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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Un viernes cualquiera
Viernes noche, mi pueblo. Sesión golfa del cine –el multisala y único que queda- viendo sola francamente no sé qué película (algún bodrio de los que me suelen interesar para que no viniera ninguno de mis colegas conmigo).

Tres adolescentes a punto de abandonar la pubertad con palomitas de maíz para dar de comer a todo un regimiento se sientan a mi lado. Muy monas ellas, arregladitas para salir después a ligotear por ahí. Me figuro.

Una de ellas –la que se sienta en medio- lleva una alucinante camiseta de la gira The Dark Side of the Moon con el característico prisma lanzando un haz de luz irisada sobre un fondo negro que no sé de dónde demonios a podido sacar (ni yo había nacido cuando aquella gira recorría el ancho mundo). Preciosa, y no es amor de fan, que conste.

La más bajita de todas le pregunta a la de en medio:
- ¿Y esa camiseta de qué es?
- No sé... Me parece que de un grupo de música de la época de mis padres... –esta es la dueña del trapillo.
- Qué chula –sisea desinteresada la tercera mientras se apagan las luces.
- Pshsss...

¿Chula? ¿Sólo chula?



El post se iba a quedar aquí. Lo escribí hace un montón de tiempo, poco después de que aconteciera, pero hoy adquiere una dimensión especial pues un viernes cualquiera, concretamente el pasado día 7, se moría Syd Barret –plácidamente- en su casita de Cambridge. Sólo es un pequeñísimo, diminuto, homenaje al que para mí ha sido uno de los mayores creadores musicales del siglo pasado hasta que el abuso de LSD le jugara una mala pasada.

Allá donde estés, y aunque tu cuelgue no va a dejar que lo aprecies, un beso tan especial como las sensaciones que tu música me han hecho apreciar. Cal.

 
Comentario:
Ernesto, te lo dije en tu bitácora. Me fascinan hasta llegar a ser enfermiza mi obsesión por ellos (cuando estuve en Londres, tenté a mi adorado para acercarnos hasta Cambridge a visitar al señor Barret, no te digo más).

Je, je, Jartos, yo también me acordé de ti caminando hacia el escenario en aquel magistral concierto entre las ruinas de Pompeya.

Oyesss, pues muchas gracias H (chico, te debo visitas desde hace la pera limonera de tiempo). Sinceramente a mí me gustan más los Pink Floyd. Y por supuesto los Planetas (grandes, muy grandes son ellos).

Besos para todos. Como acabo de decir en el siguiente post, me voy de concierto. ¡¡¡¡¡¡Bieeeeeeeeeeeeeeeeeen!!!!!!
 
Comentario:
Sólo conocía a Syd Barret porque Los Planetas hacían una versión de su Baby Lemonade.. dejando a un lado las canciones más conocidas Pink Floyd nunca me han gustado mucho.. me ha gustado más este post, la verdad..
 
Comentario:
Me acorde de ti cuando lei el periodico, me acorde de muchas cosas. Ya veo que hay otro pirao pinkfloriano por estos lares, me alegro.

Un beso Misss
 
Comentario:
Tengo que gritarlo. No me basta con decirlo así, como quien dice cualquier cosa. ¡Cal, a mis brazos!. ¡Pink Floyd forma parte de mí!. Lo raro es que tú, siendo tan jovenzuela, también seas "fan". Ya me sentía antes en sintonía con tu maravillosa persona, querida, pero ahora... ¡ains!, no sé ni cómo decirte la conmoción en la que me tienes... Besazos.
No