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La ventana
Como veo las cosas y unos cuantos cuentos.
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Después del abismo en el que gracias a Dios no caímos, seguimos nuestro camino debajo de las gotas de lluvia y con la montaña delante de nosotros. Todo lo que podía ver era el dibujo de un león con unas letras debajo que decían, “Malta Leona”, era el letrero que tenia en su parte trasera un camión de bebidas al que ahora seguíamos para no perder el camino.

Las gotas empezaron a menguarse un poco y el ambiente era un tanto más tranquilo. Mi hermana preguntó por vez milquinientoscincuenta, -¿cuánto falta papi?, - No mucho mija, ya casi llegamos -, respondió mi padre. Esas palabras me dejaban más tranquilo. Alguno de los dos, mi primo o mi hermano, decidió bajar las ventanas, “Para coger un poco de aire”, mas que aire, se sintió como si mil puñales me hubiesen atravesado el cuerpo, el frío que sentí por primera vez en esa ocasión fue devastador, debido a que ya estabamos a una altura considerable. Bogotá esta a 2600 metros y yo vivo en una ciudad del caribe que se encuentra al nivel del mar, de esas que no aguantan ni medio Tsunami.

Cerré los ojos un momento intentando olvidar el frío y cuando los abrí, hay estaba, “La Nacional de Chocolates”, al costado de una gran avenida, toda la vida me la había pasado comiendo dulces que decían en su envoltura haber sido hechos hay, y ahora la tenia de frente. El ambiente era húmedo y los arboles diferentes, no tenían hojas como las que yo conozco, eran pinos en su mayoría, un guardia de un banco cercano estaba abrigado hasta la nariz y la ciudad era un campo lleno de edificios abrazados por montañas, eran eso de las 10 de la noche, tal vez un poco mas, fueron cerca de 18 horas de viaje.

Después de una llamada, mi familia en la capital llegó en su auto a mostrarnos el camino. En Bogotá estaba mi primo, uno de los mejores amigos que la vida me ha podido dar, Camilo, él tenia como 11 años por aquellos días. Todo lo que vino en esa Semana Santa, era según Camilo, “Lo mas grande de Colombia”, “Mire este parque Mario, es el mas grande de Colombia”, “Este centro Comercial, es el mas grande de Colombia”, y así fueron heladerías, avenidas, casas, entre tantas cosas bellas que conocí en el primer viaje tan largo que hice en carretera, con mi Papá, mis hermanos, y mi primo Edwin.

En el viaje de regreso se dañaron los frenos del auto y toco arregrarlos en un taller escondido en algún lugar de las carreteras de Colombia, duramos viajando algo mas que la primera vez, y de por sí los viajes de regreso no son los mas alegres del mundo. Un año después regresamos mi papa mi hermano y yo, pero nada fue igual, esta vez viajamos en avión, y de regreso veníamos en un auto nuevo que no haría los estragos dignos de contar de aquel Renault motor 2 litros.

Si pudiera elegir entre el mar, el aire, y las líneas amarillas de las carretera Colombianas, con los arboles en los costados abrazándola y dejando pasar los rayos del sol, mientras el rio Magdalena se encuentra escondido entre las montañas del país, esperando salir cuando menos lo esperen. Definitivamente me quedaría con las líneas amarillas en la mitad del pavimento...

Cancion de la Semana

Ojalá que llueva café


Ojalá que llueva café en el campo.
Que caiga un aguacero de yuca y té.
Del cielo una jarina de queso blanco
y al sur una montaña de berro y miel.
Oh oh oh oh oh ojalá que llueva café.

Ojalá que llueva café en el campo.
Peinar una alto cerro e’ trigo y mapuey.
Bajar por la colina de arroz graneado
y continuá el arado con tu querer.
Oh oh oh oh oh

Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha e’ pitisalé.
Sembra’ una llanura de batata y fresas,
ojalá que llueva café.

Pa’ que en el Conoco no se sufra tanto Ojalá que llueva café en el campo
Pa’ que en los montones oigan este canto Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva, ojalá que llueva ay hombre Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva café.

Ojalá que llueva café en el campo.
Sembrar un alto cerro e’ trigo y mapuey.
Bajar por la colina de arroz graneado
y continuá el arado con tu querer.
Oh oh oh oh oh

Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha e’ pitisalé.
Sembra’ una llanura de batata y fresas,
ojalá que llueva café.

Pa’ que en el Conoco no se sufra tanto Ojalá que llueva café en el campo
Pa’ que en los Montones oigan este canto Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva, ojalá que llueva ay hombre Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva café.

Pa’ que to’los niños canten en el campo Ojalá que llueva café en el campo
Pa’ que en las Romanas oigan este canto Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva, ojalá que llueva ay hombre Ojalá que llueva café en el campo
Ojalá que llueva café.

Ojalá que llueva café
Juan Luis Guerra
 
Comentario:
La emoción del viaje alarga las horas; el regreso es rápido y triste...
esa canción,entre otras, me recuerda a ti...
paz!!
 
Comentario:
pasaba a dejarte un beso.
muackssss
 
Comentario:
¿Por que no se quedó por allá?
 
Comentario:
esa canción de luis guerra es divina.... y bueno por dicha quedan los recuerdos, todo al final tiene su encanto.....

besitos guapooo
 
Comentario:
En las capitales, todo es más grande, aún así prefiero vivir en provincia.

Besos y hasta pronto byebye
No