Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Marry me, Adam Green!
Live in Madrid, 04/05/08
Con una semana de retraso, lo sé, pero más vale tarde que nunca. Además, estoy de exámenes, así que está todo más que justificado, ¿no?

Ya puede ser que tengas el peor de los días, que te hayan echado del curro, que te haya dejado tu novia/o y tus padres se encabronen contigo, yo qué sé, que se te muera el canario, que como vayas a un concierto de Adam Green la diversión está garantizada.


Fotografía cortesía de Anjali Knebworth . Yo, as usual, sin cámara. Bueno, también tengo excusa: Ulises está estropeada. Sniff.

Mi descubrimiento de hace dos años en el festival Summer Case (me compré todos sus discos hasta la fecha) actuaba en directo en la Sala Heineken de Madrid. Sala pequeñita y correctamente acondicionada. Pero que sea una sala de esas características no significa que se oiga bien. Cuando el neoyorquino saltó al escenario precedido de dos despampanantes negras de timbre gospeliano sonaban únicamente los acordes de “Festival Song” y digo sonaban únicamente porque sólo los intrumentos estaban por las nubes mientras que la imponente voz de crooner de Green se hizo difícil de escuchar en ese momento. Pero tal y como apuntó él más tarde le acompañaba la mejor banda de España (sic.) y el percance estuvo solucionado cuando comenzó a sonar “Morning After Midnight”, quinto corte de su nuevo y más producido álbum Sixes & Sevens y segunda canción a interpretar en la cálida noche.

La velada prometía música de la buena y espectáculo porque Green, además de ser un buen compositor e intérprete, es una auténtico payaso. Entiéndaseme con todo el cariño y respeto esto de payaso: es un showman. Todo el concierto estuvo chapurreando una especie de spanglish muy apañado, ya se sabe, confundiendo los géneros y españolizando vocablos anglosajones. Dando botes como un loco por las tablas. Tocando ahora la guitarra, ahora los bongos, ahora un xilófono. Tirándose por el escenario y por lo que no era escenario, haciendo apología de las drogas y el alcohol. Criticando el excesivo precio de las entradas… En fin, Adam Green al cien por cien.

El público –mayoritariamente femenino- se comunicaba con el músico neoyorquino a través de papelitos, al más puro estilo colegio de prepúberes. Escritos como “Get Nacked” protagonizaron más de un gag humorístico en la actuación. Después de haber escuchado la tierna y ñoña “Drowning Head First”, acompañado de una muchacha que presentó primero como su novia y después como una excelente cantante operística (y que más tarde estaba en el stand del merchandasing, chica multi-tasking, desde luego) pidió explicaciones sobre las obscenas notitas que le mandaban desde la pista. Ni corto ni perezoso subió a la chica que había escrito semejante cosa al escenario. Esta vez la niña elegida dio poco juego al músico. Si me pone a mí una Gibson al hombro, teniendo al lado a Adam Green haciendo su típico espectáculo vodevil, lo último que se me ocurriría es ponerme en cuclillas y quedarme parada (serían los nervios).

Acudió poco al repertorio de sus anteriores trabajos, pero no faltaron hits como “Bluebirds” (petición del público), “Jessica Simpson” o “Carolina” con la cual despidió dando las gracias al público madrileño por haber estado allí con ellos. Eché de menos “Nat King Cole”, pero estuvo en general todo genial.

Un espectáculo totalmente aconsejable para superar depresiones y estados existenciales grises. Adam Green bien se merece un altar (un par de altavoces, quiero decir) en más de una unidad de salud mental.
 
Comentario:
Parece que nos hayamos estado leyendo la mente. Ayer por la tarde estuve un buen rato buceando en tu blog (tenía la pera limonera de feeds sin leer). No te dejé ningún comentario, soy una descastá (muy buena la selección de los 100 mejores diseños de blog, me tuvo un buen rato entretenida, ah, y los logos terroristas, ¡increíble!).

A mí tampoco me quieren los de ya.com. Acabo de contestarte a tu comentario y, supongo que la falta de costumbre, algo he hecho mal porque no lo ha publicado...

Los Moldy Peaches molan un montón (ahora se pondrán de súper actualidad gracias a la BSO de Juno). De hecho en el último disco de Adam Green noto una cierta nostalgia de esta época...

Un besote, guapo. Cal.
 
Comentario:
A mí me gusta más la etapa de Mr. Green con The Moldy Peaches que sus discos en solitario, pero no dejan de ser muy recomendables.

Por cierto, que sepas que a ya.com no le gustan mis comentarios y que se los suele merendar sin contemplaciones :(
No