VIVIR/SOBREVIVIR
Pues hoy hace un dia precioso de sol, que tambien me encantan. Hace un dia de “primavera” estupendo que voy a intentar aprovechar.
Hoy en Andalucía es fiesta, y aunque anoche salí y me acosté bastante tarde, he venido al trabajo.
Como no hay nadie, puedo pensar con un poco de tranquilidad y planificar algunas cosas, porque con la actividad frenética de todos los días iba a un ritmo de ir tapando agujeros, y me tengo que parar un poquito.
He estado mirando en internet sobre lo que me pasó la otra noche, el sueño o lo que fuera de la sombra. Lo llaman “sombras paralizantes”, y algunos dicen que es como una abducción. No lo sé realmente, aunque no deja de ser extraño que otra persona a mi lado tambien lo viera una vez.
Me preocupa mi memoria. Siempre he sido muy muy pero que muy despistado. Creo que no conozco nadie tan despistado como yo. Pero desde hace un año, o más, tengo los recuerdos desordenados en el tiempo. Cosas que creo pasaron hace poco, pasaron hace mucho y viceversa, cosas que pienso que fueron casi simultáneas en el tiempo, pasaron en momentos muy separados. Supongo que la depresión tiene mucho que ver con eso.
Pero bueno, un síntoma más de que soy muy rarito.
Anoche quedé con Pablo y unos amigos de él y fuimos a una fiesta de disfraces. Ni el ni yo nos disfrazamos, sus amigos si. Cuando llegamos a la disco, casi nadie iba disfrazado, así que al principio los amigos pasaron un poquito de vergüenza. Casi nadie allí iba disfrazado. Pero vamos, el corte se pasó pronto con un par de copas.
Cuando volvíamos, en el coche, no recuerdo por qué me sacó el tema de Silvia, quizá porque fuimos a un sitio donde yo fui alguna vez con ella y yo haría algún comentario.
La eché de menos.
Creo que es bello tener cosas importantes que echar de menos, mientras no te paralicen, te destrocen o te impidan vivir. No tiene por qué ser incompatible con las vivencias presentes y futuras.
Yo tengo muchas cosas que echar de menos, no sólo a ella, otras cosas y otras personas en mi vida. Personas que ya dejaron este mundo. Momentos irrepetibles.
Significa que has vivido cosas importantes, intensas y duraderas en el sentimiento. Que han existido circunstancias en la vida que realmente daban sentido al caminar en este mundo.
Etapas de intensa alegría, de tremendo dolor, pero a las que siempre, afortunadamente, puedo vincular una emoción hermosa.
Cosas que te permiten decir “he vivido”, o incluso confesarlo, como hacía Neruda. (Neruda es un personaje fascinante, aunque lleno de luces y de sombras, me encanta su poesía, aunque parece ser que en su actividad política pudo cometer alguna barbaridad)
Voy a seguir viviendo con intensidad.
Con todas sus consecuencias.
Otra cosa sería sobrevivir.
----------------------------------
(Lunita, si todavía me lees, que tal va tu tratamiento? espero que bien)
Hoy en Andalucía es fiesta, y aunque anoche salí y me acosté bastante tarde, he venido al trabajo.
Como no hay nadie, puedo pensar con un poco de tranquilidad y planificar algunas cosas, porque con la actividad frenética de todos los días iba a un ritmo de ir tapando agujeros, y me tengo que parar un poquito.
He estado mirando en internet sobre lo que me pasó la otra noche, el sueño o lo que fuera de la sombra. Lo llaman “sombras paralizantes”, y algunos dicen que es como una abducción. No lo sé realmente, aunque no deja de ser extraño que otra persona a mi lado tambien lo viera una vez.
Me preocupa mi memoria. Siempre he sido muy muy pero que muy despistado. Creo que no conozco nadie tan despistado como yo. Pero desde hace un año, o más, tengo los recuerdos desordenados en el tiempo. Cosas que creo pasaron hace poco, pasaron hace mucho y viceversa, cosas que pienso que fueron casi simultáneas en el tiempo, pasaron en momentos muy separados. Supongo que la depresión tiene mucho que ver con eso.
Pero bueno, un síntoma más de que soy muy rarito.
Anoche quedé con Pablo y unos amigos de él y fuimos a una fiesta de disfraces. Ni el ni yo nos disfrazamos, sus amigos si. Cuando llegamos a la disco, casi nadie iba disfrazado, así que al principio los amigos pasaron un poquito de vergüenza. Casi nadie allí iba disfrazado. Pero vamos, el corte se pasó pronto con un par de copas.
Cuando volvíamos, en el coche, no recuerdo por qué me sacó el tema de Silvia, quizá porque fuimos a un sitio donde yo fui alguna vez con ella y yo haría algún comentario.
La eché de menos.
Creo que es bello tener cosas importantes que echar de menos, mientras no te paralicen, te destrocen o te impidan vivir. No tiene por qué ser incompatible con las vivencias presentes y futuras.
Yo tengo muchas cosas que echar de menos, no sólo a ella, otras cosas y otras personas en mi vida. Personas que ya dejaron este mundo. Momentos irrepetibles.
Significa que has vivido cosas importantes, intensas y duraderas en el sentimiento. Que han existido circunstancias en la vida que realmente daban sentido al caminar en este mundo.
Etapas de intensa alegría, de tremendo dolor, pero a las que siempre, afortunadamente, puedo vincular una emoción hermosa.
Cosas que te permiten decir “he vivido”, o incluso confesarlo, como hacía Neruda. (Neruda es un personaje fascinante, aunque lleno de luces y de sombras, me encanta su poesía, aunque parece ser que en su actividad política pudo cometer alguna barbaridad)
Voy a seguir viviendo con intensidad.
Con todas sus consecuencias.
Otra cosa sería sobrevivir.
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(Lunita, si todavía me lees, que tal va tu tratamiento? espero que bien)
LA SOMBRA
Esta noche me he despertado, o eso creo.
Noté una presencia al lado, en la cabecera de mi cama, a mi izquierda. No podía moverme, estaba paralizado. Podía ver una sombra, pero no podía ver nada más.
No sentí miedo, aunque no pudiera moverme. No sé quien es, ni qué significa realmente.
Hace años me pasó lo mismo. Entonces, tampoco sentí miedo, pero creí que era la muerte, que me anunciaba su presencia cercana. Nada pasó entonces.
Tiempo después, dormía con una chica que entonces era mi pareja, y por la mañana me dijo agitada que se había despertado y veía una sombra en mi lado de la cama. Me miró y mi cara estaba como desfigurada, envejecida. Ella tampoco podía moverse entonces, y supo que aquello iba conmigo.
Aunque lo viví como real, no sé si realmente era un sueño, ni sé por qué ella lo vió o lo soñó. No deja de ser extraño.
Algo o alguien me avisa. Pero de qué?
Aún me duelen los gemelos. El jueves, fuia a cenar con Belén , pudimos charlar un buen rato, después de superar mi incomodidad inicial. Belén ha demostrado ser una buena amiga, ni siquiera sacó el tema. Nos despedimos afectuosamente, como si nunca nada hubiera pasado.
Pablo me mandó un mensaje diciéndome que iba a tomar algo, y que si nos veíamos.
Estaba en un local en el que solemos quedar con frecuencia.
Una chica se me acercó y comenzamos a charlar. La conversación era bastante más interesante que lo habitual que se encuentra uno en esos sitios a esas horas.
Era muy guapa, pero era altísima. La verdad es que me agobiaba un poco. Nunca me ha preocupado la altura de las chicas, he salido con algunas mas altas que yo. Pero no tanto! Y creo que iba sin tacones.....
Me sentí un poco agobiado, cada vez la veía más alta y yo me veía cada vez más pequeño..…
Inconscientemente me ponía de puntillas. Eso debe de dar el cante muchísimo, así que estuve haciendo el tonto bastante rato. No entendía que hacía una chica tan alta y tan guapa dándome charla, cuando además mi amigo es bastante más alto que yo. Me sentía un poco incómodo. Pero bueno, fue un rato interesante, al final estuvimos varias horas con ella y sus amigas y nos divertimos mucho. Soy lamentable, ya he olvidado sus nombres.
Pablo se quedó con el teléfono de una de ellas.
Al dia siguiente nos reímos mucho de mi dolor de gemelos.
El fin de semana lo he dedicado a no hacer nada, de nada. Salvo dormir, escuchar música y leer. Me hacía falta no hacer nada y estar cerca de mis padres, y ellos de mi.
Tenía la opción de ir a los Carnavales de Cádiz, pero no me apetecía, y eso que me gustan mucho y voy siempre que puedo. Me dediqué un rato a borrar contactos del Messenger. Personas que hace tiempo que no me hablan y yo tampoco a ellos. Eso sí, me despedí de los que borré con un email. Me parece una falta de educación la gente que te borra sin decir nada, muchas veces tras un tiempo de mostrar interés por la conversación, y que de repente, un dia, ya no te habla.
Por error, borré el de Silvia. No sé por qué no lo hice antes, sabiendo que nunca más hablará conmigo.
Me parece que me estoy volviendo cada vez más simple. Quizá sea bueno.
Me siento tranquilo, aunque aún me quedan cosas por hacer, y no van a ser agradables.
Pero debe ser así.
En fin, pondré algo de música alegre. Empecemos la semana con un poco de positividad.
Con esta música lo mismo hasta la sombra se anima.
Noté una presencia al lado, en la cabecera de mi cama, a mi izquierda. No podía moverme, estaba paralizado. Podía ver una sombra, pero no podía ver nada más.
No sentí miedo, aunque no pudiera moverme. No sé quien es, ni qué significa realmente.
Hace años me pasó lo mismo. Entonces, tampoco sentí miedo, pero creí que era la muerte, que me anunciaba su presencia cercana. Nada pasó entonces.
Tiempo después, dormía con una chica que entonces era mi pareja, y por la mañana me dijo agitada que se había despertado y veía una sombra en mi lado de la cama. Me miró y mi cara estaba como desfigurada, envejecida. Ella tampoco podía moverse entonces, y supo que aquello iba conmigo.
Aunque lo viví como real, no sé si realmente era un sueño, ni sé por qué ella lo vió o lo soñó. No deja de ser extraño.
Algo o alguien me avisa. Pero de qué?
Aún me duelen los gemelos. El jueves, fuia a cenar con Belén , pudimos charlar un buen rato, después de superar mi incomodidad inicial. Belén ha demostrado ser una buena amiga, ni siquiera sacó el tema. Nos despedimos afectuosamente, como si nunca nada hubiera pasado.
Pablo me mandó un mensaje diciéndome que iba a tomar algo, y que si nos veíamos.
Estaba en un local en el que solemos quedar con frecuencia.
Una chica se me acercó y comenzamos a charlar. La conversación era bastante más interesante que lo habitual que se encuentra uno en esos sitios a esas horas.
Era muy guapa, pero era altísima. La verdad es que me agobiaba un poco. Nunca me ha preocupado la altura de las chicas, he salido con algunas mas altas que yo. Pero no tanto! Y creo que iba sin tacones.....
Me sentí un poco agobiado, cada vez la veía más alta y yo me veía cada vez más pequeño..…
Inconscientemente me ponía de puntillas. Eso debe de dar el cante muchísimo, así que estuve haciendo el tonto bastante rato. No entendía que hacía una chica tan alta y tan guapa dándome charla, cuando además mi amigo es bastante más alto que yo. Me sentía un poco incómodo. Pero bueno, fue un rato interesante, al final estuvimos varias horas con ella y sus amigas y nos divertimos mucho. Soy lamentable, ya he olvidado sus nombres.
Pablo se quedó con el teléfono de una de ellas.
Al dia siguiente nos reímos mucho de mi dolor de gemelos.
El fin de semana lo he dedicado a no hacer nada, de nada. Salvo dormir, escuchar música y leer. Me hacía falta no hacer nada y estar cerca de mis padres, y ellos de mi.
Tenía la opción de ir a los Carnavales de Cádiz, pero no me apetecía, y eso que me gustan mucho y voy siempre que puedo. Me dediqué un rato a borrar contactos del Messenger. Personas que hace tiempo que no me hablan y yo tampoco a ellos. Eso sí, me despedí de los que borré con un email. Me parece una falta de educación la gente que te borra sin decir nada, muchas veces tras un tiempo de mostrar interés por la conversación, y que de repente, un dia, ya no te habla.
Por error, borré el de Silvia. No sé por qué no lo hice antes, sabiendo que nunca más hablará conmigo.
Me parece que me estoy volviendo cada vez más simple. Quizá sea bueno.
Me siento tranquilo, aunque aún me quedan cosas por hacer, y no van a ser agradables.
Pero debe ser así.
En fin, pondré algo de música alegre. Empecemos la semana con un poco de positividad.
Con esta música lo mismo hasta la sombra se anima.
Otro dia igual?
Necesito descansar, esta actividad laboral me machaca.
Mentalmente, todavía no estoy lo bastante fuerte ni lúcido como para llevar las cosas bien. Me aturullo con frecuencia.
Estoy torpecillo. Más de lo habitual, nunca he sido espabilado.
Pero bueno, hoy he escapado vivo de un intento de linchamiento. He estado ágil, sorprendentemente.
Los detalles...bueno, que hay gente peligrosa y a mi no me gusta estar a la defensiva.
No me apetece pensar sobre ello.
Esta noche quedaré para cenar con Belén, viene a trabajar hoy aquí y se quedará esta noche en la ciudad.
Así que espero tener un buen rato con ella , sentiré un poco de vergüenza aunque me haya perdonado el haber intentado mantenerme alejado de ella.
Le gusta comer bien y baila bien. Invita ella, no le voy a hacer el feo, jeje....
Hace un dia feo de lluvia y viento, que tanto nos gustan a los espíritus melancólicos (pirados) como yo.
La verdad es que no se puede estar muy bien de la cabeza si te gustan los dias así.
Es que me encantan...
Mentalmente, todavía no estoy lo bastante fuerte ni lúcido como para llevar las cosas bien. Me aturullo con frecuencia.
Estoy torpecillo. Más de lo habitual, nunca he sido espabilado.
Pero bueno, hoy he escapado vivo de un intento de linchamiento. He estado ágil, sorprendentemente.
Los detalles...bueno, que hay gente peligrosa y a mi no me gusta estar a la defensiva.
No me apetece pensar sobre ello.
Esta noche quedaré para cenar con Belén, viene a trabajar hoy aquí y se quedará esta noche en la ciudad.
Así que espero tener un buen rato con ella , sentiré un poco de vergüenza aunque me haya perdonado el haber intentado mantenerme alejado de ella.
Le gusta comer bien y baila bien. Invita ella, no le voy a hacer el feo, jeje....
Hace un dia feo de lluvia y viento, que tanto nos gustan a los espíritus melancólicos (pirados) como yo.
La verdad es que no se puede estar muy bien de la cabeza si te gustan los dias así.
Es que me encantan...
Arco iris
Hoy he quedado a tomar café con Esther al salir del trabajo.
Me ha invitado a una fiestecita en su trabajo. Es una guardería y estaba lleno de niños disfrazados. Qué energia tienen los pequeñajos
Nunca deberíamos dejar de ser como ellos.
He estado un ratito allí, hasta que terminara su trabajo y nos fuéramos.
Había una niña, la veía un poco triste. Tenía 3 añitos pero aparentaba menos. Al intentar decirle algo a esta niña me di cuenta de que algo le pasaba.
Esther me dijo que tenía una enfermedad para toda la vida, que le hacía comer muy poquito y retrasa su desarrollo, y hace que la tengan que ingresar con frecuencia.
Me entró una pena inmensa, y me sentí culpable por tener un niño sano y fuerte.
A pesar de que todo indicaba que no sería así, y que las ecografías daban a entender que tendría tambien una malformación interna, que gracias a dios se quedó solo en posibilidad.
Qué injusto es todo esto, por qué tienen que sufrir los niños?
Qué han hecho para merecer la enfermedad, y en muchos lugares del mundo, no tener nada para comer.
Después sali para pasar el fin de semana en casa de mis padres, tras recoger a mi peque.
Por el camino, había un arco iris precioso, nunca vi otro igual. Era perfecto, parecía que estaba cerca el lugar donde terminaba tocando la tierra. Cuando pude, paré el coche y me detuve un rato a contemplarlo.
Me acompañó durante casi todo el camino. Me dirigía al norte, e iba dándome cuenta de que pasaría por debajo de él y lo atravesaría.
Fué una sensación mágica, nunca lo había hecho antes. De hecho creía que no se podía pasar por debajo de un arco iris, pero se puede.
Ahora tengo a mi pequeño durmiendo. Aquí al ladito, tranquilo, confiado.
Feliz.
Espero que la vida no le haga cambiar.
Fuera llueve. Es una noche estupenda para escuchar a Burt Bacharach.
"what the world needs now
is love, sweet love..."
Me ha invitado a una fiestecita en su trabajo. Es una guardería y estaba lleno de niños disfrazados. Qué energia tienen los pequeñajos
Nunca deberíamos dejar de ser como ellos.
He estado un ratito allí, hasta que terminara su trabajo y nos fuéramos.
Había una niña, la veía un poco triste. Tenía 3 añitos pero aparentaba menos. Al intentar decirle algo a esta niña me di cuenta de que algo le pasaba.
Esther me dijo que tenía una enfermedad para toda la vida, que le hacía comer muy poquito y retrasa su desarrollo, y hace que la tengan que ingresar con frecuencia.
Me entró una pena inmensa, y me sentí culpable por tener un niño sano y fuerte.
A pesar de que todo indicaba que no sería así, y que las ecografías daban a entender que tendría tambien una malformación interna, que gracias a dios se quedó solo en posibilidad.
Qué injusto es todo esto, por qué tienen que sufrir los niños?
Qué han hecho para merecer la enfermedad, y en muchos lugares del mundo, no tener nada para comer.
Después sali para pasar el fin de semana en casa de mis padres, tras recoger a mi peque.
Por el camino, había un arco iris precioso, nunca vi otro igual. Era perfecto, parecía que estaba cerca el lugar donde terminaba tocando la tierra. Cuando pude, paré el coche y me detuve un rato a contemplarlo.
Me acompañó durante casi todo el camino. Me dirigía al norte, e iba dándome cuenta de que pasaría por debajo de él y lo atravesaría.
Fué una sensación mágica, nunca lo había hecho antes. De hecho creía que no se podía pasar por debajo de un arco iris, pero se puede.
Ahora tengo a mi pequeño durmiendo. Aquí al ladito, tranquilo, confiado.
Feliz.
Espero que la vida no le haga cambiar.
Fuera llueve. Es una noche estupenda para escuchar a Burt Bacharach.
"what the world needs now
is love, sweet love..."
Contradicción
Vaya semanita!!! No he parado de ir para arriba y para abajo.
Creo que mi coche es mi sala de meditación, es donde más tiempo dedico a pensar.
Anoche, mi compañero y yo estuvimos hablando de trabajo, comentando las últimas movidas a las que nos estamos enfrentando.
Hacía tiempo que no hablábamos de nosotros, del resto de las cosas de cada uno. Me habló de la encrucijada que ahora vive, en general, y me dijo que no se encontraba bien en su situación personal.
Le confirmé que al final he decidido no irme a México. Estoy contento con el trabajo que tengo, pero es verdad que no me llena. Me voy a plantear otras posibilidades, aunque aún no es buen momento.
Me preguntó que qué tal me encontraba. Le dije que de encontrarme nada, pero que estoy bastante mejor.
Una pregunta muy interesante que me hizo fue:”Echas de menos el amor?”
Me hizo pensar bastante. Llegué a la conclusión de que no.
La echaba de menos a ella.
Es verdad que a veces, lo que echamos de menos es el amor, y ello nos hace acercarnos a otras personas, pero creo que eso siempre termina de forma decepcionante. Porque no estás enamorado de una persona, sino de un sentimiento.
No tengo necesidad de amor, y creo que tener una relación ahora con alguien, no solo porque para mí es inimaginable y no serviría de nada, sino que sería un fraude para esa persona y para mí.
El amor tiene su ritmo, y es imposible conocer sus tiempos. No sé si volverá, tampoco le necesito.
Pero me emocioné pensando en ello, y en ella. Hacía tiempo que no me pasaba.
Me comentó que admiraba la manera en la que me he enfrentado a esto, que mucha gente no se atreve a hacer las cosas que he hecho.
El asumir que parte importante de mis problemas era yo mismo, que necesitaba tratamiento, y no echar la culpa a nadie. Que lucho y no me rindo, y que además, mucha gente no se ha dado cuenta de lo que realmente me pasaba, sólo me han visto con mala cara, pero no han podido ni imaginar cuánto he sufrido. Aunque a veces he estallado y he intentado disimular. Con todo lo que ha cambiado mi aspecto…Sigo muy delgado, pero veo fotos de cuando estaba realmente mal, y el cambio es evidente, el color de piel, la expresión de mi cara. Estaba verdaderamente demacrado.
Realmente creo que no tiene ningún mérito en lo que he hecho, se trata, tan sólo, de la suerte de haberme quedado aún, el suficiente instinto de supervivencia.
Estoy seguro que también ha tenido mucho que ver el tener cerca personas que me apoyan, me conocen, me quieren. Como él.
Hace mucho tiempo ya, cuando estaba con Silvia, le dí a él una carta para que se la entregara a ella, si algo me pasaba. El motivo era simplemente que viajaba mucho, podía pasarme cualquier cosa, principalmente con el coche. En ella le contaba la realidad sobre mí, de algún modo no quería morir sin que me conociera, antes de que yo le dijera toda la verdad. Luego le daba algunos consejos sobre como tomarse mi pérdida, sobre cómo creía yo que tenía que afrontar algunos aspectos de su vida, porque en ella también había muchas contradicciones entre lo que decía, y lo que sentía (bastantes menos que en mi caso, eso está claro, pero es lo de siempre, qué fácil es ver las cosas de los demás, desde fuera). Por supuesto, al final, le decía cuanto le quería. Ésta última parte fue la que más me costó escribir, porque pensaba que quizá lo mejor era no decir cuánto la amaba, ser más frío, hacerle más fácil el duelo. Pero acabé llegando a la conclusión de que eso no servía de nada, y mejor decir la verdad.
Siguió teniendo esta carta, tras la ruptura, mientras pensaba en quitarme la vida, aunque ya no tenía tanto sentido. Ella sabía la verdad sobre mi entonces (bueno, llegó a saber parte, pero no toda, de hecho llegué a confundirla tanto que ya dudaba hasta de lo más evidente), quizá yo quería que de verdad supiera cuanto la quería. Creo que no hacía falta, creo que ella llegó a saber cuánto la amé, y de qué modo.
Le pedí a mi amigo esta carta, ya nunca tendrá que entregársela. Además, para ella estoy muerto hace mucho. Y enterrado. O mejor aún, soy una cosa que nunca existió.
Sin embargo, y no sé por qué, no la rompí. La guardé en un cajón. Quizá porque creo que es bonita.
Hablamos de que sigo lleno de contradicciones, algunas me pesan.
Espiritual pero hedonista, sincero pero reservado. Apasionado pero reflexivo.
Melancólico y vitalista. Temeroso, pero optimista.
Sí, optimista.
Defensor de la razón, y buscador de enigmas sin respuesta.
Escéptico pero con necesidad de algo en qué creer.
Incluso en este blog :Un día escribo una cosa, y al otro parece que escribo la contraria.
Bueno, a veces no aguanto tanto, en el mismo día.
Durante mucho tiempo conviví con estas discordancias sin problemas. En este tiempo más reciente me han pesado mucho, pero empiezo a encontrar una coherencia.
Aunque a veces pienso que he cambiado en muchas cosas, otras veces que sigo siendo el mismo de antes. Otras, el de antes de antes.
El psicólogo me dice que mi mejoría es evidente y clara, pero que aún persisten en mi esquemas negativos sobre la manera de juzgarme, y de pensar sobre las cosas de mi vida, el ver mis actos, siempre o blanco (a veces) o negro (casi siempre), cuando la realidad siempre es mucho más compleja… Tengo que cambiar esto, o mi depresión se puede hacer de algún modo leve, pero crónica, larga.
La otra vez que estuve enfermo, llegó un día en que decidí no volver al tratamiento.
Lo dejé. Me sentí bien y me confié. La verdad es que estaba muy bien, pero había cosas de las que no me había curado del todo, y posiblemente seguían ahí, y acabaron volviendo. Una de ellas es las expectativas de mi vida.
Admiro a las personas que tienen siempre claro lo que quieren, tienen unos objetivos definidos en la vida. Creo que yo durante gran tiempo de mi vida fui así.
Aunque ya ni recuerdo que es lo que quería entonces, o me da miedo recordarlo y confrontarlo con la realidad.
Pienso que cuando murió mi padrino, tras el esfuerzo tan enorme de cuidarlo, de intentar encontrarle una cura por todo el mundo, y que no sirvió de nada, fue tal el sentimiento de abatimiento y de desesperanza, que olvidé realmente qué era lo que deseaba en la vida. Las cosas que me pasaron tal vez me hicieron creer que no merecía la pena luchar.
Quizá llegué a tener miedo de esforzarme, porque pensaba que al final la desgracia te busca. El caso es que tampoco creo que sea del todo cierto, conseguí acabar los estudios, encontrar trabajo, cuando durante años pensé que ambas cosas eran imposibles. Sobre este miedo, Micaela me ha mandado una lectura del ICHING que me emocionó, pronto la pondré aquí cuando me haga el dibujo de la imagen.
Pero confieso que creo que iba un poco encontrándome las cosas más que buscándolas. De todos modos llegar hasta ese punto me costó un esfuerzo sobrehumano.
Es verdad que dejé de tener las ideas claras sobre qué hacer y qué no. Menos mal que debí de tener como un sexto sentido que, con excepciones (las que marcan la regla) me llevó por un camino razonable.
El caso, es que en cierto modo, me gusta esa incertidumbre, ese no saber realmente donde voy, pero saber que si, que voy a donde tengo que ir, aunque tarde en darme cuenta...
Pero también estoy en otra fase, tengo que buscar la manera de volver a hacer cosas que hacía mucho tiempo, que me gustaban y las tuve que dejar, y recuperar las cosas que tuve ganas de hacer y no hice, que casí olvidé y que, gracias a Silvia, volví a tener en consideración.
Es lo que digo cientos de veces en este blog, lo importante es sentir el amor, más que que te amen, porque ese sentimiento saca muchas cosas buenas de ti.
Así que tengo que volver a hacer cuando cantaba en un grupo. Éramos muy malos, pero lo pasaba bien.
Soul man, a mi edad….?
Despues de toda esta parrafada un poco absurda, viene lo importante:
Empiezo a oler, a presentir la primavera que se acerca......
Creo que mi coche es mi sala de meditación, es donde más tiempo dedico a pensar.
Anoche, mi compañero y yo estuvimos hablando de trabajo, comentando las últimas movidas a las que nos estamos enfrentando.
Hacía tiempo que no hablábamos de nosotros, del resto de las cosas de cada uno. Me habló de la encrucijada que ahora vive, en general, y me dijo que no se encontraba bien en su situación personal.
Le confirmé que al final he decidido no irme a México. Estoy contento con el trabajo que tengo, pero es verdad que no me llena. Me voy a plantear otras posibilidades, aunque aún no es buen momento.
Me preguntó que qué tal me encontraba. Le dije que de encontrarme nada, pero que estoy bastante mejor.
Una pregunta muy interesante que me hizo fue:”Echas de menos el amor?”
Me hizo pensar bastante. Llegué a la conclusión de que no.
La echaba de menos a ella.
Es verdad que a veces, lo que echamos de menos es el amor, y ello nos hace acercarnos a otras personas, pero creo que eso siempre termina de forma decepcionante. Porque no estás enamorado de una persona, sino de un sentimiento.
No tengo necesidad de amor, y creo que tener una relación ahora con alguien, no solo porque para mí es inimaginable y no serviría de nada, sino que sería un fraude para esa persona y para mí.
El amor tiene su ritmo, y es imposible conocer sus tiempos. No sé si volverá, tampoco le necesito.
Pero me emocioné pensando en ello, y en ella. Hacía tiempo que no me pasaba.
Me comentó que admiraba la manera en la que me he enfrentado a esto, que mucha gente no se atreve a hacer las cosas que he hecho.
El asumir que parte importante de mis problemas era yo mismo, que necesitaba tratamiento, y no echar la culpa a nadie. Que lucho y no me rindo, y que además, mucha gente no se ha dado cuenta de lo que realmente me pasaba, sólo me han visto con mala cara, pero no han podido ni imaginar cuánto he sufrido. Aunque a veces he estallado y he intentado disimular. Con todo lo que ha cambiado mi aspecto…Sigo muy delgado, pero veo fotos de cuando estaba realmente mal, y el cambio es evidente, el color de piel, la expresión de mi cara. Estaba verdaderamente demacrado.
Realmente creo que no tiene ningún mérito en lo que he hecho, se trata, tan sólo, de la suerte de haberme quedado aún, el suficiente instinto de supervivencia.
Estoy seguro que también ha tenido mucho que ver el tener cerca personas que me apoyan, me conocen, me quieren. Como él.
Hace mucho tiempo ya, cuando estaba con Silvia, le dí a él una carta para que se la entregara a ella, si algo me pasaba. El motivo era simplemente que viajaba mucho, podía pasarme cualquier cosa, principalmente con el coche. En ella le contaba la realidad sobre mí, de algún modo no quería morir sin que me conociera, antes de que yo le dijera toda la verdad. Luego le daba algunos consejos sobre como tomarse mi pérdida, sobre cómo creía yo que tenía que afrontar algunos aspectos de su vida, porque en ella también había muchas contradicciones entre lo que decía, y lo que sentía (bastantes menos que en mi caso, eso está claro, pero es lo de siempre, qué fácil es ver las cosas de los demás, desde fuera). Por supuesto, al final, le decía cuanto le quería. Ésta última parte fue la que más me costó escribir, porque pensaba que quizá lo mejor era no decir cuánto la amaba, ser más frío, hacerle más fácil el duelo. Pero acabé llegando a la conclusión de que eso no servía de nada, y mejor decir la verdad.
Siguió teniendo esta carta, tras la ruptura, mientras pensaba en quitarme la vida, aunque ya no tenía tanto sentido. Ella sabía la verdad sobre mi entonces (bueno, llegó a saber parte, pero no toda, de hecho llegué a confundirla tanto que ya dudaba hasta de lo más evidente), quizá yo quería que de verdad supiera cuanto la quería. Creo que no hacía falta, creo que ella llegó a saber cuánto la amé, y de qué modo.
Le pedí a mi amigo esta carta, ya nunca tendrá que entregársela. Además, para ella estoy muerto hace mucho. Y enterrado. O mejor aún, soy una cosa que nunca existió.
Sin embargo, y no sé por qué, no la rompí. La guardé en un cajón. Quizá porque creo que es bonita.
Hablamos de que sigo lleno de contradicciones, algunas me pesan.
Espiritual pero hedonista, sincero pero reservado. Apasionado pero reflexivo.
Melancólico y vitalista. Temeroso, pero optimista.
Sí, optimista.
Defensor de la razón, y buscador de enigmas sin respuesta.
Escéptico pero con necesidad de algo en qué creer.
Incluso en este blog :Un día escribo una cosa, y al otro parece que escribo la contraria.
Bueno, a veces no aguanto tanto, en el mismo día.
Durante mucho tiempo conviví con estas discordancias sin problemas. En este tiempo más reciente me han pesado mucho, pero empiezo a encontrar una coherencia.
Aunque a veces pienso que he cambiado en muchas cosas, otras veces que sigo siendo el mismo de antes. Otras, el de antes de antes.
El psicólogo me dice que mi mejoría es evidente y clara, pero que aún persisten en mi esquemas negativos sobre la manera de juzgarme, y de pensar sobre las cosas de mi vida, el ver mis actos, siempre o blanco (a veces) o negro (casi siempre), cuando la realidad siempre es mucho más compleja… Tengo que cambiar esto, o mi depresión se puede hacer de algún modo leve, pero crónica, larga.
La otra vez que estuve enfermo, llegó un día en que decidí no volver al tratamiento.
Lo dejé. Me sentí bien y me confié. La verdad es que estaba muy bien, pero había cosas de las que no me había curado del todo, y posiblemente seguían ahí, y acabaron volviendo. Una de ellas es las expectativas de mi vida.
Admiro a las personas que tienen siempre claro lo que quieren, tienen unos objetivos definidos en la vida. Creo que yo durante gran tiempo de mi vida fui así.
Aunque ya ni recuerdo que es lo que quería entonces, o me da miedo recordarlo y confrontarlo con la realidad.
Pienso que cuando murió mi padrino, tras el esfuerzo tan enorme de cuidarlo, de intentar encontrarle una cura por todo el mundo, y que no sirvió de nada, fue tal el sentimiento de abatimiento y de desesperanza, que olvidé realmente qué era lo que deseaba en la vida. Las cosas que me pasaron tal vez me hicieron creer que no merecía la pena luchar.
Quizá llegué a tener miedo de esforzarme, porque pensaba que al final la desgracia te busca. El caso es que tampoco creo que sea del todo cierto, conseguí acabar los estudios, encontrar trabajo, cuando durante años pensé que ambas cosas eran imposibles. Sobre este miedo, Micaela me ha mandado una lectura del ICHING que me emocionó, pronto la pondré aquí cuando me haga el dibujo de la imagen.
Pero confieso que creo que iba un poco encontrándome las cosas más que buscándolas. De todos modos llegar hasta ese punto me costó un esfuerzo sobrehumano.
Es verdad que dejé de tener las ideas claras sobre qué hacer y qué no. Menos mal que debí de tener como un sexto sentido que, con excepciones (las que marcan la regla) me llevó por un camino razonable.
El caso, es que en cierto modo, me gusta esa incertidumbre, ese no saber realmente donde voy, pero saber que si, que voy a donde tengo que ir, aunque tarde en darme cuenta...
Pero también estoy en otra fase, tengo que buscar la manera de volver a hacer cosas que hacía mucho tiempo, que me gustaban y las tuve que dejar, y recuperar las cosas que tuve ganas de hacer y no hice, que casí olvidé y que, gracias a Silvia, volví a tener en consideración.
Es lo que digo cientos de veces en este blog, lo importante es sentir el amor, más que que te amen, porque ese sentimiento saca muchas cosas buenas de ti.
Así que tengo que volver a hacer cuando cantaba en un grupo. Éramos muy malos, pero lo pasaba bien.
Soul man, a mi edad….?
Despues de toda esta parrafada un poco absurda, viene lo importante:
Empiezo a oler, a presentir la primavera que se acerca......
Reventón
Anoche me invitaron a la inauguración una exposición de pintura , con música en vivo, en una sala de la que había oído hablar pero no había ido todavía.
Me invitó mi amiga . Es profesora de la universidad, creo que alguna vez he hablado de ella aquí.
Me alegró mucho que me invitara a ir porque necesitaba despejarme un poco de tanto trabajo.
Me presentó un montón de gente interesante, artistas, actores, personas de un mundo muy distinto al mío.
Fueron muy acogedores. Aunque parezca un tópico, todos los chicos del grupo eran gays.
Me gustó conversar con ellos sobre cosas de las que no suelo tener muchas oportunidades, como arte y cultura. Bueno, más que conversar, escuchar.
Los que actuaban, desde el escenario incitaban al público a cantar con ellos. Cantaban y contaban chistes. Todo fue muy divertido.
Lo único que me distorsionó un poco fue una camarera, se parecía muchísimo a Silvia, aunque más alta y delgada, y Silvia, mucho más bella. Pero el parecido era enorme, estuve tentado de preguntarle si eran familia lejana. Con mucho sentido común, me mordí la lengua.
Total, que a las 4 de la mañana volvía para casa y reventó una rueda. Menos mal que no había bebido.
Las tuercas estaban apretadas con verdadera mala leche, no podía cambiar la rueda.
Me puse de grasa hasta las cejas con resultado nulo.
Noté que se acercaba alguien andando, eran dos chavalitos muy peladitos, con chandal, sus cadenas que daban un cante...Cogí fuerte la llave por si venían a darme la lata poderme defender.
Se acercaron, me preparé para lo peor. O me robaban o ya me reventaban a mi tambien. Mi integridad anal podía correr peligro.
Me preguntaron : “Te echamos una mano?”. Les miré a los ojos.
Comprendí que no había peligro.
No sólo no había peligro sino que me cambiaron la rueda los jodíos.
Me he quedado con sus teléfonos, esta tarde los invito a unas cervecitas, qué menos.
Qué apañaos!.
Mañana temprano me voy a Toledo
Me invitó mi amiga . Es profesora de la universidad, creo que alguna vez he hablado de ella aquí.
Me alegró mucho que me invitara a ir porque necesitaba despejarme un poco de tanto trabajo.
Me presentó un montón de gente interesante, artistas, actores, personas de un mundo muy distinto al mío.
Fueron muy acogedores. Aunque parezca un tópico, todos los chicos del grupo eran gays.
Me gustó conversar con ellos sobre cosas de las que no suelo tener muchas oportunidades, como arte y cultura. Bueno, más que conversar, escuchar.
Los que actuaban, desde el escenario incitaban al público a cantar con ellos. Cantaban y contaban chistes. Todo fue muy divertido.
Lo único que me distorsionó un poco fue una camarera, se parecía muchísimo a Silvia, aunque más alta y delgada, y Silvia, mucho más bella. Pero el parecido era enorme, estuve tentado de preguntarle si eran familia lejana. Con mucho sentido común, me mordí la lengua.
Total, que a las 4 de la mañana volvía para casa y reventó una rueda. Menos mal que no había bebido.
Las tuercas estaban apretadas con verdadera mala leche, no podía cambiar la rueda.
Me puse de grasa hasta las cejas con resultado nulo.
Noté que se acercaba alguien andando, eran dos chavalitos muy peladitos, con chandal, sus cadenas que daban un cante...Cogí fuerte la llave por si venían a darme la lata poderme defender.
Se acercaron, me preparé para lo peor. O me robaban o ya me reventaban a mi tambien. Mi integridad anal podía correr peligro.
Me preguntaron : “Te echamos una mano?”. Les miré a los ojos.
Comprendí que no había peligro.
No sólo no había peligro sino que me cambiaron la rueda los jodíos.
Me he quedado con sus teléfonos, esta tarde los invito a unas cervecitas, qué menos.
Qué apañaos!.
Mañana temprano me voy a Toledo
Vengo Venenoso
Antes de nada, quiero pedir perdón a las personas que me escriben en busca de algún consejo, o que sólo queréis hacerme un comentario más privado y no en el blog. No os olvido, pero os pido un poco de paciencia para contestaros, y lo voy haciendo.
Escribo esto mientras en la ventana, todo está cubierto de una fantástica niebla, que me fascina. Incluso para conducir.
Por qué me gustará tanto lo misterioso?....
Este fin de semana he estado un poco triste y contento a la vez, he podido tener a mi niño. Está tan cambiado cada vez que lo veo, me doy cuenta de que el tiempo pasa tan rápido que no da tiempo a hacer las cosas que quiero. Disfruto tanto de mi pequeño tesoro….y sin embargo, no puedo hacerlo con más frecuencia. Me tengo que acostumbrar a ello, y que habrá momentos en la vida de mi pequeño que no tengo más remedio que perderme.
Me despedí de el con un “cuida de tu madre”. Él, como siempre, me sonrió.
Me doy cuenta de que a veces tambien necesito hablar de cosas no tan transcendentes con personas que no conozcan mi realidad. La verdad es que no tengo mucho tiempo para hacerlo. Puse hace un mes un anuncio en una página de contactos, dejando claro que era sólo charlar lo que buscaba. Si, sé que es fácil pensar que a ver si me va a pasar lo mismo que con Silvia. Es imposible, además de que estoy escarmentado.
Buscaba conversaciones no muy profundas, pero tan vacías como lo que he encontrado hasta ahora….es imposible. No es decepcionante porque no tenía expectativas. Pero era absurdo, al final tenía que hablar de mi, y no era eso lo que buscaba. Y los chats están imposibles. Desisto.
Me he comprado el disco de Antonio Carmona. En realidad, primero me lo bajé, es lo que suelo hacer, porque a veces hay una canción que te gusta, compras el disco, y no te gusta ninguna otra canción.
Pero esta vez lo he hecho, y para llevarlo en el coche he añadido alguna canción de flamenquito. “Se dejaba llevar”, “Alegría de vivir”. El peligro de cantar en el coche es que no me doy cuenta y piso el acelerador.
Pienso que ahora mi hogar es mi coche. En casa de mis padres ya me siento un okupa, y en el piso que comparto sé que estoy de paso. Quizá el que considere mi coche como mi casa sea algo así como una metáfora del tránsito en el que llevo mi vida, sin estar en ningún lugar, sin pertenecer a nada. El caso es que no me disgusta la idea.
Por cierto, en enero esperaba la inevitable letra del coche. No me había dado cuenta de que en diciembre acabé de pagarlo. Ya no es del banco.
Siempre he prestado atención a las letras de las canciones, pero gracias a la depresión creo que me llegan con más intensidad, no con más tristeza, pero sí con mas hondura.
Este disco del que hablo es estupendo, la música es muy buena, y podría suscribir la letra de muchas de sus canciones. Las canto a todas horas.
Me gusta el flamenco clásico, pero reconozco que me gusta más la fusión. El flamenco se mezcla y se complementa maravillosamente con la bossa, la samba, la salsa, el son cubano.
“Para que tu no llores”, “Ay de mi”, “Hay veces”. Cuando una canción es buena, parece que está escrita para ti. Hace tiempo “A Lucía Fernanda”…cambiándole el título por “A Silvia” hubiera sido una canción que describía muy bien lo que sentía entonces.
En “Ay de mí” hay un poquito de hip-hop de Mala Rodríguez. Ella dice “…Sufre más el que no ama, yo lo tengo claro”. Yo cada vez lo tengo más claro también.
No quiero pasar por la vida de puntillas.
Creo que voy a pegar aquí alguna de estas canciones cantada por mi. De aquí a Operación Triunfo.
Llamada en el vacío
Tengo una manía, a lo mejor denota un poco de egocentrismo. Me cuesta leer algo, ver algo, a lo que no le encuentre alguna relación conmigo. Bueno, a los que aún llegan por casualidad a estas páginas y leen un poco, no les costará darse cuenta.
En algunos casos, la identificación con personajes de películas o de novelas indica mi deseo de ser como esos personajes, para así creer que mi vida tiene algo de interés.
Me cuesta concebir cómo hay personas que leen libros, o ven películas, o canciones, que uno lee y olvida, sobre todo cuando en el momento de leer, para esas personas significa algo y le transmite ideas o sensaciones, y cuando cierran las páginas, uno sigue siendo el mismo.
A lo mejor es que yo soy muy poco original y necesito esas ideas o sentimientos aprendidos porque soy incapaz de tenerlos por mi mismo.
Anoche salimos un rato a tomar algo. Fuimos a uno de los sitios a donde iba con ella.
Para mí, ese lugar siempre estará vinculado a ella. Allí sólo la amé a ella, a nadie más.
Entonces fue uno de tantos momentos mágicos, en un lugar especial para mi, en esta ciudad que ahora se me hace tan irreconocible.
Es la suerte que tienen los que han tenido muchas parejas en un mismo lugar, no relacionan ningún sitio con nadie, con nostalgia, jaja.
Me entraron ganas de llamarle. Ya no me da miedo hablar con ella, aunque supongo que a ella conmigo si, o no le apetecerá.
Mi preocupación de siempre, como estará, qué tal le van las cosas.
Me he preguntado muchas veces si este deseo obedece, a un deseo del ego de perpetuar mi presencia en su vida, de algún modo. Cuando todo estalló, tal vez en parte fuera así.
El intentar que siguiera pensando en mi. Es posible. Eso me pasa por leer el libro de Tolle, el de “Un mundo nuevo, ahora”
Ahora creo que no. Ya no tengo ningún interés en pertenecer a su vida, de ningún modo.
Bueno, tampoco es verdad, me gustaría haberle dejado cosas buenas. Me gustaría creer que lo que intenté darle sirvió de algo.
Miento. Claro que me gustaría pertenecer a su vida, de muchas maneras. Pero no me lo puedo plantear ya.
Pensé que ya había pasado mucho tiempo, que ya todo debía estar superado por los dos, por lo menos por ella. Bueno, por ella seguro. Además, ya no está aquí, debe vivir en otro lugar, tiene otra pareja, creo que no pasaría nada por hablar un rato. Sobre todo cuando ya no hay nada que hablar sobre nosotros como pareja.
Para mi tambien pasó mucho tiempo, ya he podido asumir que todo acabó, quizá que nunca comenzó por su parte. En realidad no lo sé, nunca lo sabré.
Le amo, si. Le sigo amando, sigue estando presente en cada uno de mis días, porque le quise de verdad. Pero sé desde hace mucho que todo es imposible, y no me planteo ninguna posibilidad inexistente y absurda. No se trataría de recomenzar nada, que quizá, nunca existió, sino simplemente eso…un “como estás?”
Es terrible no poder hacer algo tan sencillo.





