Crónicas de Barcelona---Carlos Echeverry Ramirez-Colombia
Crónicas de Barcelona (l) ISBN: 0-9683701-2-8 Carlos Echeverry Ramírez
Crónicas de Barcelona (l) Fragmento
Reservados todos los Derechos de Autor
Ante CIPO Y WIPO
©Carlos Echeverry Ramírez- Colombia-Canada
Es miembro de la Union de Escritores de Canada
Crónicas de Barcelona
ISBN: 0-9683701-2-8
Para todas las Mujeres de argentina y en especíal a su más digno representante y exponente...
Fragmento
Me paro en silencio y camino despacio, muy despacio, hasta la ventana. Quiero sentir la brisa y el olor a mango dulce.
Es quizás esa nostalgia por la brisa del Caribe que me lleva a la ventana para viajar con la mente a aquellos lugares donde fui feliz.
Miro a través de la ventana y todo es silencio. Siempre encuentro el silencio al final de todo. Siempre. ¿No sé por qué? pero el silencio está allí a cada instante de mi vida.
La calle está tranquila, hay poca gente, y Gorka observa a través de la distancia jóvenes caminando desviados, extasiados, consumiendo hachís y heroina por toneladas. Con sus walkman escuchando ese rap y ese rock de la música de mierda gringa, mientras caminan a las conocidas Ramblas de Barcelona.
La brisa suavemente entra en la habitación, la siento y la disfruto como cuando tenía doce años y salía por la tarde de cine del teatro Bolívar en la ciudad de Cali y me venía caminando con mis amigos por la avenida Sexta.
Ahora sólo escucho a lo lejos que suenan las putas campanas de la iglesia como todos los días, desesperadas buscando clientes arrepentidos y manipulados por el sentimiento de la culpa y por los curas.
Y ¿dónde estarás my darling y mi trucutu?
Muchísimas veces se preguntaban los ancianos cuando veíamos pasar las morenas o las rubias escandinavas y que a veces mirábamos por la ventana o desde nuestro balcón.
¿Dónde estás mi amor?, y observábamos con los cuerpos y las risas desdentadas y las ilusiones ya idas con los años, recordando los atardeceres rojos a la orilla del mar o en las montañas con sus sombras entre los árboles buscando lugares dónde terminar el día.
Gorka apenas escuchaba los ancianos con sus quejas del amor lejano y observaba sus miradas que buscaban en aquellos años idos y muchas veces también igual que ellos decía y repetía lo mismo. -¿Dónde estás mi amor...?
Carlos Echeverry Ramírez
Toronto Noviembre del 2004
Para catico.y...
Reservados todos los derechos de autor
ante CIPO Y WIPO
Crónicas de Barcelona (l) Fragmento
Reservados todos los Derechos de Autor
Ante CIPO Y WIPO
©Carlos Echeverry Ramírez- Colombia-Canada
Es miembro de la Union de Escritores de Canada
Crónicas de Barcelona
ISBN: 0-9683701-2-8
Para todas las Mujeres de argentina y en especíal a su más digno representante y exponente...
Fragmento
Me paro en silencio y camino despacio, muy despacio, hasta la ventana. Quiero sentir la brisa y el olor a mango dulce.
Es quizás esa nostalgia por la brisa del Caribe que me lleva a la ventana para viajar con la mente a aquellos lugares donde fui feliz.
Miro a través de la ventana y todo es silencio. Siempre encuentro el silencio al final de todo. Siempre. ¿No sé por qué? pero el silencio está allí a cada instante de mi vida.
La calle está tranquila, hay poca gente, y Gorka observa a través de la distancia jóvenes caminando desviados, extasiados, consumiendo hachís y heroina por toneladas. Con sus walkman escuchando ese rap y ese rock de la música de mierda gringa, mientras caminan a las conocidas Ramblas de Barcelona.
La brisa suavemente entra en la habitación, la siento y la disfruto como cuando tenía doce años y salía por la tarde de cine del teatro Bolívar en la ciudad de Cali y me venía caminando con mis amigos por la avenida Sexta.
Ahora sólo escucho a lo lejos que suenan las putas campanas de la iglesia como todos los días, desesperadas buscando clientes arrepentidos y manipulados por el sentimiento de la culpa y por los curas.
Y ¿dónde estarás my darling y mi trucutu?
Muchísimas veces se preguntaban los ancianos cuando veíamos pasar las morenas o las rubias escandinavas y que a veces mirábamos por la ventana o desde nuestro balcón.
¿Dónde estás mi amor?, y observábamos con los cuerpos y las risas desdentadas y las ilusiones ya idas con los años, recordando los atardeceres rojos a la orilla del mar o en las montañas con sus sombras entre los árboles buscando lugares dónde terminar el día.
Gorka apenas escuchaba los ancianos con sus quejas del amor lejano y observaba sus miradas que buscaban en aquellos años idos y muchas veces también igual que ellos decía y repetía lo mismo. -¿Dónde estás mi amor...?
Carlos Echeverry Ramírez
Toronto Noviembre del 2004
Para catico.y...
Reservados todos los derechos de autor
ante CIPO Y WIPO