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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
La autoridad
¿No os ha pasado a veces que os hubiera gustado ostentar por un breve periodo de tiempo un puesto con autoridad? Sí. Me explico. Cuando vas por la carretera o por la acera caminando tranquilamente y ves a un macarra que va a, no sé, 120 Km/h en una calle estrecha pitando y sin respetar a nadie… ¿No os gustaría en ese momento tener una placa de la policía de tráfico y dejarle –al macarra- aunque no fuera más que acojonado?
- Policía de tráfico. Déjeme los papeles del coche y el permiso de conducir, por favor.
- Espere un momento...
- Bien. El seguro del coche, por favor.
- Aquí lo tiene –tras un corto pero eterno lapso de tiempo rebuscando en la guantera del auto.
- Sabe que iba circulando a 120 km/h en un tramo urbano, ¿no?
- …
En función de su respuesta yo sería benévola o la más pérfida de las mujeres policía que pisasen la tierra en ese mismo instante. ¡Ay, me chiflaría poder hacer esto!

Y es que el otro día, viniendo al trabajo, me encontré con la triste estampa de ver al chico que me atiende en la frutería del hipermercado del barrio –un chaval nada agradable, por otra parte- recibiendo una monumental bronca del que supongo fuera el dueño-jefe del establecimiento.

Pienso que cuando uno hace algo mal, como es lícito, reciba una “charla” de su superior, pero no entiendo que dicha riña se sobrepase en su forma. No son para nada justos los insultos personales (“eres un inútil”), ni las amenazas (“la próxima vez que venga y esté la tienda así, veremos a ver qué hago contigo”), ni hacerlo a grito pelado delante de todos los empleados justificando ¿el qué, su supremacía capitalista frente al resto de empleados? Falta de confianza en sí mismo, diría yo.

En ese mismo instante me hubiera gustado sacarme un carné de, no sé, de la comisión de trabajo del Ministerio, de inspector de la seguridad social, de ¡cualquier cosa! sólo para haber metido un poquitín de miedo en el cuerpo al tipo ese tan brusco. Porque, ¿cuál era el delito del empleado, que eran las nueve y cinco de la mañana y todavía no había colocado las peras conferencia en el estante? Venga, hombre ¿y eso es motivo suficiente para vejar a una persona? Yo creo que no.
 
Comentario:
No es más desgraciado e infeliz quien sufre una injusticia, sino quien la comete
 
Comentario:
En eso de mandar habrá de todo.
Mando desde que tengo 23 años, no soy marimandona.
Ser cruel como el caso que cuentas, es otra cosa.
A ciertos jefes, les gusta avergonzar, es un asco.

Saludos
 
Comentario:
A eso me refiero Cool, a reprender ofendiendo al que tienes en frente... Me gustaría cogerles y, con el mayor de los respetos, cantarles las cuarenta.

Lo mismo te digo, Rythmduel. Además, yo ya sé que tú eres un buen jefe (ya me gustaría a mí tener jefes Rythmduel, capaces de valorar las virtudes y corregir los defectos de sus empleados; pero lo bueno no abunda).

Besos para los dos.
 
Comentario:
Disponer de cierta autoridad, como es mi caso, no te otorga impunidad. A veces es necesario reprender, pero con respeto y, desde luego, nunca delante de terceros. A lo mejor ese tendero tendría que venir más temprano y enseñarle al chico a hacer su trabajo durante unos días. El propio ejemplo es siempre la mejor receta.
 
Comentario:
Hay gente que sino ataca directamente a la persona no se siente bien. Parece que para ellos la manera de "enseñar" es insultar o despreciar publicamente a sus empleados. Si yo te contara...

Un beso
No