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Literatura de Colombia---Carlos Echeverry Ramirez
Nueva narrativa en Argentina-Colombia-Mexico-
Acerca de
Nació por cosas de la vida en Colombia. Ciudadano canadiense desde el año 1987. Politologo, ha sido asesor de campañas políticas para el NDP de Ontario/Canada. Estudió Lengua y Civilización Francesa. Fotografo, Poeta aficionado. Especializado en Diseño Grafíco y sistemas de redes. Junto con su familia (ESMODA) es uno de los pioneros en Colombia y la Republica Bolivariana de Venezuela en la masificación de la enseñanza del Diseño Industrial de Moda. Poliglota, ha vivido durante los últimos 30 años de su vida en las principales ciudades del Mundo. Entre ellas Paris, londres, Frankfurt, Caracas, Amsterdam, New York, Barcelona, Buenos Aires, Mexico DF y Toronto.
Sindicación
 
El último Viaje---Carlos Echeverry Ramírez--Colombia
El último Viaje--Carlos Echeverry Ramírez --Colombia


El último Viaje--Carlos Echeverry Ramírez-Colombia

Reservados todos los Derechos de Autor ante CIPO y WIPO


Para quien más lo merece en Argentina...

Y para aquellos que siempre llevan Alegría y PAZ en su corazón.
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El último Viaje



No tenía más alternativa. Cogí el morral, me lo eché en la espalda y crucé todo el pueblo con su alcaldía, iglesias, los pastores y sus cabras blancas haciendo el armonioso tilín-tilín de las campanitas en el cuello.

Llegué a la estación del tren, era una estructura muy bien conservada, de ladrillos rojos y flores en sus ventanas; abrí la puerta principal, paré y contemplé todo el interior.

Caminé cruzando las taquillas a la izquierda con sus funcionarios trabajando en ellas. Entré por la gran puerta que comunicaba a las plataformas de llegada y salida de los diferentes trenes, la crucé y busqué la indicada para el norte, con rumbo a Ginebra o cualquier pueblo o ciudad que me quedara cerca con la frontera francesa. Y que era donde necesitaba coronar ese día.

Encontrando la que necesitaba, observé con cuidado las diferentes personas. Estaba distraído analizando a la gente que entraba y salía del edificio; el diseño, el número de líneas para trenes; el acceso para los carros de la policía, carros de bomberos y ambulancias y el acceso para los minusválidos, todo perfecto. Todo milimétricamente calculado y con la perfección de sus famosos relojes suizos, cuando escuché, asustado y con angustia, el sonido del silbido del tren que me llevaría a Ginebra.


Di unos pasos hasta la ventana y la abrí. El aire del frío invierno se dejó sentir con dolor. Instintivamente mi cuerpo reaccionó y mi mente se transportó a las cálidas noches del trópico, donde uno duerme sin ropa, sobre hamacas y chinchorros, arrullado por el sonido de las olas y el susurro de la cálida brisa del mar Caribe.

Con tristeza recordé la última vez que salí de Colombia, completamente desilusionado, porque en aquella bella tierra sus millones de gentes pobres y sus pocos ricos se están matando, o los están matando, por culpa de la ambición, por culpa del poder, por querer ser dueños de un modelo político-económico, copiado de las naciones mal llamadas desarrolladas, sin humanismo, sin principios éticos y morales y sin compasión para con los menos favorecidos; un sistema corrupto que está destruyendo la ilusión; que está destrozando la vida misma, arruinando y matando a todo el que critica tan mezquinas ambiciones materiales.

Allí en esa hermosa región, al igual que millones de campesinos y gentes de bien, lo perdí todo. Sí, todo, ¡todo! y lo peor, también perdí hasta la esperanza y la ilusión de vivir.

Por esa crítica situación se fue mi adorada esposa y mujer de muchos años compartidos. La última vez que la vi recuerdo que entró por una puerta del aeropuerto en Bogotá y nunca más la volví a ver.

¡Sí, así de sencillo!, y atrás quedaron las muchísimas noches compartidas. Se llevó mi corazón, y sólo me dejó un adiós.

Después de ella, con profundo dolor y sin un lugar adónde ir, y completamente desmotivado para todo y por todo, vendí mi viejo auto Mercedes Benz y comprando un tiquete dije: ¡los que se van!, y me fui, esta vez a Toronto, Canadá.

Continua.....

Carlos Echeverry Ramirez-Colombia

Diciembre 28 del 2006 en Toronto -Canada

fitofeliz@hotmail.com

www.carlosecheverryramirez.org
 
Alicia-----------------Carlos Echeverry Ramírez (colombia)






Al regresar de argentina a finales del mes de mayo del año 2008 empezaron a suceder hechos que eran desconocidos para todos los residentes en el edificio donde vivo.

Primero fueron los llantos esporádicos y con frecuencia no determinada de una mujer al amanecer.

Llantos imparables que en estos momentos pienso ¿si yo era el único que los escuchaba? o si los otros vecinos también.

Ese llanto me aterraba. y no me dejaba dormir y cuando lograba conciliar el sueño del llanto de la mujer en las noches, en otros días y horas diferentes del amanecer eran otros los llantos de un bebe, que más me hacían sentir la fragilidad del ser humano y de la soledad de las personas o de la impotencia ante ciertas circunstancias.

Y lo peor para mi en esas noches y amaneceres y, en esos momentos y lo más angustiante de todo, era la imposibilidad de poder ubicar, de donde venían, o provenían los llantos para poder ir y tratar de calmar ese dolor o ese sufrimiento.

Asi continuaron los meses y los llantos se fueron distanciando en la medida del tiempo.

Sin embargo una noche cerca de las 10 escuché en la puerta de mi vecino del frente unos golpes muy violentos que me hicieron pensar que la noche traía algo inesperado y no conocido en el edificio donde vivo. ¿carajo que esta pasando? recuerdo que me pregunte asustado.

Y sin temor alguno abrí la puerta y encontré una mujer cercana a los cuarenta años.

Extremadamente bella, alta y cabello negro tirando a rojizo, muy delgada, ---quizás demasiado-- con unos ojos azules y una característica ya conocida y muy definida en ellos. Y en ese tipo de mirada por mi en otros ojos que conocí en otro ser humano y en meses ya lejanos de mi vida..Es decir una mirada fría sin expresión alguna en ella.

Al abrir mi puerta y encontrarla en le corredor frente a la puerta del vecino desconocido la miré cauto sorprendiéndome su belleza y su mirada.

Ella me observó breves segundos con mirada inexpresiva…ojos vidriosos.

No cruce palabra con ella. La miré y me entré de nuevo a mi apartamento.

La extraña mujer suspendió los fuertes golpes a la puerta con sus pies…

Ya dentro de mi apartamento y después de los hechos narrados, puse la música del “todas las mañanas del mundo” del film de Cirano de Bergerac (Gerard Depardue) traté de dormir –no pude-- y al cabo de unas dos horas sorprendido de la violencia de esta chica hacia la puerta, medité unos momentos sobre su acto irracional y decidí volver a mirar al exterior de mi apartamento y la puerta del vecino para saber ¿que había pasado con la mujer y en la puerta del vecino que solo vi unas dos veces?.---ya que solo unos meses antes se había cambiado a este lugar--.

Mi susto y sorpresa fue mayúscula al encontrar en el piso del corredor a la mujer durmiendo allí y usando como almohada su pequeño morral y sus pertenencias a pesar de las bajas temperaturas de la noche..

No supe que hacer.

Sin conocerla y habiendo escuchado la violencia sobre la puerta del apartamento y para evitar problemas volví a entrar en mi lugar.

Recuerdo que me fue casi imposible de dormir esa noche pensando en la mujer durmiendo en ese piso frió y sin una manta ni nada.

Me preguntaba esa noche si el chico ¿quizás no estaba? o ¿que problema existiría para que no abriera la puerta a esa chica? y otra cantidad de cosas se me vinieron a la mente en esos momentos y en esas me pasé la noche.

A la mañana siguiente cuando salí para la biblioteca de la universidad a una conferencia que tenía que dictar sobre algunos temas de mi primer libro titulado “el último viaje”, La mujer ya no estaba acostada en el helado piso y corredor del edificio.

.Y caminando al metro me hice varias preguntas. ¿Qué habrá pasado con ella? ¿Entró al apartamento? ¿Se fue? ¿Se perdonarían sus errores de meses pasados? Y así en esas preguntas que me hice me fui a la conferencia.

Los meses fueron pasando y la vida continuo con sus rutinas habituales y era siempre la misma historia cada dos o tres semanas…

Los llantos de la mujer al anochecer y los llantos del bebe al amanecer. Y las respectivas visitas de la mujer de ojos azules y extremadamente delgada con patadas y puños a la puerta para entrar en el apartamento del vecino desconocido…

Nunca más volví a mirar o abrir la puerta para observar la mujer violenta…pero una mañana hace unos diías y como cosa no extraña, me llegó de la argentina un regalo, --un sobre muy grande-- por el correo.

Lo reconocí de inmediato y me reí recordando momentos felices y recordé todo lo vivido en tiempos pasados y felíces en la tierra de Gardel ….allá en le litoral santafesino y con la inolvidable última noche en Buenos Aires….

Cerré la casilla del correo y subí al apartamento y observando detenidamente el regalo tan inesperado y lindo….alguien tocó la puerta…precisamente ese dia en que me llegó el regalo tan lindo de argentina.

Abrí la puerta del apartamento y era la Policía.

Muy amables y profesionales como siempre son en Canadá..

Salude al agente y escuché su pregunta.

¿Escuchó algo raro anoche en el corredor? Aquí donde su vecino al frente. Preguntó.

Mientras me señalaba la puerta diagonal a la mía…

Yo le respondí : Si anoche al llegar a las 23 horas aproximadamente estaba una mujer durmiendo frente a la puerta de ese apartamento y como era ya habitual algunas noches los últimos meses por parte de ella..

Esa era una mujer muy bella que siempre que venía agarraba la puerta a patadas y golpes y luego a veces entraba y otras veces no y dormía en el corredor.

Nunca cruce palabra alguna desde mi regreso hace unos meses de argentina le dije..

Fue todo lo que hablé.

¿No escucho nada raro?

Si cerca de las dos de la mañana escuche a lo lejos que una pareja discutía en forma muy agresiva pero no puedo ubicar de que apartamento eran los gritos ni la discusión o sobre que discutían..

¿Por qué? ¿Que pasó? Pregunté asustado.

La mujer amaneció muerta hoy en la mañana dentro del apartamento de su vecino..

Fue la respuesta del agente.

Me quedé frío …

Puse el regalo tan lindo que me había llegado esa misma mañana y me puse a pensar en la fragilidad de todo.

Al pasar los días se conocierón las causas de su muerte por los medicos forenses.

La mujer había muerto por: Sobredosis de Heroína..

Y como cosa extraña en el corredor esa mañana del levantamiento del cadáver quedó al exterior una silla.(la de la fotografía)

Y hoy me pregunto ¿si en ella se sentaba a tomar café esa bella mujer?,si se sentó en ella a reír, a pensar y si:

¿Ella también escuchó las muchas veces el llanto de aquella mujer y de ese Bebe que tantas noches yo escuché en meses pasados?

En Toronto febrero 10 del 2009

©Carlos Echeverry Ramírez (colombia)

fitofeliz@hotmail.com

www.carlosecheverryramirez.org