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Cine para principiantes
Selección de películas indispensables para principiantes en el séptimo arte.
Sindicación
 
Mes de Agosto
Durante el mes de Agosto trataremos la biografía de alguno de los grandes, porque son exelentes actores y su filmografía es espectacular, así que os recomiendo que escojais a alguno de ellos y os hagais ciclos de cine en los que repaseis sus películas. Os garantizo cine del bueno y de calidad.
 
Jack Nicholson


Histrionismo en estado puro y grandes dosis de calidad interpretativa

Los inicios de Jack Nicholson en el mundo del cine estuvieron marcados por un nombre, Roger Corman, especialista en producciones de bajo presupuesto. El productor, director y guionista le reclutó para varios títulos, entre los que destaca La tienda de los horrores, primera versión de la singular historia de una planta carnívora gigante que habla.

Hasta 1969 Nicholson permaneció en el universo de la serie B. Aquel año, su amigo Dennos Hopper le lanzo a la fama con Easy rider, una película emblemática de los años 70 que le convirtió en uno de los actores mas conocidos y respetados de Hollywood. En esos años trabajó con los más prestigiosos directores, muchos de ellos europeos: Roman Polanski (Chinatown), Michelangelo Antonioni (El reportero) o Elia Kazan, (El último magnate). Sin duda el actor tiene en mente esas películas cuando asegura que “afortunadamente, en algunas ocasiones he trabajado con grandes directores que me han dado la oportunidad de disfrutar de mis actuaciones”. En todo caso, a Nicholson no le gusta ver sus películas, pues como él mismo afirma: “Soy muy perfeccionista”.
La cumbre interpretativa de esos años la alcanza con Alguien voló sobre el nido del cuco, la adaptación que Milos Forman hizo de una novela de Ken Kesey y que sitúa la acción en un lugar poco común, una residencia psiquiatrita. Indiscutiblemente un clásico del cine con un final inolvidable.

Terminó de hacerse popular, entre otros títulos, gracias al remake de El cartero siempre llama dos veces, una tórrida historia de amor en la que compartió cartel con Jessica Lange, todo un mito sexual tras su espectacular aparición en la nueva versión de Kina Kong. Más tarde su amigo Warren Beatty, con el que ya había trabajado en la comedia Dos pillos y una herencia, le reservó un gran papel para su épica Rojos.
Acostumbrándose a los secundarios, Nicholson se conformo con menos tiempo en pantalla en títulos como La fuerza del cariño o Al filo de la noticia.

Si hay una característica que defina las dotes interpretativas de Jack Nicholson esa es el histrionismo. Si en Alguien voló sobre el nido del cuco ya dió muestras de que pocos actores como él podían interpretar a un loco, en El resplandor, la peculiar aproximación al género de terror que hizo Stanley Kubrick, acabó de confirmar esas dotes. Las brujas de Eastwick, en la que interpreta a un diablo juguetón que seduce a Michele Pfeiffer, Cher y Susan Sarandom, y Batman, película dirigida por Tim Burton en la que da vida a la némesis del superhéroe, el malvado Joker, fueron dos pasos más en esta singular trayectoria.

En los 80, Nicholson disminuyó el número de películas en las que apareció, pero no su calidad. Y en la década siguiente, más de lo mismo. Comenzó con un nuevo papel secundario, el del malhumorado y recio coronel que interpretó en Algunos Hombres Buenos (película protagonizada por Tom Cruise y Demi Moore). Su amigo Danny De Vito le reclamó para que interpretase en Hoffe a un histórico dirigente sindical. Y en 1994 se reunió con una de las tres brujas de Eastwick en una nueva aproximación al tema de la licantropía, Lobo, una cinta de genero fantástico sorprendentemente dirigida por Mike Nichols, especialista en comedia.

Tim Burton repitió con Nicholson, y por partida doble en Mars Attacks! donde le dio dos papeles, el de presidente de los Estados Unidos y el de un jugador de Las Vegas, en un reparto impresionante formado por Glenn Close (su primera dama), Pierce Bosman, Dani De Vito, Natalie Portman o Annnette Benning (esposa de su amigo Warren Beatty). Además de sus dos colaboraciones con Sean Penn (Cruzando la oscuridad y El compromiso) y de algún otro escarceo interesante con el thrilller (Sangre y vino, de su amigo Rafelson, una de las primeras películas de Jennifer Lopez), en los últimos años Nicholson parece moverse como pez en el agua en la comedia. Así lo atestiguan sus memorables papeles en Mejor Imposible, A propósito de Schmidt o Ejecutivo Agresivo, donde comparte cartel con Adam Sandler, uno de los cómicos más populares de Norteamérica.

Filmografía
Premios
 
El honor de los Prizzi


El amor también tiene cabida en la cosa nostra

Jack Nicholson es Charley Pantana, asesino que trabaja para la familia Prizzi, uno de los clanes mafiosos más importantes de la ciudad. El gran Jack quedara hechizado por la belleza de Kathllen Turner, pero la pasión no siempre acaba bien, y más cuando los enamorados son matones a sueldo.

Jonh Huston muestra su faceta más socarrona en El honor de los Prizzi. Huston no pretende retratar el mundo del hampa al estilo de Coppola en El Padrino, ni recrear la larga y dura carrera de un mafioso, como hace Sergio Leone en Erase una vez en América. Huston toma el mundo de la mafia como lienzo, donde se divertirá pintando las entrevenadas y cínicas relaciones entre un puñado de personajes desarraigados. No hay héroes, todos lucharan por conservar su pellejo.

Es curiosa la concepción del amor que desprende esta película. Huston, director con muchas canas y arrugas cuando la rueda, habla de la pasión. Pasión, entendida como sentimiento repentino, incontrolable, fuerte; pero pasajero. El amor es algo más tranquilo, para Huston el amor compartiendo treinta años y desear seguir en la cama con ella. Es un amor de aguante: de perdonar delitos y faltas, como diría Woody Allen, más que de bonitas palabras al oído.

El honor de los Prizzi es una comedia negra. El humor surge de un guión bien elaborado que da pie a situaciones confusas con momentos delirantes y actuaciones llenas de cinismo. Los actores, con su buen trabajo, hacen esbozar la sonrisa al público sin caer en la caricatura. La película no busca la carcajada, sino la sonrisa que brota de la sutileza y el humor elaborado.

Jack Nicholson vuelve a demostrar que es un gran actor, al que le gusta mucho el dinero; no olvidemos que ha rechazado trabajar con Woody Allen debido a que el genio neoyorkino siempre paga el salario mínimo profesional. En esta película demuestra sus dotes para la comedia, dotes que ya apuntaba en La fuerza del cariño. Y es que la expresividad de las arrugas de Nicholson es inimitable. Nicholson es uno de los “todoterrenos” de Hollywood, rey de la comedia y el drama, siempre cautivador con su inquieta mirada.

La película fue estrenada en 1985. Tuvo una buena acogida entre el público. El reclamo de una estrella como Jack Nicholson fue fundamental.

Huston contó con el guión de Richard Condon y Janet Roach. Su trabajo fue premiado por el Sindicato de guionistas de América.

El honor de los Prizzi obtuvo ocho nominaciones a los Óscar, entre ellas la de Mejor director, Mejor película, Mejor actor principal, y Mejor guión. Nicholson gano el Globo de Oro como mejor actor de comedia, y la película arrasó en los premios que concede el Círculo de Críticos de Nueva York.


Ficha técnica
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Orson Welles


El genio que demostró el poder de la palabra y fue capáz de de causar el caos en toda una nación

En la famosa entrevista que publicó Cahiers du Cinema en 1965, a Orson Weeles, le preguntaron qué películas quería hacer realidad. “Las mías. Tengo cajones llenos de guiones que he escrito yo”, fue su respuesta. Con esa sencillez queda resumido el pensamiento de Welles en lo que al cine se refiere. Su faceta de actor, aun cuando él mismo interpreto papeles en casi todas las películas que dirigió, se limita al hecho de posibilitarle rodar las historias que quería.

Y eso que era un magnifico intérprete. Cuando Welles aparece en El tercer hombre, mediada ya la película, y arquea la ceja (aunque él mismo detestaba usar primeros planos), algo cambia en la pantalla. El espectador entiende que tiene ante sí a un auténtico monstruo. La cinta de Carol Reed (hay quien dice que la participación de Welles en esta película fue mucho mayor que la aparición en pantalla del mítico Harry Lime) es sin duda su papel mas destacado como actor, pero en absoluto el único.

Su procedencia del mundo del teatro le dió unas características especiales que pocos directores, al margen de él mismo, supieron explotar. Su cima interpretativa puede ser precisamente, su primera gran película, Ciudadano Kane, pero él mismo guarda grandes recuerdos de su particular trilogía shakesperiana: los personajes de Macbeth, Otelo y Falstaff (en Campanadas a medianoche).

Hollywood nunca tuvo sitio para él, aunque nunca habló con rencor de la meca del cine, y encontró acomodo como actor en el cine europeo para poder hacer las películas con las que soñaba. Dejó muchos proyectos inacabados, sobre todo El Quijote. En la citada entrevista, Welles explicaba que sólo le faltaba tres semanas para terminar su trabajo, pero ya anunciaba lo que el futuro deparaba a esta cinta. “Lo que me pone nervioso es lanzarla, sé que este filme no le va a gustar a nadie. Será una película maldita”, dijo. En 1992, después de que Welles trabajara en el proyecto hasta su muerte, Jesús Franco montó una copia de la misma.

Al margen de las películas que el mismo dirigió, también llevaría a cabo papeles secundarios, como el Padre Mapple del Moby Dick de Jonh Huston, uno de los directores al que mayor admiración tenía, aunque por encima de todos colocaba a D.W.Griffith, “el mejor director de la historia del cine, el mejor, mucho mejor que Eisenstein”.


 
Cuidadano Kane


Para muchos la mejor película de la historia del cine

Ciudadno Kane es para muchos la mejor película de la historia del cine. Sin duda, una de las más innovadoras. Welles utilizó el multiperspectivismo para narrar esta historia, siendo el espectador el único que consigue alcanzar el secreto de Kane al final de la película. También contó con la ayuda de Gregg Toland para la fotografía, que incorporó la profundidad de campo y los grandes angulares.

Welles destruye el sentido de varios movimientos de cámara, enseñándonos que éstos no son simples signos convencionales en la narración cinematográfica, sino continuidad de planos. También quiere huir de la estructura teatral del cine, y mueve la cámara rompiendo los espacios. Welles contó con la música de Bernand Herrmann, uno de los compositores habituales de Alfred Hitchcock. El montaje fue realizado por Robert Wise, que se pasó años mas tarde a la dirección, dejándonos películas como ¡Quiero vivir! o West Side Story. No debemos olvidar el montaje sonoro, utilizado para articular varias elípsis.

Esta película supuso el debut en la gran pantalla de Orson Welles, contratado por la RKO tras el éxito de su emision radiofonica La guerra de los mundos. La RKO se comprometió a dejarle total libertad creativa en sus dos primeras películas, la primera se llamaría American, rebautizada más tarde como Ciudadano Kane; y la segunda El cuarto mandamiento, obra mutilada por la productora mientras Welles rodaba en Sudamérica. Para Ciudadano Kane, Welles se rodeó de amigos y colaborares del Mercury Theatre, como Joseph Cotten; que tras esta película inició una exitosa carrera que le llevo a trabajar con Alfred Hitchcock en La sombra de una duda, con Kina Vidor en Duelo al sol y con Carol Reed en El tercer hombre.


Ficha técnica
Curiosidades
Premios
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Robert De Niro


Toda una leyenda viva del cine

Estamos ante uno de los más grandes actores de todos los tiempos, reconocido casi desde sus inicios. Su peculiar voz, su capacidad de transformación y, sobre todo, un talento innato hacen de Robert De Niro el actor perfecto para casi cualquier tipo de papel. Ha hecho drama, comedia, incluso musical, y en todos los géneros, en todos los personajes (ha dado vida al Diablo, a Al Capone, incluso al monstruo de Franskentein) es siempre la mejor elección posible.

Brian De Palma le dio su primera oportunidad seria en el mundo del cine, pero si hay un director que ha marcado la carrera de De Niro es Martin Scorsese. Malas calles le permitió hacerse un hueco en Hollywood, pero Taxi Driver le otorgó un sitio entre los mas grandes. “Trabajar con él es una experiencia apasionante que no deja de sorprenderme a pesar de que he rodado con él en muchas ocasiones. Siempre tiene algo que ofrecer y eso es un verdadero reto para un director”, explicó Scorsese.

En esa década de los 70, además de volver a colaborar con Scorsese en New York, New York, el actor se las arregló para trabajar con enormes directores de la talla de Francis Ford Coppola (con una impresionante recreación de Vito Corleone en sus inicios en EEUU, en la segunda parte de El Padrino), Elia Kazan (en su última película, <b>El último magnate) o Michael Cimino (El cazador, una escalofriante historia sobre un veterano de Vietnam).

Es indiscutible que lo mejor de la carrera de De Niro está en esos años y en la primera mitad de los ochenta. En esta época destacó por su versatilidad y por su extraordinario método para acercarse a sus personajes. Engordó más de veinte Kilos para poder meterse en la piel de Jake LaMotta en Toro Salvaje, otra obra maestra de Scorsese, gracias a una dieta a base de leche y cerveza, todo tipo de comida y ninguna clase de ejercicio. “Se trataba de sumergirse totalmente en otro personaje y experimentar la vida a través suyo, sin cargar con las responsabilidades que eso tiene en la vida real”, dijo De Niro.

Las grandes obras de De Niro siguen sucediéndose. Con Sergio Leone rueda Érase una vez en América, con Terry Gillian participa en su epopeya fantástica Brazil (por sólo 15 minutos en pantalla cobro 1 millón de dólares), para Roland Joffe protagonizo La Misión, uno de sus mejores pero no mas valoraros papeles, y para Alan Parker se mete en la piel de Louis Chipre (juego de palabras para esconder el nombre de Lucifer) en El corazón del ángel.

En 1987, De Palma le recupera para la que, para muchos, es la mejor película del realizador: Los intocables de Elliot Ness, en la que interpreta a Al Capone.

En 1988 inaugura su lista de comedias con Huida a Medianoche. En los noventa y en los primeros años de esta década, será este género el que predomine en la filmografía del actor neoyorquino, para desesperación de muchos de sus seguidores, que esperan de el más grandes películas como las que hizo en los 70 y en los 80. Los productores no lo ven igual. Cintas como Una Terapia peligrosa (y su secuela, Otra terapia peligrosa) o Los padres de ella han sido grandes éxitos en taquilla.

Pero entre medias, De Niro ha ido dejando gotas de sus calidad, especialmente en cuatro películas: Heat (Michael Mann nos ofrece por fin un espectacular cara a cara con Al Pacino), La cortina de humo (una inteligente sátira sobre el poder de los medios de comunicación y de la Casa Blanca), así como Uno de los nuestros y Casino (en las que Martin Scorsese nos devuelve al mejor De Niro en películas sobre la mafia).

Consciente de las cotas que alcanzó su carrera en sus inicios, el actor no ha desdeñado el cine más comercial, en cintas, eso si, de reconocido prestigio como Llamaradas o Ronin (que cuenta con una de las mas espectaculares persecuciones de coches que se han visto en la gran pantalla). Incluso en este terreno se ha dejado dirigir por Scorsese, en el remake de El cabo del miedo que protagonizó junto a Nick Nolte, Jessica Lange y una jovencísima Juliette Lewis. Haga lo que haga, De Niro siempre será De Niro.


Filmografía
Premios
 
La noche y la ciudad


Porque si hay un papel en el que se mueva como pez en el agua, ese es el de mafioso

Un mediocre abogado de Nueva York, Harry Fabian, decide abandonar la profesión y una nueva carrera como promotor de boxeo. Esta dispuesto a todo para triunfar en este nuevo campo y, de paso, ganar dinero fácil.

El abogado, un timador de poca monta, esta interpretado por uno de los mitos recientes de Hollywood, Robert De Niro. Este interpreta a un personaje simpático, un pequeño ladrón de chaqueta y corbata que intenta entrar en el negocio de los grandes mafiosos.
Y es que De Niro no sólo juega con esos mafiosos, sino que también quiere irse con la novia de su amigo, una mujer interpretada por Jessica Lange. Demasiados enemigos para un sólo hombre, pero la verborrea de Harry Fabian enamora a más de uno en la película.

La historia se mueve dentro del oscuro mundo pugilístico, donde los combates amañados y el irrefrenable deseo de hacer dinero son el autentico espectáculo. Pero el director no llega a hacer una crítica profunda, como Mark Robson en Más dura será la caída o Robert Rossen en Cuerpo y alma; ni quiere mostrarnos la amarga vida de los boxeadores, como hizo Scorsese en Toro Salvaje. El mundo del boxeo se queda en mero decorado, donde se suceden los mil contratiempos que llevan de cabeza a De Niro.

La película es un drama, y De Niro demuestra que puede dar el toque simpático al personaje más canalla. Y es que De Niro, cuando rueda Night and de city, lleva ya muchas películas a las espaldas, y nos recuerda que el mismo actor que interpreto al joven Vito Corleone tambien puede ser gracioso. Puede que no sea una de las mejores y más recordadas de su filmografía (destacan El Padrino, Taxi driver, Toro salvaje, El cabo del miedo...) pero pone de manifiesto la gran versatilidad de este genio de la interpretación.


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Sean Penn


Una de las más misteriosas e inquietantes miradas de la gran pantalla

Era de esperar que Sean Penn tuviera talento teniendo en cuenta que nació en una familia dedicada por entero al espectáculo. Sean Penn es hijo del director Leo Penn y de la actriz Eileen Ryan. Su hermano menor Chris también es actor y su hermano mayor Michael es músico.

Estudió interpretación en Los Angeles' Group Repertory Theater y tras mudarse a Nueva York consiguió debutar en Broadway con la obra de teatro Heartland.

Penn debutó como actor cinematográfico a comienzos de los años 80, interviniendo en películas como Taps (1981) de Harold Becker o Aquel excitante curso (1982) de Amy Heckerling. Dos años más tarde, con su espléndida actuación en el film Bad Boys pasa a conseguir interesantes papeles principales y va ganándose el respeto de la crítica.

En 1985 se casó con la famosa cantante Madonna, con la que protagonizó <b>Shanghai Surprise (1986). Cuatro años después de la boda, terminarían separándose.
A finales de los 80, títulos como Colors, film co-protagonizado con Richard Dreyfuss, Corazones de Hierro , título bélico dirigido por Brian de Palma o No somos ángeles, una película en la que participa también el gran Robert De Niro fueron afianzando el nombre de Sean Penn en el estrellato fílmico de Hollywood.

Ampliando su faceta profesional, en 1991 debutó como director, al realizar Extraño vínculo de sangre, un film protagonizado por David Morse, Viggo Mortensen y Valeria Golino.
Con posterioridad, volvería a ponerse tras la cámara en títulos como Cruzando la oscuridad y El juramento , ambas protagonizadas por su tan admirado Jack Nicholson.

Y su faceta como director le ha llevado a investigar en otros campos con excelentes resultados.Ha dirigido videos musicales para artistas como Jewel, Shania Twain o Peter Gabriel.

Penn ha sido nominado cuatro veces al Oscar como mejor actor; Pena de muerte, Acordes y desacuerdos, Yo soy Sam y Mystic River. Por esta última se llevó el premio de la Academia en los Oscar 2003. Además de los títulos ya citados, en su filmografía también destacan El clan de los irlandeses, Atrapado por su pasado, La delgada línea roja y, más recientemente, 21 gramos.


Filmografía
Premios
 
Mystic River


Asombroso relato acerca de la amistad, la infancia perdida y la venganza

Magnífica película de Clint Eastwood. Partiendo de una estructura de thriller, de intriga policiaca, Eastwood explora los lados oscuros del género humano.

La película comienza cuando Jimmy Markum (Sean Penn), Dave Boyle (Tim Robbins) y Sean Devine (Kevin Bacon) eran unos niños que crecían juntos en un peligroso distrito de Boston. Los tres pasaban los días jugando al béisbol en la calle, al igual que lo hacían muchos otros niños en el barrio obrero de East Buckingham donde vivían. No sucedía nada importante en su barrio, hasta que Dave se vio obligado a tomar un rumbo que cambiaría las vidas de todos ellos para siempre. Veinticinco años más tarde, los tres se vuelven a encontrar por otro acontecimiento de gran trascendencia - el asesinato de Katie (Emmy Rossum), la hija de 19 años de Jimmy. A Sean, que se ha hecho policía, le asignan el caso y junto a su compañero (Laurence Fishburne) recibe el encargo de desenredar este crimen aparentemente sin sentido. Al mismo tiempo también tienen que estar muy pendientes de Jimmy, furioso por encontrar al asesino de su hija.

Los tres personajes principales (fantásticos Sean Penn -atención a la escena de desesperación con los policías-, Tim Robbins -que transmite una inseguridad a su personaje tras el hecho que marca su vida- y Kevin Bacon -el menos reconocido, transmite perfectamente la incertidumbre de su personaje al tener que tomar decisiones que afectan a su núcleo de amigos) se mueven durante toda la película envueltos por un trágico fatalismo, un fatalismo que va creciendo a la vez que se desvelan más detalles de la trama.
Los secundarios, algunos magníficos (la mujer de Bacon aporta misterio sobre su vida y Emily Rossum en su breve aparición proporciona la última gota de felicidad de su inminentemente destrozado padre), otros, sin demasiado peso más que para apoyar la trama (como el de Lawrence Fishburne que está algo estereotipado, y el de Marcia Gay Garden que podía haber estado más aprovechado).

La estructura del filme (amén de su excelente factura y magnífica banda sonora del propio Eastwood) está matemáticamente desarrollada: un primer acto introductorio, donde Eastwood narra con un acertado tratamiento la primera desgracia (tratando el tema de la pederastía con asombroso respeto); un segundo acto de desarrollo del conflicto principal del filme, donde conocemos cómo han madurado los tres amigos; y un magnífico acto final donde los secretos son desvelados y el fatalismo se hace dueño de los personajes, conduciéndoles a actos de los que ya no podrán mirar atrás. Todo ello contado por el maestro Clint Eastwood con una asombrosa sutileza (el principal acierto del filme), sutileza que se apodera hasta del magnífico final, abierto a la libre interpretación del espectador, que juzga cual debe de ser el destino de los personajes después de ese antológico gesto de Kevin Bacon a Sean Penn.

El relato gana en emociones y está muy bien desarrollado con detalles bien pulidos y trabajados. De esta forma, el filme es para pensar e ir construyendo tus propias hipótesis, sin dejar de lado el atractivo que constituye el hecho de tener un monstruo del cine como Sean Penn en un protagónico y a Tim Robbins en el soporte. Pero como dije, lo realmente atrapante es el guión y la concepción del tan ansiado final que viene a soltar toda la tensión vivida en el filme.

En resumen, una película cercana a la perfección (le falta una pizca), que Eastwood posteriormente superó con la dramática Million dollar baby.


Ficha técnica
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Rita Hayworth


Una de las mujeres más bellas de la historia del cine

Los comienzos de Rita Hayworth en el cien no fueron especialmente alentadores. Descubierta como bailarina, los productores explotaron esta faceta en los primeros papeles que le ofrecieron. A raíz de estos trabajos, Harry Cohn, magnate de la Columbia se fijó en la actriz. El golpe de buena suerte profesional se convirtióen un infierno en lo personal, ya que Cohn sometió a la actriz a numerosos insultos y vejaciones en los años que trabajaron juntos.

Pero su carrera empezaba a despuntar. Sólo los ángeles tienen alas , donde compartía cartel con Cary Grant y Jean Arthur, fue su primer papel importante. Con un personaje secundario, Rita Hayworth se hizo dueña de la pantalla y entró con paso firme en la década de los 40, la que serviría para consolidar su trayectoria.
Trabajó con el gran George Cukor en Susana y Dios, pero su gran oportunidad le vino con Sangre y arena. Sin ser un gran clásico de la historia del cine, la película sería recordada por la tensión sexual que desprendía Rita Hayworth en sus escenas con Tyrone Power.

Como bailarina que era no podían faltar incursiones en el musical. Así, fue una de las mujeres que sustituyeron a Ginger Rogers como pareja de Fred Astaire, con quien rodó dos películas, Desde aquel eso y Bailando nace el amor. Y con Gene Kelly, el otro gran nombre del musical del Hollywood dorado, rodó Las modelos.

Así llego a la película que, sin lugar a dudas, marcó la carrera de Rita Hayworth, Gilda. "nunca hubo una mujer como Gilda", rezaba la publicidad de la película. Y tenía razón. Inspirada vagamente en el mito de Freda, la cinta convirtió a su protagonista, magníficamente acompañada por Glenn Ford, en un mito sexual, especialmente por la sensualidad con la que interpretó la canción Put the blame on name. La película fue prohibida en España sobre todo por esa escena, en la que Rita Hayworth se desnuda ante la pantalla quitándose únicamente un guante. El mito de Gilda persiguió siempre a la actriz. "Los Hombres se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo", llegó a decir en un aocasión.

Pero a partir de Gilda, su carrera comienza un lento pero inevitable declive. Su matrimonio con Orson Welles fue uno de los puntos clave, ya que el genial director intentó acabar con la imagen del personaje que convirtió a la actriz en una diosa. Escribió especificamente para ella La dama de Shanghai, aunque cuando la rodaron ya estaban divorciados, y cambió para la película la imagen de la actriz, cortó su melena y la tiñó de rubio platino. Apagándose su estrella recurrió a la escena que tanta fama le dió, la bofetada de Glenn Ford. Con el actor hizo cinco películas, y la recreación de esa inolvidable escena la pudimos ver en La dama de Trinidad, una película que, aunque parezca sorprendente, tuvo más éxito que Gilda.

También se metió en la piel de dos personajes casi pensados para ella, en Los amores de Carmen y Salomé, aunque ninguna de las dos películas hizo justicia a la actriz, ni siquiera al verla bailar la danza de los dsiete velos en la segunda de ellas. Más relevancia tienen películas como Pal Joey o la oscarizada Mesas separadas.

La llegada del color al cine sirvió para acentuar la belleza de la actriz de la larga cabellera pelirroja, pero bien es cierto que nunca volvió a recobrar el atractivo que lució en Gilda. La actriz comenzó a reducir sus apariciones en la gran pantalla paulatinamente. Brilló con cuentagotas en cintas como El fabuloso mundo del circo o La ira de Dios, ésta ya en los 70, pero la estrella de Rita Hayworth estaba ya apagada. Su última aparición en el cine se produjo en 1976, en The circle.


Bografía, filmografía y fotos
 
Gilda



Gilda es Rita. Un guante, una canción y el bofetón propinado por el gran Glenn Ford hicieron el resto

Más allá de su valor estrictamente artístico, este drama pasional se convirtió en un icono de la historia del cine. La década de los cuarenta alumbró películas mucho mejores, pero el simbolismo y estética de Gilda la convirtieron, todavía hoy, en una obra imprescindible.

Dirigida por Charles Vidor, se rodó en los estudios Columbia de Hollywood.

La acción principal tiene lugar en Buenos Aires en 1945/46. Narra la tomentosa relación de amor entre Johnny Farrell (Glenn Ford) y Gilda (Rita Hayworth). Después de haber sido amantes, Johnny abandona a Gilda para seguir su vida de jugador tramposo en el submundo de Buenos Aires. Un extraño, turbio, acaudalado y ambiguo personaje, Ballin Mundson (George Macready), le salva la vida y le convierte en su brazo derecho. La relación entre los dos se ve alterada cuando Ballin, después de un breve viaje, regresa casado. La película narra las relaciones tempestuosas que se establecen entre Gilda y Johnny, a raíz de su imprevisto reencuentro.

Éstas se enmarcan en un Casino ilegal de juegos, la llegada a Buenos Aires de criminales de guerra nazis, la participación de Ballin en negocios tenebrosos, la sucesión de asesinatos, suicidios, muertes y desapariciones. Sobresale la belleza de Rita Hayworth, que asocia hermosura y perfidia, elegancia y maldad, en un duelo de poder a poder con su antiguo amante. Gilda encarna la figura de la mujer que no se resigna: lucha con furor, rabia y fuerza, hasta la provocación y el escándalo, contra el hombre que la ha herido y quiere someterla. La batalla de géneros se erige en clave del relato y en la base de su interés y grandeza. El "striptease" que inicia quitándose sensualmente los guantes y arrancándose después el collar, no es un acto de sometimiento, sino un soberbio grito de guerra.

La música aporta dos versiones de una canción original Put Blame On Mame y una canción de la época (Amado mío). La fotografía, de Rudolph Maté, exalta la belleza de la protagonista con primerísimos planos e iluminación que recuerdan los que William H. Daniels dedicó a G. Garbo. Es magnífico el movimiento de la cámara, que hace uso de recursos novedosos y efectistas (encuadre desde el suelo en la escena inicial) y de una sobresaliente iluminación. El guión incluye diálogos breves y rápidos, llenos de ambigüedades, sugerencias y matices. Pese a que la filmación incluyó improvisaciones y algunos añadidos finales (la canción "Amado mío"), la hilación argumental es excelente. Cuando Gilda dice que si ella fuera un rancho, lo llamarían "Tierra de Nadie", el espectador se siente estremecido; cuando entiende que la afirmación no es una definición, sino una provocación, se le hiela el alma

La interpretación de los protagonistas y de los secundarios George Macready (Senderos de gloria) y Steven Garay billan a gran altura. El vestuario de RH es excelente: el vestido de noche con guantes está inspirado en el retrato Madame X, de John Singer Sargent. La dirección hace alarde de virtuosismo, habilidad y versatilidad.

Una de las obras míticas del cine más renombradas. Imprescindible.


Ficha técnica y curiosidades