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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
El crimen llamado blasfemia fue inventado por sacerdotes con el propósito de defender las doctrinas que no pueden cuidar de sí mismas.
-Robert Ingersoll, Los dioses.


Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


Si quieres saber algo más de la sin cencerro, visita su difunto blog
Sindicación
 
La experiencia es el peine que te regala la vida cuando ya estás calvo.
Me encantaría haberme inventado la frase del título, pero no, no llegamos a tanto ingenio, al menos para las metáforas brillantes. Fin de semana en mi pueblo. Qué gozada. No os imagináis lo maravilloso que es dormir en pleno julio con una mantita por encima en la cama… Me figuro que para mis paisanos no será tan agradable, pero claro, viniendo de Madrid con no-sé-cuantísimos grados a la sombra, se agradece.

El viernes salir de la capital fue toda una proeza. Y una prueba de paciencia que no sé yo si el santo Job hubiese aguantado. Casi dos horas para ir del centro hasta Guadalix. Vamos, que con una hora más de camino en circunstancias normales ya me hubiese plantado en mi pueblo. Afortunadamente me había hecho una selección musical genial y se nos pasaron las dos horas entre gallitos y desentonos cantando a Escuela de Calor de Radio Futura, Green Eyes de Coldplay, todo el “Achtung Baby” de U2 y la maravillosa Tribulations de LCD Soundsystem.

Al llegar a Burgos también tuvimos que soportar otro atasco (¿?). Paquete y yo no dábamos crédito. En el coche íbamos como los argelinos y los marroquíes cuando pasan el estrecho de Gibraltar: las plantas, los periquitos –que vaya viaje nos dieron-, Mary Chain –mi cadena musical, es que en la Quinta de los Sustos se ha estropeado la que había-, kilos y kilos de ropa veraniega, entre ellos el bikini. Por supuesto. Y kilos y kilos de revistas y libros que ya no me caben en el zulo madrileño.

No sé porqué no me imaginaba que me esperara un fin de semana tan duro.

Al llegar a casa vi a mi madre. Fue como que de repente en los ocho meses que hemos estado separadas le hubiesen caído todos los años que tiene de golpe. Ahora aparenta la edad que tiene. Si me apuráis, está algo más vieja. Es una sensación extraña. De ser una mujer “joven” ha pasado a ser una anciana en un santiamén.

Cenamos una rica merluza a la vasca –aunque sea de Palencia, la gastronomía euskaldun está muy arraigada por la zona- y entre pastitas y café nos pusimos a charlar sobre los avatares de la vida. Pocas veces nos había pasado pero mi madre y yo estábamos en total desacuerdo con ciertos temas de la Quinta. Por ejemplo, que mi abuelita volviese a casa. Yo no quiero. Sólo quiero lo que Nico, mi abuela, quiera. Ella está muy feliz en la residencia. Tiene sus amigos e incluso un noviete (ya os lo contaré otro día). Mi madre quiere que vuelva a toda costa. Y yo sólo puedo ver que eso le va a perjudicar ostensiblemente: mi madre necesitaría que alguien cuidase de ella, no tener que cuidar ella de otra persona. Pues nada. No entra en razón. Y seguro no quiere que nadie vaya a “cuidarlas”. Excepto yo. Como este, todos lo temas de los que hablamos. Ahora yo soy la mala.

Me fui a la cama a las dos de la mañana con más preocupaciones de las que llevo de serie desde Madrid. En fin, que a pesar de la frescura de la noche, no pegué ojo. Unos sueños rarísimos me persiguieron durante mi vigilia. A las nueve ya estaba en pie con una ojeras que ni en las mejores madrugadas de fiesta en el Ohm y el Taboo.

Al levantarme lo primero que recibí fue un mohín: “Pues si te levantas a estas horas, estamos apañados”. Con la legaña en el ojo yo contesté “Buenos días, mamá”. No odiéis a mi madre: está asustada y se siente muy sola, eso creo yo. Es más quiero creer. Para ella amar a alguien es concederle todos los caprichos que monetariamente uno se pueda permitir. Amar para mi es algo totalmente diferente. El dinero –importante, cómo no- es sólo un medio. Hasta el lunes no nos hemos reconciliado. Una gozada de finde que casi acaba con mis nervios.

Pero en una moneda siempre existen dos caras. La buena cara del fin de semana la pusieron los amigos. No hubo barbacoa en la playa (sí Gilda querida, claro que mi pueblo no tiene playa de mar, pero sí playa de río). Ahora están prohibidas por imperativo legal bajo cualquier circunstancia. En fin, como no había posibilidad de barbacoa, pues nos fuimos a un pueblito llamado Ruesga –cerca de donde veranea Bree Van de Kamp- de cena. Salimos reventados. Madre mía, en estos sitios el buen yantar es una religión: morcillita de Burgos, ventresca del Cantábrico, tortilla de patatas, ensalada mixta, jijas (un plato típico de mi tierra), torreznos, pulpo… Todo aderezado con un tinto de Ribera.

Después de fiesta por mi pueblo. Tras más de cuatro meses sin hacer acto de presencia por la noche del norte palentino, mucha gente vino a saludarme y a preguntar sobre mi vida. Me encontré con mucha familia mía. Me enteré que uno de mis primines pequeños, uno con el que yo he disfrutado como que se tratase de un hermano, había tenido un accidente de tráfico en el cual casi pierde la vida. Para más inri, poco después le dejó su novia (que, francamente, mejor, porque con semejante mula…). Otro al que le habían caído los años de repente. Tiene 23 y parece un “señor” de taitantos.

El muy capullo me invitó a un chupito de licor de melocotón –que no me gustan, pero bueno, a caballo regalado…- cuando al darle el primer sorbo noto en mi boca el amargo sabor de la ginebra. Lo siento, siempre he bebido whisky y como consecuencia suelo odiar la ginebra. Hasta el sábado. Yo no sé si sería Bombay Shapphire o qué, pero estaba muy rica (y algo caliente, uaj).

Una sensación extraña recorrió mi mente durante la noche: sólo conocía a mis amigos de toda la vida. El resto de las personas que nos acompañaron por los diferentes bares de mi pueblo eran absolutos extraños, eso sí, sin contar con los camareros… Me di cuenta de que los años no pasan en balde y que nos plantamos en la treintena y en la cuarentena en menos de lo que canta un gallo. Y que la mayoría de la gente que pululaba por calles y rincones no superaban los veinte años o por muy poco llegaban a ellos.

De vuelta a Madrid el lunes bien temprano –paquete estaba de guardia- vinimos escuchando en el coche una melancólica melodía que, a pesar de no pertenecer a “mi época”, no dejó de ponerme más nostálgica de lo que ya estaba. Con ganas de escapar de las infinitas discusiones, sí, pero con unos arrebatadores deseos de quedarme allí para vivir lo que el tiempo me está robando.

En fin. El tiempo no cura nada, el tiempo no es un doctor. Besitos. Calamity.

PD. Como suelo decir últimamente me gustaría poder visitar más vuestras bitácoras y en cuanto puedo me escapo del trabajo y lo hago, pero la vigilancia aquí sigue siento intensa y angustiosa. Al igual que el trabajo. Cuatro días y, zas, de vacaciones.
 
Comentario:
MR. KOLIMAN: por si nos encontramos con tu pollo, me figuro. A ver si tengo unos minutos esta tarde (lo dudo, estaré haciendo las maletas, ji, ji) y me doy un paseo por esta blogosfera que la tengo abandoná.

AMAYA: ya te dejé mensajuco en tu bitácora. Te llamo en un par de horejas.

DAWU: uff, hoy estoy bien, cansada, pero feliz. Que nos vamos de ¡¡¡¡¡vacaciones!!!!! Ayer al final me fui un poquito más tarde que tú, no te creas. No sé qué habrán hecho estos, pero me lo figuro. Coñe, nos teníamos que haber quedado.

JARTOS: así que por aquí sigues, ¿eh? Eso me gusta. Nada más he visto tu comentario me he ido directo a tu blog a ver si te había entrado el gusanillo y habías escrito algo.... ¿Sigues de vacaciones? Sí, me figuro. En fin, yo me voy mañana a casa de mis padres, con lo cual empezaré a investigar el tejemaneje que nos traemos tú y yo entre manos. Oye, que te escribo en cuanto me reinstale en la Quinta de los Sustos, ¿vale? Se te echa mucho de menos.
 
Comentario:
Hola preciosa, por aquí sigo, no me he ido. Un beso. Otro beso a tu madre, aunque no la conozco pero se lo merece por tener una hija como tiene que ser.
 
Comentario:
¿como estamos hoy?
yo a mi madre, hombre.. la veo igual, pero los años... pasan
 
Comentario:
¡Esa Calamidad! Mañana empiezan mis vacaciones y quiero verte antes de que te vayas por ahí ¿Me llamas?
Muackas!!!!
 
Comentario:
Aviso importante en mi blog !!!!

Andaros kon kuidado por si os lo enkontrais. Es peligroso!!!!
 
Comentario:
SOLILOCO: que por aquí por la estepa también hay sitios que se merecen ser visitados para comer bien, hombre.

RYTHMDUEL: pues sí, la carretera, incluso despejada, es un poco rollo; sobre todo si la conoces de pé a pá. Me alegro de volver a "verte" por la blogsfera (y de verte tan bien, coñe).

MONOCAMY: así que eras tú, ¿eh? Ay, arriesgadillo-y-tal, a mi también me gusta quedarme con el personal. Yo no enfado por los atascos, pero me enfurruño un poquito. Nada que no se solucione con ganas, ¿verdad?
 
Comentario:
Pues la verdad es que no entiendo lo de los atascos. Me refiero a que la gente se enoje y encabrone, esperando.

Si ya sabemos que va a haber atascos ¿para qué enojarse? yo en los atascos voy siempre de fiesta, charlando, cantando, haciendo el ganso... me divierto viendo la cara larga de los demás, no porque me ría de ellos, sino porque me hace gracia que sea tan difícil algo tan sencillo: pasarlo bien.

Además, en los atascos se liga mucho :P (y es emocionante, porque van las parejas al lado... )

:O así, arriesgadillo y tal... :D
 
Comentario:
Hermosa y sentida descripción del fin de semana. Pese a todo, siempre es bonito regresar a tus raíces, aunque el árbol que somos ya no sea el mismo. Y las madres... son madres. Creo que lo único malo de tu fin de semana fue la puñetera carretera.
 
Comentario:
...siesque ya somos los carrozas en la noche, todo lleno de niñatos que nos usurpan nuestro nicho sociologico... tsk tsk tsk

peroquebiensecomeporelnorteynoenestamiiiiestepa! ;)

Besazos
 
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PORTOROSA: no me olvido de ti, que conste, y cuando escribía esto -más bien aceleradamente pues estaba en el trabajo- todo el rato revolvia mi cabeza tu post sobre la poca dedicación que tenemos con nuestros mayores. Es muy duro ver que tus padres son, como decirlo, humanos, con sus miserias y sus buenas cosas (con mi padre casi no tuve tiempo de caer en esta cuenta). Un beso para ti (ya sabes que siempre suelo meditar tus artículos antes de dar un comentario insulso).

ROBERTO ZUCCO: el fin de semana estuvo genial. Discutir no me gusta un pimiento, pero es cierto que "revitaliza" los lazos de afecto. Estoy contenta de que mi ma esté a 300 kilómetros y no al doble. Besicos.

DIVINA GILDA: pues sí, nos entra la morriña, ¿eh? El viernes todavía estoy por los madriles, pero el sábado, seguro que me vaya. A ver si te llamo esta tarde o mañana. ¿Oye, pero tú no te habías ido a Galicia? Un besazo guapa.

DOCKOF: coño, puto trabajo. Hace que no me paso por tu bitácora unos días... No tengo perdón de dios. A ver si hoy mis jefecillas están más relajadas y puedo dar una vueltita. La verdad es que sí que es un consuelo ver que no soy un bicho raro. No veas tú lo mal que he estado estos días pensando que es que no quería a mi madre y cosas por el estilo cuando realmente la adoro... Pajas mentales de treintañeros, ;). Un beso también para ti. Ay nuestro Sunset..., acuérdate de llevar Ribera que voy para allá en breve.

ADABAINES: con 28 añucos ¡¡¡si somos unas niñas!!! Pero, mira, existen personas de menos edad que son mucho más mayores. Y, por ejemplo, mi padre con 70 todavía salía por ahí de fiesta (con la consecuente vergüenza que me daba a mi encontrármelo por los bares como un chavalín más). Tú haz siempre lo que te dicte tu corazón y tu cabeza. Un besito. A ver si tengo tiempo y me doy una vueltita por tu bitácora.
 
Comentario:
Hola Calamity,
los años pasan y la forma más reveladora de notarlo es encontrarse con gente q hace tiempo q no ves.
Yo tngo 28 y cuando salgo por las noches veo a la gente"muy joven".
Temo encontrarme dentro de 5 años con alguno de mis ex- y enfrentarme a canas, arrugas y tripita de un hombre al q amé.
Este finde estuve en "el pueblo de mi padre" y una prima hermana supermaruja de unos 40 años me dijo con cierta amargura "estás igual", supongo q se refiere a q estoy "joven","guapa"...claro, ella no utilizó esas palabras.
Siempre me echan menos años de los q tngo y supongo q como no stoy casada y tengo churumbeles q me chupan la energía pues me conservo bien. Estoy flaca y supongo q eso tb influye. La verdad es q no me cuido mucho, apenas hago deporte y como lo q quiero(bueno, más bien lo q puedo con el presupuesto de 20e a la semana para comida).
Me quedé a cuadros con lo de "estás igual", yo le dije q no, q puede q físicamente esté igual, pero "por dentro" NO ESTOY IGUAL Q HACE UN AÑO, Q FUE LA ULTIMA VEZ Q LA MUY BORRICA ME VIÓ. En fin...
t invito a visitar mi blog!
ada
 
Comentario:
Más de uno se las tiene que ver con sus madres y con su "humor", así que consuélate que no eres ningún bicho raro.
En cuanto a lo de ver gente de veinte años en los baretos donde tú campas por tu pueblo, ya sabes, es que la vida pasa ... y hay que seguirla aprovechando.
Quédate con cuanto de bueno pueda haberte pasado. Lo demás, ... no merece la pena ;-DDDDD.
Y un besazo, con tinto de Ribera of course, querida Cal.
 
Comentario:
cariño....parece que todos nos volvemos melancolicos cuando vamos a nuestra tierra...

PD/ eso de playas de rio..me tienes que explicar!! :P
PD2/ cuando te vas? e viernes estas?
 
Comentario:
Bueno, pues tus expectativas parecen cumplidas, ¿no? Lo de tu madre, genial. Mejor así. Besos.
 
Comentario:
Hola, C. Es duro volver a casa y ver a tus padres de repente mayores; a mí también me ha pasado, y varias veces. Da pena, y ganas de estar con ellos.
Al menos, te fuiste reconciliada con tu madre, que es lo que importa.
Con el tiempo vemos que nuestros padres son personas; y es duro.

Un beso.
No