Hay que ver... cómo somos... cuánto más nos gusta una cosa solemos pensar: "Si tanto placer me aporta, seguro que no es bueno". Y aún auspiciando sospechas sobre nuestro objeto de deseo, nos abalanzamos sobre él igualmente. Pero, eso sí, no llegamos a disfrutarlo plenamente a causa de la mala conciencia que nos repiquetea en la sesera.
Este curioso comportamiento humano se puede aplicar a diferentes prácticas que nos aportan placer, que nos gustan, vaya: el
sexo, hacer un poco el vago, trasnochar y, también, el chocolate (y ahí es donde entramos nosotros).
Pues para eso, para que disfrutes de tu vicio particular a gusto (con moderación) hemos incluido esta sección en
La casita de chocolate: desenmascaremos juntos esos mitos falsos que se han ido estableciendo alrededor de nuestro manjar.
