logotipo

img_google
.. Como Un Libro Abierto ..
Maneras De Sentir.
Acerca de
"Quiero que me oigas, sin juzgarme. Quiero que opines, sin aconsejarme. Quiero que confí­es en mi, sin exigirme. Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi. Quiero que me cuides, sin anularme. Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi. Quiero que me abraces, sin asfixiarme. Quiero que me animes, sin empujarme. Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi. Quiero que me protejas, sin mentiras. Quiero que te acerques, sin invadirme. Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas. Quiero que sepas, que hoy, hoy podés contar conmigo. Sin condiciones." Jorge Bucay
Sindicación
 
Desde El Final.
¿Qué te parece si empezamos el juego por el final? Si le apago las luces al sol y encendiéndole una vela la luna, los dos nos volvemos uno por un ratito.

Pregúntate qué pensarías si te digo que te he roto todo el tiempo y el hoy es una isla y no te puedes agarrar a las agujas de ningún reloj, para usarlas como remos…Que no quedan orillas de esas que te llevan al ayer o presentan un mañana. Piensa… Qué me dirías si cerrando los ojos te cojo de las manos y te llevo en barco hacia al mar, simplemente para caminar por encima de él esquivando cada ola, a tu lado. Déjame decirte que contigo no voy a pensar, y que cuando no lo haga te daré la espalda envolviéndote en un abrazo, gritándote el susurro del te amo.

Y contar los días desde el último, descalzos por el hielo, cantando tu canción desde la última letra. Y relájate en mi ilusión, descansa en ella, que mientras sueño me acompañarás contando mis horas contigo acabando por la primera. Y te veré volviendo habiendo venido antes, me alegrará sentirte habiéndote tenido ayer, sabiendo que mañana otra vez… Y así todos los días, sin preguntarme cómo empezar, empezando por el final.


 
Por Momentos..
Sientes como si te ardiera el corazón, y decides, para no ahogarte, dejar las puertas del alma abiertas. De pronto entra el frío…Tiemblas. Te tiembla el alma… Sientes las vibraciones de eso a lo que llaman dolor y cuando lo haces caes en la cuenta de que lo que te hace falta es saciar tu soledad con su presencia. Y de pronto… Caes de nuevo en la cuenta, esta vez en la verdadera y sabes que en este juego sólo estás participando tú. Es en este momento en el que cada sentimiento se vuelve inútil.

Y despiertas cada día tratando de maquillar una soledad tras otra, como si así desaparecieran. Y abrir el libro de tu vida, y pasar cada noche esa página en blanco… De nuevo. Capítulos de tu vida sin un final… Sin principio preciso.
 
Mi Tú Interior.
Quizá paso demasiadas horas conmigo, y debería curarme el vicio.

Tal vez sea porque soy lo único que me recuerda a ti, y es que si no te veo en mi mente, ya no es costumbre el verte… Y si no te siento en mi imaginación, no existe otra forma de hacerlo. Puede que sin querer haya formado un tú dentro de mi cuerpo… Y corre tu nombre por mis venas, y tu cara y tu voz se me han acabado grabando en el corazón.
Y siento que tú me rozas cuando simplemente veo tu foto y nada más…

Y miento cuando me intento convencer de lo mucho que me conformo esperando en la huella de tu alma, donde no se ha inventado aún el tiempo y las agujas que ya no son de reloj, se convierten en espinas de rosas negras clavándose suavemente, cada segundo (supuestamente) en mi piel.

Y siendo simplemente aquella sombra eterna, o no… Me miro reflejada en el espejo de tus ojos, y me pregunto si de verdad me sirve de algo.
 
Mi turno.
Déjame decirte que ya no te encuentro… que ya, sin darme cuenta no te busco. Comprendí que no te dejaste encontrar...
Y es que hace tiempo decidí despertar y desde entonces no resides en mis sueños.

Déjame que sonría frente a ti, contándote con la mirada los momentos felices que he aprendido a pasar conmigo… sin ti.

Y deja que mi orgullo y mi rencor jueguen un poco con tu indiferencia, y que ésta se despierte… y que sin necesidad de que mi nostalgia se lo pida, ella sola recuerde, y que al recordar, muera y empiece simplemente a sentir.

Déjame aparentar una caricia, siendo en el fondo una puñalada… Como eran las tuyas.
Deja que mi mirada parezca dulce, teniendo luego un sabor amargo… Como lo fue el tuyo
Y déjame… Déjame también atraparte en la red de mi alma, enredarte entre mis sentimientos, sintiéndote mío, y que cuando lo hagas, sepas que estoy a miles de millas de ti.
Déjame hacerte daño, déjame hacerte sufrir. Tú lo hiciste sin mi permiso.