tema.
 
Comentario:
HiYa!

Me alegro mucho de que el "gusanillo" ese que surge ante posibles "historias", que no es nada malo en su justa medida, sino todo lo contrario, esté contigo.

Ese gusanillo de ilusión es muy bonico. Disfrútalo.
Y espero que salga la cosa como tu anhelas...

Cuida ese labio, campeón!
 
Comentario:
Jo, tío, yo es que de verdad me quedo con la boca abierta cuando te leo, más si me dices que medio porro lo complementas con el OK computer, la combinación perfecta. Por otro lado, yo digo que los reinos no se ganan en un día, y tampoco se pierden, supongo, así que todavía no acaba el capítulo con V. Y yo digo que vayas a por él, que eres lo mejor que va a pasarle, sé consciente de ello.
Por cierto, yo crecí con la bola de cristal y la del Kiosko, pero recuerdo perfectamente a Torrebruno, a los payasos y a Mazinger, no creo que haya tanto desfase. Que somos de la misma generación aunque no lo parezca, sirva de ejemplo que entiendo siempre a la perfección cualquier cosa que dices.
Un abrazo.

Pd: sé que todo lo que digo suena a peloteo, pero no sé por qué siempre parece que trato de caerte bien, no me preguntes el motivo, me pasa con algunas personas. En cualquiera de los casos, nunca miento en mis comentarios.
No