Normativa Normal: La masacre de libertdaes
Debe ser algo natural que cada cultura y sociedad, sea cual sea, genere una normativa que rija los derechos y obligaciones de cada individuo miembro a medida que vayan consolidándose. Que serían nuestras vidas sin tildes. Debe ser normal que normalicemos nuestro estado de libertad en función de unas normas escritas o sabidas para poder seguir reiterando "lo normal"pero, en este caso, en nosotros mismos. Seres sociales y normales y al mismo tiempo libres.
Todo ello debe enriquecer y culminar toda cultura o sociedad que consiga ese estado normativo deonde sus miembros crean tener alas y poder volar por tener un hilo donde cogerse. Así pues, todas las sociedades deberían tener el mismo final y transcribir su historia a libros, junto a normas y diccionarios para facilitar el trabajo a los proyectos de miembro y a sus correctores y retractores. Un munedo regido por la norma, lleno de espectros privadores del poder equivocarte sin saberlo, y basado en estereotipos demasiado correctos y dogmas absurdos, o tal vez, quien sabe, necesarios.
El BDSM, siguiendo el ciclo natural y vital de toda sociedad o cultura en su madurez, acabará siendo otra micro-sociedad subordinada y coordinada en sus entrañas, sujeta a las tildes y donde las exclamaciones nos atraganten. Rodeado de un mundo que no comprende y que sin embargo nos ayuda a basar nuestros pequeños universos. Por ello, acabará siendo eso, una pequeña sociedad dentro de otra, adoptando sus mismos esquemas y sin embargo creyéndolos copias mejoradas...y es que detectamos la copia.
No es suficiente no saltarse un ojo o amputarle el clitoris a alguien, tampoco debemos robar ninguna alma.Por mucho que digamos que lo que nos gusta es apoderarnos de ellas, o incluso, entregarlas, NI ROZARLAS. Guardemos nuestras "güijas" en cualquier cajón....y dejemos al espíritu.
Todo muy curioso cuando se habla de constantemente de que cada uno lo entiende a su modo, que la imaginación nos conduce a cada uno a nuestro morbo privado y todos han de respetarlo. Ahora impliquemos a los demás en nuestro cometido y hagámosles defender nuestros intereses en nuestra ausencia.
Que eviten a otros individuos creer en libertades erróneas y perder el tiempo en psicoanálisis y demostraciones de sensibilidades y sentimientos. Para algo está todo escrito. Que esté o no consensuado, y en uso de un derecho individual ya no es relevante para ningún actor de rol. Los derechos son los que nos da el grupo masticaditos y digeridos previamente para evitar el efecto de la exclamación. "Somos libres y moriremos libres en nuestras propias cárceles".
izeia....y la ironía de cuanto sucede....con toda normalidad.
Todo ello debe enriquecer y culminar toda cultura o sociedad que consiga ese estado normativo deonde sus miembros crean tener alas y poder volar por tener un hilo donde cogerse. Así pues, todas las sociedades deberían tener el mismo final y transcribir su historia a libros, junto a normas y diccionarios para facilitar el trabajo a los proyectos de miembro y a sus correctores y retractores. Un munedo regido por la norma, lleno de espectros privadores del poder equivocarte sin saberlo, y basado en estereotipos demasiado correctos y dogmas absurdos, o tal vez, quien sabe, necesarios.
El BDSM, siguiendo el ciclo natural y vital de toda sociedad o cultura en su madurez, acabará siendo otra micro-sociedad subordinada y coordinada en sus entrañas, sujeta a las tildes y donde las exclamaciones nos atraganten. Rodeado de un mundo que no comprende y que sin embargo nos ayuda a basar nuestros pequeños universos. Por ello, acabará siendo eso, una pequeña sociedad dentro de otra, adoptando sus mismos esquemas y sin embargo creyéndolos copias mejoradas...y es que detectamos la copia.
No es suficiente no saltarse un ojo o amputarle el clitoris a alguien, tampoco debemos robar ninguna alma.Por mucho que digamos que lo que nos gusta es apoderarnos de ellas, o incluso, entregarlas, NI ROZARLAS. Guardemos nuestras "güijas" en cualquier cajón....y dejemos al espíritu.
Todo muy curioso cuando se habla de constantemente de que cada uno lo entiende a su modo, que la imaginación nos conduce a cada uno a nuestro morbo privado y todos han de respetarlo. Ahora impliquemos a los demás en nuestro cometido y hagámosles defender nuestros intereses en nuestra ausencia.
Que eviten a otros individuos creer en libertades erróneas y perder el tiempo en psicoanálisis y demostraciones de sensibilidades y sentimientos. Para algo está todo escrito. Que esté o no consensuado, y en uso de un derecho individual ya no es relevante para ningún actor de rol. Los derechos son los que nos da el grupo masticaditos y digeridos previamente para evitar el efecto de la exclamación. "Somos libres y moriremos libres en nuestras propias cárceles".
izeia....y la ironía de cuanto sucede....con toda normalidad.
Comentario:
Esto es de Braxter (tambi´´en) pero me gusta tanto que ale, al sitio.
Muakksssss
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