Blogs.ya.com Quitar publicidad
Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


Si quieres saber algo más de la sin cencerro, mi difunto blog es eso, un difunto, así que naranjas de la China.
Enlaces
Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Inconexa
Por aquí sigo. Estoy entre medio off del mundo palpable (off total, como podréis ver, del mundo blogosférico) e intentando no perderme detalle de nada. En una especie de nebulosa entre real y ensueño que no me deja ver las cosas con claridad. ¿Ilusión o realidad? ¿Será esa maldita hora que nos han robado para devolvérnosla con el equinoccio de Otoño?

Por un lado acabo de llegar de Cáceres como quien dice. ¡Quince años hacía que no pisaba la tierra de mi madre! Junto a mi adorado tormento trataba de hacérmelas como el que sabe algo del tema, de dónde y cómo son las cosas, pero nada, se me vio el plumero. No pude sofocar un soberbio ¡hala qué pasada! ante la portada de la catedral nueva de Plasencia, por decir uno de los múltiples ¡oh! que salté a diestro y siniestro allá por donde fui (parte de las Hurdes, el valle de Ambroz, la Vera y, cómo no en estas fechas, el Jerte). Qué poco dura la vida eterna, que diría el maestro Sabina.

Por otro lado, el cambio de trabajo. Ay, me tiene totalmente descolocada. Más bipolar que la viuda de Pedro Carrasco. Lo de ayer fue una odisea. No sólo llegar por segunda vez en mi vida -la primera fue para la entrevista- al Oeste madrileño, donde ahora estoy, sino hacerlo en transporte público, con la legaña pegada al ojo y una conductora del autobús borrrrrrrrde como ella sola. Todo nuevo, todo fresco, todo sorprendente. Tampoco me quiero poner a volar cual golondrina a la caza de quimeras que no es el caso. No quiero cometer los mismo errores que vengo cometiendo, laboralmente se entiende, en estos últimos seis años y medio (vamos, mi vida laboral). Por lo pronto estoy cometiendo uno: ponerme a escribir a lo loco con lo que esto puede significar en un sitio que es menos sospechoso el golpe de ratón que de tecla.

Existe una tercera parte que también me hace extrañar más estos días, claro está, sin contar con el rumor lejano de protestas en Francia, vaivenes políticos en España y elecciones no sé dónde de Oriente Medio. Por donde íbamos, ah sí, dudas sobre mi fuente de ingresos... No, no es que no me vayan a pagar o yo qué sé (pese a que ayer me di cuenta al ir a pagar un libro de Photoshop en la FNAC que alguien ha estado jugando con mis claves del banco. Mierda), es que me siento como el personaje de 13,99 de Frèdèric Beigbeder -os recomiendo encarecidamente su lectura si queréis saber cómo es realmente, un pelín exagerado, eso de la publicidad y el márketing-, osease, desolada y confundida.

Pero no quiero aburrir más al personal. Sólo había abierto el notepad de mi flamante y nuevo G5 de Macintosh (todito para mí sola, ña) para emborronar unos bytes antes de volver a siluetear jamones de pata negra, verdaderos delicatessen al alcance de poquísimos bolsillos, y preguntarme ¿qué diantre hace una chica como yo en un sector como éste?

Besitos para todos. Prometo visitaos en breve, antes de que mi Bloglines eche humo. Misss Calamity.
 
No quepo en mí de gozo
Una importantísima noticia me ha hecho suspender absolutamente todo lo que tengo entre manos -y tengo muchas cosas ya que hoy es mi último día de trabajo en ésta mi casi antigua empresa- para dedicar unas pequeñas palabras a algo que me ha dibujado una amplísima sonrisa en la faz. Os diré que hasta me recorren escalofríos por los brazos:

¡¡¡ETA HA ANUNCIADO UN ALTO EL FUEGO!!!

Estoy contentísima. Feliz que dirían algunos. Hoy es mi sexto aniversario como madrileña de adopción y creo que este es el mejor regalo que me podrían hacer. Hoy sin lugar a dudas voy a ir a celebrarlo de una manera muy especial.

Ayer le decía a mi querido Rythmduel, entre viandas de salmón y verduras asadas (qué ricas, ¿verdad, R.?), que hoy iba a colgar un post como contraportada del libro que representaría mis dos últimos años de trabajo, pero, ¿qué mejor contraportada que ésta? Para otro día la contraportada deshechada (como hace la revista "El Jueves", aunque con las portadas).

Sólo espero que este "alto el fuego permanente" sea de verdad permanente. Que no nos utilicen a los ciudadanos de a pie, que al fin y al cabo somos los que más sufrimos con los atentados, para conseguir yo qué sé qué. Que no sea un rearme. Que sea de verdad definitivo.

Y ahora me enorgulleceré cuando hable con mis amigos sobre las políticas del terrorismo que se han estado llevando a cabo. Señores, señoras, no todo está mal. Esto no es la debacle. Nadie se está bajando los pantalones (al menos no de cara a la galería) para conseguir la paz.

Estoy feliz, amigos blogueros, muy feliz. :D

Un pacífico beso para todos los que os acercáis por aquí. Misss Calamity.
 
Saint Patrick’s day
Mirad, podría hablar de lo que está pasando en la France -a veces me da envidia la gente francesa, capaces de protestar por injusticias, aunque siempre haya alguno al que se le va la olla; claro que eso es común al ser humano independientemente de la nacionalidad que éste tenga. También de que hace tres años que empezó la injusta guerra de Iraq -que, lejos de apaciguar el país, todo el tinglado está desembocando en una guerra civil. De que me voy de este trabajo dentro de dos días. De las alergias primaverales (los de Kleenex me tenían que dar un premio por el alto consumo que hago en estos meses). Del conflicto nuclear con Irán, Pakistán e India (algo que, sinceramente, no entiendo en absoluto). Etcétera.

Pero no. No lo voy a hacer. Es más tenía escrito un precioso texto (¡Modesto baja que para allá subo!) para el día de hoy, pero lo dejaré para el día de mañana. O pasado mañana, who knows?



Lo importante hoy es que no sé qué me pasa a mí con Eyre, pero siento como que hubiera pertenecido a la estirpe irlandesa desde siempre. Me siento muy identificada con el país, así que el 17 de marzo -osease hoy-, hale, de celebración. A ver cómo acaba el día, la noche y la menda lerenda (recordad la que se montó el año pasado, si es que conseguís acceder a mi anterior blog, en fin).

¡Viva San Patricio!

(¡y viva la cerveza negra!).

Besitos mocosetes y pásenme buen fin de semana, ¿eh? Misss Calamity.

PD. Como añadido os dejo con una animación flash de Amanita Design que he encontrado gracias al regalito que el poeta Rythmduel me ha dejado en su bitácora. ¡¡¡¡¡¡¡Enchufad esos altavoces, hombre por dios!!!!!!!! No son irlandeses sino checos, pero en vez del traje tirolés les encasquetáis un kilt irlandés y santas pascuas.
 
¿De verdad un día tiene 24 horas?
Estoy muerta. Verdaderamente muerta. Y me pongo mala sólo con pensar que hoy es miércoles y que aún me quedan dos días (duros días) de trabajo. Luego llegará el fin de semana, pero casi me da igual pues últimamente los dedico a la reparación del sueño perdido, algo que, según los expertos en la materia, es irrecuperable.

No me cunden los días, queridos, no. No sé qué hacer con las horas para alargarlas, para extender los segundos hasta que lleguen a multiplicar por sesenta su tiempo… Todos los domingos me propongo firmemente llevar una vida ordenada mientras todos los viernes me doy cuenta de que es imposible.

Me levanto a las siete y veinticuatro minutos (jamás pongo el despertador a horas en punto. Otra manía). Me arreglo, riego mis plantucas (nada, ahora sólo tengo tres), proporciono limpieza, alimento y bebida a los enanillos, desayuno, recojo –sólo si tengo unos minutos de más- y salgo como alma que lleva el diablo hacia el Metro. Pocos días llego puntual al trabajo. Me consuela saber que siempre soy la primera en llegar. Y, claro, moralmente soy incapaz de tirar el bolígrafo a las siete de la tarde si me he retrasado por la mañana, así que, aunque no tenga nada que hacer –que no es últimamente el caso-, suelo salir a las siete y media o las ocho (o más tarde si hay faena).

Total que llego a casa a las ocho y media o nueve, siempre y cuando no haya que pasar por el supermercado. Ja, ja, ja. Esto sí que es una utopía. Raro es el día que el primer número que marca el reloj no tiene dos dígitos antes de que la llave de la puerta gire el émbolo que acciona su mecanismo.

Hago la cena. Hago la comida del día siguiente. Friego platos. Pongo la lavadora. Recojo la ropa (si hay ropa que recoger). Plancho la ropa (si hay ropa que planchar). Echo a dormir a los enanillos. Barro el suelo. Bajo la basura. Charlo unos minutillos con el portero o los vecinos que pululan a esas horas por el portal (sobre todo si sus mascotas están con ellos). Subo. Me desmaquillo (siempre, siempre, aunque nunca voy maquillada, me lavo la cara. Una que tenía que haber nacido princesa y se quedó en obrera). Me peino y me voy a la cama.

Vamos que me han dado probablemente la una o casi las dos de la mañana y ni he leído, ni he escrito, ni he colocado mi portfolio de Fotografía, ni he dibujado, ni he escuchado ningún disco con detenimiento, vale, venga, ni he visto la tele… Ay, ni he descansado… y sólo me quedan cinco horas para levantarme de nuevo.

¿Me puede explicar alguien a qué puerta hay que llamar para que le concedan a uno algo más de tiempo?

Creo que estoy un pelín estresada, ¿no?

Besitos para todos. Calamity.
 
Himnos generacionales
Eddie Vedder. Así se llama el cantante de Pearl Jam, grupo grunge por excelencia -junto a Nirvana, Red Hot Chili Peppers, Soundgarden (arg, no puedo con el vídeo de Black Hole Sun, no puedo, no puedo), Stone Temple Pilots y Alice in Chains- apadrinados por el gran Neil Young desde el principio de su carrera allá por los lejanos noventa y que estoy escuchando en estos momentos.

Eddie Vedder también es el apodo que tiene Cristina. Concretamente Eddie. Creo que poca gente que no sea de su familia sabe su nombre verdadero. Eddie es una fan fatal de Pearl Jam. De esas que posiblemente se tiraría del pelo y gritaría como una loca en un concierto de la banda de Seattle. Es posible que hasta arrojase las bragas al escenario en un delirio fanático causado por el calor, la música y los litros de cerveza.

En el fondo toda la cuadrilla -un ochenta por ciento, vamos- somos seguidores de Pearl Jam. Aquel día en el que Eddie Vedder, el de verdad, y los suyos anunciaron gira por Europa con varias visitas en España para presentar "Binaural", el mundo vibró bajo nuestros pies. Fue Villa la encargada de chuparse la cola de infarto para comprar entradas para todos. En Madrid ya no quedaban, así que nos fuimos a Donostia. Con la excusa también montaríamos una bien gorda con nuestros amigos vascos (los palentinos hemos sido emigrantes en el País Vasco durante muchos años. Ahora nos venimos para el centro).

El ansiado día llegó. La abajo firmante fue la encargada de conducir por la ciudad a la panda hasta llegar al atestado estadio de Anoeta bajo una lluvia torrencial. En las becas para los cursos de verano de la Universidad del País Vasco se les olvidaron incluir las clases de orientación así que dimos tres o cuatro vueltas de más, lo justo para ver el Kursaal y el Teatro Victoria Eugenia, lo que consiguió que llegásemos calados al magno evento.

Llegamos y la emoción se desbordó por todos y cada uno de nuestros poros durante casi dos horas. Eran ellos, sí, ellos. Y estaban cantando nuestros himnos generacionales: Do the evolution, Better man, Rearviewmirrow, Daughter, Given to fly, Alive...

Al día siguiente las sensaciones vividas, la farra acumulada por las calles de Madrid, Donostia y Vitoria y los amantes prohibidos consiguieron que un cansancio inoportuno se apoderara de mi cuerpo anunciando a voz en grito la muerte de la adolescencia y de sus amores platónicos. Ese día empecé a ser adulta.

Os dejo con una preciosa canción de, of course, los gelatina de perlas. Feliz fin de semana. Misss Calamity.

I wish I was a neutron bomb, for once I could go off
I wish I was a sacrifice but somehow still lived on
I wish I was a sentimental ornament you hung on
The Christmas tree, I wish I was the star that went on top
I wish I was the evidence, I wish I was the grounds
For 50 million hands upraised and open toward the sky

I wish I was a sailor with someone who waited for me
I wish I was as fortunate, as fortunate as me
I wish I was a messenger and all the news was good
I wish I was the full moon shining off a Camaro´s hood

I wish I was an alien at home behind the sun
I wish I was the souvenir you kept your house key on
I wish I was the pedal brake that you depended on
I wish I was the verb ´to trust´ and never let you down

I wish I was a radio song, the one that you turned up
I wish...
I wish...
 
El 8 de Marzo
Los que por aquí os acercáis, ya sabréis que soy muy poco dada a las celebraciones establecidas porque sí. De los pocos días que sí me gusta celebrar y por todo lo alto está el Día de Santa Cecilia, patrona de la Música (y de mi pueblo): siempre, siempre, cae algún disco ese día. Lo mismo sucede con San Jorge que cae algún libro casi fijo. Bueno, y San Patricio; pero esto es por el bebercio de cerveza negra y la confraternización con nuestros hermanos irlandeses. En fin que ya empiezo a contradecir lo que estoy diciendo desde el principio.

A lo que vamos, que hoy se celebra el Día de la Mujer Trabajadora. Sí, lo pongo con mayúsculas porque hoy es mi día, primero, por ser mujer –aunque una encuesta en el Magazine semanal de “El Mundo” me diga que soy masculina- y, segundo, por ser trabajadora.

Y, digo yo, ¿no sería mejor no tener que celebrar este día? ¿Acaso las mujeres no han trabajado siempre desde que el tiempo es tiempo? Otra cosa es que se les haya reconocido su trabajo con nómina y cotizaciones a la Seguridad Social, pero trabajar, lo que se dice trabajar, hemos trabajado siempre. Y no quiero oir en este momento que llevar una casa –cosa a la que nos han tenido relegadas desde que el hombre se dio cuenta de que él también contribuía en la creación de los niños- no es trabajo. Lo siento: es mucho trabajo además mal pagado y muy poco agradecido. Sin contar con la frustración que supone hacer, no sé, unas alcachofas con guarnición de verduras con todo el amor del mundo para que luego venga tu hermano pequeño y te diga: pues vaya mierda, ¿no hay macarrones con tomate?. Sí, querido, sí que hay macarrones con tomate. Te levantas, pones un cazuelo con agua hasta que hierva y te los haces tú, monín.

Arg, qué a gusto, oye. Después de este periplo feminista (que no lo soy, en serio, que lo que realmente soy es antisexista, si es que tengo que denominarme de alguna manera), me gustaría contaros mi última experiencia laboral ya que a algunos, al parecer, os tengo sobre ascuas. Pues nada, a refrescaros los piececillos porque ¡¡¡me han cogido!!!

Ay, ay, ay. Empiezo el día 27 de Marzo. Hoy digo en mi actual empresa que me voy. Estoy cagada de miedo. En serio. Tengo tanto miedo que no estoy disfrutando de un gran momento en mi carrera profesional: un ascenso de junior a senior.

El lunes estuve rezando durante todo el día para que la llamada que esperaba me proporcionara un “no” por respuesta. Pero fue un “sí” lo que oí del otro lado del auricular telefónico. Desde ese momento fue como si se me hubiera comido la lengua el gato. No dije ni mu hasta la mañana siguiente.

Soy una cobarde. Lo sé. Soy muy consciente de este fallo de mi carácter. Me abruman los cambios, aunque vea de antemano que son a mejor. Sólo espero que esta nueva andadura laboral me siente bien y que no cometa los mismos errores que vengo cometiendo en estos seis años de experiencia profesional en lo mío.

Besos para todos. Calamity.
 
La cotidianeidad del personaje conocido
¿Nunca os habéis preguntado qué estarán haciendo ahora mismo personajes habituales de las pantallas televisivas y de alfombras rojas? Se me antoja saber qué estarán armando ahora mismo Colin Farrell o Keanu Reeves (dos de mis predilectos personajillos del celuloide). O Margaret Thatcher. Qué estará ahora mismo escribiendo Javier Reverte, suponiendo que está escribiendo y no realizando otra actividad como pueda ser perfectamente viajar. Raquel Mosquera. La reina de España y su nuera.

No sé. Me gustaría saberlo. Incluso arriesgándome así a descubrir que son personas normales y que duermen, comen, lloran, rien y van al baño como todo hijo de vecino. Es posible que pilláramos a alguno de ellos en el water en este mismo instante. Quién sabe.

Todo este embrollo mental viene a cuento porque esta mañana, cuando salía de la ofi para ir a comer, me crucé en el portal con una conocida cantante (o cantaora) que fusiona Copla y Jazz -y además lo hace con mucho gusto y maestría-, que vive unos cuantos pisos más arriba del lugar donde yo trabajo.

Y ella, más pequeñita de lo que uno se imagina al verla en la tele, no iba ni con chándal y tacones, ni con peineta, pero sí con gafas de sol. Venía -como cuarenta minutos más tarde lo iría a hacer yo en el portal de mi casa- con la barra de pan debajo del brazo y las llaves en la mano dispuesta a abrir la puerta metálica.

Nos cruzamos un político y amable hola en los escalones que llevan al hall del portal. Como lo haría el común de los mortales.

Besitos para todos. Calamity.

PD. Mañana, al ser el día que es y que no debería ser (para más información pincha aquí. Gracias, Amanda, no dejes de escribir nunca, querida :****), os daré nuevas laborales. Intriga…
 
Five songs
Los realizadores de Nine Songs (recomendadísima película para ver sin menores delante) lo tuvieron fácil para escoger nueve canciones como hilo conductor de una trama amorosa y tremendamente sexual. Pero, vamos a ver, hacerme escoger cinco canciones a mí, sean de la índole que sean, es materialmente imposible. ¡¡¡No puedo!!! Podría hacer este meme, que me encomienda mi querida amiga Gilda, todos los días y cada uno de ellos tendría un resultado diferente. Hoy son estas, mañana, ¡vaya usted a saber!

Cinco canciones divertidas
  • Hazme sufrir – Los burros (“no intentes complacerme, hazme sufrir. Pégame puñetazos en la nariz”. El Último de la Fila tuvo uno de sus mejores momentos cuando no eran ni el último).
  • Voy a ser mamá – Pedro Almodóvar y McNamara
  • Just don’t know what to do with myself – The White Stripes
  • Bohemian Rapsody - Queen
  • Couleur Café – de mi amadísimo Serge Gainsbourgh

    Cinco canciones románticas
  • Polly - Nirvana
  • Mad about you- Sting
  • Falling away with you – Muse
  • The mess we’re in – PJ Harvey & Thom Yorke
  • Pablo and Andrea – Yo la tengo (impresionantes, geniales, soberbios).

    Cinco canciones tristes
    (por dios, hay taaaaaaaaaaaantas que me gustan)
  • How to dissapear completely- Radiohead
  • Atmosphere – Joy Division
  • The End – The Doors (sobre todo escuchándola como BSO de Apocalypse Now)
  • Prayers for rain – The Cure
  • Hands away- Interpol

    Cinco canciones afrodisíacas
  • Je t’aime (moi non plus) – ay (suspiro profundíiiiiiiisimo), de mi Serge Gainsborugh y su mujer Jane Birkin; para mí esta es LA canción afrodisíaca. El resto no le llegan ni a la suela, en serio.
  • If your wear that velvet dress – U2 (Gilda, coincido contigo).
  • A love song – Manta Ray (me recuerda a la escena de My own private Idaho cuando cae una casa del cielo y se rompe en mil pedazos. Y me pone. Mucho).
  • Cualquiera del álbum Live de Pearl Jam (esto es otra historia muy larga).
  • Ladies and gentleman, we are floating on the space - Spiritualized

    Cinco temazos
    (esto es imposible, pero imposible, imposible. ¡Sólo cinco!).
  • Comfortably numb – The Pink Floyd
  • Exit – Radiohead
  • Flying Lesson (Hot chicken # 1) – Yo la tengo
  • Lover man – Nick Cave and the bad seeds (éste chico, igual que Serge, también es mío, sólo mío).
  • So young – Suede

    Esto es imposible. El loco que quiera seguir este invento, que lo haga. Yo me voy a hablar con mi almohada que hace mucho que no me da audiencia, la muy petarda, y tengo mucho que preguntarle.

    Besitos. C.

    PD. Del curro, nada. Mi escenario laboral se muestra como un templete abandonado a su suerte. ¿Sabéis lo que os digo? Que me da (un poco) igual.