Olor a Realidad.
Caminan solos mis pies… Y yo los sigo a tientas, palpando todo esto que huele a realidad… Está todo oscuro… Y a lo lejos, el final del túnel, el principio de mi camino. Y sigo, sigo caminando pendiente de no perder el tiempo, ni un segundo más. Es mi elección y ahora me toca a mí.
…
Dejo que respire un poco el corazón, que envuelto en telarañas, últimamente se asfixia en un rincón, y ya no suelo escucharlo, y ya no espero nada de él.
Le quito el polvo y suspira. Es su turno, y me cuenta…
Y me lee la primera página del capítulo del libro cerrado con candado… Y yo no quiero escucharlo, pero grita… Grita cada vez más, y es inevitable, acaba gustándome escucharlo de vez en cuando…
Me detengo en mi camino. Me siento, respirando hondo, sabiendo que lo que viene es duro… Y salen mis sentidos uno a uno haciéndome cosquillas en el alma… Como la brisa de una mañana de abril, de esas que no sabes si son frías o calientes… De esas que te gustan y las sientes.
Todo se vuelve de color, y yo ya no piso el suelo, no tiene fondo. Y ya no sé si soy yo, o fuego… Porque ardo en llamas, toda por dentro, porque me siento en otro mundo distinto, en el que ya no me acordaba que llevaba dentro…
Y te veo, acercándote desde allá, tan atrás…
¿Tanto habías desaparecido? No puedo creerlo… Pensé que no volverías… No puedo perdonármelo, estoy haciéndote regresar. Sé que no está bien… Y me gusta tanto, y no me acordaba… Que se me olvida todo eso que debo, y ya no debo, ya no existen obligaciones, y no debo. Sigo, y vienes, y cada vez respiro más rápido, más fuerte... Me oigo, y noto que me sientes…Y vienes más, te veo… Te acercas, y sigues… Y estás aquí. Puedo tocarte pero no me atrevo aún…Y deseo que te adelantes, y lo haces… Lo haces porque lo deseo, y lo deseo cada vez más fuerte… Y los sabes… Y empiezas rozándome con tu cuerpo de marfil… Y ya no sé qué soy… y qué no… Y me disfrazas, me conviertes, me deshaces.
Mi estómago lleva dentro millones de mariposas ansiosas por alzar el vuelo….Esperando una salida, y necesitan más… Y tú, que cada vez estás más cerca… Me abrazas, y qué sé yo si estoy envuelta de ti o del cielo, y mientras, maldigo cada uno de los relojes y agujas y segundos y minutos que existen ene este mundo porque deberían ser eternos todos estos momentos, y no momentos como son. Y ya no sé si estás delante o dentro de mí, porque te quiero tanto conmigo… Soy contigo, y somos uno, y este capítulo abierto ya es mío y ya no es libro… Porque no, porque te siento.
Y por si acaso, me aseguro y te vuelvo a mirar… Con una sonrisa de esas que sólo me salen cuando estás presente, y me contestas con tus ojos tan miel, que me pierdo en ellos, que me pierdo contigo en este mundo tan perfecto…. Cierra esos ojitos que no puedo ya contenerme… Que me estás matando tú, de tanto placer… Y sigo deseándote conmigo, y me inyectas un escalofrío….Y me desnudas, y sólo me cubre una locura de esas que tanto agradan…
Me encantas, tú y mi yo a tu lado.
Que no ha pasado ni un segundo y se me presenta el miedo de perderme tan sólo un poro de tu piel, una partícula del sabor de tu boca que ahora es sólo mío y yo disfruto….Deseo tanto, y cada deseo se hace realidad en este mundo, que ahora ya no sé cómo salir de él… No puede ser… Lo sé, mi conciencia me avisa, y yo la piso, la piso a ella y a la verdad… Y sé que me ganará, y vuelvo a no querer perderme nada en ti… Y sigo memorizándote, y tú me sigues… Y nos seguimos, y nos amamos.
….
Despierto. Me ha ganado a pulso el olor a realidad…Y me descubro de nuevo en este sendero y soy ceniza, han desaparecido las llamas, y este mundo de color ahora es blanco y negro, y los escalofríos se convierten en golpes que matan cada mariposa que intentó alzar el vuelo allá a lo hondo de mi estómago… Y emprende el camino a otra dirección esa mirada tuya.
Que ya no estás y yo he vuelto a caer… Que se despierta mi odio hacia mí y a tu yo mío que se han vuelto a conocer. Lo sabía… Y no supe frenar, y esta es la última vez, y me coso los ojos para no volverte a ver en mundos perfectos, en momentos eternos que acaban siendo momentos, y no empiezan porque no son de verdad…
Y ya no eres conmigo, y ya soy sólo aquello que sigue a mis pies, buscando el principio de mi camino, a tientas. Y castigo a mi corazón herido y lo arrincono de nuevo... Esta vez para siempre.

…
Dejo que respire un poco el corazón, que envuelto en telarañas, últimamente se asfixia en un rincón, y ya no suelo escucharlo, y ya no espero nada de él.
Le quito el polvo y suspira. Es su turno, y me cuenta…
Y me lee la primera página del capítulo del libro cerrado con candado… Y yo no quiero escucharlo, pero grita… Grita cada vez más, y es inevitable, acaba gustándome escucharlo de vez en cuando…
Me detengo en mi camino. Me siento, respirando hondo, sabiendo que lo que viene es duro… Y salen mis sentidos uno a uno haciéndome cosquillas en el alma… Como la brisa de una mañana de abril, de esas que no sabes si son frías o calientes… De esas que te gustan y las sientes.
Todo se vuelve de color, y yo ya no piso el suelo, no tiene fondo. Y ya no sé si soy yo, o fuego… Porque ardo en llamas, toda por dentro, porque me siento en otro mundo distinto, en el que ya no me acordaba que llevaba dentro…
Y te veo, acercándote desde allá, tan atrás…
¿Tanto habías desaparecido? No puedo creerlo… Pensé que no volverías… No puedo perdonármelo, estoy haciéndote regresar. Sé que no está bien… Y me gusta tanto, y no me acordaba… Que se me olvida todo eso que debo, y ya no debo, ya no existen obligaciones, y no debo. Sigo, y vienes, y cada vez respiro más rápido, más fuerte... Me oigo, y noto que me sientes…Y vienes más, te veo… Te acercas, y sigues… Y estás aquí. Puedo tocarte pero no me atrevo aún…Y deseo que te adelantes, y lo haces… Lo haces porque lo deseo, y lo deseo cada vez más fuerte… Y los sabes… Y empiezas rozándome con tu cuerpo de marfil… Y ya no sé qué soy… y qué no… Y me disfrazas, me conviertes, me deshaces.
Mi estómago lleva dentro millones de mariposas ansiosas por alzar el vuelo….Esperando una salida, y necesitan más… Y tú, que cada vez estás más cerca… Me abrazas, y qué sé yo si estoy envuelta de ti o del cielo, y mientras, maldigo cada uno de los relojes y agujas y segundos y minutos que existen ene este mundo porque deberían ser eternos todos estos momentos, y no momentos como son. Y ya no sé si estás delante o dentro de mí, porque te quiero tanto conmigo… Soy contigo, y somos uno, y este capítulo abierto ya es mío y ya no es libro… Porque no, porque te siento.
Y por si acaso, me aseguro y te vuelvo a mirar… Con una sonrisa de esas que sólo me salen cuando estás presente, y me contestas con tus ojos tan miel, que me pierdo en ellos, que me pierdo contigo en este mundo tan perfecto…. Cierra esos ojitos que no puedo ya contenerme… Que me estás matando tú, de tanto placer… Y sigo deseándote conmigo, y me inyectas un escalofrío….Y me desnudas, y sólo me cubre una locura de esas que tanto agradan…
Me encantas, tú y mi yo a tu lado.
Que no ha pasado ni un segundo y se me presenta el miedo de perderme tan sólo un poro de tu piel, una partícula del sabor de tu boca que ahora es sólo mío y yo disfruto….Deseo tanto, y cada deseo se hace realidad en este mundo, que ahora ya no sé cómo salir de él… No puede ser… Lo sé, mi conciencia me avisa, y yo la piso, la piso a ella y a la verdad… Y sé que me ganará, y vuelvo a no querer perderme nada en ti… Y sigo memorizándote, y tú me sigues… Y nos seguimos, y nos amamos.
….
Despierto. Me ha ganado a pulso el olor a realidad…Y me descubro de nuevo en este sendero y soy ceniza, han desaparecido las llamas, y este mundo de color ahora es blanco y negro, y los escalofríos se convierten en golpes que matan cada mariposa que intentó alzar el vuelo allá a lo hondo de mi estómago… Y emprende el camino a otra dirección esa mirada tuya.
Que ya no estás y yo he vuelto a caer… Que se despierta mi odio hacia mí y a tu yo mío que se han vuelto a conocer. Lo sabía… Y no supe frenar, y esta es la última vez, y me coso los ojos para no volverte a ver en mundos perfectos, en momentos eternos que acaban siendo momentos, y no empiezan porque no son de verdad…
Y ya no eres conmigo, y ya soy sólo aquello que sigue a mis pies, buscando el principio de mi camino, a tientas. Y castigo a mi corazón herido y lo arrincono de nuevo... Esta vez para siempre.

Despertar.
Le abrí las puertas del alma a un tiempo sin pilas…Y me obligó a sentarme y esperar a tu lado, soñando ciega pero sin cerrar los ojos, atenta a cada gesto tuyo, por si me perdía alguno.
Te tendí di la mano, y se me durmió esperando un dedo tuyo. Te regalé besos de esos que no se dan de boca en boca, sino que cuelgan en el aire esperando una respuesta para seguir su vuelo. Te demostré paciencia en mayúsculas, y no repetida, sino sin pausa. Y simplemente me quedaba con una sonrisa tuya que quizá inventaba que era para mí, y me la guardaba cerrada con llave en la caja de mi corazón para acumular esperanzas, intentando creer que algún día comenzaría un mañana contigo, algún día… Llegué incluso a recoger pasos tuyos y los llevé a mi territorio, siempre sintiéndolos forzados. Perdidos.

Ahora maldigo el tiempo perdido, donde todo acaba siempre como empieza, si lo hizo alguna vez.
Y ha despertado mi mano sin tu dedo, han muerto mis besos desde el aire, y se ha cansado mi paciencia de recibir sonrisas imaginadas, y acercar pasos a fuerza de sentirme mejor, siempre sin ti.
Y con todo, me he quedado vacía de caricias al aire, las que tú rechazaste. Y de ganas sin arranque, el que tú me frenaste.
Ya no me quedan más suspiros por echar… Ni más puertas cerradas por intentar abrir… El final corre por mis venas y no sé si me siento bien o mal…. Simplemente Éste es mi último aliento, que me aclara que he decidido aceptar la pérdida de una batalla sin enemigo.
Y sin rencores y sin orgullos ahora sólo te miraré por última vez, repasando tu silueta ya estudiada, por si alguna vez me apetece recordarla… Y te daré la espalda dándole la mano a esas gracias que me diste por ser como fui contigo.
Te tendí di la mano, y se me durmió esperando un dedo tuyo. Te regalé besos de esos que no se dan de boca en boca, sino que cuelgan en el aire esperando una respuesta para seguir su vuelo. Te demostré paciencia en mayúsculas, y no repetida, sino sin pausa. Y simplemente me quedaba con una sonrisa tuya que quizá inventaba que era para mí, y me la guardaba cerrada con llave en la caja de mi corazón para acumular esperanzas, intentando creer que algún día comenzaría un mañana contigo, algún día… Llegué incluso a recoger pasos tuyos y los llevé a mi territorio, siempre sintiéndolos forzados. Perdidos.

Ahora maldigo el tiempo perdido, donde todo acaba siempre como empieza, si lo hizo alguna vez.
Y ha despertado mi mano sin tu dedo, han muerto mis besos desde el aire, y se ha cansado mi paciencia de recibir sonrisas imaginadas, y acercar pasos a fuerza de sentirme mejor, siempre sin ti.
Y con todo, me he quedado vacía de caricias al aire, las que tú rechazaste. Y de ganas sin arranque, el que tú me frenaste.
Ya no me quedan más suspiros por echar… Ni más puertas cerradas por intentar abrir… El final corre por mis venas y no sé si me siento bien o mal…. Simplemente Éste es mi último aliento, que me aclara que he decidido aceptar la pérdida de una batalla sin enemigo.
Y sin rencores y sin orgullos ahora sólo te miraré por última vez, repasando tu silueta ya estudiada, por si alguna vez me apetece recordarla… Y te daré la espalda dándole la mano a esas gracias que me diste por ser como fui contigo.
Locura.
No me gusta nada en ti, odio todo lo que tiene que ver contigo, absolutamente todo.
Odio que me mires, y que cuando lo hagas te quedes callado esperando no se qué, o simplemente no esperes nada. Odio que no lo hagas, y pases de largo con un simple gesto de “te veo, pero no me apeteces…” De, “paso por tu lado y te digo algo por decir, o no sé porqué.”
Odio cuando me hablas por hablar, o para que me quede contenta, y me dices cuatro cosas, tres de ellas bonitas, y no me gustan, porque son bonitas y no quiero que me las digas. Odio cuando estás delante de mí y simplemente me machacas con tus silencios, callado, sin decirme nada. ¿Por qué no hablas? Y ¿por qué lo haces cuando lo haces? Lo odio. NO me gustas, ni tú ni nada de lo que te rodea. Y odio, muchísimo que me toques, que me acaricies, que me hagas todo eso que tanto me gusta, ¿¿¿¿¿por qué????? Quédate quieto que lo único que necesito es no necesitarte nunca más, ni haberte tocado, ni haberte conocido, ni haberte dado esos besos a los que tan adicta soy, a los que debo odiar también y no me dejas, ni tú ni mi conciencia, porque estás cuando no quiero, y cuando no estás te quiero. Y ¿¿¿por qué??? Dime porque no te vas y me dejas tranquila, a mi, a mi cabeza y a mi alma, que ya no queremos que te pasees por ella, que se ha arrugado ya el tiempo y lo he tirado al fuego para que te quemes, tú dentro de él, porque no quiero depender de todo eso tuyo que me guardo, que no me das y me invento, y hago grande y me tiras poco a poco, y me quitas y me vuelves tan loca, tanto, tanto que haces que escriba todo esto sin pensar en nada más que en todo lo que deseo contigo ahora mismo.
Llámame, dime todo eso que no quiero oír, porque aunque lo odio, te deseo, amor. Y ven, ven, y acércate a mí, y dame uno de esos abrazos que hacen que mi corazón se envuelva en llamas, y me quemo yo por dentro, y por fuera y por en medio, y hazme cosquillas en mi alma, no dejes nunca de actuar dentro de ella porque si te vas, cariño qué soy yo, si te vas y no me dejas rastro de ti en ningún lugar de mi cuerpo… Que es por donde te puedo sentir únicamente….
Quiero y no quiero, debo y no debo, tengo y no tengo, y no hago, y no hago… Y nunca hago. Y de no hacer me canso, y me canso de verte y no hacerlo porque cuando lo hago me quemo y cuando no, me deshago sin ti. ¿Qué pasa? Dímelo tú, que ya toca que actúes, dímelo tú porque qué más te puedo decir yo… Escríbeme una carta de esas en las que me gritas cuánto me odias, porque necesito que me grites y me insultes y hagas todas esas cosas que no me gustan para alejarme de ti, porque tú estás a millas de mí, pero yo, a tu lado, siempre. Bésame, dame un beso otra vez, de esos que me diste una y otra vez, y no sentiste, y me da igual, cállame otra vez con uno de esos. Tú eliges, o eso, o lo espero siempre toda la vida…. Tú decides.
No quiero, no debes decidir nada más. Me toca a mí, y no sé, no sé elegir, no sé decidir olvidarte porque apareces cuando no tienes que aparecer, porque quiero que te vayas y no me sale decirlo en alto, no me atrevo, porque si al final lo haces, te sigo……. Me has vuelto loca y tengo que pagarte con la misma moneda, dame tiempo que yo también lo haré, dame tiempo que haré que te vuelvas loco, loco, cada vez más porque me has arruinado el corazón, que se me ha quedado pobre, y solo piensa en ti y vive de ilusión, y te odio, te odio cada día más por haberme dejado así, porque no quiero pensar en ti pero cuando lo hago me pierdo en mi mundo contigo, y soy la más feliz. Te odio, te odio te quiero… Me das rabia, tú y tu vida y quiero que lo pases mal y que eches de menos todo eso que sabes que te puedo dar, porque aunque me intente mentir puedo seguir dándotelo. Ojalá, espero, espero y espero mucho que algún día lo eches de menos todo.

Odio que me mires, y que cuando lo hagas te quedes callado esperando no se qué, o simplemente no esperes nada. Odio que no lo hagas, y pases de largo con un simple gesto de “te veo, pero no me apeteces…” De, “paso por tu lado y te digo algo por decir, o no sé porqué.”
Odio cuando me hablas por hablar, o para que me quede contenta, y me dices cuatro cosas, tres de ellas bonitas, y no me gustan, porque son bonitas y no quiero que me las digas. Odio cuando estás delante de mí y simplemente me machacas con tus silencios, callado, sin decirme nada. ¿Por qué no hablas? Y ¿por qué lo haces cuando lo haces? Lo odio. NO me gustas, ni tú ni nada de lo que te rodea. Y odio, muchísimo que me toques, que me acaricies, que me hagas todo eso que tanto me gusta, ¿¿¿¿¿por qué????? Quédate quieto que lo único que necesito es no necesitarte nunca más, ni haberte tocado, ni haberte conocido, ni haberte dado esos besos a los que tan adicta soy, a los que debo odiar también y no me dejas, ni tú ni mi conciencia, porque estás cuando no quiero, y cuando no estás te quiero. Y ¿¿¿por qué??? Dime porque no te vas y me dejas tranquila, a mi, a mi cabeza y a mi alma, que ya no queremos que te pasees por ella, que se ha arrugado ya el tiempo y lo he tirado al fuego para que te quemes, tú dentro de él, porque no quiero depender de todo eso tuyo que me guardo, que no me das y me invento, y hago grande y me tiras poco a poco, y me quitas y me vuelves tan loca, tanto, tanto que haces que escriba todo esto sin pensar en nada más que en todo lo que deseo contigo ahora mismo.
Llámame, dime todo eso que no quiero oír, porque aunque lo odio, te deseo, amor. Y ven, ven, y acércate a mí, y dame uno de esos abrazos que hacen que mi corazón se envuelva en llamas, y me quemo yo por dentro, y por fuera y por en medio, y hazme cosquillas en mi alma, no dejes nunca de actuar dentro de ella porque si te vas, cariño qué soy yo, si te vas y no me dejas rastro de ti en ningún lugar de mi cuerpo… Que es por donde te puedo sentir únicamente….
Quiero y no quiero, debo y no debo, tengo y no tengo, y no hago, y no hago… Y nunca hago. Y de no hacer me canso, y me canso de verte y no hacerlo porque cuando lo hago me quemo y cuando no, me deshago sin ti. ¿Qué pasa? Dímelo tú, que ya toca que actúes, dímelo tú porque qué más te puedo decir yo… Escríbeme una carta de esas en las que me gritas cuánto me odias, porque necesito que me grites y me insultes y hagas todas esas cosas que no me gustan para alejarme de ti, porque tú estás a millas de mí, pero yo, a tu lado, siempre. Bésame, dame un beso otra vez, de esos que me diste una y otra vez, y no sentiste, y me da igual, cállame otra vez con uno de esos. Tú eliges, o eso, o lo espero siempre toda la vida…. Tú decides.
No quiero, no debes decidir nada más. Me toca a mí, y no sé, no sé elegir, no sé decidir olvidarte porque apareces cuando no tienes que aparecer, porque quiero que te vayas y no me sale decirlo en alto, no me atrevo, porque si al final lo haces, te sigo……. Me has vuelto loca y tengo que pagarte con la misma moneda, dame tiempo que yo también lo haré, dame tiempo que haré que te vuelvas loco, loco, cada vez más porque me has arruinado el corazón, que se me ha quedado pobre, y solo piensa en ti y vive de ilusión, y te odio, te odio cada día más por haberme dejado así, porque no quiero pensar en ti pero cuando lo hago me pierdo en mi mundo contigo, y soy la más feliz. Te odio, te odio te quiero… Me das rabia, tú y tu vida y quiero que lo pases mal y que eches de menos todo eso que sabes que te puedo dar, porque aunque me intente mentir puedo seguir dándotelo. Ojalá, espero, espero y espero mucho que algún día lo eches de menos todo.






