Ya lo conoces, ahora mímalo. Si le tratas bien te aportará más satisfacciones todavía... Y es que con el chocolate ocurre como con las personas especiales: nos encanta disfrutar de su compañía, pero hay que saber tratarlos porque son deliciosos pero frágiles.
Tú no te preocupes que en seguida te aconsejamos cómo mimarlo:
El chocolate, por sus particulares características, exige un riguroso respeto a una serie de normas tanto en su conservación como consumo para poder disfrutarlo de forma óptima.

Los principales enemigos del chocolate son la temperatura, la transferencia de olores y la humedad.
Se debe guardar siempre en un lugar seco, apartado de otros productos, alimenticios o no, que puedan transmitir olores indeseables y con una temperatura estable entre 16 y 18ºC.
No es aconsejable guardar el chocolate en el frigorífico ya que las temperaturas son demasiado bajas y el índice de humedad elevado. En caso de que sea inevitable debido a la temperatura ambiente, colocarlo siempre en la zona menos fría del electrodoméstico y dentro de un envase que lo proteja. La temperatura idónea de consumo es de 20-22ºC. Con una temperatura inferior el chocolate resulta demasiado quebradizo y sus aromas y sabores quedan muy diluidos.
Con una temperatura superior el chocolate se torna blando y pegajoso y en caso de que recupere la temperatura adecuada se corre el riesgo de que parte de la manteca de cacao se haya fundido y aflore al exterior formando una capa blanquecina que se conoce técnicamente como “fast bloom”, que no afecta a las cualidades nutricionales del chocolate pero le confiere un aspecto menos atractivo.
Incluimos unos consejos para su buena conservación:

No dejar que envejezca (observar la fecha de consumo)

Temperatura ideal de conservación 13º-18ºC (la textura y aspecto se alteran con más calor, aunque no inciden en su valor alimenticio, ni es perjudicial para la salud)

La humedad ideal es del 60 por ciento (con más humedad puede perder su brillo y aparecer un color blanquecino en la superficie)

Preservarlo de los olores (alejar el chocolate de los productos con olores fuertes, pues la grasa del chocolate puede absorberlos, de esta forma garantizaremos que el chocolate no pierda su aroma original)

Conservación y utilización: Guardar el chocolate y los solubles de cacao en su propio envase, bien cerrados, protegidos de la humedad y de la luz, y en lugares frescos, para que se conserven en óptimas condiciones.
FUENTE:
www.amigosdelchocolate.com