Editors – Live in Madrid, 08/02/06
Siempre he sido más partidaria de ver los partidos de fútbol de segunda división que de ver la Liga de las Estrellas (qué grandilocuentes se ponen algunos cuando hablan de deporte, arg). Y no es porque el equipo de Palencia juegue en segunda B (que también), sino porque dan muchísimo más espectáculo y emoción al evento que, por ejemplo, un apagado Real Madrid (sin acritud, ¿eh?).
Lo mismo sucedió antes de ayer. Para mí el día D, esto es, el día en el que, por fin, Editors (www.editorsofficial.co.uk) tocaban en España. No les conoce nisu(1), pero el cartel de “entradas agotadas” para ver a los cuatro de Birmingham colgaba desde hacía varios días tanto en la Sala Caracol como en los puntos de venta oficiales. Tenían que haber venido en Diciembre, pero no pudo ser precisamente por la venta casi al momento de las entradas para la recoleta sala Moby Dick.

Yo no sé si alguno de vosotros ha experimentado la sensación esa de estar flotando entre las nubes sin necesidad de utilizar drogas ni alcohol… Así salía yo el miércoles del concierto de la banda británica. Una hora escasa de música espesa, potente, rockandrollera y genial. Nada nuevo en el horizonte, salvo dos canciones que interpretaron y que no localizo en su cortísima discografía (un par de maxi singles y un largo, “The Black Room”, que es de lo mejor que mis oídos han escuchado durante el último año).
El concierto empezó con bastante retraso. Actuaron primero Gliss, un grupo del que desconozco absolutamente todo. No les presté excesiva atención. O tal vez fueron ellos los que hicieron que mi atención no se centrara en su música sino en las pintillas de la gente que allí se congregaba (mira que le gusta a la gente ir disfrazada a los conciertos de música indie, oye).
Me pareció curioso, cuando no molesto, que hicieran las pruebas de sonido entre la actuación de los unos y los otros. Un buen rato se tiraron afinando guitarras, tocando platos, bombos y mareando al público con “eh, eh, eh, ah, ah, ah, yes, yes, it’s all ok?” (no penséis mal, guarretes, eran los ensayos sonoros del micro).
El caso es que el tinglado en cuestión comenzó casi a las once de la noche. Mis predicciones no fallaron: Lights, primer corte del disco, se configuró como el pórtico de entrada hacia el espectáculo. Tom Smith, voz principal, guitarra y teclados, emergió de repente de la sombra con un foco por detrás que hacía todavía más espectral su apariencia. Está tan delgadito y parece tan pequeño que casi hay que mirar dos veces para intuirle. Parece mentira que semejante vozarrón salga de una caja torácica tan diminuta.
Recuerdos de lugares en los que nunca he estado se acercaron al balcón de mi memoria. Por momentos vi a Ian Curtis en el escenario, mirando hacia arriba, con el baile de San Vito en el cuerpo y los ojos cerrados. Si la reencarnación es cierta, Smith podría perfectamente ser la transmutación actual del Curtis que falleció en los lejanos 80.
Interpretaron el disco completo con tal audacia que parece mentira que ninguno de los cuatro músicos supere apenas la veintena. Hicieron enloquecer y saltar a la gente como que fueran una banda consagrada. Sobre todo cuando sonaron los primeros acordes de Munich, primer single del grupo que agotó sus existencias el primer día que se puso a la venta, y de Bullets, para mí la más floja del grupo.
Especial mención para Fingers in the Factories y sobre todo para Open your arms, mi favorita, que interpretaron con algo más de ritmo combinando perfectamente la esencia de una balada desgarradora y oscura con el ambiente de fiesta del concierto (¿quién dijo que lo siniestro es aburrido?).
Sólo una pequeña crítica, no me gustó cómo sonó la guitarra de Chris Urbanowicz al principio de Open your arms. Luego, quizá tras pisar el pedal correcto, los acordes se configuraron de acuerdo con la armonía del momento.
Estos cuatro chicos sí que saben lo que es un acople de sonido hecho adrede (y no los Depeche Mode, querida Gilda). Sólo falta que ahora no les pille por banda un manager de esos a los que el mercado, las estadísticas de las ventas y los 40 Principiantes se la ponen dura para que estos chicos lleguen a ser alguien muy grande en el panorama musical actual.
Besos y buen fin de semana para todos. Misss Calamity.
PD. Creo que en El País de las Tentaciones de hoy viene algún artículo referente a Editors… No lo sé, aquí lo tengo a mi lado esperando para ser leído desde las nueve de la mañana que lo compré.
(1) Nisu= ni su madre.
Lo mismo sucedió antes de ayer. Para mí el día D, esto es, el día en el que, por fin, Editors (www.editorsofficial.co.uk) tocaban en España. No les conoce nisu(1), pero el cartel de “entradas agotadas” para ver a los cuatro de Birmingham colgaba desde hacía varios días tanto en la Sala Caracol como en los puntos de venta oficiales. Tenían que haber venido en Diciembre, pero no pudo ser precisamente por la venta casi al momento de las entradas para la recoleta sala Moby Dick.

Yo no sé si alguno de vosotros ha experimentado la sensación esa de estar flotando entre las nubes sin necesidad de utilizar drogas ni alcohol… Así salía yo el miércoles del concierto de la banda británica. Una hora escasa de música espesa, potente, rockandrollera y genial. Nada nuevo en el horizonte, salvo dos canciones que interpretaron y que no localizo en su cortísima discografía (un par de maxi singles y un largo, “The Black Room”, que es de lo mejor que mis oídos han escuchado durante el último año).
El concierto empezó con bastante retraso. Actuaron primero Gliss, un grupo del que desconozco absolutamente todo. No les presté excesiva atención. O tal vez fueron ellos los que hicieron que mi atención no se centrara en su música sino en las pintillas de la gente que allí se congregaba (mira que le gusta a la gente ir disfrazada a los conciertos de música indie, oye).
Me pareció curioso, cuando no molesto, que hicieran las pruebas de sonido entre la actuación de los unos y los otros. Un buen rato se tiraron afinando guitarras, tocando platos, bombos y mareando al público con “eh, eh, eh, ah, ah, ah, yes, yes, it’s all ok?” (no penséis mal, guarretes, eran los ensayos sonoros del micro).
El caso es que el tinglado en cuestión comenzó casi a las once de la noche. Mis predicciones no fallaron: Lights, primer corte del disco, se configuró como el pórtico de entrada hacia el espectáculo. Tom Smith, voz principal, guitarra y teclados, emergió de repente de la sombra con un foco por detrás que hacía todavía más espectral su apariencia. Está tan delgadito y parece tan pequeño que casi hay que mirar dos veces para intuirle. Parece mentira que semejante vozarrón salga de una caja torácica tan diminuta.
Recuerdos de lugares en los que nunca he estado se acercaron al balcón de mi memoria. Por momentos vi a Ian Curtis en el escenario, mirando hacia arriba, con el baile de San Vito en el cuerpo y los ojos cerrados. Si la reencarnación es cierta, Smith podría perfectamente ser la transmutación actual del Curtis que falleció en los lejanos 80.
Interpretaron el disco completo con tal audacia que parece mentira que ninguno de los cuatro músicos supere apenas la veintena. Hicieron enloquecer y saltar a la gente como que fueran una banda consagrada. Sobre todo cuando sonaron los primeros acordes de Munich, primer single del grupo que agotó sus existencias el primer día que se puso a la venta, y de Bullets, para mí la más floja del grupo.
Especial mención para Fingers in the Factories y sobre todo para Open your arms, mi favorita, que interpretaron con algo más de ritmo combinando perfectamente la esencia de una balada desgarradora y oscura con el ambiente de fiesta del concierto (¿quién dijo que lo siniestro es aburrido?).
Sólo una pequeña crítica, no me gustó cómo sonó la guitarra de Chris Urbanowicz al principio de Open your arms. Luego, quizá tras pisar el pedal correcto, los acordes se configuraron de acuerdo con la armonía del momento.
Estos cuatro chicos sí que saben lo que es un acople de sonido hecho adrede (y no los Depeche Mode, querida Gilda). Sólo falta que ahora no les pille por banda un manager de esos a los que el mercado, las estadísticas de las ventas y los 40 Principiantes se la ponen dura para que estos chicos lleguen a ser alguien muy grande en el panorama musical actual.
Besos y buen fin de semana para todos. Misss Calamity.
PD. Creo que en El País de las Tentaciones de hoy viene algún artículo referente a Editors… No lo sé, aquí lo tengo a mi lado esperando para ser leído desde las nueve de la mañana que lo compré.
(1) Nisu= ni su madre.
Comentario:
Comentario:
Me parece que algunas de las publicaciones de este país se están perdiendo a una cronista excepcional. Y muchos lectores también...
Comentario:
NiCo yo no me enfurruño. Eres tú el que te pierdes la calidad sonora de dEUS. Aunque reconozco que son muy chungos de escuchar y que te gusten a la primera.
Ernesto, no digas eso que luego lo lee mi Paquete y ya me está "amenazando" con enviar críticas mías a revistas. Éste hombre que se me emociona y no hay quien lo pare. :) ¿Tú, mayor? Espera que me da la risa. Ja, ja. Mayor es mi madre, corazón (y mi abuelita, con 96 primaveras). Tú eres un chavalillo aún que tiene mucho que ver y oir. No hay más que leerte, querido. Todavía la curiosidad corre por tus venas y mientras ella no desaparezca uno no deja de ser joven. Me sobreestimas con tus apreciaciones, pero te las agradezco. :***
Yo tampoco tengo especial interés en conocer a la persona que canta o ejecuta una pieza musical, Monocamy. De hecho los pocos que he conocido me han parecido unos auténticos soplapollas, a excepción de mi queridíiiiiiisimo Ira Kaplan (de Yo la Tengo) que es más majo que ni sé. Y, sí, cada uno es raro a su manera. Si no hubiera conocido a Bunbury, es posible que en mi discoteca particular estuvieran todos sus discos (y los de Heroes, que alguno sí que hay, claro). Es tan rancio, el pobre (aunque sea un buenísimo músico, que no lo dudo).
Chisss, chisss, calla, Amaya, calla, que se entera paquete y ya sabes. Aunque si me las pagaran... Hmmm, Rober, si lees esto, adelante. :P
Claro que lo disfruto Doc, claro que sí. Si de algo me tengo que quejar personalmente a Dios (si es que existe) es de haberme puesto una oreja frente a la otra en cuestiones musicales. Mira que lo he intentado, ¿eh? (guitarra, violín, cello, clases de solfeo, armonía, etc...), pero nada, no tengo oído. Ni voz. ;) Pero conque uno de vosotros esté agusto entre mis, ejem, crónicas, yo estaré más que contenta.
Ay, Txarly, pues lo he hecho sin conocimiento de causa. A estos Nisu los tengo yo que oir en breve, que lo sepas.
Besos para todos. C.
Ernesto, no digas eso que luego lo lee mi Paquete y ya me está "amenazando" con enviar críticas mías a revistas. Éste hombre que se me emociona y no hay quien lo pare. :) ¿Tú, mayor? Espera que me da la risa. Ja, ja. Mayor es mi madre, corazón (y mi abuelita, con 96 primaveras). Tú eres un chavalillo aún que tiene mucho que ver y oir. No hay más que leerte, querido. Todavía la curiosidad corre por tus venas y mientras ella no desaparezca uno no deja de ser joven. Me sobreestimas con tus apreciaciones, pero te las agradezco. :***
Yo tampoco tengo especial interés en conocer a la persona que canta o ejecuta una pieza musical, Monocamy. De hecho los pocos que he conocido me han parecido unos auténticos soplapollas, a excepción de mi queridíiiiiiisimo Ira Kaplan (de Yo la Tengo) que es más majo que ni sé. Y, sí, cada uno es raro a su manera. Si no hubiera conocido a Bunbury, es posible que en mi discoteca particular estuvieran todos sus discos (y los de Heroes, que alguno sí que hay, claro). Es tan rancio, el pobre (aunque sea un buenísimo músico, que no lo dudo).
Chisss, chisss, calla, Amaya, calla, que se entera paquete y ya sabes. Aunque si me las pagaran... Hmmm, Rober, si lees esto, adelante. :P
Claro que lo disfruto Doc, claro que sí. Si de algo me tengo que quejar personalmente a Dios (si es que existe) es de haberme puesto una oreja frente a la otra en cuestiones musicales. Mira que lo he intentado, ¿eh? (guitarra, violín, cello, clases de solfeo, armonía, etc...), pero nada, no tengo oído. Ni voz. ;) Pero conque uno de vosotros esté agusto entre mis, ejem, crónicas, yo estaré más que contenta.
Ay, Txarly, pues lo he hecho sin conocimiento de causa. A estos Nisu los tengo yo que oir en breve, que lo sepas.
Besos para todos. C.
Comentario:
Fíjate, cómo son las cosas, Cal! Yo pertenezo al grupo "nisu", pero tomo nota del grupo para hacerme con algo de ellos bien pronto
Comentario:
Es que lo sientes a tope, Miss. Disfrutas como una enana, y se te nota en tu elemento ;-))).
Feliz finde y un besazo, Cal.
Feliz finde y un besazo, Cal.
Comentario:
¡Cómo vives los conciertos! Y estoy con Ernesto, deberías escribir crítica musical; te sacarías unas pelas.
Besotes y buen finde
Besotes y buen finde
Comentario:
Pues la verdad es que no los conozco, mis preferencias musicales son bastante distintas. Sin embargo, jamás he sentido ese anhelo electrizante de desear ir a un concierto, será que me centro exclusivamente en la música y dejo de lado al autor o intérprete...
Oye, cada uno es raro a su manera.
xD
Oye, cada uno es raro a su manera.
xD
Comentario:
Deberían darte una columna de crítica musical en algún medio. Lo bordas.
Será por mi edad, que empieza a ser provecta, pero ni idea de que existiesen estos sujetos con carita de tener, todavía, poco que contar/cantar. Debes perdonarme (¡un respeto para la tercera edad!). Prometo localizar y escuchar algo de los susodichos. Ya te diré (o se me olvidará por completo, a no ser que tú me lo preguntes... yo qué sé).
No obstante, me ha encantado leerte. El cómo lo cuentas es lo que me gusta. Y, a veces, se produce la alineación de planetas forma/contenido y, entonces, leerte es un éxtasis (un flash que me mata de deslumbramiento). Eres artista. Me gustas. Por eso sigo, si me dejas, pegadito al cristal: disfruto de tu fluir cotidiano, que me hace sentir y reír; y, también, espero ese flash que me mate, porque no quiero que me pille desprevenido y/o que me pase desapercibido. Ay, queridísima Cal, qué bien se está así, aquí, a tu vera... Que pases, sí, buen fin de semana. Yo me voy con mi costilla a Biarritz. Ciao, cuore!...
:-))
Será por mi edad, que empieza a ser provecta, pero ni idea de que existiesen estos sujetos con carita de tener, todavía, poco que contar/cantar. Debes perdonarme (¡un respeto para la tercera edad!). Prometo localizar y escuchar algo de los susodichos. Ya te diré (o se me olvidará por completo, a no ser que tú me lo preguntes... yo qué sé).
No obstante, me ha encantado leerte. El cómo lo cuentas es lo que me gusta. Y, a veces, se produce la alineación de planetas forma/contenido y, entonces, leerte es un éxtasis (un flash que me mata de deslumbramiento). Eres artista. Me gustas. Por eso sigo, si me dejas, pegadito al cristal: disfruto de tu fluir cotidiano, que me hace sentir y reír; y, también, espero ese flash que me mate, porque no quiero que me pille desprevenido y/o que me pase desapercibido. Ay, queridísima Cal, qué bien se está así, aquí, a tu vera... Que pases, sí, buen fin de semana. Yo me voy con mi costilla a Biarritz. Ciao, cuore!...
:-))
Comentario:
ains....
cómo te picas cal.
si te lo decía con cariño. pero ya sabes que me gusta tocar narices ( y si se puede, sacar mocos)
y que sepas que deus tampoco me gustó.
dios...
me encanta
no necesito ir a los conciertos si tu vas,porque describes todo tan... genial, que casi parece que estuviera ahí viéndolos
besos cal
cómo te picas cal.
si te lo decía con cariño. pero ya sabes que me gusta tocar narices ( y si se puede, sacar mocos)
y que sepas que deus tampoco me gustó.
dios...
me encanta
no necesito ir a los conciertos si tu vas,porque describes todo tan... genial, que casi parece que estuviera ahí viéndolos
besos cal





